jueves, 31 de agosto de 2017

"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" II

La pasada semana escribí una primera parte de este tema. Como decía, es un término (del inglés knowmad) creado por John Moravek. Se trata de cómo algunas personas van cambiando su conocimiento.
Hace unas semanas abrimos en mi casa la temporada de mini tenis de mesa. Es verano y pudimos sacar la reducida mesa al patio. La cuadrúpeda tuvo un inconveniente y mientras está parada está bien, pero para moverla se separa en pedazos. Comenzó una lluvia y con mi hijo menor queríamos transportarla sin desarmarla… ya saben vagancia masculina.
Se me ocurrió una forma, que sigue siendo útil, con un palo de escoba. Mi hijo me dice: “Te salió nuevamente el ingeniero. Siempre buscando soluciones a los inconvenientes”. Viniendo de un estudiante universitario de física fue para mí más que un cumplido.
Quizá nunca lo había pensado así. Mi formación ingenieril me lleva a pensar en soluciones cuando encuentro escollos. Me puse a analizar cómo he aprendido tantas cosas por querer avanzar en áreas que hasta podría delegar… pero que muchas veces me resulta más útil o asertivo saber.
Hace unos días participé en un curso largo e intenso de cómo hacer presentaciones (utilización avanzada de un programa de computadora que hace décadas uso). Después de tanto tiempo utilizando el programa que uso me di cuenta que las nuevas versiones, que también implemento, me habían superado. No había evolucionado, no fui nómada en un conocimiento que me resulta de tanta utilidad. Estaba en una zona de confort.
Una vez aprendí a hacer páginas web para tener el dominio de la mía. Así como otros tantos programas, como las ediciones de video y muchos más. Quizá no era necesario obtener tantos conocimientos, muchos de los cuales hoy ya están desactualizados, aunque en su momento me fueron muy útiles.
La ventaja que veo es la de estar abierto a modificar, evolucionar y adquirir nuevos conocimientos.
No es que quiero saber de todo, ni ser el mejor. Quiero resolver mis problemas… Y cuando hablo de problemas me refiero tanto a inconvenientes como a posibilidades de mejora.
Estar abierto al aprendizaje es esencial, como detallo en mi libro sobre el manejo de los cambios ¿Forastero yo?
Hay demasiadas situaciones en la vida que requieren de nuevos conocimientos para llevarlas a una mejor realidad: ¿Se atreve a descubrir una y adquirir los conocimientos para lograrlo?



domingo, 20 de agosto de 2017

"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" I


Hace unos días me tropecé con este interesante término (del inglés knowmad) creado por John Moravek. Se refiere a los trabajadores que son innovadores, imaginativos, creativos y algunas características más.
Recuerdo una frase que escuché hace buen tiempo que me causó mucho repudio: “Aprender a desaprender lo aprendido”. Había entrado a trabajar en una empresa y lo que traía de experiencia me lo querían quitar ya que había que aprender cosas nuevas.
Por un lado, me pareció absurdo que lo nuevo que traía no debía ser usado solo porque debía aprender cosas nuevas. De la misma forma, me preguntaba si me habían contratado por lo que sabía o por lo que iba a aprender... me imagino que por las dos cosas.
Ser nómada y desaprender lo aprendido no es lo mismo. La creatividad está basada en un proceso, que se monta en lo que ya hay, aprovechando lo que es utilizable y descubriendo lo que es mejorable.
Por ejemplo: Estamos en un momento de suma importancia para la industria automovilística. Los fabricantes tradicionales se ven enfrentados a normas medioambientales que no pueden cumplir si quieren que las personas estén felices con la potencia de sus autos. Una paradoja porque los que compran quieren autos potentes, pero ambiente limpio.
Sus manipulaciones tecnológicas les han llevado a un repudio general y a que se esté pensando en la prohibición de vehículos accionados con combustibles tradicionales. Algunos países ya programaron y en menos de 15 años piensan no tener vehículos que emitan polución.
Llegó el momento del auto eléctrico o de algún otro tipo de combustible que no genere residuos dañinos. ¿Es tiempo de idearse algo completamente diferente a lo que hoy tenemos? Quizá, pero la verdad es que todos intentan subirse en el mismo auto y cambiarle la forma de hacerlo mover. Es un gran cambio de una pequeña parte.
La evolución de conocimiento debe darse tomando en cuenta las experiencias. El humano es especialista en cambiar, y cada vez lo logra con menos tiempo y cambios más grandes.
Dejar atrás algunos conceptos y filosofías es natural, solo que antes estábamos obligados, hoy nos quieren obligar. Además, un viejo de antes tenía 30 años, estaba mentalmente interesado en cambiar. Ahora es un niño. Los que nos enfrentamos a aprender ya pasamos de cincuenta.
¿Se atreve a buscar nuevos conocimientos para solucionar el próximo problema que encuentre?


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"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" II

 "Nómada del conocimiento" II


martes, 15 de agosto de 2017

¿DECIDIMOS POR CORAZONADAS?

“Me resulta muy difícil decidir si lo pienso dos veces”, me dijo una amiga hace unos días. La primera decisión la tomamos por intuición, luego entra la razón. ¿A quién le debemos hacer más caso?
Diría que depende de varios factores, entre ellos:
1. º La importancia del resultado: Un cirujano no puede accionar según corazonadas. Es necesario pensar varias veces antes de decidir. Otras decisiones no tienen resultados de tanto impacto. Es como un bateador en cuenta de 3 bolas sin strikes. Puede elegir con facilidad si atacar al próximo lanzamiento o no. No es igual en 0 bolas y 2 strikes. Un atacante en fútbol puede arriesgarse a fallar un pateo a puerta, pero si el defensa yerra cerca de su arco puede costarle el juego a todo el equipo… muchas veces el campeonato o hasta el primer lugar en el mundial.
2. º Experiencia: Claro que en el ámbito que se requiere tomar la decisión. Cuando en ocasiones anteriores hemos accionado sobre un caso idéntico, nuestro cerebro pensará rápidamente en lo que hizo en el pasado. Si estuvimos conformes con el resultado, lo más probable es que rápidamente tengamos la tendencia, que será involuntaria.
La ciencia nos ha dado muchas respuestas a lo que pasa en nuestro cerebro para tomar una decisión. Nos puso en evidencia sobre lo que el inconsciente hace mientras nos enfrentamos a una situación.
Nuestro cerebro hace conexiones entre las neuronas. Esto sucede cada vez que enfrentamos una información nueva. Mientras más usamos esa carretera, más fuerte se convierte la conexión y más fácil es andar el camino. Es como si la carretera se ensanchara.
En caso de enfrentar una situación nueva, o con variables no conocidas, el camino a recorrer puede ser otro, pero la información llega, tomamos una decisión inconsciente y ella influenciará todo el tiempo, no importa que la razón no llegue a una conclusión.
Cuando nos encontramos en una encrucijada nuestro inconsciente presiona de todas las maneras posibles para que su decisión sea la tomada en cuenta. La indecisión es una manipulación muy bien elaborada por nuestro amigo de las tinieblas. Al final casi siempre tomamos la decisión que él quiere… en conclusión, es una corazonada lo que nos ayuda.
¿Se atreve a tomar su próxima decisión que no importe el resultado con la primera decisión que le venga a la mente?  




jueves, 10 de agosto de 2017

O CAMBIO O ME CAMBIAN

Sentado hace unos días en el café de la librería me abordó un caballero. “Después de leer su libro ¿Forastero yo? sobre los cambios estoy convencido que me até hace muchos años a mi empleo y no quiero salir de la zona de mi confort”. En pocos minutos me explicó que ya pasa de los 40 años y ahora sabe que si no cambia lo cambiarán.
Las empresas evolucionan y el que no lo hace con ellas tiende a convertirse en un estorbo. Depende la posición que tenga tardará más o quizá menos en pasar el calvario. Podrá luego decir que cambió, pero la realidad es que lo cambiaron.
El que está alto en la jerarquía y no cambia tiende a desmotivar a los que debajo se han subido al tren, los que se encuentran en un dilema terrible. Un jefe que no subió y desde abajo los hala. Este tema lo trataré en otro escrito, seguiré con el caso de mi lector.
La zona de confort es preciosa, aunque si no la extendemos se convierte en nuestra propia cárcel. No pienso que siempre sea necesario salir de ella; no soy de la filosofía de cambiar solo por el hecho de que hay que cambiar. Cuando estoy bien lo que trato es de agrandar mi territorio, sin arriesgar el terreno adquirido. Es como comprar el terreno de junto a la casa. Aunque siempre intento prepararme para cambios que puedan venir, así estar prevenido.
Si no cambio paulatinamente, o de ser necesario bruscamente, puedo estar seguro que me cambiarán.
El caballero que me abordó en el café estaba peor de lo que él había notado. Su posición de dirección en la empresa lo había superado. Nuevos sistemas de liderazgo eran exigidos y él seguía en el método de jefatura. Sus compromisos financieros eran totalmente dependientes de su salario y no había pensado en una variación en su vida.
Salir de la zona de confort era obligatorio. Necesitaba un plan. En pocos minutos le hice entender que su mejor opción era adaptarse al sistema que la empresa le exigía. Si quería después probar suerte fuera ya tendría tiempo para accionar en ese sentido.
¿Se atreve a revisar en qué puede cambiar para mejorar su calidad de vida, y en qué debe cambiar para que no lo cambien?