Mostrando las entradas con la etiqueta Inteligencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Inteligencia. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de septiembre de 2016

¡NO TE BEBAS MI DINERO!

Un día mi primo Juan G. me contó la siguiente anécdota: Un colaborador se le acercó, como de costumbre casi finalizando el mes, para solicitarle ayuda financiera:
–Jefe, ¿puede ayudarme para el pasaje de mañana? Se me acabó el dinero del mes.
–Te estás bebiendo mi dinero.
–No, jefe, es para el pasaje.
–El dinero del transporte lo tenías que haber guardado. Ahora quieres que yo te ayude a pagar la bebida que consumiste con él.
Muchas veces no tomamos en cuenta cuál dinero nos estamos gastando en bienes y servicios que no tienen prioridad en nuestra vida. Si luego nos falta, es el dinero el que hemos mal usado.
Tomar prestado para algo realmente necesario es solo una consecuencia de no haber planificado o previsto lo que podría suceder de no tener las reservas necesarias.
Entrar en el futuro es muy fácil, solo debemos vivir. Cuando tenía 20 años, el futuro podía ser llegar a los treinta. Les cuento que llegué y pasé. Si Gardel nos enseñó que “veinte años no es nada” tengo para decirles que los que recordamos esa quizá canción hemos pasado por varios 'nada'… matemáticamente hablando.
El futuro es relativo y es importante entenderlo. El que cobra y usa su dinero sin tomar en cuenta que al llegar al fin de mes no tendrá para el pasaje, es como el que usa el dinero de su cuenta sin pensar que más adelante podrá necesitar para medicinas o reparar un bien de primera necesidad. También existen personas que utilizan la tarjeta de crédito hasta sus últimas gotas sin pensar en que al llegar la fecha de pago puede ser que no tengan para saldarlas.
Muchas veces, si nos hace falta dinero para las medicinas es porque hemos gastado el dinero de las mismas en algo que no nos hacía falta.
Precaver puede privarnos de algunos lujos, pero no precaver no nos deja alcanzar muchos más. Es que buscar dinero caro para comprar lo que en realidad necesitamos nos quitará la posibilidad de en el siguiente mes adquirir lo que queremos… La vida en el futuro inmediato se restringirá sin necesidad.
No comprar algo cuando tenemos el dinero a mano puede resultar emocionalmente difícil. En mi libro Arco Iris Financiero recomiendo poner el dinero mensualmente en una cuenta separada, donde solo la recuerde cada dos o tres meses cuando vaya a invertir el capital reunido: ¿Se atreve?

lunes, 29 de agosto de 2016

¿QUÉ ES UN VIEJO?

El otro día jugué al golf con un amigo de mi padre, uno de “los muchachos” de su grupo. Con su ‘corta edad’ sorprende como le pega a la bola y su normal movilidad. Recordé una anécdota que me hizo mi amigo Rodrigo una vez en Brasil.
Me dijo: –Diego, ayer descubrí lo que es un viejo. Fui a la sauna del club y había unos ancianos de unos 70 años. Ellos hablaban de los viejos que habían estado el día anterior en ese lugar. Cuando le pregunté qué edad tenían esas personas, me dijeron que más de 80. Mi conclusión es que viejo es alguien que tiene diez años más que uno.
Manolín tiene 77 años y no luce un “viejo” de esa edad. Pienso en los ancianos de antes y, a pesar de ser relativo, creo que los setenta años de ahora es como los cincuenta de antes. El trabajo físico que hacían las personas nacidas hasta inicios del siglo pasado no permitía mantener el cuerpo cuidado. La medicina, nutrición y los avances en la ciencia ayudan a mantenernos bien por mucho más tiempo.
Está demostrado que viviremos mucho más que lo que subsistían nuestros antepasados. Cada año sube la expectativa de vida y las consecuencias pueden asustarnos si las pensamos con tranquilidad. Tendremos más envejecientes y las estructuras quizá no están siendo pensadas en ese sentido. En el área de salud y bienestar pueden surgir grandes necesidades. La preparación financiera de las familias también me preocupa. Hoy la mayoría de las familias no tiene muchos hijos, los que luego sustentan a los padres en edad senil. Las facilidades existentes para adelantar el futuro es una práctica que nos lleva a tomar dinero prestado y no a crear capital suficiente para que genere ingresos pasivos al retirarnos. En mi libro Arco Iris Financiero explico cómo revertir dogmas improductivos.
La sociedad cambia su pirámide etaria, lo hemos visto en otros países que vivieron la bonanza de la industrialización. Sus sistemas de salud y prevención los llevó a conseguir una larga vida, por otro lado, tienen menos jóvenes. ¿Las consecuencias? Más personas se disputan los puestos de trabajo, que a pesar de su incremento no son suficientes.

Retirarse a su debido tiempo y disfrutar de la llamada tercera edad será cada día más complejo. ¿Se atreve a plantearse de qué vivirá cuando le llegue la hora del descanso laboral? 

sábado, 15 de agosto de 2015

CARPE DIEM

Esta frase latina podría considerarse una filosofía de vida. Cuando Horacio la escribió el contexto completo fue: “Utiliza tu día, no sabes qué puede pasar mañana”. En español podría equivaler a: “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, o cualquiera de las tantas formas de ver el presente. Lo que no me gusta es que muchos han tomado esta filosofía de vida y la han llevado a lo financiero de una manera que hace irresponsable el actuar de miras al futuro. “No dejar para mañana lo que puedes hacer hoy con el dinero que no te has ganado” no lo llamaría una filosofía financiera muy acertada. Vivir el futuro por adelantado cuesta… sólo piense en los intereses que debe pagar más adelante.
Pensar que nos podemos morir mañana y que, por lo tanto, hay que vivir el día de hoy no es malo, lo contraproducente es adelantar el futuro teniendo que pagar luego por haberlo adelantado. Lo peor es que entraremos en un juego muy peligroso. Al determinar vivir siempre el futuro adelantado, cuando llega el futuro tendremos que adelantar el futuro de ese futuro… la solución visible es volver a empeñar nuestro futuro.
¿Cuánto tiempo adelantamos el futuro? Eso depende del plazo del préstamo. Pero es casi seguro que comenzaremos a pagar intereses al mes siguiente… un período demasiado corto para pensar que estamos sacando alguna ventaja real.
Hagamos un ejercicio sencillo: Compramos algo que cuesta 100 (pensemos en %) con un préstamo a pagar en 1 año. Si los intereses son 20% terminamos pagando quizá 15 más (por el abono a capital) por el bien o servicio que no quisimos esperar para adquirir. Esos quince tienen que salir de algún lugar; sí, de mi poder adquisitivo del futuro. Por ende, he reducido mi poder de consumo y ahorro, cada día podré adquirir menos con los mismos ingresos.
No le pido que no haga la adquisición, sólo le sugiero que se programe. Casi ningún préstamo de consumo es tan urgente que no pueda esperar. Abra una cuenta de ahorros y deposite en ella un monto asignado cada vez que tenga ingresos. La solución es hacerlo de manera automática, ya sea con débito a cuenta o con algún producto financiero de los que le retiran automáticamente de su cuenta. El truco es hacerlo de manera automática del dinero que entra, nunca del que sobra. El método lo explico por extenso en mi libro Arco Iris Financiero y donde ofrezco muchas soluciones financieras.
Pensar en la improbabilidad de que el mañana no llegue es una irresponsabilidad doble: Primero, no lo construyo; Segundo, pienso en dejarles problemas a mis sucesores. Estoy casi seguro de que el próximo mes estaré vivo, y prefiero que así sea… y hasta ahora nunca me he equivocado. ¿Por cuál motivo debería empeñar parte de mi ingreso del mes siguiente? Prefiero vivirlo cuando llegue, así conseguiré disfrutarlo mejor, con más poder adquisitivo y hasta lograré ahorrar para un futuro que apuesto llegará… ¿y sabe qué?, si pierdo la apuesta no me importará.
Si en los tiempos del imperio romano Horacio le decía a la gente que utilizara su día no creo que le motivara a tomar prestado para vivir el siguiente por adelantado, mucho menos con las consecuencias reductivas que tiene esa práctica. Yo traduciría más literalmente la frase y diría que mi filosofía de vida es: Sacarle provecho a mi día mientras construyo mi mañana.


FRASE DE LA SEMANA
“Mi hoy era el futuro de mi ayer; de haberlo empeñado tuviera menos para disfrutarlo”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor




sábado, 13 de diciembre de 2014

ENTRE REGALOS Y REVANCHAS


Los regalos deben alegrarnos, tanto al que los recibe como al que los suministra. Algunos son costumbre según la fecha (por no llamarlos obligación), mientras otros son verdaderas sorpresas. Unos se realizan esperando alegrar y halagar a un ser que apreciamos sin esperar nada a cambio, mientras que otros esperamos la revancha.
Hay personas que nos regalan algo sin nosotros solicitarlo y sin esperarlo. A la entrada de algunos monumentos históricos podemos encontrar personas entregando una rosa a los que se dignan en aceptarla. No solicitan nada a cambio y como por arte de magia desaparecen de nuestra vista. Un lindo gesto, una alegría, un detalle… en un mundo tan ajetreado como el que vivimos debemos agradecer a estas personas que hacen esto sin solicitar nada a cambio. Y precisamente ahí está el detalle. Al salir de la visita al antiguo edificio nos encontramos nuevamente con la persona que nos dio la alegría con su mano extendida… no pide nada, sólo solicita la revancha.
Regalar la rosa no es la verdadera intención, la idea es que sintamos la necesidad de devolver el favor cuando le volvamos a encontrar unos minutos más tarde. Nos da pena devolver la flor y terminamos pagando por ella.
¿Estamos usando nuestros regalos de la misma forma? Mi pregunta no es para sentirnos mal, sólo quiero que analice si espera que alguien le regale de acuerdo a lo que usted regaló, léase frecuencia e intensidad. Un día en un seminario una participante me explicó que cuando viajaba al interior del país compraba galletitas de un lugar muy exclusivo para regalar. “Ay de aquel que viaje y no me traiga”. Ya se puede imaginar en que gaveta puede entrar este tipo de regalos: ¿Por agradar o por conseguir reciprocidad? Para mí fue claro que se busca una revancha.
Las costumbres también van cambiando; lo que antes era un agrado ahora puede sentirse como una obligación, lo que muchas veces pudo ser un presente hecho por nosotros mismos y que no costara mucho, se puede convertir en un gasto sin sentido pero obligatorio.
Agradar a personas con una flor recolectada en el camino a la visita hoy se convierte en un arreglo floral. Un presente a los niños que visitábamos es hoy un regalo que puede pasar a ser de envergadura, como un juego para la consola. En conclusión, la evolución financiera de la sociedad ha puesto la costumbre más cara.
Otro problema son los regalos de poca utilidad. La obligación a regalar y la posibilidad de comprarnos lo que necesitamos son factores que han llevado a recibir cosas que no nos sirven para nada: Ropa o adornos que no son de nuestro gusto, utensilios sin utilidad para nosotros, cosas que ya tenemos, etc. Las críticas a esos bien intencionados regalos comienzan a generarse en nuestras mentes desde que vemos lo que es… en muchos casos las personas ya comienzan a criticar desde que saben que le regalarán algo. Algunas personas le encuentran utilidad; sí, regalándolo más adelante.
Mi filosofía es encontrar regalos que sean de utilidad. En el peor de los casos regalo un cupón o vale de alguna tienda en que la persona escoja algo que le cubra alguna necesidad. Un regalo hecho por mí, como un pequeño video o un álbum de fotos lo considero mejor que algo que no será conservado, usado ni verdaderamente agradecido. Así mismo no espero nunca regalos, los minutos que me dan mis seres queridos son mucho más valiosos.


FRASE DE LA SEMANA
“Un regalo cumple su objetivo cuando agrada y cubre necesidades reales.”
Diego A. Sosa

Escritor, Consultor, Coach y Conferencista

martes, 11 de noviembre de 2014

¿GANAR O TRIUNFAR?


Ver cómo se viene deteriorando la relación entre los humanos me lleva a pensar mucho en cómo podemos lograr revertir la tendencia. Quizá soy anticuado y pienso que las relaciones humanas son importantes y lo deben ser en el futuro.
El hombre ha vivido y sobrevivido en manadas. Los individuos aislados no logran mantener la especie. Está demostrado que la manada siempre ha tenido cerca de treinta individuos. Antes, ese grupo era el mismo para todos. Con la ampliación de los núcleos sociales, las ciudades pasaron a tener más habitantes y las manadas pasaron a ser diferentes para cada individuo. O sea, alguien que está en mi manada no tiene a todos mis participantes en la suya.
El grupo está compuesto por mis familiares cercanos y medianos y por algunos individuos que se relacionan conmigo. El resto fuera de esa unidad pasa a ser menos importante mientras más lejos esté, o sea, mientras menos relacionado esté conmigo. Un tren descarrilado en NY puede tener personas cercanas y me ocuparé más de la noticia que la de un avión que cae en el medio oriente.
Las manadas deben mantenerse unidas para conseguir ser cada día mejores, deben protegerse y buscar lo mejor para todos sus integrantes. ¿Qué está pasando con la evolución social? Las manadas parecen crecer, pero la competencia dentro de ella la reduce a la más mínima expresión.
Anteriormente, la competencia era por conseguir posiciones para salvar la manada o conseguir la mejor pareja... Hoy estamos acostumbrando a los miembros más pequeños a competir por todo y esto trae consecuencias que cambian el rumbo de la sociedad.
Desde que un hijo nace queremos que sea el más lindo, el mejor vestido, el que tenga los mejores juguetes, etc. Pero no es por él, es por nosotros. Cada uno debe demostrar su éxito y lo puede lograr con cada evento en que el marketing personal está presente.
Un niño bien vestido es una demostración de que los padres tienen posibilidades financieras, en otras palabras, han alcanzado éxito. La mejor cuna y el cochecito más caro. La clínica de renombre y el médico más conocido también son parte de la apariencia que hay que mostrar... el objetivo es mercadológico y lo tenemos muy en cuenta.
El niño llega al tiempo del colegio, o sea, ya tiene alrededor de un año... Una cuidadora con buena apariencia, un kindergarten de categoría, la mejor ropa y el bulto de marca mejor surtido. Comida en abundancia para que el niño esté gordo y muestre bonanza.
Las notas, ser el mejor en el equipo deportivo, las mejores vacaciones, la celebración de cumpleaños más pomposa, ser el más aventajado en la clase de música, etc. Los ponemos a competir con los compañeros del colegio, los amiguitos del vecindario, los primos, los hermanos, los que salen en los periódicos, con nosotros cuando éramos pequeños... con todo el que respire o respiró.
Debe estar en el mejor colegio, si es de otra lengua mucho mejor, el vehículo debe ser adecuado para el nivel porque de lo contrario el niño quiere que lo dejen en la esquina... ¡ohhh!, comenzaron a aparecer las consecuencias.
Al final de cuentas criamos a un egoísta que piensa en sí sobre todas las cosas y sólo estará feliz cuando gane o los otros pierdan. La manada se va destruyendo y sólo apreciamos a los demás cuando ya no están.


FRASE DE LA SEMANA
"El que gana es mejor que otros, el que triunfa es mejor que antes."
Diego A. Sosa
Coach, Escritor, Consultor y Conferencista


lunes, 15 de septiembre de 2014

RELACIONES HUMANAS 3.0

Ver cómo se viene deteriorando la relación entre los humanos me lleva a pensar mucho en cómo podemos lograr revertir la tendencia. Quizá soy anticuado y pienso que las relaciones humanas son importantes y lo deben ser en el futuro.
Como no soy usuario de teléfonos inteligentes, con todo lo que significa esto para una sociedad moderna, quizá no puedo entender que en el futuro no necesitaremos de una relación con otras personas y que es mucho mejor ser moderno. Pero trataré de exponer mi punto para no lamentarme en un futuro de no haber intentado algo...
Soy un estudioso del comportamiento humano y del cerebro. Las conexiones que traemos de fábrica y las que hemos ido creando nos llevan a tener una programación que nos sirve para vivir y sobrevivir.
Muchos patrocinan la teoría de que la célula básica de la sociedad es la familia. Yo me adhiero a la idea de que es la manada a la que pertenecemos. Es que no sólo defiendo a los que están en mi propio techo o salieron de él, también tengo una familia de ascendentes (quizá algunos lectores tienen descendientes). Los hermanos y familia de los hermanos. Luego están los tíos y los primos. Los amigos más íntimos y compañeros cercanos. Y uno que otro allegado. Esa manada debe estar entre las treinta y sesenta personas. Normalmente el número más bajo es el más común.
Para entender el concepto anterior, cuando vemos un video en que a alguien le pasa algo gracioso (doloroso), si fuera alguien de nuestra manada cerraríamos instantáneamente los ojos y encogeríamos los hombros. O sea, sentiríamos también lo que siente esa persona. La cercanía genera la empatía y por ende, terminamos protegiéndonos. Un político ladrón es malo cuando no es de nuestra simpatía... quizá deje de sernos simpáticos por corrupto. Si es familiar, por lo regular, nos resistiremos a creer los hechos.
El método de relacionarnos con las personas está cambiando. Anteriormente utilizábamos un detector de emociones infalible... nuestra visión. Algunos piensan que es un sexto sentido, pero no es así, las microexpresiones y el lenguaje corporal nos dicen cuándo una persona está triste, feliz, desprecia algo o a alguien, tiene asco, repudia, se sorprende, etc. En mi libro Ventas, Oratoria y Lenguaje del Cuerpo se detalla todo al respecto.

La forma de comunicarnos se va convirtiendo en intercambio de letras y figuras. Hoy podemos decir al mundo que estamos felices poniendo una carita con sonrisa, (muchos entenderían simplemente con dos símbolos gráficos :) que generan la sonrisa mencionada). El problema es que no tengo que estar realmente feliz para que todos crean que lo estoy. Lo mismo pasa con las demás emociones que podemos descubrir sólo si estamos viendo a la persona.
Podríamos pensar que estamos acercando más personas a nuestra manada con la facilidad que nos ofrece la tecnología de tener a todo el mundo al alcance de unas pocas teclas. Yo lo veo de otra forma: Nuestro cerebro está siendo confundido por emociones expresadas al gusto del momento... y nunca hemos sido completamente sinceros al momento de expresar premeditadamente emociones.
Nos será cada vez más difícil hacer empatía con la gente y tendremos cada vez más decepciones de las personas que integremos a nuestra manada. El resultado puede ser escepticismo cuando conozcamos una nueva persona. Quizá mantengamos buenas relaciones virtuales y huyamos de las personales.
Si esto pasa nuestras manadas serán cada día más pequeñas y nuestro encierro será mayor.
Para mí nada sustituye la cercanía de una buena conversación cara a cara con personas que congenio.

FRASE DE LA SEMANA
"Cada día me doy cuenta que prefiero menos relaciones; opto mejor por pulir las buenas."
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Escritor y Conferencista