Artículos de crecimiento personal y profesional. También los puedes encontrar en mi página www.diegososa.info al igual que mis libros.
lunes, 26 de agosto de 2013
EVITAR PENAS Vs. BUSCAR ALEGRÍAS
La vida nos enfrenta constantemente a tratar de evitar penas. Vestirnos o no vestirnos depende de los demás más que de nosotros. Vestimos nuestros hijos de acuerdo a lo que digan los demás y no a lo que ellos quisieran ponerse. ¿Por qué? Para evitar penas que nos causarán los demás, sin importarnos la felicidad que cause en ellos su propia elección. Más aún, impedimos que puedan defender su posición y aumentar su autoestima, además de crear conciencia de toma de decisiones. La sociedad requiere comportamientos. No cumplirlos puede llevarnos a pasar vergüenzas, lo que desata una emoción negativa en nuestro cerebro y nos hace sentir mal. Es tan fuerte lo que vivimos que nuestra atención se ha colocado más en evitar las penas que en buscar las alegrías. En el colegio no queremos que nos pregunten la clase aunque la sepamos, porque si nos equivocamos se reirán de nosotros. Evitar la pena es más importante que conseguir una buena nota. Y hasta nuestra autoestima comienza a sufrir. Los varones necesitamos ayuda para vestir adecuadamente. Las damas, aunque tengan buen gusto, están bajo la mira de las demás. Algunas criticarán; la mala noticia es que de cualquier modo lo harán... es su principal ocupación. Dije algunas, no se ofenda si no es de las que no critican, y si es de las que critican, entonces tampoco tiene porqué ofenderse. Ve, le acabo de dar una alegría; disfrute esa sonrisa que está recién apareciendo en su rostro. Tratando de evitar las penas, hemos ido dejando la búsqueda de las alegrías a un lado. Nos influencian y tratamos de vivir la vida que otros quieren que vivamos... Le tengo otra mala noticia, nunca alcanzaremos los estándares que los otros nos ponen porque siempre los subirán, y peor, ellos mismos no viven de la forma que nos exigen a nosotros. Vivir buscando alegrías puede ser considerado de egoístas. Muchos llegan a sentirse mal si tienen muchas o grandes alegrías que vivir y saborear. Algunos hasta llegan a pensar que serán multados por tanta felicidad. Si creen en el destino siempre el destino es malo, los buenos destinos están guardados para los demás, los que tienen suerte. La realidad es que nos quedamos envueltos en las emociones negativas y las rumiamos como si fuera parte del objetivo de vida. Mientras que escondemos las emociones positivas como si fuera malo tenerlas. No logro entender por qué esconder los momentos de felicidad; los que critican lo harán como quiera y sólo estarán felices si estamos mal. Los que en verdad nos quieren estarán alegres de vernos felices. ¿Por qué no hacer felices a los que en realidad nos quieren? En mi nuevo libro Migomismo - Su Inteligencia Emocional Interna trabajo con mucha profundidad los problemas y las causas de nuestras emociones, además de las formas de vivir una vida emocional equilibrada y asertiva. Las emociones positivas no pueden ser opacadas y deben ser las que rumiemos. Y no me refiero a salir a pregonarlas, quiero decir que debemos vivirlas y volverlas a vivir aunque sea en recuerdos. Las emociones deben ser vividas por mi migomismo; los demás son los demás y ellos que se encarguen de hacer su propia vida. Las alegrías son tan bellas que hasta debemos vivir las alegrías de los demás, aunque no sean cercanos a nosotros, aunque sean nuestros competidores. Vivir alegrías es vivir. Encerrarse en rabias y tristezas propias y ajenas es lo que llamaría malvivir. Lo que no puedo cambiar no lo sufro, y si lo puedo cambiar disfruto el camino al hacerlo. Tomo la decisión de vivir alegrías y eliminar penas. El mundo no será perfecto pero podemos vivirlo mucho más felices. FRASE DE LA SEMANA "Cuando vivimos lo que tenemos mientras buscamos lo que queremos hemos dado un gran paso a la felicidad." Diego A. Sosa Coach, Escritor, Conferencista y Consultor
LO MÍO, LO TUYO Y LO NUESTRO
En la pareja existen comportamientos financieros adecuados para cada tipo de personalidades. El dinero suele ser una causa común de divorcios e inconvenientes intrafamiliares. Determinar los límites de cada uno puede ayudar o llevar a un caos emocional. Cuando el hombre bajó de los árboles comenzó a andar en dos piernas y se convirtió en cazador de largas distancias. Salía en busca del alimento de la familia. El macho desarrolló una programación de proveedor. Su capacidad para traer la comida a la familia demostraba su hombría. Por el contrario, una poca capacidad lo ponía en entredicho ante la sociedad y las mujeres. Por su parte, las damas se encargaban de la recolección y del mantenimiento de la casa. La administración de los recursos se convirtió en una prioridad. Los roles estaban repartidos muy convenientemente y pasaron siete millones de años antes de llegar la era industrial y la mujer comenzar a tener el rol de coproveedora. El trabajo físico ya no era imprescindible para conseguir una remuneración que ayudara a cubrir las necesidades del hogar. El bienestar familiar no se hizo esperar, más dinero al final del mes se traducía en más bienes y servicios adquiridos. La proporción aportada por la mujer tendía a ser menor y el machismo no permitía reconocer que la familia estaba sustentada en parte por la dama de la casa. Trabajar más duro para no ser igualado era la reacción del proveedor. La mujer debía utilizar el dinero para cosas de ella y el hombre sustentaba la casa. Mantener a la mujer dependiente de los ingresos que él tenía era la consigna. La dependencia era clara, la mujer la aceptaba y sentía que era su función. Terminó la era industrial y la mujer se preparó intelectualmente para ganar más dinero y llegó al punto de sentir que el tiempo de la esclavitud intramatrimonial había pasado. Las madres y padres comenzaron a criar a las hijas para que no fueran dependientes de sus maridos y la evolución social fue vertiginosa. Hoy las mujeres se acostumbran a ganar y gastar (algunas lo suyo, lo de los padres y lo del marido). Al momento del matrimonio ambos comienzan a pensar en el posible momento de la separación y desde ese instante las finanzas familiares inician un tortuoso camino. El camino de “lo mío, lo tuyo y lo nuestro”. Entender que ganamos separados y gastamos en conjunto es demasiado importante para dejárselo al azar. El problema de la mentalidad de la era industrial es que no se crea capital a través del ahorro en conjunto por concentrarse en el gasto por separado. No es interesante cuánto gana cada uno, lo importante es la mentalidad de gasto, ahorro e inversión que se tenga. De llegar una eventual separación se podrá dividir lo que se posea y siempre será mucho más que un procedimiento separado que, por lo general, sólo lleva a deudas. La actuación individual en una pareja lleva a formatos diferentes de gastos. No existen objetivos financieros comunes y la administración se hace imposible. Como explico en mi libro Arco Iris Financiero, debemos perseguir varios objetivos financieros que nos lleven a la creación de capital que se convertirá en gallinas que nos pondrán dinero en el bolsillo. FRASE DE LA SEMANA “La desunión financiera en la familia crea deudas; la unión, inversiones.” Diego A. Sosa Consultor, Coach, Escritor y Conferencista
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lunes, 19 de agosto de 2013
LOS GASTOS HORMIGA (Video)
Informaciones útiles para entender adónde está iendo nuestro dinero y qué podemos hacer para sacarle mejor provecho.
INTEGRIDAD ES PARA ÍNTEGROS
A menudo escucho a los adultos decir que en los colegios ya no se enseña moral y cívica. ¿Nos está faltando? La pregunta que siempre me hago es si en la casa la estamos ejecutando. Sí, ejecutando, recuerdo que Einstein decía que pregonar con el ejemplo no es la mejor manera... es la única.
Una pregunta: ¿qué es para nosotros amoral? Hay muchas cosas que se deberían comprender como no morales, pero la gente las hace y por eso nos vamos inmunizando.
Un día en una ciudad al sur de mi isla parado en un semáforo en rojo, cerca de las 8 PM, una camioneta me pasó por el lado y cruzó sin importarle el color de la luz. Los niños que iban detrás comenzaron a burlarse de mí por estar parado en un semáforo, me decían palabras que no repetiré aquí, pero que podrían interpretarse como “tonto”, en un vocabulario adecuado. Ese señor mayor que conducía: ¿le estaba enseñando moral y cívica a los niños?
Los colegios deben dedicarse a la enseñanza intelectual, y en la casa podemos dar los mejores ejemplos con nuestras acciones. Decir: “por menos de un millón de dólares no me ensucio las manos”, es lo mismo que decir: “soy un corrupto que no ha tenido la oportunidad de demostrarlo”. Decía B. Franklin: “El dinero no corrompe, desenmascara”.
Ser el más “astuto” puede llevar a violar reglas de convivencia, naturales o impuestas. Querer ser primero “a toda costa” nos lleva a faltar a la moral y a la ética. Cuando descubro una persona que hace trampas en un deporte, no hago ningún tipo de negocio con ella, porque a la corta o a la larga me engañará a mí también. He jugado golf con personas que pretenden engañarse a ellos mismos: ¿debo creer que en un negocio no me querrán engañar a mí?
Uno de los principales problemas que nuestra sociedad está viviendo es la competencia confundida con la competitividad. Desde pequeños estamos compitiendo y haciendo cosas por una recompensa. Muchas veces nos dan premios que no merecemos. Otras nos dan consolaciones que no existían, pero por patalear la recibimos. En ocasiones lo importante no es ser el mejor, sino ser el favorito del que otorga los premios. Recibir sin merecer nos hace egoístas y desconsiderados. Dar a quien no merece, enseña una moral retorcida. Competir siempre contra los demás, nos desune. En fin, la competencia desmedida no crea comunidades, crea individuos... individuos que muchas veces son capaces de muchas cosas indebidas para lograr sus objetivos.
La moral es intangible, podemos imaginar y leer qué es moral, pero la realidad es que no nacemos con un programa que nos haga “morales”. El humano tuvo que matar por millones de años para poder mantener la especie, eso no era amoral, pero ahora sí. La moral es sentido común y es lo que puede hacer progresar por un buen camino a una persona, una familia, una comunidad, un país y hasta un planeta.
FRASE DE LA SEMANA
“Ser ético se aprende en la casa y se aplica en la calle; sin el buen ejemplo será difícil crear comunidades de bien.”
Diego A. Sosa
Conferencista, Coach, Consultor y Escritor
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NECESITO UNA ALCANCÍA
Recordando mis tiempos de niño me viene a la mente la bella costumbre de hacer sonar una alcancía al depositar monedas en ella. Cuando logramos pasar esa experiencia a la vida de adulto conseguimos convertir el ahorro en un hábito sano. Pero más importante es lo que debemos lograr con el capital ahorrado.
La alcancía se llenaba y era hora de hacer algo con su contenido. Llegué a abrir algunas que traían premios. Lo depositaba en mi cuenta de ahorros, mi libreta recibía un nuevo balance y sabía que reunía dinero para algo. El inconveniente llega cuando no sabemos qué hacer con los ahorros… esa útil práctica termina no dando los frutos que podría ofrecer.
El ahorro debe verse como una siembra, no como la cosecha en sí. O sea, no tomar el dinero ahorrado y gastarlo sin sentido. La idea es primero determinar lo que queremos lograr con el dinero depositado fijamente y luego comenzar el ritual de hacer sonar la alcancía periódicamente.
No debemos confundir nuestra cuenta de ahorro perenne con cuentas de ahorros de objetivos determinados. Si deseo comprar un vehículo debo tener una cuenta específica para ese objetivo. Sabiendo el tiempo que tengo para lograr mi meta y el monto necesario podré dividir mis cuotas. Debe tener tantas cuentas especiales como metas financieras se proponga.
El ahorro perenne es una cuenta que recibirá un porcentaje específico de nuestros ingresos. No es imprescindible pensar en un objetivo final… la meta real es hacernos libres financieramente.
El monto que vamos reuniendo en la cuenta sin caducidad debemos invertirlo para hacerlo rendir por encima de la pérdida por inflación. Saber de inversiones y ocuparnos de ellas es de suma importancia. Pueden ser de bajo riesgo como certificados de depósito u otros instrumentos de capital que tienen las instituciones financieras.
Por otro lado, están las inversiones de mediano riesgo y mediano plazo como son los bonos de empresas y de gobiernos. El rendimiento es mayor que en inversiones básicas. Son muy recomendables para las personas que no desean o pueden involucrarse en aprender de inversiones más complejas. Una buena elección elimina riesgos innecesarios. Recordemos que el nivel de intereses nos indica el riesgo que se corre. Rendimientos desmedidos tienden a indicarnos altas probabilidades de perder nuestro dinero.
También existen las inversiones a largo plazo como los inmuebles. Por lo general, hace falta un capital mayor. Existen varias informaciones importantes que debe tomar en cuenta para hacer inversiones inmobiliarias; estúdielas y aprenda todo lo posible para que su inversión sea un éxito. No crea que el negocio lo hará al vender, piense que la ventaja la debe tener al comprar. Una adquisición de oportunidad o una esperanza de plusvalía es determinante en este tipo de inversiones.
Enseñar a los niños y jóvenes a guardar parte de sus ingresos les otorgará una de las mejores herramientas para evitar problemas financieros durante su vida. Sentir la seguridad de tener invertido el diez por ciento de todo lo que hemos ingresado en nuestra vida nos hace sentir libres.
A los niños le damos dinero, los abuelos le hacen regalos, por alguna labor reciben ingresos y generalmente el destino de ese dinero son compras de objetos innecesarios, ya sea de inmediato o después de un tiempo. Debemos hacerlos ver sus objetivos y mostrarles cómo es posible lograrlos… será una formidable costumbre.
FRASE DE LA SEMANA
“Lo útil es ahorrar con objetivos.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Escritor y Conferencista
lunes, 1 de julio de 2013
JULIO: MOMENTO DE REVISAR EL PRESUPUESTO DEL AÑO
Han pasado seis meses del año, quizá la mitad de nuestros ingresos ya entró y quizá la mitad ya salió. No es tarde para hacer correcciones o para darnos cuenta de lo bien que andamos y reorientar algunos recursos. Claro, parto de que tenemos un presupuesto de ingresos y gastos. ¿No lo tiene? Pues es un buen momento para planificarnos para el resto del año.
Revisemos si nuestros ingresos están de acuerdo a lo planificado. El que vive de salarios fijos quizá no tiene que hacer muchas cuentas. Al que tiene ingresos variables le llegó el tiempo de sacar los papeles y afinar el lápiz.
De la misma forma, debemos enumerar nuestros egresos. Quizá no tenga comprobantes de todo lo que gastó, pero es muy fácil sacar esta cuenta. Vea lo que tenía en el banco a inicios de año y compare con lo que tiene ahora. Tome las deudas y réstelas a lo que tiene. Si tiene los balances de las deudas al 31 de diciembre también debe hacer lo propio.
Quizá vea alguna sorpresa. Sus estados de situación le revelan que tiene más de lo que tenía a inicios del año. O quizá la sorpresa sea contraria y su patrimonio se ha reducido, por una u otra razón. Espero que la sorpresa sea por la primera opción.
Para los que su patrimonio aumentó: Si fue por reducción de deudas, siga en ese camino, va muy bien y no debe cambiar. Si fue por aumento de los ahorros, es el momento de ver si está bien invertido el dinero. Lo importante es hacer que su dinero produzca dinero, o sea, que sus gallinas pongan huevos y saquen pollitos como explico en mi libro Arco Iris Financiero. Conseguir los mejores rendimientos con un riesgo moderado es lo que le recomiendo. Los intereses están bastante bajos, razón suficiente para buscar la mejor opción.
Para los que su patrimonio quedó igual o se redujo: Es época de revisión profunda. Si sabe las causas, trabaje para corregir el escape de dinero. De no saberlas, es período de buscarlas para poder solucionar la verdadera razón. Por lo regular, son intereses de créditos que terminan comiéndose una parte importante de los ingresos. Investigue cómo reducirlos. Si las deudas son moderadas, busque la forma de pagarlas lo más rápido posible, con una renegociación o haciendo una consolidación de deudas con un préstamo de más bajos intereses. Si las deudas son importantes, piense si tiene algo que vender para deshacerse de parte de las deudas y recomenzar nuevamente. Muchas veces la decisión es sentimental; analice bien si no tiene el control sobre los créditos porque se pueden convertir en una bola de nieve, luego perderá el bien que no quiere soltar ahora. Al final quedará sin el bien y con deudas impagables.
Si no se ha preocupado por tener un presupuesto de ingresos y gastos, es un excelente momento para hacerlo. Le recomiendo que planifique 12 meses, no sólo hasta diciembre. Mentalmente es más fácil hacer presupuestos en la tranquilidad del medio año que en el jolgorio de los tiempos pascueros.
Revisemos si nuestros ingresos están de acuerdo a lo planificado. El que vive de salarios fijos quizá no tiene que hacer muchas cuentas. Al que tiene ingresos variables le llegó el tiempo de sacar los papeles y afinar el lápiz.
De la misma forma, debemos enumerar nuestros egresos. Quizá no tenga comprobantes de todo lo que gastó, pero es muy fácil sacar esta cuenta. Vea lo que tenía en el banco a inicios de año y compare con lo que tiene ahora. Tome las deudas y réstelas a lo que tiene. Si tiene los balances de las deudas al 31 de diciembre también debe hacer lo propio.
Quizá vea alguna sorpresa. Sus estados de situación le revelan que tiene más de lo que tenía a inicios del año. O quizá la sorpresa sea contraria y su patrimonio se ha reducido, por una u otra razón. Espero que la sorpresa sea por la primera opción.
Para los que su patrimonio aumentó: Si fue por reducción de deudas, siga en ese camino, va muy bien y no debe cambiar. Si fue por aumento de los ahorros, es el momento de ver si está bien invertido el dinero. Lo importante es hacer que su dinero produzca dinero, o sea, que sus gallinas pongan huevos y saquen pollitos como explico en mi libro Arco Iris Financiero. Conseguir los mejores rendimientos con un riesgo moderado es lo que le recomiendo. Los intereses están bastante bajos, razón suficiente para buscar la mejor opción.
Para los que su patrimonio quedó igual o se redujo: Es época de revisión profunda. Si sabe las causas, trabaje para corregir el escape de dinero. De no saberlas, es período de buscarlas para poder solucionar la verdadera razón. Por lo regular, son intereses de créditos que terminan comiéndose una parte importante de los ingresos. Investigue cómo reducirlos. Si las deudas son moderadas, busque la forma de pagarlas lo más rápido posible, con una renegociación o haciendo una consolidación de deudas con un préstamo de más bajos intereses. Si las deudas son importantes, piense si tiene algo que vender para deshacerse de parte de las deudas y recomenzar nuevamente. Muchas veces la decisión es sentimental; analice bien si no tiene el control sobre los créditos porque se pueden convertir en una bola de nieve, luego perderá el bien que no quiere soltar ahora. Al final quedará sin el bien y con deudas impagables.
Si no se ha preocupado por tener un presupuesto de ingresos y gastos, es un excelente momento para hacerlo. Le recomiendo que planifique 12 meses, no sólo hasta diciembre. Mentalmente es más fácil hacer presupuestos en la tranquilidad del medio año que en el jolgorio de los tiempos pascueros.
FRASE DE LA SEMANA
“Sólo se hace tarde cuando reiteradamente se decide no accionar.”
Diego A. Sosa Sosa
Coach, Consultor, Conferencista y Escritor
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