lunes, 18 de noviembre de 2013

MUTATIS MUTANDIS




Frase en latín que significa: Cambiando lo que se deba cambiar. Muchas veces encontramos a quien echarle la culpa de nuestra situación financiera o de la posición que tenemos en nuestra vida profesional. Si otros tienen la culpa, hasta que ellos no decidan que nuestra situación debe mejorar, no mejorará. ¿Qué pasaría si decidimos nosotros cambiar lo que no nos gusta?
No sólo con relación al dinero nos acostumbramos a encontrar culpables de lo que nos pasa y de lo que no logramos. "El profesor se la tomó conmigo", "el agua se terminó", "los zapatos se rompieron", etc. En todos estos ejemplos no hemos tenido nada que ver con lo sucedido. Sólo pasaremos la materia cuando el profesor decida; tendremos agua cuando los otros no la tomen; los zapatos sólo dejarán de romperse cuando les dé el deseo. Nosotros no tenemos influencia en lo que ha pasado, por lo mismo, no podremos tener influencia en nuestro futuro.
Por otro lado, encuentro personas y empresas que deciden cambiar todo lo que tienen. He llegado a escuchar una frase que no puedo compartir para nada: "Aprender a desaprender lo aprendido". Puede ser que no estemos felices con lo que hemos logrado, pero no implica que todo lo realizado y aprendido ha sido malo o improductivo.
Los cambios son importantes y esenciales en el proceso de mejora continua. La vida los motiva y la evolución de los humanos los exige. Sin ellos no damos pasos adelante ni dejamos a los demás darlos. Las posibilidades de mejora están todo el tiempo ante nosotros. No podemos esperar a que nos empujen, debemos reconocer nuestra posición y si queremos algo diferente es el momento de hacer algo diferente para lograrlo.
El problema de cambiar es que analizamos lo bueno de no cambiar y lo malo que nos traerá el cambio. De sea forma las cartas están a favor de quedarnos igual. Le propongo que pensemos también en el otro sentido: veamos lo bueno de cambiar y lo malo de quedarnos igual.
A diferencia de los métodos radicales le propongo construir sobre lo que ya tenemos; encima de lo que aprendimos y nos dio resultado... cambiando sólo lo que debemos cambiar (Mutatis mutandis), no todo, ni sólo por el hecho o la moda de cambiar.
Si quiere más ingresos, tiene la opción de cambiar de empleo, buscar un ascenso, hacer un negocio en sus horas libres (mi filosofía es que sea por un tiempo definido, no por siempre porque perdemos calidad de vida), etc. Para cualquiera de las opciones tendrá que hacer cambios en su vida, sólo debemos concentrarnos en lo que tenemos y construir encima. Identificar las habilidades que nos faltan y determinar si las podemos adquirir. Teniendo las informaciones necesarias podré comenzar a dar pasos hacia mi destino. ¿Tengo que aprender habilidades gerenciales para ascender en la empresa? Es hora de visitar una maestría o diplomado, además de involucrarme con los procesos de la compañía. ¿Quiero iniciar un negocio? Debo aprender de ventas y de administración.
En mi libro Click: ¿Quién tiene el control de tu vida? muestro las herramientas para no dejarle nuestro futuro profesional al destino. Paseando junto a mis personajes por las dos bellas islas de Nueva Zelanda puede hacerse de la motivación y los conocimientos para caminar hacia su sueño.

FRASE DE LA SEMANA
"Cambiar por cambiar es un riesgo, cambiar para mejorar es perseguir un objetivo."
Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Escritor y Conferencista

lunes, 11 de noviembre de 2013

DAR UN PASO FUERA DE LA ZONA DE CONFORT


    • Existe un área en que nos movemos que consideramos confortable, la conocemos y a pesar de muchas veces quejarnos de ella no hacemos nada para modificarla. Podemos hasta llegar a pensar que fuera de ella existen dragones que nos atacarán si salimos. ¿Qué puedo hacer para salir de ella?: Aprender algo nuevo en algún área de la vida, buscar otra ruta de tránsito u otra hora para transitar, romper algún paradigma, no creer ciegamente a alguien sólo por respeto, cambiar algún comportamiento que no nos gusta, no aceptar algo de alguien que nos molesta, evitar contacto con personas que nos hacen sentir mal, etc. Todo esto nos hace salir de una zona que realmente tiene un potencial enrome de mejora... Dar un paso hoy fuera de ella sería su tarea para esta semana... Intentarlo no le hará perder nada.

Todo sobre el tema de las emociones y la zona de confort está en mi libro: MIGOMISMO. Informaciones en: www.diegososa.info/migomismo



sábado, 9 de noviembre de 2013

EL QUE AHORRA PAGA MENOS


Existen ahorros para diferentes motivos. El más importante es para crear el capital que nos generará ingresos pasivos para ser libres financieramente. Recomiendo también cuentas de ahorro temporarias: Para comprar algo, para un fondo de emergencia, para gastos no programables pero seguros, etc.
Si queremos comprar un bien, como un automóvil, por lo general decimos que no tenemos posibilidades de apartar dinero para reunir un buen inicial o el total. Luego de posponer por mucho tiempo nuestra compra buscamos un gran crédito y adquirimos el bien. Un mes más tarde llega la primera cuota del préstamo y nos damos cuenta que sí podíamos sacar parte de nuestros ingresos para hacer un ahorro preventivo.
Tenemos bienes que se deteriorarán y necesitarán ser reparados o sustituidos. Un refrigerador, pintura para la casa, etc. Como en el caso anterior, pensamos que no podemos hacer una previsión, pero al tomar un préstamo nos damos cuenta que sacar un monto mensual sí es posible.
La diversión tiene un lugar primordial en la calidad de vida. Las vacaciones o un fin de semana largo pueden ser ocasiones importantes para descansar del trabajo diario. El pago no se puede realizar con el ingreso de un mes. Tomar una oferta para pagar en cuotas puede ser una buena solución. Puede ser con un préstamo o con una pésima manera, pagar con tarjeta de crédito sin saber cómo la saldaremos.
Las emergencias llegarán, tarde o temprano, pero llegarán. Una enfermedad puede sacarnos de presupuesto no importa lo poco gastadores que seamos. Muchas emergencias se pueden prever con una buena cobertura de seguro, otras con un ahorro planificado, o sea, con un fondo de emergencias.
Los gastos a futuro son también depredadores de las finanzas de los que no se planifican a tiempo. La universidad de los hijos, la boda de la hija, etc. Sabemos que existirán, si no los planificamos tendremos que tomar un préstamo o desistir de nuestro sueño.
La libertad financiera se logra comprando gallinas a tiempo, como explico en mi libro Arco Iris Financiero. Las gallinas pondrán huevos en su cuenta de huevos de oro y un día sus ingresos pasivos serán suficientes para vivir de ellos sin tener que trabajar por necesidad.
Cuando tenemos dinero para comprar de contado podemos conseguir descuentos. Cuando compramos en cuotas los descuentos no aplican y terminamos pagando más por no haber planificado. Si compramos con un préstamo, los pagos mensuales incluirán intereses y tampoco conseguiremos descuentos. Si pagamos con tarjeta de crédito sin saber cómo la pagaremos los intereses generados se harán cargo de gran parte de nuestros ingresos.
Habitualmente las deudas inician con este sistema y terminan de muy mala manera, llevándose gran parte de los ingresos del endeudado. Los bienes y servicios adquiridos con dinero que no nos habíamos ganado pasan a costar una inmensidad. He visto cómo personas han pagado varias veces el precio de los mismos. ¿La solución? Abra varias cuentas de ahorro. Si puede ponerlas de forma automática será mucho mejor… muchas instituciones financieras y cooperativas ofrecen ese servicio.
A la cuenta de libertad financiera recomiendo ponerle entre 10 y 15% del ingreso neto. Para las demás, divida el monto que necesitará entre los meses que tiene para lograrlo y aliméntela con ese monto, como explico en el libro antes mencionado.

FRASE DE LA SEMANA
“Si puedo pagar una cuota también puedo ahorrar ese monto.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

martes, 5 de noviembre de 2013

¿POR QUÉ ALGUNOS TRIUNFAN Y OTROS NO!


Las buenas notas podrían ser un indicio, dirían muchos educadores tradicionales y una buena cantidad de padres. Todos conocemos casos de compañeros con notas sobresalientes que profesionalmente no han triunfado. Por otro lado, tenemos los de notas sólo lo justas para pasar el curso y han resultado brillantes empresarios. ¿Qué ha pasado con las estadísticas? 
Los centros educativos nos están preparando en lo básico, no en lo que nos hace triunfar. Nos educan intelectualmente, nos llenan de conocimientos y nos sacan al mercado laboral preparados para ejecutar órdenes. Llegamos a un punto donde debemos dejar que otras habilidades se encarguen de llevarnos al éxito. 
Miramos a nuestro alrededor y nos damos cuenta que ya la fórmula mágica no está resultando. Antes, la preparación y muchos títulos eran suficientes para hacernos merecedores de aumentos y promociones. Hoy, nos sorprendemos como a muchos les ha costado el puesto una subida de nivel. Habilidades como la empatía, la comunicación asertiva, el dominio de las reacciones emocionales, entre otras, pueden ser la clave para subir y mantenernos en los niveles que nos esperan. Ya no se busca un ejecutivo que mande a un grupo, las empresas saben que se puede sacar mejor provecho cuando se maneja un equipo. 
Ya no debemos presionar con reproches, sino motivar con ejemplos. No se quiere más personas que encuentren culpables, sino que busquen soluciones. Si no conseguimos ponernos en los zapatos de los demás podemos estar seguros de que nuestro puesto como gerente será sólo una pasantía. Hoy se nos exigen resultados extraordinarios y sólo se pueden lograr cuando: uno más uno suma mucho más que dos, multiplicamos fuerzas al dirigir gente valiosa, encontramos la gente correcta para el puesto exacto. 
Debemos manejar nuestras reacciones emocionales. Como explico en mi libro Migomismo - Su Inteligencia Emocional Interna, lo importante no es querer dominar la emoción, sino la reacción que tendremos cuando la emoción aparezca. Estamos programados para reaccionar en casos de peligro... nos llevará un buen tiempo cambiar esa programación porque lo que antes era peligro hoy ya no lo es. Nuestras neuronas nos preparan para la pelea cuando alguien nos agrede o pudiera agredirnos. En el trabajo debemos anticiparnos y calmar la agresión antes que nos llegue, o en su defecto, saber qué hacer con la ofensiva de nuestro interlocutor. 
Hemos visto como se calma una persona furiosa cuando le dicen que era una broma para una cámara oculta. Esa acción debemos aplicarla en caso de una situación que nos saque de nuestro equilibrio emocional y llegue a abrumarnos. 
Todos somos emocionalmente inteligentes, unos la aplicamos en diferente frecuencia que otros. Lo importante es estar en completo conocimiento de nuestra inteligencia emocional, como explico y enseño en el libro antes mencionado. 

FRASE DE LA SEMANA 
"Para tener éxito me concentro más en mis emociones que en mi intelecto." 
Diego A. Sosa Sosa 
Coach, Consultor, Escritor y Conferencista

sábado, 2 de noviembre de 2013

MOTIVANDO ÁGUILAS

Hay personas que vuelan alto, que ven los problemas desde arriba logrando divisar diferentes perspectivas; con esa actitud logran concentrarse en soluciones… les llamo águilas. Otras tienen como dogma la frase: “no se puede”, para mí son como papagayos, sólo se encierran en una jaula y repiten lo que los demás quieren escuchar. 
Las personas que se dedican a repetir lo que sus jefes dicen o lo que otros han dicho para mí son nocivas al crecimiento de las empresas y a su propia vida. A la corta o a la larga estas personas terminan estancadas. Aunque en un inicio se puede ver un cierto triunfo en sus vidas. Por lo regular, desde sus jaulas se congracian con los que les dan de comer para que les sigan dando migajas. Aves preciosas, pero enjauladas… personas valiosas, pero encerradas en su propia cárcel. 
Una actitud de papagayo es encontrada frecuentemente bajo los jefes autoritarios. Es mejor encerrarse y hacer creer al que manda que estamos de acuerdo con todo lo que dice y lo repetiremos sin cesar. Nuestro avance estará delimitado a lo que nuestro superior decida. Llegaremos a pensar que no podemos vivir sin ese que nos deja caer una borona y nuestra subsistencia fuera de esa zona de confort será inexistente. 
Muy diferentes son los que tienen una actitud de águila. Cuando encuentran un problema se concentran en la solución; cuando no ven las cosas claras suben más para buscar otras perspectivas; si se acaba la comida migran y encuentran mejores lugares para obtenerla; cuando se van añejando se renuevan y le sacan provecho a su evolución y madurez… en fin, viven el cambio y no se circunscriben a una migaja que un jefe le pueda dejar caer. 
Las empresas con jefes autoritarios se quedan sin águilas y se llenan de papagayos. Cuando el ambiente se pone tan turbio que no logran sus objetivos tratan de motivar a sus papagayos y creen que es la solución. El problema no son los papagayos desmotivados, el problema son los papagayos en sí. La falta de águilas y la ausencia de una visión que lleve a quedarse con ellas eliminando los papagayos de sus nóminas. 
Para ser águila sólo tenemos que cambiar de actitud. Donde encontremos un problema, pensemos en cómo solucionarlo; cuando escuchemos una queja de un cliente, ocupémonos de ponerle atención y ver la posibilidad de mejora que nos están ofreciendo; cuando queramos crecer, hagamos lo necesario para capacitarnos para el próximo puesto; cuando encontremos un obstáculo busquemos como saltarlo y seguir adelante. 
Si la vida nos da limones, demos gracias y hagamos cualquier tipo de bebida o comida con él. En fin, la actitud que tengamos ante la vida y las cosas que aparecen en nuestro camino será la diferencia para tener un futuro exitoso. Quedarse en la falda de la montaña llorando lo que pudo haber sido no nos ayuda a escalarla, como desarrollo en mi libro Alcanza la Cumbre, donde cuento mi experiencia de subir al Pico Duarte. Durante el trayecto aprendí tantas cosas y al compararlas con la vida diaria me llevó a entender todo lo que podemos lograr si nuestro pensamiento es resolver los inconvenientes y vivir la felicidad que hemos alcanzado. 

FRASE DE LA SEMANA 
“Si motivas papagayos sólo obtendrás papagayos motivados, nunca águilas.” 
Diego A. Sosa 
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor