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sábado, 27 de enero de 2018

APRENDO COMPARTIENDO

Cuando mi hijo mayor iba a entrar a la universidad buscó mucha información de cómo aprender de manera más fácil y eficiente. Una de las técnicas que más le gustó, y de las que más utiliza, es la de compartir lo aprendido.
Su hermano y yo hemos sido los más beneficiados de su sistema. Ya sea un libro que lea, un documental que vea, una charla a la que asista, etc., comparte con nosotros lo que le pareció interesante… lo que desea le quede.
La memoria humana es muy compleja, no vino diseñada para todo lo que hoy queremos hacer con ella. La buena noticia es que es campeona en adaptación… lo hemos llamado evolución. La podemos engañar por un tiempo, luego se adapta y, lo mejor, le pasa a la próxima generación las modificaciones aprendidas.
La opción de compartir lo que queremos aprender es fantástica. Podemos enseñar y fijar en nuestra memoria datos que nos resulten interesantes. ¿Decidimos mantenerlos? Hablar de ellos es una excelente opción para lograrlo.
Escribir 17 libros de superación personal y profesional me ha llevado por el interesante camino de compartir.
Vivo aprendiendo, soy consumidor empedernido de libros, videos, escritos y audios… veo seminarios web casi a diario, leo muchas páginas, etc. Mucha de la información ya la conozco, otras me retornan a la mente desde lo más profundo de la memoria. Y algunas cosas nuevas siempre aprendo.
Tener personas con quien compartir los aprendizajes, analizarlos y sacar conclusiones es lo que me lleva al punto de tener resúmenes de utilidad.
Una vez integrado en mi vida se convierte en material de artículos y libros. Llega el momento de compartirlos en mis conferencias y seminarios.
Algunos me dicen que no comparta tanto ya que me robarán los conceptos… el problema es que si no comparto no sirve de mucho. Conocimiento individual no es lo más provechoso para la humanidad, como detallo en mi libro ¡Alcanza la cumbre! Y mientras más lo comparto más los aprendo, más me alimentan los que conmigo hablan al respecto. Más conocimiento que llega… Aprender es para mí un proceso perenne, de gran valía y de inmensas satisfacciones.
¿Se atreve a compartir algo de lo que quiera aprender con alguien que le pueda sumar?



domingo, 26 de noviembre de 2017

DESTRUYENDO UN PLEITO

Hace unos días impartía un taller de Inteligencia Emocional. Al explicar la forma de resolución de conflictos, un joven que se había convertido ya en mi colaborador por sus interesantes aportes nos contó una experiencia que vivió.
–Estaba subido en mi camión y delante de mí dos vehículos se habían encontrado de frente y ninguno quería retroceder para darle paso al otro. La discusión se extendía y el congestionamiento detrás de cada vehículo también. Yo quería llegar a hacer mi entrega y ellos se acaloraban.
Reynaldo Lluberes le imprimía dramatismo a sus palabras y con lenguaje noverbal nos empotraba en su relato.
–Yo los miraba desde arriba y decidí bajar. Me dirigí al señor que tenía su vehículo delante del mío y le dije: “Don, usted va a echar para atrás”. Me miró raro y me dijo: “¿Por qué yo y no él?” “Porque a usted se le ve que es más inteligente.”
Todos reímos de la ocurrencia de quien sus compañeros llaman El Español… aunque es de San José de Ocoa.
–Él me miró, sonrió y me dijo: “Me convenciste”. Todo terminó ahí.
Muchas veces dejamos que el orgullo nuble nuestra razón y nos dedicamos a competir en vez de enfocarnos en conseguir nuestro objetivo.
Ceder un poco de espacio puede llevarnos a nuestra verdadera meta, que en este ejemplo no era ganar la batalla generada, sino llegar al lugar al que se dirigían estos dos caballeros.
Mi amigo Reynaldo los pudo haber dejado discutir o hasta empujarlos o amenazarlos con su gran camión, pero buscó una solución creativa. Como lo que estaba en juego era el orgullo, sabiamente le dijo a uno que él era más inteligente… y no tan sencillo como decirlo, le sugirió que sería quien rompería el tranque demostrando que era el más inteligente.
Puede ser que no seamos parte del problema, o que nos afecte indirectamente, interponiéndose ante nuestros objetivos. Lo importante es identificar cuál es la meta de cada uno. Teniendo la información podemos buscar una solución creativa que cubra las necesidades de los involucrados.

Si se encuentra en un conflicto le sugiero no concentrarse en sus objetivos, es mejor enfocarse en determinar cuál es el de las demás partes involucradas. Luego haga una propuesta que cubra las necesidades de todos. Pero, siempre hay un pero, solo cuéntele cómo ellos llegarán a sus metas. ¿Se atreve a experimentarlo?

Más en mi libro: Migomismo II

domingo, 24 de septiembre de 2017

ALEGRANDO EL PASADO

Un día una amiga me contaba que no quería volver a vivir sus años de infancia. Me extrañó mucho, ya que visita su pueblo con mucho cariño, cuenta bellos momentos y no se le nota rechazo a ese pasado. “No es que me arrepienta, solo que hubiese preferido otra vida”, me expresó para hacerme entender la situación.

Muchas personas se empeñan en cambiar su pasado, como si se pudiera. Especulan sobre cómo hubiese sido de haber tenido otras oportunidades, los padres otros ingresos, haber vivido en otro país, etc.
Lo malo es que dejan de lado lo que hoy son, que tampoco lo pueden cambiar… Preciso: podemos influenciar en lo que seremos, lo que somos es ya un hecho.
“Mientras más feliz sea tu presente, más feliz será tu pasado”, le dije a mi amiga. Me puso cara de no entender mi raro planteamiento. “Soy feliz”, me encaró: “Tengo una bella familia, mis padres son maravillosos y mis hermanos son lo mejor que me ha tocado”.
El pasado nos forja, para bien o para mal. El presente es la suma de lo que hemos vivido, lo que ya construimos y la base sobre la que construiremos el futuro.
Lo complejo es concentrarse en lo malo del presente para aborrecer el pasado. Lo que no nos gusta del hoy debe ser el motor para cambiar un porvenir y no dejarlo que llegue por pura suerte… nos debe servir para construir el futuro en que queremos estar, en el que deseamos vivir.
En ocasiones no nos planteamos ese futuro y terminamos colocando la vela para que tome el viento desde el lado que venga. No nos damos cuenta que la dirección del bote no la da el viento, sino el timón.
Si nos concentramos en lo bueno del presente podremos alegrarnos del gran pasado que tuvimos. Tomaremos los hechos que forjaron nuestro hoy y estaremos en el mejor camino de construir un porvenir armonioso y feliz, como enseño por extenso en mi libro ¡Alcanza la cumbre!, un relato de mi experiencia de subir al pico Duarte, donde cada paso me enseñó que la vida es como esa caminata, se construye con pasos firmes y disfrutando el camino andado.
¿Se atreve a sacar un punto positivo de su presente y reconstruir lo bueno del pasado que lo llevó ser como es?

lunes, 18 de septiembre de 2017

SI CAMBIO LOGRO

Si cambio lo que puedo logro lo que quiero. Es una filosofía que tengo y me da mis resultados. Manejar los cambios es cada día más importante y diría que en el momento que vivimos es imprescindible.
Veo personas que logran lo que quieren porque planifican y se enfocan en ello. Hasta no conseguirlo no descansan. Mientras otros solo lo consiguen cuando los empujan, o sea, cuando no les queda de otra. También existe un grupo que un día mirará atrás y dirá que en su próxima vida lo hará diferente. Pienso que ya será tarde.
Hay cosas que no podemos cambiar, otras es preferible no modificarlas. La diferencia puede ser grande, pero no se percibe a simple vista. Lo importante es concentrarnos en las que sí podemos cambiar, las que están en nuestras manos. Aquellas que al transformarlas, ya sean por completo o parcialmente, nos llevarán a lo que queremos.
Esperar no es de sabios. La evolución de nuestro alrededor sin nuestra participación nos suele llevar a un lugar donde no sabemos si queremos estar. Lo que estoy seguro es que no es el lugar elegido.
La clave puede estar en hacernos protagonistas de nuestra situación o ser víctimas por abandono. Siempre hay razones de peso para echarle la culpa a lo externo. Lamentablemente hay pocos argumentos para movernos a cambiar lo que no nos gusta o lo que sabemos podemos mejorar.
Vivir en una zona de confort es maravilloso, siempre que ese lugar no tenga potencial para ser mejor. No quisiera dar un paso fuera de mi zona de confort si pusiera en peligro todo mi bienestar. Prefiero mirar fuera de mi comarca y encontrar potencial de mejora. Luego trazo un plan para extender mi territorio.
Claro que hay microclimas dentro de mi zona que no son de mi simpatía. Pero muchas veces no tenerlos puede significar estar peor… antes de cambiarlos tengo que encontrar una posible mejora.
Querer algo y perseguirlo es primordial para el humano. En el camino encontraremos obstáculos, algunos hasta insalvables. Trazaremos otro camino y modificaremos los objetivos, para bien y para mal.
Debo tomar en mis manos el guía para obtener los logros que parecen metas. Se ven distantes y quizá sean solo sueños… nunca dejemos de soñar, ni tampoco de despertar y convertir esas fantasías en realidades. ¿Se atreve a cambiar algo para lograr lo que sueña?




martes, 5 de septiembre de 2017

¿QUÉ ES UN PROBLEMA?

“Tengo demasiados problemas” me expresó un lector hace unos días. Desde verse empujado a salir de su país, no tener papeles para poder trabajar en donde hoy vive, relaciones tensas con su pareja, condiciones de nacimiento y más; algunas las ha ido mejorando y otras no tiene forma.
En ocasiones escucho a personas decir que tienen problemas por no poder comprar lujos que quisieran. Muy típico es no poder salir de vacaciones donde desean. ¿Son problemas todos los que consideramos y llamamos problemas?
La palabra problema tiene una amplia acepción y mucho más variada utilización. Tener problemas es de humanos, la pregunta es si queremos y podemos resolverlos, o si nos quedaremos esperando que se resuelvan por sí solos o que exploten. Veamos algunas diferencias:
Lo que no puedo resolver: Sea porque no está en mis manos o porque no tengo la posibilidad. No creo que sea para preocuparme si no me puedo ocupar. Vigilarlo es lo único que puedo hacer para sentir que estoy un poco en sobreaviso. Utilizar mis energías para lamentarme no me ayudará. Quizá por eso veo personas con enfermedades terminales que son más felices que otros que no las tienen y quizá nunca las tendrán… inclusive sufren menos su condición que quienes los rodeamos.
Lo que creo que no puedo resolver: Una cosa es no poder y otra es creer que no se puede. Un dicho reza: “Si una persona te dice que te pareces a un camello no hay por qué preocuparte; si dos te lo expresan, corre al espejo a verte la joroba”. Si creo que no puedo y varios me insisten en que hay solución, no es momento para lamentarme, sino para accionar.
Lo que puedo resolver: No es tan problema, es un inconveniente que debo superar con acciones. Es cuestión de actitud.
Posibilidades de mejora: Utilizamos la palabra problema para situaciones que podemos mejorar. Es un buen inicio ponerle ese nombre, nos ayuda a focalizarnos en acciones. Querer unas vacaciones y sentir que existe un problema nos puede ayudar a encaminarnos a su realización.
Como enseño en mi libro Migomismo, es cuestión de hacernos protagonistas de las situaciones y no quedarnos como víctimas de ellas, cambiando lo que puedo para lograr lo que quiero.
¿Se atreve a ver en profundidad el próximo evento que llame problema y tomar acciones propias para mejorar lo que puede cambiar?


jueves, 31 de agosto de 2017

"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" II

La pasada semana escribí una primera parte de este tema. Como decía, es un término (del inglés knowmad) creado por John Moravek. Se trata de cómo algunas personas van cambiando su conocimiento.
Hace unas semanas abrimos en mi casa la temporada de mini tenis de mesa. Es verano y pudimos sacar la reducida mesa al patio. La cuadrúpeda tuvo un inconveniente y mientras está parada está bien, pero para moverla se separa en pedazos. Comenzó una lluvia y con mi hijo menor queríamos transportarla sin desarmarla… ya saben vagancia masculina.
Se me ocurrió una forma, que sigue siendo útil, con un palo de escoba. Mi hijo me dice: “Te salió nuevamente el ingeniero. Siempre buscando soluciones a los inconvenientes”. Viniendo de un estudiante universitario de física fue para mí más que un cumplido.
Quizá nunca lo había pensado así. Mi formación ingenieril me lleva a pensar en soluciones cuando encuentro escollos. Me puse a analizar cómo he aprendido tantas cosas por querer avanzar en áreas que hasta podría delegar… pero que muchas veces me resulta más útil o asertivo saber.
Hace unos días participé en un curso largo e intenso de cómo hacer presentaciones (utilización avanzada de un programa de computadora que hace décadas uso). Después de tanto tiempo utilizando el programa que uso me di cuenta que las nuevas versiones, que también implemento, me habían superado. No había evolucionado, no fui nómada en un conocimiento que me resulta de tanta utilidad. Estaba en una zona de confort.
Una vez aprendí a hacer páginas web para tener el dominio de la mía. Así como otros tantos programas, como las ediciones de video y muchos más. Quizá no era necesario obtener tantos conocimientos, muchos de los cuales hoy ya están desactualizados, aunque en su momento me fueron muy útiles.
La ventaja que veo es la de estar abierto a modificar, evolucionar y adquirir nuevos conocimientos.
No es que quiero saber de todo, ni ser el mejor. Quiero resolver mis problemas… Y cuando hablo de problemas me refiero tanto a inconvenientes como a posibilidades de mejora.
Estar abierto al aprendizaje es esencial, como detallo en mi libro sobre el manejo de los cambios ¿Forastero yo?
Hay demasiadas situaciones en la vida que requieren de nuevos conocimientos para llevarlas a una mejor realidad: ¿Se atreve a descubrir una y adquirir los conocimientos para lograrlo?



domingo, 20 de agosto de 2017

"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" I


Hace unos días me tropecé con este interesante término (del inglés knowmad) creado por John Moravek. Se refiere a los trabajadores que son innovadores, imaginativos, creativos y algunas características más.
Recuerdo una frase que escuché hace buen tiempo que me causó mucho repudio: “Aprender a desaprender lo aprendido”. Había entrado a trabajar en una empresa y lo que traía de experiencia me lo querían quitar ya que había que aprender cosas nuevas.
Por un lado, me pareció absurdo que lo nuevo que traía no debía ser usado solo porque debía aprender cosas nuevas. De la misma forma, me preguntaba si me habían contratado por lo que sabía o por lo que iba a aprender... me imagino que por las dos cosas.
Ser nómada y desaprender lo aprendido no es lo mismo. La creatividad está basada en un proceso, que se monta en lo que ya hay, aprovechando lo que es utilizable y descubriendo lo que es mejorable.
Por ejemplo: Estamos en un momento de suma importancia para la industria automovilística. Los fabricantes tradicionales se ven enfrentados a normas medioambientales que no pueden cumplir si quieren que las personas estén felices con la potencia de sus autos. Una paradoja porque los que compran quieren autos potentes, pero ambiente limpio.
Sus manipulaciones tecnológicas les han llevado a un repudio general y a que se esté pensando en la prohibición de vehículos accionados con combustibles tradicionales. Algunos países ya programaron y en menos de 15 años piensan no tener vehículos que emitan polución.
Llegó el momento del auto eléctrico o de algún otro tipo de combustible que no genere residuos dañinos. ¿Es tiempo de idearse algo completamente diferente a lo que hoy tenemos? Quizá, pero la verdad es que todos intentan subirse en el mismo auto y cambiarle la forma de hacerlo mover. Es un gran cambio de una pequeña parte.
La evolución de conocimiento debe darse tomando en cuenta las experiencias. El humano es especialista en cambiar, y cada vez lo logra con menos tiempo y cambios más grandes.
Dejar atrás algunos conceptos y filosofías es natural, solo que antes estábamos obligados, hoy nos quieren obligar. Además, un viejo de antes tenía 30 años, estaba mentalmente interesado en cambiar. Ahora es un niño. Los que nos enfrentamos a aprender ya pasamos de cincuenta.
¿Se atreve a buscar nuevos conocimientos para solucionar el próximo problema que encuentre?


Sigue en:
"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" II

 "Nómada del conocimiento" II


martes, 15 de agosto de 2017

¿DECIDIMOS POR CORAZONADAS?

“Me resulta muy difícil decidir si lo pienso dos veces”, me dijo una amiga hace unos días. La primera decisión la tomamos por intuición, luego entra la razón. ¿A quién le debemos hacer más caso?
Diría que depende de varios factores, entre ellos:
1. º La importancia del resultado: Un cirujano no puede accionar según corazonadas. Es necesario pensar varias veces antes de decidir. Otras decisiones no tienen resultados de tanto impacto. Es como un bateador en cuenta de 3 bolas sin strikes. Puede elegir con facilidad si atacar al próximo lanzamiento o no. No es igual en 0 bolas y 2 strikes. Un atacante en fútbol puede arriesgarse a fallar un pateo a puerta, pero si el defensa yerra cerca de su arco puede costarle el juego a todo el equipo… muchas veces el campeonato o hasta el primer lugar en el mundial.
2. º Experiencia: Claro que en el ámbito que se requiere tomar la decisión. Cuando en ocasiones anteriores hemos accionado sobre un caso idéntico, nuestro cerebro pensará rápidamente en lo que hizo en el pasado. Si estuvimos conformes con el resultado, lo más probable es que rápidamente tengamos la tendencia, que será involuntaria.
La ciencia nos ha dado muchas respuestas a lo que pasa en nuestro cerebro para tomar una decisión. Nos puso en evidencia sobre lo que el inconsciente hace mientras nos enfrentamos a una situación.
Nuestro cerebro hace conexiones entre las neuronas. Esto sucede cada vez que enfrentamos una información nueva. Mientras más usamos esa carretera, más fuerte se convierte la conexión y más fácil es andar el camino. Es como si la carretera se ensanchara.
En caso de enfrentar una situación nueva, o con variables no conocidas, el camino a recorrer puede ser otro, pero la información llega, tomamos una decisión inconsciente y ella influenciará todo el tiempo, no importa que la razón no llegue a una conclusión.
Cuando nos encontramos en una encrucijada nuestro inconsciente presiona de todas las maneras posibles para que su decisión sea la tomada en cuenta. La indecisión es una manipulación muy bien elaborada por nuestro amigo de las tinieblas. Al final casi siempre tomamos la decisión que él quiere… en conclusión, es una corazonada lo que nos ayuda.
¿Se atreve a tomar su próxima decisión que no importe el resultado con la primera decisión que le venga a la mente?  




lunes, 7 de agosto de 2017

viernes, 4 de agosto de 2017

EGOISTA, INDIVIDUALISTA Y FELIZ

Hace unos momentos recibí un interesante correo-e. La persona me felicitaba por mi libro ¿Forastero yo?, lo había terminado de leer hacía muy poco. Al final de su atento y motivador mensaje me preguntaba: “¿No es egoísta su filosofía de vida?”
Mi respuesta fue concisa, no sin antes pasarle mi agradecimiento por la valoración de mi libro. “Sí, es egoísta e individualista mi posición y filosofía de vida.”
Debemos entender que los seres humanos somos diferentes. Al formar una pareja no estamos uniendo nuestros gustos y filosofías de vida. Tampoco debemos hacer una nueva vida al 100% de nuestro tiempo.
Pienso que aceptar a los demás es un gran paso, adaptarme a ellos en lo que puedo, es otro. Querer ser un apéndice de otra persona es lo que no considero viable.
Veo como muchos se quejan porque han pasado parte de sus vidas endosándoles la de ellos a otros (pareja, amigos, familiares, hijos, etc.) y luego esperan la recompensa que no llega… por lo menos, en la dimensión que esperan.
Tengo siempre que dividir: Lo tuyo, lo mío y lo nuestro. Es aceptar, ser aceptado y vivir en conjunto. Son tres partes de la vida que no debemos olvidar en cada relación.
Analizar los gustos de otros y compararlos con los nuestros nos puede llevar a encontrar actividades de disfrute compuesto.
Aceptar que los otros son diferentes me debe llevar a entender que también lo soy. Además, cada persona es única. Entonces estoy en la obligación de tener gustos y actividades propias.
Obligar a los demás también es terrible. No sería egoísta, sino un terrorista. Mis hijos no eligieron los deportes que yo conocía; no podía yo exigir que les gustaran solo para tener su compañía.
Mi filosofía, la que cuestiona mi lector antes mencionado, dice que hago las cosas primero por mí. La consecuencia es que beneficio a los otros. Insisto, primero por mí y sin dañar a nadie.
Yo decidí aprender del deporte elegido por mis hijos, así lo vivía por mí y ellos se beneficiaban también. Hoy que están adultos buscan deportes que yo jugué, no creo que sea reciprocidad, sino que disfrutan a su viejito con una filosofía de vida que han aprendido viviéndola.
¿Se atreve a listar lo que le gusta hacer que no está haciendo y sacar el tiempo suyo para poner felicidad en su vida al ejecutar esa actividad?

viernes, 28 de julio de 2017

VISITAR A LOS MAYORES (Audio)

Visitar a los mayores no debe dejarse para después.

Intercambiar abrazos no se sustituye por fotos en las redes o mensajes que quizá ellos no leen.

Llegar a tiempo a la funeraria es llegar muy a destiempo de su vida.




De mi libro: Migomismo II - Su inteligencia interpersonal

Diego A. Sosa

miércoles, 26 de julio de 2017

PESIMISMO ÚTIL


Unos meses atrás un cliente me solicitó evaluar a su personal, especialmente a la jefa del Departamento de Finanzas. Al finalizar me confesó que buscaba una cierta excusa para salir de ella. Le resultaba pesimista y sentía que lo frenaba en sus nuevos emprendimientos. Tengo que anexar que esa señora además era su madre.
El pesimismo llega cuando al evaluar una situación sentimos que lo que podemos ganar no vale la pena ante la posible pérdida. Muchas veces es por desconocimiento, otras por falta de información y en algunos casos es una actitud endógena de la persona. O sea, existen individuos que se concentran solo en lo que se puede perder.
Curiosamente, mi cliente es un gran emprendedor y ha tenido mucho éxito en sus aventuras comerciales. Él decía que “a pesar de su madre”; yo le expliqué que “debido a su madre”.
El temor es una emoción útil en demasía. Sin ella estaríamos positivos todo el tiempo y los riesgos no existirían… bueno, no en nuestras mentes, sí en la realidad. No tomar en cuenta situaciones negativas con altas probabilidades de ocurrir puede llevarnos a un suicidio comercial.
Temer es de humanos y no se aprende, viene muy dentro de nosotros, como explico junto a las otras emociones y la forma de controlar nuestras reacciones en mi libro “Migomismo – Su inteligencia emocional interna”. Las alertas son magníficas si queremos prepararnos para convertir eventualidades en obstáculos saltables. Es solo hacerle caso al aviso.
Un pesimista al mando es posible que no permita el avance. El mismo, al lado de un optimista, hace una combinación que, bien llevada, pocas veces fallará.
Un freno puede reducir nuestra marcha y hasta no dejarnos arrancar. Por otro lado, es indispensable para no chocar. Como vemos, no es andar con el freno activado, sino utilizarlo cuando es necesario.
Los optimistas tienden a minimizar los riesgos. Analizan la situación sin medir bien los peligros. Contrario a los pesimistas, que se centran más en lo desconocido que en las opciones de triunfo.
Cada vez que mi cliente le mostraba a su jefa de finanzas un negocio, ella le enseñaba las paredes con que se encontraría (dejando salir los miedos). Él tomaba las precauciones (buscando soluciones) y cuando emprendía se convertía en un éxito. Esa es la fórmula.
¿Se atreve a traducir los miedos para accionar, convirtiendo los riesgos en obstáculos salvables?

¿NECESITAMOS UN TECHO PROPIO? (Video)



lunes, 24 de julio de 2017

CRIANZA PERFECCIONISTA OBTIENE HIJOS... (Audio)

¿Qué logramos con una crianza perfeccionista?

Cuando intentamos que nuestros hijos sean perfectos podemos estar llevándolos por un lugar que no siempre es el mejor para afrontar la vida moderna. Aquí mis consideraciones.



Más en el libro: Migomismo II . Su inteligencia Interpersonal

Diego A. Sosa

jueves, 20 de julio de 2017

IMPLICACIONES DEL PERFECCIONISMO

En un coaching hace unos días mi cliente quiso trabajar cómo tratar con una compañera de trabajo que es perfeccionista. “Ella sabe que lo es y no tiene la menor intención de cambiar”.
En la vida los extremos tienden a complicar la existencia propia y la de los que nos rodean. Y más si se encuentran personas de polos opuestos. No quiero decir que mi coachee fuera lo opuesto a ella, pero así lo considera su compañera.
Para que seamos complementarios debe haber de los dos lados. La situación se complica cuando una de las partes está muy alejada del centro. El perfeccionista siempre verá a los demás como deficientes, el que está en el otro extremo sentirá demasiada exigencia para situaciones que según él no lo ameritan; todo dependerá del punto de vista.
Los perfeccionistas, por lo regular, viven con más estrés del necesario, hasta llegan a enfermarse con facilidad. Una coma mal colocada puede llevarlos al borde de un ataque de nervios. Cuando son tantas las versiones que hay de usar tan útil amiga (según los escritores, no los lingüistas)… Debo reconocer que hay reglas inviolables, la gran mayoría no las tomamos en cuenta y muchos ni las conocen. Le aseguro que a los del extremo de la perfección les es muy difícil sobrellevar la situación.
Pongo el ejemplo de la coma porque en la mayoría de los casos los perfeccionistas desarrollan una dedicación a las letras que me sorprende. No sé por qué, pero les encanta la gramática. ¡Cuánto sufren!
Las relaciones humanas con perfeccionistas son complejas. Ya sea en lo familiar, personal o laboral. No podemos cambiarlos, debemos tratar de llevarnos lo mejor posible.
Cuando son nuestros jefes no podemos más que aprender a cometer la menor cantidad de errores posibles. Si no está dispuesto o no podrá llegar al nivel requerido, es mejor que busque otro jefe. Pasarse la vida tratando de trabajar con una persona de estas características no será lo más divertido que tendrá en su existencia.
Si es jefe de un perfeccionista puede aprovechar para complementarse. Con el cuidado de no tender a la parálisis. Hay trabajos que no tienen que ser perfectos, lo importante es que se terminen con la menor cantidad de errores.
Mi método para ser más asertivo está por completo en mi libro ¿No tienes tiempo? En él muestro las formas de tomar la decisión cuando tenemos las opciones de buscar la perfección o atender a la urgencia.

¿Se atreve a ser más tolerante moviéndose un poquito hacia el centro siendo menos de uno y más del otro?

domingo, 16 de julio de 2017

DISTRACCIONES QUE CUESTAN


Hace unos días, una amiga me enrostró mi deficiencia (atraso, falta de evolución, etc.) tecnológica. Quería comunicarse conmigo y no me encontró en WhatsApp. No valió explicarle que existen otros medios de comunicarse conmigo… y con todas las personas.

Ya lo sé, luzco como un inadaptado social y lo acepto. No estoy aún en disposición de entrar en algunos medios “sociales” y pago el precio. Mi pregunta es ¿Cuánto pagamos por estar al alcance de todos y a todo momento?
Desde hace dos décadas vengo luchando contra la corriente del diluvio de informaciones. Es una lucha que tengo pérdida desde antes de iniciarla, pero… el problema no es la herramienta en sí, sino el uso que muchos le damos.
Para una persona retirada que quiere estar en comunicación con sus seres queridos es una ventaja desde todos los puntos de vista. El problema puede estar en la recepción de mensajes que no aportan (incluyendo en lo emocional) o a horas no provechosas.
Levantar la vista de lo que se está haciendo para ver si el mensaje que llegó es importante ya es una distracción en sí. No se puede imaginar cuántas veces lo hacemos hoy en día: ¿Cuánto tiempo nos cuesta? Le aseguro que una cantidad demasiado valiosa.
No es el tiempo de leer el mensaje, que es el que la mayoría cuenta, es el de la distracción. Si al escribir esta columna le pongo atención a lo que pasa a mi alrededor (estoy sentado en un café con un delicioso capuchino) posiblemente necesite una hora para redactar lo que en mi oficina me lleva unos quince minutos.
Una señora que entró en este momento me hubiese hecho desviar la vista de no haberme puesto de espaldas a la entrada. El joven que habla altísimo por su teléfono móvil no me dejaría concentrarme de no tener una suave música en mis auriculares (y como quiera lo escucho y me hala con enormes fuerzas la atención).
Como ve, antes de iniciar me preparé para disminuir las fuentes de distracción que sabía podían impedirme terminar mi trabajo en el tiempo que considero efectivo, como enseño en mi libro ¿No tienes tiempo? Si me descuido no puedo hacer mi trabajo y eso me quita dinero del bolsillo… las distracciones me cuestan.
¿Se atreve a identificar alguna distracción que vaya a tener y tomar medidas para anular o aminorar su efecto?

miércoles, 12 de julio de 2017

martes, 11 de julio de 2017

4 MINUTOS PARA MEJORAR


La pasada semana, al terminar una conferencia me abordó una señora para decirme que lo planteado sobre mejorar la calidad de vida le parecía extraordinario, pero pensaba que no era posible llegar a tan preciado objetivo.
Estamos pasando momentos diferentes a los que vivimos cuando éramos pequeños. Me refiero a la velocidad que le estamos dando a la vida. Cuando salí del país a estudiar, la comunicación escrita era por fax para el que tenía la posibilidad; con los amigos utilizábamos las cartas. En el tiempo que redactaba una carta he recibido hoy por lo menos diez correos electrónicos. Y los que usan salas de conversación vía telefónica quizá varias decenas de mensajes. Tal vez esta realidad actual nos lleva a que veamos un objetivo y lo queramos alcanzar en el segundo siguiente.
Estar en la cima de una montaña no se logra por arte de magia, o solo por quererlo o soñarlo. Necesitamos recorrer el camino (si no es que lo hacemos por la vía del helicóptero). La mala noticia es que para andar el camino de la mejor manera debemos prepararnos con anticipación.
Entrenamientos periódicos dirigidos a obtener la condición física necesaria para el ascenso es lo que nos llevará a lo más alto de la montaña. Como vemos, los pasos comienzan antes de iniciar la escalada, y en definitiva, es poquito a poquito.
Mejorar la calidad de vida no lleva un tiempo tan extenso como parece. Lograrlo todo en un día no es posible, tampoco en una semana. Diría que ni en un mes. Aunque le aseguro que en este último período ya puede ver resultados si le dedica un poco de tiempo cada día.
El primer truco es determinar en qué desea mejorar. Quizá quiere más tiempo o mejores relaciones. Me atrevo a apostar que puede desear más felicidad en su vida (o sea, un mayor cociente de inteligencia emocional). ¿Anhela manejar mejor sus finanzas o lograr una salud más robusta? Una vez determine qué quiere mejorar, es hora de buscar informaciones necesarias sobre cómo avanzar en esos aspectos y elaborar un plan para lograrlo.
Muchas veces no querrá hacer lo que se propuso: es el momento de apelar a la disciplina… cerrar los ojos y ejecutar aunque el deseo no esté presente.
En mis libros Tú eres la estrella encontrará textos cortos de diferentes áreas de la vida que le ayudarán a esa mejora continua que tanto deseamos. 
¿Se atreve a dedicarle cuatro minutos diarios a caminar por el sendero de la mejoría continua?