sábado, 17 de mayo de 2014

JUEGUE MONOPOLIO CON SUS HIJOS


Pasar por Go no hace rico a nadie; llega un momento que ese salario no da para pagar los gastos de media ronda. ¿En qué se parece el monopolio a la vida real? En mucho, la realidad es que nos enseña cómo conseguir ser libres financieramente. En este juego de mesa que la mayoría jugamos desde muy niños casi nadie hace el paralelo con la vida real. Simplemente jugamos con una estrategia y ganamos o perdimos. Quizá no tuvimos siempre la misma táctica y eso no nos permitió pasarlo a la vida real.
En el juego se cobra una cantidad cada vez que se completa una vuelta. Podemos compararlo con nuestro salario o ingresos en general. Para un joven puede ser la mesada, para un vendedor las comisiones mensuales. Con ese dinero podemos comprar propiedades; pagaremos servicios, como el agua y la luz; haremos viajes, simbolizados por los ferrocarriles; contribuiremos con los impuestos cada vez que nos toque hacerlo; alquilaremos casas y visitaremos hoteles cuando los demás comiencen a construir y otros gastos como éstos.
¿Se asemeja a la vida diaria? Es exactamente lo mismo que vivimos. La pregunta ahora es ¿cuál es la mejor estrategia para ganar? En el monopolio y en la vida financiera.
Juegue con sus hijos si quiere enseñarles a que sean exitosos en su vida financiera, pasándoles el conocimiento, no sólo como un juego donde tenemos que vencer a otros, sino trazando estrategias para ganar y haciendo la analogía con la vida real.
Los dueños del juego también han pensado en la modernidad... sí, el juego existe también para las consolas y la computadora. Y es mucho más rápido, las reglas están claras y no se pueden violar. Sé que lo tradicional es para nosotros los mayores un poco más nostálgico, pero lo importante ahora es el aprendizaje que podamos pasarles, y, ¿por qué no?, que podamos recibir.
Vamos con la estrategia: 
El que gana: No gana el que acumula más dinero desde el principio, pero tampoco el que lo tira todo comprando cualquier cosa. Yo llevo en mi vida financiera la misma estrategia que en el famoso juego y me ha dado buenos resultados en los dos.
Comprar poco a poco: No descuidar la compra de las propiedades más baratas. Adquirir casas y hoteles en esas calles será mucho más económico. Muchos no las quieren porque reditúan pocos beneficios. Lo que siempre he pensado es que con esos beneficios me da para luego comprar casas en lugares más costosos. Lo que en mi libro Arco Iris Financiero defino como “mis gallinas compran mis lujos”. En este caso estarían comprando gallinas mayores. 
No quedarse sin dinero: Agotar el efectivo comprando todo lo que nos es posible nos deja en una situación desventajosa. Si tenemos que afrontar un pago posiblemente tendremos que recurrir al banco. Hipotecar una propiedad es ponerla a dejar de producir. O tendremos que vender algo que a alguien le sea de utilidad. Es mejor tener un fondo de emergencias y no poner en peligro las finanzas.
Construir desde que se pueda: Comprar mis famosas gallinas. Las propiedades son las que nos traerán dinero para pagar las estadías en las casas verdes y los hoteles rojas. Los grandes impuestos y los lujosos viajes incrementan nuestros gastos al punto que nuestro salario (el pase por Go) no lo puede sustentar.
En conclusión: Podemos aprender mucho si lo jugamos con conciencia.

FRASE DE LA SEMANA
"Poner a producir lo que ganamos es lo único que realmente nos hace libres financieramente."
Diego A. Sosa
Asesor, Coach, Consultor y Conferencista 

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