La imagen crediticia demuestra que podemos cumplir con compromisos financieros que asumimos. Nos es más fácil acceder al crédito cuando hemos demostrado que somos cumplidores. Crear esa imagen lleva tiempo y acciones... Más en el video.
Diego A. Sosa
Libro al respecto: Arco Iris Financiero
Artículos de crecimiento personal y profesional. También los puedes encontrar en mi página www.diegososa.info al igual que mis libros.
martes, 13 de septiembre de 2016
¡NO TE BEBAS MI DINERO!
Un día mi primo Juan G. me contó la siguiente anécdota: Un
colaborador se le acercó, como de costumbre casi finalizando el mes, para
solicitarle ayuda financiera:
–Jefe, ¿puede ayudarme para el pasaje de mañana? Se me acabó
el dinero del mes.
–Te estás bebiendo mi dinero.
–No, jefe, es para el pasaje.
–El dinero del transporte lo tenías que haber guardado.
Ahora quieres que yo te ayude a pagar la bebida que consumiste con él.
Muchas veces no tomamos en cuenta cuál dinero nos estamos
gastando en bienes y servicios que no tienen prioridad en nuestra vida. Si
luego nos falta, es el dinero el que hemos mal usado.
Tomar prestado para algo realmente necesario es solo una
consecuencia de no haber planificado o previsto lo que podría suceder de no
tener las reservas necesarias.
Entrar en el futuro es muy fácil, solo debemos vivir. Cuando
tenía 20 años, el futuro podía ser llegar a los treinta. Les cuento que llegué
y pasé. Si Gardel nos enseñó que “veinte años no es nada” tengo para decirles
que los que recordamos esa quizá canción hemos pasado por varios 'nada'…
matemáticamente hablando.
El futuro es relativo y es importante entenderlo. El que
cobra y usa su dinero sin tomar en cuenta que al llegar al fin de mes no tendrá
para el pasaje, es como el que usa el dinero de su cuenta sin pensar que más
adelante podrá necesitar para medicinas o reparar un bien de primera necesidad.
También existen personas que utilizan la tarjeta de crédito hasta sus últimas
gotas sin pensar en que al llegar la fecha de pago puede ser que no tengan para
saldarlas.
Muchas veces, si nos hace falta dinero para las medicinas es
porque hemos gastado el dinero de las mismas en algo que no nos hacía falta.
Precaver puede privarnos de algunos lujos, pero no precaver
no nos deja alcanzar muchos más. Es que buscar dinero caro para comprar lo que
en realidad necesitamos nos quitará la posibilidad de en el siguiente mes
adquirir lo que queremos… La vida en el futuro inmediato se restringirá sin
necesidad.
No comprar algo cuando
tenemos el dinero a mano puede resultar emocionalmente difícil. En mi libro Arco Iris Financiero recomiendo poner el
dinero mensualmente en una cuenta separada, donde solo la recuerde cada dos o
tres meses cuando vaya a invertir el capital reunido: ¿Se atreve?
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sábado, 10 de septiembre de 2016
MIS ANTEPASADOS Y YO FORJAMOS LO QUE SOY
Nuestros dogmas financieros inician mucho antes de nuestro
nacimiento. Hay actuaciones que son aprendidas, mientras otras quizá las
heredamos.
La forma de construir el futuro es creada con informaciones
obtenidas y ejemplos vividos. Un comportamiento que tal vez viene en nuestros
genes puede ser la forma en que las damas guardan dinero secretamente por si el
hombre falla como proveedor. En realidad sé que no es genético, pero es interesante
conocer su procedencia pasada de generación en generación.
Separaré los dogmas financieros en cuatro procedencias; la
idea es que estudiemos las razones para saber si deseamos cambiar algo y poder
hacer las correcciones adecuadas sin dolores remanentes.
Nuestros antepasados
influyen: Aunque nunca los conocimos personalmente ellos pusieron una
pincelada en nuestra actuación financiera. Vivían en precariedad y no sabían
cuándo morirían. Sus dogmas eran basados en el inmediatismo. Sin forma de
conservar alimentos ni monedas crearon una vida financiera simple… vivir cada
día como si fuera el último. Pero la mujer era precavida y algo escondía por si
al día siguiente seguían vivos… de ahí sale la costumbre de la administradora
innata del hogar: tener recursos escondidos por si el hombre falla, entendiendo
que él no debe saberlo; sentiría que ella no confía en su función de proveedor.
Nuestros padres nos
impregnan con el ejemplo: La evolución financiera de los últimos cincuenta
años ha venido a cambiar lo que sus padres le enseñaron y lo que sus abuelos
vivieron. Por ejemplo, enfrentarse a los créditos para el disfrute por
adelantado ha sido una batalla titánica. Los que sobrevivieron a la tentación
mostraron a sus descendientes que no había tanta prisa de vivir por adelantado
y sí la necesidad de construir un futuro sólido. Muchas damas dejaron de ser
administradoras cuando sus padres le acostumbraron a gastar. Así mismo algunos progenitores
dieron todo a sus hijos para que no sintieran precariedades bajo el dogma “le
daré lo que yo no tuve”. Las consecuencias son, por lo general, alguien que no
sabe lo que merece, por lo que no valora lo que tiene y nunca se siente
satisfecho con lo que logra.
Nuestro alrededor nos
manipula: La famosa sociedad influye en lo que hago o no. Sentir la
necesidad de pertenecer a un grupo, o manada como coloquialmente le llamo, nos
lleva a imitarlos. Lo malo es que el éxito hoy se muestra con dinero gastado;
anteriormente era cazando la mayor presa. Quiero pertenecer a la manada que más
muestra (no que más tiene), ¿la solución? Mostrar igual o más que ellos. Ese
dogma nos lleva a gastar todo lo que recibimos y, casi siempre, mucho más.
Mis decisiones me
hacen quien soy: Todo lo que vemos nos ha llevado a forjar nuestros dogmas,
para bien o para mal. La verdad es que la decisión de seguir así o cambiar para
mejorar es propia. Una vez saco balance decido si estoy donde debería estar y si
sigo construyendo el presente de mañana y el futuro de pasado mañana. Debo
tomar la decisión propia de cómo quiero vivir y hacerme de los dogmas
necesarios para lograrlo. Echarle la culpa a la sociedad, a mis antepasados y a
mis padres, por no llegar donde quisiera estar no sirve de nada. La única
actitud productiva es la de protagonista, como explico en mi libro Arco Iris Financiero; mis decisiones son
las que construyen.
FRASE DE LA SEMANA
“Si los demás son
culpables de lo que no quiero, yo seré responsable de lo que sí deseo”
Consultor,
Conferencista, Coach y Escritor
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jueves, 8 de septiembre de 2016
LLEGAR TARDE TIENE CONSECUENCIAS (Video)
Llegar tarde trae consecuencias. Si crees que no puedes encontrarte un día con personas que sí valoran su tiempo, te puedo asegurar que te arrepentirás si esta es una de tus costumbres.
Las razones son varias y las soluciones fáciles. Más en el video.
Libro: ¿No tienes tiempo? y en versión digital: ¿No tienes tiempo?
Las razones son varias y las soluciones fáciles. Más en el video.
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lunes, 5 de septiembre de 2016
¿A QUIÉN LE HACEN CASO LOS HIJOS?
Hace unos días una participante en mi seminario de retórica
me expresó: “Cuando mi esposo le dice a los muchachos que hagan algo lo hacen. Yo
tengo que decirle varias veces y hasta que no me incomodo no se mueven. Muchas
veces termino haciéndolo yo misma. ¿El truco es la forma en que les habla?”
Detrás de este comportamiento hay una historia. Por lo
general las madres tienden a amenazar y el padre a actuar. No es cuestión de
género, he visto papás que tampoco ejercen un poder persuasivo ante sus
vástagos, menos en el trabajo.
Cuando damos órdenes sin el firme convencimiento de ejercer
las consecuencias nuestras palabras se desvanecen camino al cerebro de nuestros
comandados; ya sean hijos, sobrinos, colaboradores, etc. Subimos el nivel de
los castigos y es peor… mientras más fuerte más improbable será que lo
apliquemos.
Recuerdo un antiguo chiste que decía que en el manicomio un
enfermo mental se subió al asta de la bandera. Los doctores y ayudantes le
pidieron con insistencia que bajara, pero hizo caso omiso. Lo amenazaron infructuosamente
con cortarle el asta. Luego vieron a otro interno acercarse al asta, le indicó
algo y de inmediato bajó. Los médicos le preguntaron:
–¿Qué le dijo para que bajara?
–Le expliqué que si no bajaba le iba a cortar el palo.
–Nosotros también le dijimos eso.
–Pero él sabe que yo soy loco, yo si se lo corto.
La persona que amenaza y no cumple crea una reputación y los
comandados comienzan a extender sus fronteras, como explico en mi libro Migomismo II – Su Inteligencia Emocional
Interpersonal. Si les decimos a los niños que apaguen la TV y se acuesten y
lo repetimos una vez más, los hijos esperarán la tercera llamada. Si esta es
idéntica a las anteriores, la frontera se llevará a la cuarta convocatoria.
Normalmente terminará en esta o la quinta… cuando nos enojamos y con fuerza nos
incomodamos.
El
papá es por lo general más categórico que la madre. En la segunda ya perdió la
paciencia y armó un escándalo. Por lo mismo los hijos tienden a reaccionar a
más tardar en esa evocación. ¿Se atreve a dar su próxima orden de manera
categórica, sin amenazar y con la decisión firme de implementar las
consecuencias requeridas?
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sábado, 3 de septiembre de 2016
SI VIVES EL FUTURO AHORA, ¿CÓMO VIVIRÁS EN EL FUTURO?
Vivir el
futuro por anticipado es cada día más fácil. ¿Conoce el precio? Adelantar los gastos es una opción que muchos
usan, pero en pocas ocasiones miden el costo que esto tiene. Tampoco soy
propulsor de que lo guarde todo para más adelante, ni siquiera quiero prolongar
mis últimos días de vida con el dinero acumulado, menos con deudas.
Los opositores
de mis métodos de “alcanzar el futuro a su debido tiempo” me dicen que no hay
forma de conseguir bienes y servicios si no es “metiéndose en un lío”.
Traducido: Tomando préstamos. Considero que los financiamientos pueden hacernos
adelantar al futuro o adelantar el futuro… depende de para qué
utilicemos el dinero ajeno.
La primera
forma es cuando tomamos dinero y lo ponemos a producir. Con ese dogma de vida conseguimos
más dinero que sin financiamiento. Hay que tomar en cuenta el riesgo que se
corre, algunos hacen malos negocios y retornan a su pasado financiero.
La opción de
adelantar el futuro es cuando traemos
ese tiempo al presente. Usamos el dinero que aún no hemos generado para alcanzar.
Si esperamos a tener el dinero en las manos disfrutaríamos de esos bienes y
servicios en un tiempo posterior… Lo traduzco como que “traigo el futuro”. Lo
malo es que lo halo por los cabellos:
Sale caro: El dinero ajeno cuesta. Al comprar un lujo, ya sea
bien o servicio, a través de un préstamo se termina pagando más de lo que
cuesta originalmente. Lo pagamos en cuotas en el futuro inmediato al disfrute.
Cuando hacemos esto es por no tener la previsión necesaria, la disciplina del
ahorro o la capacidad de no dejarnos convencer por amigos o vendedores. La
solución es tener paciencia, prevenir y vestirse con el dogma del ahorro programado.
En menos tiempo de lo que cuesta pagar el préstamo tendrá el dinero para
adquirir el gusto… y puede hasta negociar mejores precios.
No nos deja construir el futuro en la dimensión posible:
Las primeras compras con créditos nos ponen el futuro en las manos, disfrutamos
sin tener que esperar ganar el dinero y eso nos da felicidad instantánea y
dolor postergado… nos sentimos más listos que los que no saben que existe una
posibilidad tan maravillosa de adelantar el calendario, o quizá no se atreven a
hacerlo. Algunos sabemos el costo y preferimos no inventar. Cuando comenzamos a
pagar intereses reducimos el poder adquisitivo del futuro, casi nunca lo
descontamos de los gustos sino del potencial de crear capital. En vez de tener
inversiones terminamos construyendo deudas.
Aquellos que
solo viven el presente y los que adelantan el futuro se dan cuenta de su
realidad cuando llegan a ella. Arribar a la edad de retiro voluntario, o peor,
al desempleo, sin haber hecho una buena zapata, levantado fuertes paredes,
techado de forma sólida y dando la terminación a gusto, es más que peligroso…
es casi irresponsable. La creación de ese nuevo presente sin posibilidades de
vivirlo decentemente fue una acumulación de dogmas financieros errados, los que trabajo por extenso en mi libro Arco Iris Financiero.
Vivir con la
convicción de que cada día puede ser el último de nuestras vidas es apostar a que
el futuro no llegará. Me parece que al arribar a él, donde la mayoría llega, se
encontrará con una fea sorpresa, que no será tan sorpresiva porque se la estoy
describiendo aquí.
FRASE DE LA SEMANA
“Me gusta mi
presente porque lo construí con los actos de mi pasado cuando aún era futuro”.
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lunes, 29 de agosto de 2016
¿QUÉ ES UN VIEJO?
El otro día jugué al golf con un amigo de mi padre, uno de
“los muchachos” de su grupo. Con su ‘corta
edad’ sorprende como le pega a la bola y su normal movilidad. Recordé una
anécdota que me hizo mi amigo Rodrigo una vez en Brasil.
Me dijo: –Diego, ayer descubrí lo que es un viejo. Fui a la
sauna del club y había unos ancianos de unos 70 años. Ellos hablaban de los
viejos que habían estado el día anterior en ese lugar. Cuando le pregunté qué
edad tenían esas personas, me dijeron que más de 80. Mi conclusión es que viejo
es alguien que tiene diez años más que uno.
Manolín tiene 77 años y no luce un “viejo” de esa edad.
Pienso en los ancianos de antes y, a pesar de ser relativo, creo que los
setenta años de ahora es como los cincuenta de antes. El trabajo físico que
hacían las personas nacidas hasta inicios del siglo pasado no permitía mantener
el cuerpo cuidado. La medicina, nutrición y los avances en la ciencia ayudan a mantenernos
bien por mucho más tiempo.
Está demostrado que viviremos mucho más que lo que subsistían
nuestros antepasados. Cada año sube la expectativa de vida y las consecuencias
pueden asustarnos si las pensamos con tranquilidad. Tendremos más envejecientes
y las estructuras quizá no están siendo pensadas en ese sentido. En el área de
salud y bienestar pueden surgir grandes necesidades. La preparación financiera
de las familias también me preocupa. Hoy la mayoría de las familias no tiene
muchos hijos, los que luego sustentan a los padres en edad senil. Las
facilidades existentes para adelantar el futuro es una práctica que nos lleva a
tomar dinero prestado y no a crear capital suficiente para que genere ingresos
pasivos al retirarnos. En mi libro Arco Iris Financiero explico cómo revertir
dogmas improductivos.
La sociedad cambia su pirámide etaria, lo hemos visto en
otros países que vivieron la bonanza de la industrialización. Sus sistemas de
salud y prevención los llevó a conseguir una larga vida, por otro lado, tienen
menos jóvenes. ¿Las consecuencias? Más personas se disputan los puestos de
trabajo, que a pesar de su incremento no son suficientes.
Retirarse a su debido tiempo y disfrutar de la llamada
tercera edad será cada día más complejo. ¿Se atreve a plantearse de qué vivirá
cuando le llegue la hora del descanso laboral?
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