Mostrando las entradas con la etiqueta negatividad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta negatividad. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de diciembre de 2011

¿HACER LO QUE AMO O AMAR LO QUE HAGO?

Muchas veces nos preguntamos si existe el trabajo perfecto. Vemos alrededor y nos damos cuenta que casi todos quisieran tener otra actividad en la vida con la que pudieran ganar más dinero y le resultara más divertida. Al parecer casi nadie tiene el trabajo que amaría tener.

Podemos identificar contadas personas que disfrutan lo que hacen, que irradian energía al realizar su trabajo, que contagian cuando hablan de su oficio. Esas personas aman lo que hacen, definitivamente que encontraron el trabajo que aman.

¿Es el trabajo o es la persona? Puedo observar que el mismo trabajo que hacen esos pocos que aman lo que hacen no es de tanto agrado para otras personas. ¿Tiene que darse una química especial entre el trabajo y la persona? ¿O quizá no todo trabajo es para toda persona?

Cuando las personas me preguntan que si existe el trabajo perfecto, les pregunto que cuál sería su trabajo perfecto. O no me pueden responder o simplemente se imaginan algo que no han analizado bien. Cuando detallamos ese sueño de trabajo que quisieran tener, nos damos cuenta que no es tan perfecto como pareciera.

Entonces viene la siguiente pregunta: ¿Has tenido alguna vez un trabajo que hayas disfrutado mientras lo hacías? Casi nunca ha sido el caso. Cada trabajo pasado ha sido valorado cuando el próximo aparenta ser peor. Hay casos de personas que amaban lo que hacían y les cambian las reglas de juego, eso los hace infelices. Pero esos son pocos, la gran mayoría pelea por las reglas de juego que ahora tiene y cuando tenía otras también las peleaba.

Cuando le pregunto a las personas que aman lo que hacen si han tenido algún mal trabajo, la respuesta casi siempre es: “Nunca”. Ellos han tenido la “suerte” de siempre tener trabajos que han amado.

No quiero que confundamos amar el trabajo con amar la paga. No siempre se recibe lo que uno quisiera gastar, por no decir que casi nunca. Pero eso no debe hacer que ame o no lo que haga, porque siempre se puede querer más. Si nos damos cuenta, los que ganan menos que nosotros adorarían recibir lo que nosotros ingresamos, pero los que ganan más desean lo que reciben otros.

Conseguir un trabajo que yo ame es en la mayoría de los casos una cuestión de actitud. No todo será perfecto en un oficio: o la paga, o los clientes, o el jefe, o lo que ofrecemos, o el tiempo que dedicamos, o las energías que nos cueste, etc. Nunca será perfecto, pero podemos dedicarnos a odiar lo que decidimos hacer (porque nadie nos obliga) o dedicarnos a ver cada día como una oportunidad de ser felices, como un presente que nos damos, como una parte del camino a recorrer... camino que podemos llamar, felicidad.

Más sobre este tema en mis libros:
-Mi Binomio
-¡Alcanza la Cumbre!


FRASE DE LA SEMANA

“Hacer lo que amo no depende de lo que hago; sino de lo que decido amar”.
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, escritor y Conferencista

domingo, 20 de noviembre de 2011

CORRIJA LOS ESCAPES DE ENERGÍA

La energía personal es esencial para nuestras vidas. Existe la energía para movernos, que la recibimos de lo que ingerimos. Pero hay otra más importante para la felicidad, la energía mental. Podemos comer suficiente, pero eso no nos garantiza que podamos lograr muchas cosas en nuestra vida, ni siquiera en el día a día.

Existen muchos escapes que se llevan nuestra energía mental. Lo malo es que no nos damos cuenta. Que alguien nos lo diga no sirve de mucho. Es como cuando estamos en una habitación por mucho tiempo, sólo nos damos cuenta del ruido del aire acondicionado cuando se apaga. Por eso las observaciones de otros nos parecen fuera de lugar.

Usted tiene que hacer una lista, ver lo que le está llevándo energías, lo que lo pone negativo, lo que le quita el ánimo, lo que le hace perder la felicidad del día a día. Cuando haga la lista se dará cuenta que muchas cosas no las podrá cambiar, pero otras sí.

Los hijos, los padres, la pareja, el trabajo, los amigos, las responsabilidades... Estas son partes de su vida que pueden causarle estrés. Quizá no pueda o quiera cambiarlas. Cambiarlas podría también significar quedar peor. La buena noticia es que usted puede modificar su actitud ante ellas. En breve vuelvo a este punto.

Por otro lado está su rutina diaria. En ella encontrará muchos escapes de energía. Por ejemplo, los cinco minutos más para dormir... sí, ese “gustito” que nos permitimos cuando suena el despertador. Si luego de ese momentito usted se levanta con calma, desayuna y hace todo lo que tiene que hacer sin estrés, entonces es un “gustito” bueno. Pero si por el contrario (que es lo que pasa en general) tiene que salir estresado, corriendo y dejando cosas importantes por hacer, entonces esos cinco minutos son un escape de energía. Ellos le arruinarán, por lo menos, su mañana.

Dentro de su rutina diaria quizá esta escuchar las noticias... ¿Le sirven de algo los comentarios negativos que algunos comentaristas hacen? Se puede buscar una fuente que informe, pero que no cause estrés. Y si ya escuchó las noticias, entonces una musiquita o un programa entretenido, son una mejor opción... llenan de energía, en vez de robarla.

El inicio y el final del día son esenciales... Quite de su mente todo lo que le ponga negativo. Si antes de dormir ve programas de panel con discusiones o con problemas, su sueño no será lo tranquilo que debe ser. Películas de terror o de acción, pueden ser causantes de pesadillas y sueños ligeros. Tome el control. Teléfonos encendidos que encienden la luz con la llegada de cualquier mensaje, también causan disfunción en el sueño.

El mal uso de los teléfonos inteligentes, salas de conversaciones, correo electrónico y redes sociales, suelen también robar energías. Todos esos instrumentos los puede utilizar para llenarse de buena energía, aprovéchelos.

Vuelvo a las cosas que no podemos quitar de nuestra esfera de acción. Personas con las que trabajamos o vivimos pueden ser negativas, criticonas, desmotivadoras, etc. Quizá no podemos sacarlas de nuestro alrededor, pero podemos evitar que sus comentarios negativos nos hagan daño. Evitemos el contacto con ellos... sólo el que sea absolutamente necesario. Tengamos una actitud proactiva, si sabemos que criticará algo, adelantémonos. Sabemos que peleará por algo que no se ha hecho o que se hizo de otra manera, hagámoslo. ¿Qué de todas formas va a criticar o pelear? Entonces el problema está en esa persona, preparemos nuestra mente para que su comentario no nos haga daño. O mejor, hágale saber que no le interesa su comentario negativo. No siempre es posible, pero le aseguro que podrá arreglar muchos escapes de energía que esas personas le provocan.

El mayor logro en la reparación de escapes lo tenemos cuando logramos una actitud mental diferente y tomamos el control de nuestra vida. La inteligencia emocional tiene que estar alta para no dejarnos influenciar, pero sobre todo, debemos evitar el contacto con esas fuentes de energía negativa que se convierten en un agujero negro para nuestra buena disposición a vivir felices.


FRASE DE LA SEMANA

“Llenarme de energía positiva depende de mí; que otros no me la roben... también”.

Diego A. Sosa

Consultor, Escritor, Conferencista y Coach dominicano

lunes, 5 de septiembre de 2011

LA NEGATIVIDAD NIEGA

Estar mal es muchas veces una condición mental. Por ejemplo, escucho personas creyentes que sin importar su condición económica o de salud responden al saludo con un entusiasta: “Bien, por la Gracia de Dios”. Otros individuos que ganan bastante dinero y no tienen problemas de salud siempre dejan dudas de su situación: “Aquí”, o un simple “bien”; dejan mucho que desear.


Claro, “al dedo malo todo se le pega”. Como no se sienten bien, todo les pasa a ellos. La buena suerte nunca llega y si algo saldrá mal, seguro que será lo de ellos y en el peor de los momentos.

No soy de los que cree que una actitud mental positiva aleja la mala suerte, ni que atrae a la buena suerte... porque no creo en la suerte. Lo que sí estoy seguro es que las cosas pasarán no importando qué actitud usted tenga. La diferencia es lo que usted hace con los sucesos que tiene su vida.

Alguien que anda conduciendo por las calles pensando que lo van a chocar, transita estresado y no podrá reaccionar con una cabeza disipada. La mala suerte no le llegó, simplemente su actitud los estresó y lo llevó a conducir sin prestar la debida atención, ni le permitió maniobrar ágilmente. La mayoría de los accidentes se pueden evitar, por eso algunas personas chocan más que otras. Y créame, no es mala suerte.

Salir a la calle con una actitud positiva tampoco le traerá buena suerte, simplemente verá las cosas desde un punto de vista diferente. Las personas le hablarán bien porque irradia buenaventura. Serán amables con usted y por eso podrá resolver las cosas con facilidad. No es que tenga suerte, es que una buena actitud contagia... ¿o no prefiere usted tratar con personas que estén de buen humor?

Una persona con actitud negativa no ve lo bueno que le pasa. Piensa que si alguien le sonríe quiere algo de él. Sospecha de todos creyendo que lo engañarán. ¿Sabe qué? El que lo quiere engañar lo engañará. Y más, si un malhechor ve una persona así, se aprovecha... total, él dirá que fue por mala suerte.

Estar de buen humor hace que uno vea las cosas malas desde otra óptica. Uno busca el lado bueno y lo que pueda arreglar lo arregla. Las personas que despiertan y deciden salir de buenas a la calle, no se quejan ni entierran la cabeza para protegerse del mal mundo. Miran alrededor y convierten las quejas en oportunidades de mejora. No se contagian, ellos contagian a los demás. Rocían su sonrisa cargada de buena vibra y creen en un mundo mejor. Aunque ya el de ellos sea casi perfecto.



FRASE DE LA SEMANA

“Cuando me pongo negativo, es difícil que la supuesta “buena suerte” me acompañe.”
Diego A. Sosa
Escritor, Coach, Consultor y Conferencista dominicano