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domingo, 24 de septiembre de 2017

ALEGRANDO EL PASADO

Un día una amiga me contaba que no quería volver a vivir sus años de infancia. Me extrañó mucho, ya que visita su pueblo con mucho cariño, cuenta bellos momentos y no se le nota rechazo a ese pasado. “No es que me arrepienta, solo que hubiese preferido otra vida”, me expresó para hacerme entender la situación.

Muchas personas se empeñan en cambiar su pasado, como si se pudiera. Especulan sobre cómo hubiese sido de haber tenido otras oportunidades, los padres otros ingresos, haber vivido en otro país, etc.
Lo malo es que dejan de lado lo que hoy son, que tampoco lo pueden cambiar… Preciso: podemos influenciar en lo que seremos, lo que somos es ya un hecho.
“Mientras más feliz sea tu presente, más feliz será tu pasado”, le dije a mi amiga. Me puso cara de no entender mi raro planteamiento. “Soy feliz”, me encaró: “Tengo una bella familia, mis padres son maravillosos y mis hermanos son lo mejor que me ha tocado”.
El pasado nos forja, para bien o para mal. El presente es la suma de lo que hemos vivido, lo que ya construimos y la base sobre la que construiremos el futuro.
Lo complejo es concentrarse en lo malo del presente para aborrecer el pasado. Lo que no nos gusta del hoy debe ser el motor para cambiar un porvenir y no dejarlo que llegue por pura suerte… nos debe servir para construir el futuro en que queremos estar, en el que deseamos vivir.
En ocasiones no nos planteamos ese futuro y terminamos colocando la vela para que tome el viento desde el lado que venga. No nos damos cuenta que la dirección del bote no la da el viento, sino el timón.
Si nos concentramos en lo bueno del presente podremos alegrarnos del gran pasado que tuvimos. Tomaremos los hechos que forjaron nuestro hoy y estaremos en el mejor camino de construir un porvenir armonioso y feliz, como enseño por extenso en mi libro ¡Alcanza la cumbre!, un relato de mi experiencia de subir al pico Duarte, donde cada paso me enseñó que la vida es como esa caminata, se construye con pasos firmes y disfrutando el camino andado.
¿Se atreve a sacar un punto positivo de su presente y reconstruir lo bueno del pasado que lo llevó ser como es?

lunes, 18 de septiembre de 2017

SI CAMBIO LOGRO

Si cambio lo que puedo logro lo que quiero. Es una filosofía que tengo y me da mis resultados. Manejar los cambios es cada día más importante y diría que en el momento que vivimos es imprescindible.
Veo personas que logran lo que quieren porque planifican y se enfocan en ello. Hasta no conseguirlo no descansan. Mientras otros solo lo consiguen cuando los empujan, o sea, cuando no les queda de otra. También existe un grupo que un día mirará atrás y dirá que en su próxima vida lo hará diferente. Pienso que ya será tarde.
Hay cosas que no podemos cambiar, otras es preferible no modificarlas. La diferencia puede ser grande, pero no se percibe a simple vista. Lo importante es concentrarnos en las que sí podemos cambiar, las que están en nuestras manos. Aquellas que al transformarlas, ya sean por completo o parcialmente, nos llevarán a lo que queremos.
Esperar no es de sabios. La evolución de nuestro alrededor sin nuestra participación nos suele llevar a un lugar donde no sabemos si queremos estar. Lo que estoy seguro es que no es el lugar elegido.
La clave puede estar en hacernos protagonistas de nuestra situación o ser víctimas por abandono. Siempre hay razones de peso para echarle la culpa a lo externo. Lamentablemente hay pocos argumentos para movernos a cambiar lo que no nos gusta o lo que sabemos podemos mejorar.
Vivir en una zona de confort es maravilloso, siempre que ese lugar no tenga potencial para ser mejor. No quisiera dar un paso fuera de mi zona de confort si pusiera en peligro todo mi bienestar. Prefiero mirar fuera de mi comarca y encontrar potencial de mejora. Luego trazo un plan para extender mi territorio.
Claro que hay microclimas dentro de mi zona que no son de mi simpatía. Pero muchas veces no tenerlos puede significar estar peor… antes de cambiarlos tengo que encontrar una posible mejora.
Querer algo y perseguirlo es primordial para el humano. En el camino encontraremos obstáculos, algunos hasta insalvables. Trazaremos otro camino y modificaremos los objetivos, para bien y para mal.
Debo tomar en mis manos el guía para obtener los logros que parecen metas. Se ven distantes y quizá sean solo sueños… nunca dejemos de soñar, ni tampoco de despertar y convertir esas fantasías en realidades. ¿Se atreve a cambiar algo para lograr lo que sueña?




jueves, 31 de agosto de 2017

"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" II

La pasada semana escribí una primera parte de este tema. Como decía, es un término (del inglés knowmad) creado por John Moravek. Se trata de cómo algunas personas van cambiando su conocimiento.
Hace unas semanas abrimos en mi casa la temporada de mini tenis de mesa. Es verano y pudimos sacar la reducida mesa al patio. La cuadrúpeda tuvo un inconveniente y mientras está parada está bien, pero para moverla se separa en pedazos. Comenzó una lluvia y con mi hijo menor queríamos transportarla sin desarmarla… ya saben vagancia masculina.
Se me ocurrió una forma, que sigue siendo útil, con un palo de escoba. Mi hijo me dice: “Te salió nuevamente el ingeniero. Siempre buscando soluciones a los inconvenientes”. Viniendo de un estudiante universitario de física fue para mí más que un cumplido.
Quizá nunca lo había pensado así. Mi formación ingenieril me lleva a pensar en soluciones cuando encuentro escollos. Me puse a analizar cómo he aprendido tantas cosas por querer avanzar en áreas que hasta podría delegar… pero que muchas veces me resulta más útil o asertivo saber.
Hace unos días participé en un curso largo e intenso de cómo hacer presentaciones (utilización avanzada de un programa de computadora que hace décadas uso). Después de tanto tiempo utilizando el programa que uso me di cuenta que las nuevas versiones, que también implemento, me habían superado. No había evolucionado, no fui nómada en un conocimiento que me resulta de tanta utilidad. Estaba en una zona de confort.
Una vez aprendí a hacer páginas web para tener el dominio de la mía. Así como otros tantos programas, como las ediciones de video y muchos más. Quizá no era necesario obtener tantos conocimientos, muchos de los cuales hoy ya están desactualizados, aunque en su momento me fueron muy útiles.
La ventaja que veo es la de estar abierto a modificar, evolucionar y adquirir nuevos conocimientos.
No es que quiero saber de todo, ni ser el mejor. Quiero resolver mis problemas… Y cuando hablo de problemas me refiero tanto a inconvenientes como a posibilidades de mejora.
Estar abierto al aprendizaje es esencial, como detallo en mi libro sobre el manejo de los cambios ¿Forastero yo?
Hay demasiadas situaciones en la vida que requieren de nuevos conocimientos para llevarlas a una mejor realidad: ¿Se atreve a descubrir una y adquirir los conocimientos para lograrlo?



domingo, 20 de agosto de 2017

"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" I


Hace unos días me tropecé con este interesante término (del inglés knowmad) creado por John Moravek. Se refiere a los trabajadores que son innovadores, imaginativos, creativos y algunas características más.
Recuerdo una frase que escuché hace buen tiempo que me causó mucho repudio: “Aprender a desaprender lo aprendido”. Había entrado a trabajar en una empresa y lo que traía de experiencia me lo querían quitar ya que había que aprender cosas nuevas.
Por un lado, me pareció absurdo que lo nuevo que traía no debía ser usado solo porque debía aprender cosas nuevas. De la misma forma, me preguntaba si me habían contratado por lo que sabía o por lo que iba a aprender... me imagino que por las dos cosas.
Ser nómada y desaprender lo aprendido no es lo mismo. La creatividad está basada en un proceso, que se monta en lo que ya hay, aprovechando lo que es utilizable y descubriendo lo que es mejorable.
Por ejemplo: Estamos en un momento de suma importancia para la industria automovilística. Los fabricantes tradicionales se ven enfrentados a normas medioambientales que no pueden cumplir si quieren que las personas estén felices con la potencia de sus autos. Una paradoja porque los que compran quieren autos potentes, pero ambiente limpio.
Sus manipulaciones tecnológicas les han llevado a un repudio general y a que se esté pensando en la prohibición de vehículos accionados con combustibles tradicionales. Algunos países ya programaron y en menos de 15 años piensan no tener vehículos que emitan polución.
Llegó el momento del auto eléctrico o de algún otro tipo de combustible que no genere residuos dañinos. ¿Es tiempo de idearse algo completamente diferente a lo que hoy tenemos? Quizá, pero la verdad es que todos intentan subirse en el mismo auto y cambiarle la forma de hacerlo mover. Es un gran cambio de una pequeña parte.
La evolución de conocimiento debe darse tomando en cuenta las experiencias. El humano es especialista en cambiar, y cada vez lo logra con menos tiempo y cambios más grandes.
Dejar atrás algunos conceptos y filosofías es natural, solo que antes estábamos obligados, hoy nos quieren obligar. Además, un viejo de antes tenía 30 años, estaba mentalmente interesado en cambiar. Ahora es un niño. Los que nos enfrentamos a aprender ya pasamos de cincuenta.
¿Se atreve a buscar nuevos conocimientos para solucionar el próximo problema que encuentre?


Sigue en:
"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" II

 "Nómada del conocimiento" II


martes, 15 de agosto de 2017

¿DECIDIMOS POR CORAZONADAS?

“Me resulta muy difícil decidir si lo pienso dos veces”, me dijo una amiga hace unos días. La primera decisión la tomamos por intuición, luego entra la razón. ¿A quién le debemos hacer más caso?
Diría que depende de varios factores, entre ellos:
1. º La importancia del resultado: Un cirujano no puede accionar según corazonadas. Es necesario pensar varias veces antes de decidir. Otras decisiones no tienen resultados de tanto impacto. Es como un bateador en cuenta de 3 bolas sin strikes. Puede elegir con facilidad si atacar al próximo lanzamiento o no. No es igual en 0 bolas y 2 strikes. Un atacante en fútbol puede arriesgarse a fallar un pateo a puerta, pero si el defensa yerra cerca de su arco puede costarle el juego a todo el equipo… muchas veces el campeonato o hasta el primer lugar en el mundial.
2. º Experiencia: Claro que en el ámbito que se requiere tomar la decisión. Cuando en ocasiones anteriores hemos accionado sobre un caso idéntico, nuestro cerebro pensará rápidamente en lo que hizo en el pasado. Si estuvimos conformes con el resultado, lo más probable es que rápidamente tengamos la tendencia, que será involuntaria.
La ciencia nos ha dado muchas respuestas a lo que pasa en nuestro cerebro para tomar una decisión. Nos puso en evidencia sobre lo que el inconsciente hace mientras nos enfrentamos a una situación.
Nuestro cerebro hace conexiones entre las neuronas. Esto sucede cada vez que enfrentamos una información nueva. Mientras más usamos esa carretera, más fuerte se convierte la conexión y más fácil es andar el camino. Es como si la carretera se ensanchara.
En caso de enfrentar una situación nueva, o con variables no conocidas, el camino a recorrer puede ser otro, pero la información llega, tomamos una decisión inconsciente y ella influenciará todo el tiempo, no importa que la razón no llegue a una conclusión.
Cuando nos encontramos en una encrucijada nuestro inconsciente presiona de todas las maneras posibles para que su decisión sea la tomada en cuenta. La indecisión es una manipulación muy bien elaborada por nuestro amigo de las tinieblas. Al final casi siempre tomamos la decisión que él quiere… en conclusión, es una corazonada lo que nos ayuda.
¿Se atreve a tomar su próxima decisión que no importe el resultado con la primera decisión que le venga a la mente?  




jueves, 10 de agosto de 2017

O CAMBIO O ME CAMBIAN

Sentado hace unos días en el café de la librería me abordó un caballero. “Después de leer su libro ¿Forastero yo? sobre los cambios estoy convencido que me até hace muchos años a mi empleo y no quiero salir de la zona de mi confort”. En pocos minutos me explicó que ya pasa de los 40 años y ahora sabe que si no cambia lo cambiarán.
Las empresas evolucionan y el que no lo hace con ellas tiende a convertirse en un estorbo. Depende la posición que tenga tardará más o quizá menos en pasar el calvario. Podrá luego decir que cambió, pero la realidad es que lo cambiaron.
El que está alto en la jerarquía y no cambia tiende a desmotivar a los que debajo se han subido al tren, los que se encuentran en un dilema terrible. Un jefe que no subió y desde abajo los hala. Este tema lo trataré en otro escrito, seguiré con el caso de mi lector.
La zona de confort es preciosa, aunque si no la extendemos se convierte en nuestra propia cárcel. No pienso que siempre sea necesario salir de ella; no soy de la filosofía de cambiar solo por el hecho de que hay que cambiar. Cuando estoy bien lo que trato es de agrandar mi territorio, sin arriesgar el terreno adquirido. Es como comprar el terreno de junto a la casa. Aunque siempre intento prepararme para cambios que puedan venir, así estar prevenido.
Si no cambio paulatinamente, o de ser necesario bruscamente, puedo estar seguro que me cambiarán.
El caballero que me abordó en el café estaba peor de lo que él había notado. Su posición de dirección en la empresa lo había superado. Nuevos sistemas de liderazgo eran exigidos y él seguía en el método de jefatura. Sus compromisos financieros eran totalmente dependientes de su salario y no había pensado en una variación en su vida.
Salir de la zona de confort era obligatorio. Necesitaba un plan. En pocos minutos le hice entender que su mejor opción era adaptarse al sistema que la empresa le exigía. Si quería después probar suerte fuera ya tendría tiempo para accionar en ese sentido.
¿Se atreve a revisar en qué puede cambiar para mejorar su calidad de vida, y en qué debe cambiar para que no lo cambien?

lunes, 7 de agosto de 2017

DESPERDICIAR TIEMPO NO ES DE SABIOS (Audio)

Cuando el tiempo no alcanza para hacer lo que en realidad queremos hacer, y hasta para hacer lo que tenemos que hacer, es el momento de encontrar dónde están los desperdicios. 
Aquí te presento algunas opciones para tener más tiempo.
El método completo en el libro: ¿No tienes tiempo?



Por: 
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

jueves, 20 de julio de 2017

IMPLICACIONES DEL PERFECCIONISMO

En un coaching hace unos días mi cliente quiso trabajar cómo tratar con una compañera de trabajo que es perfeccionista. “Ella sabe que lo es y no tiene la menor intención de cambiar”.
En la vida los extremos tienden a complicar la existencia propia y la de los que nos rodean. Y más si se encuentran personas de polos opuestos. No quiero decir que mi coachee fuera lo opuesto a ella, pero así lo considera su compañera.
Para que seamos complementarios debe haber de los dos lados. La situación se complica cuando una de las partes está muy alejada del centro. El perfeccionista siempre verá a los demás como deficientes, el que está en el otro extremo sentirá demasiada exigencia para situaciones que según él no lo ameritan; todo dependerá del punto de vista.
Los perfeccionistas, por lo regular, viven con más estrés del necesario, hasta llegan a enfermarse con facilidad. Una coma mal colocada puede llevarlos al borde de un ataque de nervios. Cuando son tantas las versiones que hay de usar tan útil amiga (según los escritores, no los lingüistas)… Debo reconocer que hay reglas inviolables, la gran mayoría no las tomamos en cuenta y muchos ni las conocen. Le aseguro que a los del extremo de la perfección les es muy difícil sobrellevar la situación.
Pongo el ejemplo de la coma porque en la mayoría de los casos los perfeccionistas desarrollan una dedicación a las letras que me sorprende. No sé por qué, pero les encanta la gramática. ¡Cuánto sufren!
Las relaciones humanas con perfeccionistas son complejas. Ya sea en lo familiar, personal o laboral. No podemos cambiarlos, debemos tratar de llevarnos lo mejor posible.
Cuando son nuestros jefes no podemos más que aprender a cometer la menor cantidad de errores posibles. Si no está dispuesto o no podrá llegar al nivel requerido, es mejor que busque otro jefe. Pasarse la vida tratando de trabajar con una persona de estas características no será lo más divertido que tendrá en su existencia.
Si es jefe de un perfeccionista puede aprovechar para complementarse. Con el cuidado de no tender a la parálisis. Hay trabajos que no tienen que ser perfectos, lo importante es que se terminen con la menor cantidad de errores.
Mi método para ser más asertivo está por completo en mi libro ¿No tienes tiempo? En él muestro las formas de tomar la decisión cuando tenemos las opciones de buscar la perfección o atender a la urgencia.

¿Se atreve a ser más tolerante moviéndose un poquito hacia el centro siendo menos de uno y más del otro?

domingo, 16 de julio de 2017

DISTRACCIONES QUE CUESTAN


Hace unos días, una amiga me enrostró mi deficiencia (atraso, falta de evolución, etc.) tecnológica. Quería comunicarse conmigo y no me encontró en WhatsApp. No valió explicarle que existen otros medios de comunicarse conmigo… y con todas las personas.

Ya lo sé, luzco como un inadaptado social y lo acepto. No estoy aún en disposición de entrar en algunos medios “sociales” y pago el precio. Mi pregunta es ¿Cuánto pagamos por estar al alcance de todos y a todo momento?
Desde hace dos décadas vengo luchando contra la corriente del diluvio de informaciones. Es una lucha que tengo pérdida desde antes de iniciarla, pero… el problema no es la herramienta en sí, sino el uso que muchos le damos.
Para una persona retirada que quiere estar en comunicación con sus seres queridos es una ventaja desde todos los puntos de vista. El problema puede estar en la recepción de mensajes que no aportan (incluyendo en lo emocional) o a horas no provechosas.
Levantar la vista de lo que se está haciendo para ver si el mensaje que llegó es importante ya es una distracción en sí. No se puede imaginar cuántas veces lo hacemos hoy en día: ¿Cuánto tiempo nos cuesta? Le aseguro que una cantidad demasiado valiosa.
No es el tiempo de leer el mensaje, que es el que la mayoría cuenta, es el de la distracción. Si al escribir esta columna le pongo atención a lo que pasa a mi alrededor (estoy sentado en un café con un delicioso capuchino) posiblemente necesite una hora para redactar lo que en mi oficina me lleva unos quince minutos.
Una señora que entró en este momento me hubiese hecho desviar la vista de no haberme puesto de espaldas a la entrada. El joven que habla altísimo por su teléfono móvil no me dejaría concentrarme de no tener una suave música en mis auriculares (y como quiera lo escucho y me hala con enormes fuerzas la atención).
Como ve, antes de iniciar me preparé para disminuir las fuentes de distracción que sabía podían impedirme terminar mi trabajo en el tiempo que considero efectivo, como enseño en mi libro ¿No tienes tiempo? Si me descuido no puedo hacer mi trabajo y eso me quita dinero del bolsillo… las distracciones me cuestan.
¿Se atreve a identificar alguna distracción que vaya a tener y tomar medidas para anular o aminorar su efecto?

miércoles, 12 de julio de 2017

martes, 11 de julio de 2017

4 MINUTOS PARA MEJORAR


La pasada semana, al terminar una conferencia me abordó una señora para decirme que lo planteado sobre mejorar la calidad de vida le parecía extraordinario, pero pensaba que no era posible llegar a tan preciado objetivo.
Estamos pasando momentos diferentes a los que vivimos cuando éramos pequeños. Me refiero a la velocidad que le estamos dando a la vida. Cuando salí del país a estudiar, la comunicación escrita era por fax para el que tenía la posibilidad; con los amigos utilizábamos las cartas. En el tiempo que redactaba una carta he recibido hoy por lo menos diez correos electrónicos. Y los que usan salas de conversación vía telefónica quizá varias decenas de mensajes. Tal vez esta realidad actual nos lleva a que veamos un objetivo y lo queramos alcanzar en el segundo siguiente.
Estar en la cima de una montaña no se logra por arte de magia, o solo por quererlo o soñarlo. Necesitamos recorrer el camino (si no es que lo hacemos por la vía del helicóptero). La mala noticia es que para andar el camino de la mejor manera debemos prepararnos con anticipación.
Entrenamientos periódicos dirigidos a obtener la condición física necesaria para el ascenso es lo que nos llevará a lo más alto de la montaña. Como vemos, los pasos comienzan antes de iniciar la escalada, y en definitiva, es poquito a poquito.
Mejorar la calidad de vida no lleva un tiempo tan extenso como parece. Lograrlo todo en un día no es posible, tampoco en una semana. Diría que ni en un mes. Aunque le aseguro que en este último período ya puede ver resultados si le dedica un poco de tiempo cada día.
El primer truco es determinar en qué desea mejorar. Quizá quiere más tiempo o mejores relaciones. Me atrevo a apostar que puede desear más felicidad en su vida (o sea, un mayor cociente de inteligencia emocional). ¿Anhela manejar mejor sus finanzas o lograr una salud más robusta? Una vez determine qué quiere mejorar, es hora de buscar informaciones necesarias sobre cómo avanzar en esos aspectos y elaborar un plan para lograrlo.
Muchas veces no querrá hacer lo que se propuso: es el momento de apelar a la disciplina… cerrar los ojos y ejecutar aunque el deseo no esté presente.
En mis libros Tú eres la estrella encontrará textos cortos de diferentes áreas de la vida que le ayudarán a esa mejora continua que tanto deseamos. 
¿Se atreve a dedicarle cuatro minutos diarios a caminar por el sendero de la mejoría continua?

miércoles, 3 de mayo de 2017

CUANDO TODO SALE MAL

Hace unos días me encontré con un amigo y al preguntarle cómo estaba me respondió: “No es un buen día para hacerme esa pregunta”. Quizá otro me hubiese respondido “¡BIEN!” por aquello de “al mal tiempo buena cara”. Conversando un poco, sin extenderme por aquí, me dijo que estaba en uno de esos días que todo sale mal. ¿Ha tenido alguno así?
En sicología hay muchos estudios al respecto, otros lo justifican por el lado de las energías y los astros, etc. La pregunta que le hago es: ¿Podemos cambiar el rumbo de esos malos días?
Si cree en el destino o le entrega su futuro a los astros me imagino que tendrá su respuesta bien clara. Le indico que este es el momento de dejar de leer el artículo, porque como siempre le explicaré algo para que pueda cambiar… en este caso le daré recetas para que convierta su mal día en uno bueno, o por lo menos, en uno no malo.
¡Oh, siguió leyendo!, usted es de los que quiere saber cómo cambiarlo o de los que buscará todos los argumentos para desmontar mi método… no importa, le agradezco que haya seguido.
1.     Olvídese de lo que ya pasó: Si salieron varias cosas mal no hay forma de cambiarlas. Quizá podemos lograr que en otra ocasión no pase; por ejemplo, saber que levantarse tarde llevará a una cadena de hechos desastrosos, aumentará el estrés, lo cual nos debe llevar a no perder tiempo cuando el despertador suena.
2.     Elija tareas que le guste hacer: En momentos negativos vemos todo con lentes oscuros en medio de la oscuridad. Lo que nos sale bien nos da confianza. Por lo general, le echamos mano a lo que no nos gusta hacer… “total, hoy estoy de malas”.
3.     Déjese contagiar: Cuando vea a alguien positivo acérquesele y tome de su energía. Su inconsciente tratará de contagiar al otro, pero si recuerda esta sugerencia se le acercará y le dirá: “Ven, dame de tu energía positiva”. Reconocer y manejarse con las emociones lo detallo en mi libro Migomismo.
4.     Tenga identificado a un payaso: Ese amigo o compañero que usted le puede decir: “Sácame de este bache”. Una persona especial que le hará reír y olvidarse del mal momento, girando hacia lo bueno.

Ahora le toca a usted: ¿Se atreve a contagiarse o contagiar de buenas energías para que el día de muchos sea mejor?




domingo, 16 de abril de 2017

HASTA QUE EL SMARTPHONE NOS SEPARE

Hace unos días cenando en un restaurante observé a la pareja de la mesa contigua. Lo que parecía una velada romántica me llevó a ver cómo han cambiado las cosas desde mis tiempos mozos.
En contadas ocasiones los vi hablar con miradas sostenidas… bueno, sostenidas entre ellos, porque el aparato inteligente sí las obtenía. Sé que es una nueva forma de relacionarse y que estoy viejito (porque quiero estarlo o porque no deseo cambiar), pero deseo llamar la atención de todos con relación a otras intromisiones del nuevo amigo íntimo.
Al casarnos podría ser tomado en cuenta el teléfono móvil. La declaración de amor debería conllevar un aparte de tolerancia para el uso, de lo contrario, llegará el día que será el causante de la separación. Cuando el amor irracional empieza su decadencia comenzamos a notar cómo es de útil esa tolerancia.
Falta de atención: Dedicarle más tiempo a los que no están presentes puede producir roces o competencias. Sé que hoy ambos hacen lo mismo, pero créame que nuestro cerebro aún no está preparado para compartir a la persona que amamos irracionalmente. Quitando el tiempo que no estamos juntos y el que pasamos durmiendo, queda poco para compartir. Ya sé, existe una gran frase: “Yo le dedico tiempo de calidad”. Siga durmiendo de ese lado y se lamentará.
Trabajo permanente: Es insólito que nos exijan siempre estar a la orden. Me refiero también a los clientes. Como ya todos tienen nuestros números personales creen que a cualquier hora debemos responderles. Los jefes obtienen cada día más la patología de adicción al trabajo. Por ende, envían mensajes de texto a cualquier hora por el medio inadecuado… sí, por el WhatsApp.
Lo nuestro es primero para nosotros: Las parejas tienen códigos secretos de comportamiento que ni ellos conocen. Saber antes que los demás lo que al otro le sucede es algo más que especial. La cámara del teléfono y su acceso a las redes destruye toda posibilidad de mantener esa vieja costumbre. Compartirlo todo a gran velocidad no es lo más romántico.
Hay muchos puntos más. La comunicación es la base de una relación sana y duradera, la que trabajo por extenso en mi libro Migomismo II.

¿Se atreve a revisar si el inteligente aparatito le está distanciando de su pareja y tomar determinaciones para que le una a ella?

martes, 29 de noviembre de 2016

SOSHIN: MENTE DE PRINCIPIANTE

En estos días vi un video de una niña corrigiendo en un acto oficial al Secretario de Educación Pública de su país. Le dijo que la palabra no se pronuncia “ler” sino “leer”. El Secretario le agradeció y lo pronunció como es… con un poco de esfuerzo y exagerando la letra que se había comido en tres ocasiones.
Soshin es una palabra japonesa que como muchas se ha convertido en una filosofía o concepto filosófico de una cultura de la que siempre podemos aprender. Es principalmente aplicada en las artes marciales, donde quienes las practican deben entrar al tatami (piso de prácticas o peleas) con mente de principiante… no solo cuando son principiantes, sino siempre.
Mientras más aprendemos en la vida, más sabemos, por lo que podríamos pasar a pensar que la fama, el orgullo y la presunción deben tomar vigencia en nuestro comportamiento. Quizá muchos lo hacemos inconscientemente, otros con toda la soberbia característica del sabiondo.
Lo veo en los profesores; creerse que saben el todo de lo que enseñan y no tienen más para aprender es lo peor que puede pasar en un ambiente de aprendizaje. Bueno, es que muchos profesores aún enseñan, viven en una ambiente de enseñanza, cuando ya sabemos que lo mejor es el ambiente de aprendizaje.
Como devorador de informaciones, ya sean en textos, audios, videos, seminarios, etc., me doy cuenta cómo muchas teorías importantes se contraponen. Tomo la sicología para poner un ejemplo. Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, ha sido bombardeado desde principio del siglo pasado por opositores de sus teorías (completa o parcialmente), como los creadores y seguidores del método cognitivo, del conductismo y el internalismo, entre otros. Cuando vemos las diversas corrientes psicológicas, muchas son opuestas, no creo que alguna tenga la verdad absoluta.
No importa qué tanto sepamos, existen más informaciones al respecto. Hasta las ciencias exactas progresan. Como aprendí a dividir no es la forma que les enseñaron a mis hijos… y quizá hoy existen maneras más fáciles de llegar a los resultados de dichas ecuaciones.
Soshin, tener mente de principiante, es una filosofía de vida que nos puede ayudar a aprender sin límites ni restricciones, una forma de crecer indefinidamente. ¿Se atreve a aprender algo hoy de alguien con menor edad o jerarquía como un colaborador o un hijo?


jueves, 10 de noviembre de 2016

"A JUVENTUD OCIOSA VEJEZ TRABAJOSA"


Les dejo aquí mi columna de la Revista Forbes




A JUVENTUD OCIOSA, VEJEZ TRABAJOSA

La vida es larga y corta a la vez, todo depende hacia dónde miramos y de cómo la estemos pasando. Las personas que disfrutan de salud y buena fortuna pueden sentir que el tiempo pasa volando. Aquellos que no tienen ingresos suficientes para honrar los compromisos asumidos pueden ver los meses como años y los años como décadas.
Mirar hacia atrás, por lo regular, nos da la sensación de que el tiempo pasa volando. No importa cuántas vueltas dio el reloj o la cantidad de hojas que le quitamos al calendario, casi siempre fue rápido; el fin de semana, 15 días de las vacaciones, la juventud… sí, menciono eventos buenos. Un año de mal vivir parece una década, al igual que dos días en un trabajo de mal gusto aparentan una semana.
Si nuestra perspectiva es al futuro pensamos que tenemos mucho tiempo. Si a las siete de la mañana miramos todo lo que pensamos hacer nuestro día parecería tener cuarenta y siete horas; cuando está terminando es que nos damos cuenta que no rendía tanto como creíamos. Al inicio del mes pensamos que lograremos tantas cosas que hasta vamos dejando algunas para más adelante. Las metas de principio de año por igual. ¿Qué pasará con nuestro futuro financiero? Falta tanto que muchos empujan la decisión de crearlo para más adelante.
Siempre recuerdo un anuncio televisivo sobre la jubilación en España. Salían los jóvenes españoles de fiesta, mucha “marcha” era su dogma. Los comparaban con los alemanes, quienes según el anuncio estaban trabajando de sol a sol. Luego salían los ibéricos más maduros, con menos fuerzas y aún trabajando. Los alemanes retirados aparecían de “marcha” en las playas españolas. El mensaje era que mientras los españoles estaban de fiesta, los alemanes trabajaban, pero al momento de jubilarse se invertían los papeles.
Analizaré algunos puntos por los cuales pienso que el futuro le llega a la mayoría de las personas, y que mi generación no estará preparada financieramente para vivir esa etapa sin declinar gran parte de su calidad de vida.
Vivimos más tiempo: La tecnología y los avances médicos han llevado la expectativa de vida a niveles impensables. Mientras a principios del siglo pasado era poco más de treinta años ahora estamos rondando los noventa. Hace cuarenta años una persona de sesenta parecía un anciano y le quedaba poco de vida (salvo algunos que subieron el promedio del conjunto), no hacía falta demasiado dinero para vivir los años de retiro. Hoy hablamos de más de 25 en promedio. ¿De dónde saldrá dinero todo ese tiempo?
Las deudas: Veo la sociedad moderna recibiendo más ingresos que nunca antes; como reflejo tiene un poder adquisitivo mayor y por ende una posibilidad mucho mayor de endeudarse, o sea, de adelantar el futuro utilizando el dinero de otros. Aunque aparentamos tener mucho, como vehículos, vestimenta y viajes, en realidad si no lo hemos pagado no son nuestros. La vivienda es para mí una obligación, siempre que sea dimensionada a mis necesidades y mis posibilidades. Muchos sacan su balance después de muchos años trabajando y deben el vehículo que tienen, aún queda 20 años por pagar la vivienda y tienen deudas de consumo. Es poco lo que les resta.
Vivir cada día como si fuera el último de mi vida: El dogma de vivir hoy pensando que mañana puedo no estar vivo nos lleva a que cada día nos equivoquemos y no creemos nuestro futuro.
Sacar una parte de nuestro dinero para el futuro no es desaprovechar nuestro presente, es tener dinero para no pagar intereses y crear capital para recibir ingresos sin tener que trabajar. Puede: Aumentar su plan de retiro; invertir en bienes raíces; adquirir certificados financieros o papeles en la bolsa de valores; etc. Lo importante es construir el inminente futuro.

“Mi peor inversión a futuro sería no invertir en mi porvenir”
Consultor, Conferencista, Coach y Escritor



"ME DEJÓ EL AVIÓN"


“El otro día me dejó el avión”: Escuché a un participante en uno de mis seminarios decir, como si el ave metálica fuese la culpable de no llevarlo a su destino. Esta frase la puedo unir a otras tantas que expresamos con la intención de quedar fuera del problema: “Se acabó el agua”, ¿será que nadie se la tomó? “El profesor me puso una mala nota”, para pasar la materia me imagino que será paciente y esperará a que el profesor cambie de comportamiento.
Me fascina escuchar a las personas alejarse de la situación, ver todo desde fuera, encerrarse en una burbuja de inocencia que los aleja de toda responsabilidad. Echan la culpa a otros de situaciones que les afectan a ellos. No ver la menor intención de involucrarse en la solución es lo que más me asombra, porque creo que si me molesta una situación debería involucrarme en solucionarla.
¿Podemos hacer algo para que el avión no nos deje? Pienso que llegar antes. Quizá no podamos por causa del tránsito. Y si pienso que salir más temprano suele ayudar, me imagino que encontraremos otra razón lógica para explicarnos la imposibilidad de que el avión no nos deje… precisamente a nosotros y no a los demás que van en él.Ya sé, los otros tienen buena suerte.
Vivir como víctimas nos pone a la merced de los demás. Les entregamos el poder de nuestra vida cuando les echamos la culpa de nuestras circunstancias. Solo el culpable de la situación tiene el poder para cambiarla… quedamos en las manos de las circunstancias, del destino.
El pensamiento de protagonista, que trabajo por extenso en mi libro Migomismo – Su inteligencia Emocional Interna, me pone como parte del problema, solo así podré ser parte de la solución. Le he llamado el “Pensamiento Asertivo”, una manera de sentirnos responsables de lo que haremos suceder, sin ser culpables por lo acontecido.
Decir:“el avión me dejó” es dejarlo a la suerte. Pensar que no llegué a tiempo ya me hace parte de mi futuro. “El profesor me puso una mala nota”genera nada,“no supe cómo pasar el examen”, sí. “Nos tomamos el agua” me hace parte de reponerla. ¿Se atreve a cambiar una frase basada en la culpabilidad de otro en el pasado por una que lo involucre a solucionar una situación del futuro?

sábado, 5 de noviembre de 2016

¿QUÉ HAGO SI ME GANO LA LOTERÍA?

O si recibo una herencia... Encontrarnos con un dinero que aumenta nuestros ingresos puede llevarnos a una situación que no sabemos manejar. La mayoría de las personas terminan peor que antes de recibirlo.
Podemos aplicarlo también a remuneraciones extraordinarias, aquellas que no esperamos y llegan, o las que esperamos y terminan desvaneciéndose sin mejorar nuestra calidad de vida de manera sostenible.
Las emociones suelen guiar nuestro comportamiento y la razón queda acorralada, para solo sacar la cabeza cuando es demasiado tarde. Mi método recomendado sería el siguiente:
• Tomarse tiempo. Actuar con la cabeza caliente y el corazón latiendo fuerte y rápido puede ser improductivo. Queremos aprovechar todo lo que aparezca. Algunos “asesores” nos incitan a gastar, en ocasiones, en ellos. El dinero puede tener una mejor aplicación si lo analizamos con calma.
• Poner clara la situación financiera. Puede haber deudas, compromisos, ayudas obligatorias (a familiares cercanos), realidades (mejorar la educación de los hijos), etc. Cerrar los ojos a la realidad que se está viviendo y a la que se quiere vivir suele ser muy peligroso. Encontrarse con ella después de gastar el dinero es de muy mal gusto.
• Ponerle número a los sueños. Puede ser que al jugar la lotería ya tenía pensado qué haría con el dinero. Saber cuánto cuesta es primordial para saber si vale la pena gastarlo todo, o si es posible retrasar la realización de ese u otros sueños... no es que no lo haga, sino que no quede peor después darse el gusto.
• Un asesor profesional le puede ayudar. Se aparecerán muchos a su puerta, lo difícil es saber quién realmente le puede decir cómo trabajar su parte emocional en conjunto con sus finanzas. Los dogmas que adquiera serán los que le pueden dar la libertad financiera.
• Cuidado con el vende sueños. Su alrededor se llenará de personas que le prometerán multiplicar su dinero. Mientras más alto el retorno prometido más arriesgada es la inversión. Algunos números que nos pintan nos dicen de inmediato que nuestro dinero tiene muy pocas probabilidades de retornar.
• Las emociones eufóricas suelen ser malas consejeras. El centro de las recompensas de nuestro cerebro manda a regar endorfinas (la hormona de la felicidad) por nuestro cuerpo. Al estar dopados no medimos bien las consecuencias. Reaccionamos con buena fe y buscamos mantener el nivel del coctel hormonal que nos hace activos y felices... ¿cómo? Utilizando el dinero que acabamos de recibir. El “tú te lo mereces” entra en nuestro vocabulario y gastamos sin medir.
• Multiplicar es mejor que restar. Poner el dinero a producir suele traer un nivel menor de felicidad, pero hace que seamos felices con más frecuencia. Es importante aprender de inversiones y hacer que el dinero se reproduzca, o como lo digo en mi libro Arco Iris Financiero, hacer que las gallinas pongan huevos, saquen pollitos y lograr que las nuevas gallinas se conviertan en ponedoras.
• Disfrutar tiene que ser parte del objetivo. No debemos convertir todos los huevos en pollitos, ni todos ellos en gallinas. Parte de lo que recibimos debe ser disfrutado, y parte de lo producido también... al final el objetivo es aumentar la calidad de vida ¿o no?
FRASE DE LA SEMANA
“Regocijarse por un momento no es tan divertido como complacerse toda la vida”
Diego A. Sosa

sábado, 8 de octubre de 2016

"EL HUMANO ES UN SER DE COSTUMBRES"

Hacer cosas porque así las hicimos siempre puede salir caro. No buscamos alternativas o trabajamos para que el cliente se quede en una zona de confort que termina no beneficiando a nadie.
Es totalmente natural que nuestro cerebro trate de evitar los peligros. Hace miles de años salirse de la zona de confort conllevaba un riesgo de vida. Una cueva segura aportaba tranquilidad. Una pareja fuerte y ágil traía la comida cada día a la casa y defendía a la familia de peligros constantes. Un lugar productivo y con abundancia de animales daba facilidad para producir y nutrir a la comarca.
Algunos se vieron obligados a cambiar sus lugares de origen: grandes inundaciones, guerras, desplazamientos, sequías y otras precariedades les llevaron a un nuevo espacio.
Acostumbramos a defender lo logrado. En la antigüedad, mantenernos dentro de unos muros solía ser esencial para seguir vivos. Todo lo que estaba más allá podría llevarnos a no regresar. Algunos osados decidieron dar más pasos, quizá previendo que no sería siempre igual, o tal vez por obligación.
Los restos humanos más antiguos se han encontrado en África, por lo que se dice que de ahí venimos. Este continente hoy vive pobrezas extremas, mientras que los descendientes que no se quedaron en la zona de confort han logrado poblar y desarrollar el mundo, dejándoles a los suyos uno mucho mejor que el construido por quienes se aferraron a sus costumbres y raíces.
Hoy nos acostumbramos con más rapidez. Compramos las mismas cosas, visitamos los mismos restaurantes, vamos a las mismas tiendas, etc. Comprar por costumbre es muy peligroso; el comerciante que logra una clientela seguidora nos sube los precios y no nos ofrece alternativas. Solemos creer que salir de esos lugares resultaría peligroso… la zona de confort nos ha tendido una trampa, como explico en mi libro sobre el manejo de los cambios Forastero yo.
En un mundo tan cambiante los empresarios piden al cliente lealtad; yo pienso que cuando debo comprar por lealtad es porque el producto o servicio no es el que merezco por el precio que estoy pagando, y quizá ni me está cubriendo mis necesidades.
Hay casos famosos de empresas que han creado una legión de seguidores; sacar un nuevo equipo al mercado suele ser un éxito, no importa si los avances son mínimos o si cubre nuevas necesidades, lo importante es darle la sensación al cliente que pertenece a ese enjambre que los demás no comprenden… pero al que muchas veces quisieran pertenecer.
La era de los monopolios está casi abolida, como comerciantes debemos contar con la competencia y saber que si no salimos de nuestra zona de confort empresarial podemos perder nuestros clientes.
Los comerciantes deben conseguir que su cliente sea fiel, no exigirle lealtad. La lealtad es una obligación y la solicitamos como un favor, o por lo menos, como un acto de reciprocidad, ya que sentimos que antes lo apoyamos en algo. Pienso que la fidelidad es una mejor opción, la conseguimos cuando nuestro cliente sabe que con nosotros cubrirá su necesidad y está haciendo un trato justo.
Como consumidor suelo ser fiel, pero no pretendo ser leal. Busco alternativas y siempre intento quedarme con la que me conviene, aunque le dé más oportunidades a mi lugar favorito. Le doy la prioridad a quien me trata como cliente y no como paciente. No tolero abusos y soy egoísta… al final de cuentas, si trato bien a mis clientes, pretendo ser bien tratado donde suelo ser cliente

FRASE DE LA SEMANA
“Si rehúso salir de mi zona de confort, me niego a vivir mejor”
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor