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sábado, 26 de noviembre de 2016

OneCoin y SwissCoin: ¿Negocio o estafa?

Cada día nacen nuevas posibilidades de hacer dinero. La pregunta siempre es si todo el que decida entrar en la modalidad recibirá beneficios. Después del éxito de la moneda virtual BitCoin han nacido otras opciones... ¿serán todas interesantes para los inversionistas?
Las amigas nuevas que menciono en el título se están haciendo famosas. Para muchos resultará interesante esta nueva versión de negocios, para otros puede llegar a ser muy arriesgado.
Hagamos un poco de historia. El BitCoin es una moneda digital usada para pagos en el mundo virtual, establecida hace años y tiene su sistema de valoración. Corre libremente como cualquier otra moneda de curso legal.
El sistema de OneCoin y SwisCoin está iniciando y necesita por lo menos dos años antes de ser reconocido como moneda oficial. Hoy solo se acepta en una plataforma interna.
Por otro lado, antes de ser una moneda corriente tiene que completar la suma de más de dos millones de clientes y tener circulando un mínimo de 770 millones de coins.
Algunos reportes de instituciones de mucho renombre, como Warentest de Alemania, han clasificado la moneda como una herramienta financiera de alto riesgo. Según un reporte en su edición de septiembre, el que invierta en la moneda se arriesga a perder todo su capital.
Recuerdo a un amigo que hace años, al querer venderme la idea de entrar en un negocio de grandes ganancias y yo no aceptar, me tildó de poco emprendedor. Telexfree se llevó sus ahorros y pienso que mucho más.
Redes como esa hay decenas rodando por la sociedad, algunas tienden a quedar rápido en el olvido, otras se convierten en virales y como bola de nieve crecen al descender, llevándose lo que encuentren en el camino. Mucho se ha explicado de los sistemas piramidales basados en el esquema Ponsi, no entraré en más detalles al respecto, solo le diré que sepa en qué se deja arrastrar por arriesgar su dinero con el objetivo de quedarse de manera fácil con el de otros.
Las dos monedas digitales que motivaron la escritura de esta columna se diferencian de la ya establecida, exitosa y aceptada BitCoin en que funcionan con un sistema centralizado, motivan con un esquema multinivel a los participantes a introducir las monedas entre más personas. Recordemos que se busca poner en circulación la cantidad que mencioné encima y tener el volumen de participantes ya enumerado.
Para lograrlo se necesita comprar paquetes de aprendizaje y otros medios que hacen que los nuevos puedan “ganar” dinero. Se venden paquetes también a personas que no están enroladas en el sistema, logrando así más ganancias para los participantes. Ninguna de las dos monedas tiene mercados abiertos, por lo que no son aceptadas como medio de pago.
Muchas promesas hemos escuchado de cómo hacerse ricos con estos sistemas, algunos promotores han sido procesados, otros simplemente han desaparecido con el dinero de los ignorantes y el de los que pretendieron ser de los primeros. No es que se desvanecen los astutos fundadores, solo le cambian el nombre al niño y aparecen nuevamente en otro lugar con un bebé modificado.
Como trabajo en mi libro Arco Iris Financiero, hay formas de hacer crecer el capital, entre ellas: lentamente, dejándolo trabajar para uno; más rápido, negociando con conocimientos precisos y guardando una parte.

FRASE DE LA SEMANA
Hay ignorantes por falta de información; mientras otros optan por creerle a quien los prefiere ignorantes

Consultor, Coach, Escritor y Conferencista


sábado, 19 de noviembre de 2016

TRES ETAPAS DE LA VIDA FINANCIERA

En la vida pasamos por diversas épocas. En lo financiero se marca mucho… lo que pase o hagamos pasar en cada etapa construirá (para bien o para mal) lo que acontecerá en las siguientes.

Claro está que no para todos es igual, hablaré de la gran mayoría y de los comportamientos típicos y sus consecuencias. Los que no se sientan identificados pueden analizar su propia realidad y ver cómo construyen lo que desean con las mejores prácticas.

PRIMERA ETAPA, MANTENIDOS: Nuestros padres son los encargados de suplirnos el sustento. Vivir es muy fácil, abrimos la boca y todo está a la mano… ya sea para alimentarnos, vestirnos o divertirnos. Una etapa que suele terminar a los doce años para los menos pudientes, entre los dieciocho y los veintitrés, por lo general, y mucho más lejos para algunos.
La guía de nuestros padres durante esta etapa forjará nuestra vida profesional. Es común que alguien que lo recibe todo fácil, sin obligaciones a cambio, suela concentrarse en el dinero y no en los logros. Piensa que todo se conseguirá con lo que gane y como no le da mucho valor a lo que consigue se encuentra que todo es poco. Son la mayor fuente de personas infelices laboralmente y de ninis (los que ni trabajan ni estudian).
Aquellos que trabajan durante esta etapa le toman valor al trabajo, no tanto así al dinero. Como no tienen que trabajar por la moneda sino por deseo, el efectivo no pasa a ser la motivación, sino una consecuencia. Luego son más felices en sus trabajos y logran unas finanzas más sanas. No recomiendo obligar a los jóvenes dependientes a trabajar, pienso que es mejor motivarlos a ganar dinero. Esto complementado con una buena educación financiera y un ejemplo asertivo de los padres en su manejo financiero puede lograr una excelente trova de personas libres y con una alta autoestima.

SEGUNDA ETAPA, DEPENDIENTE DE UNO MISMO: Al salir de la realidad de mantenido nos encontramos en el mundo financiero real. Tenemos obligaciones e ingresos. Equilibrar lo uno con lo otro es cuestión de conocimientos y dogmas más que de arte de magia. El dinero no le alcanza al que no sabe mesurar sus deseos de acuerdo a sus posibilidades.
Siempre es posible gastar más, casi todos tenemos deseos por encima de los ingresos que podemos lograr. Lo más interesante es que podemos duplicar nuestras pretensiones con el simple hecho de duplicar nuestras esperanzas de ingresos… para muchos una promesa de cierre de un gran negocio es suficiente para irse de compras con el dinero aún no obtenido.
Erigir la próxima etapa dependerá del dogma que en mi libro Arco Iris Financiero enseño como: “El Porciento”. Gastar el 100% o más lo llevará a la pobreza senil. Construir capital para que trabaje para nosotros nos hará libre de trabajo y dádivas.

TERCERA ETAPA, LIBRE O ESCLAVO: Llega el momento en que no podemos trabajar, no queremos o no nos quieren en el trabajo. Cualquiera de las opciones nos deja fuera de la creación de ingresos a base de nuestro accionar diario. Estamos obligados a vivir de lo producido: si fueron deudas estaremos pasando a una etapa horrible; si no construimos ningún capital estaremos obligados a recibir de alguien para poder seguir adelante; si nos dedicamos a guardar y con conocimientos financieros hacer crecer lo reservado tendremos ingresos pasivos sin necesidad de pedir o trabajar.


FRASE DE LA SEMANA
“Lo que construya es lo que obtendré; mi plan es claro, será grande y fuerte”

Conferencista, Escritor, Consultor y Coach

sábado, 12 de noviembre de 2016

¿TACAÑO O AHORRATIVO?

¿TACAÑO O AHORRATIVO? 
En una sociedad que predomina el consumismo, el que no gasta todo lo que ingresa por lo regular es observado con cuidado por sus semejantes. Como la mayoría me dice que el dinero no alcanza para ahorrar, entonces podemos casi deducir que el que no lo gasta todo es por tacaño.
Siempre pregunto en mis cursos de Inteligencia Financiera Personal: Si el que no lo gasta todo brinda a los demás, ¿sigue siendo tacaño? La respuesta categórica es “no”. Con esta sencilla prueba queda demostrado que guardar no define al tacaño, sino el que no brinde.
Hoy existen diferentes categorías de tacaños, iniciando con el envidiado por su comportamiento y llegando hasta el miserable o más allá. Algunos viven tranquilos con su forma de ser, otros se sienten incomprendidos, y los más agarrados pasan por indeseables.
El tacaño real es muy difícil de tratar. Son personas que: Pudiendo cubrir una necesidad no lo hacen; todo se lo encuentran caro, para ellos nada vale su precio; se aprovechan de los demás; no disfrutan un compartir si involucra pago; etc. Las relaciones humanas con alguien así son muy complejas. Tienden a terminar aislados de los grupos que comparten momentos y costos.
En la categoría más alta del tacaño encontramos al miserable. Individuo que teniendo dinero para disfrutar de algo que le gusta, prefiere esperar una víctima que se lo brinde. No come bien por no gastar, mucho menos acompaña a los demás, para que no le hagan erogar el más mínimo centavo. 
El ahorrativo no es obligatoriamente tacaño. Él tiene un plan y le asigna su dinero a necesidades propias. No es que guarde dinero por no utilizarlo, sino que tiene una asignación para diferentes necesidades. Diversión, educación, imprevistos, futuro, etc. Una parte no parece tener un fin específico, pero sabe que lo necesitará más adelante, como para no pagar intereses por necesitar el dinero de otros.
Muchos no lo entienden, piensan que el ahorrativo desperdicia su vida. “Tienes que disfrutar, no sabes si te mueres mañana”–le dicen buscando que gasten su dinero en gustos presentes, aunque no cubran necesidades que mejoren su calidad de vida.
“El dinero está hecho, solo hay que buscarlo”. Es otro de los pronunciamientos que sentencian el futuro de muchos. Con una filosofía acorde a ésta escuché a un ‘asesor en enriquecerse’ hace unos días y sentí pavor. Dice que meterse en un lío nos hace salir de la zona de confort. Para algunos estoy seguro que funciona… verse en la necesidad puede moverlos, se llenan de adrenalina y cortisol y salen a la batalla. Lo malo es lo que sufren en el camino. Lo peor es que la mayoría no encontrará la salida de tan arbitraria encrucijada.
Por mi parte prefiero ofrecer a las personas herramientas para que primero se muevan y luego gasten. Una de ella es el ahorro. Reunir dinero para iniciar un negocio lo considero más útil que una deuda para sentir que tengo la necesidad de crear un negocio.
Vivir la inmediatez o hasta la vida por adelantado (adquiriendo lujos con dinero que no nos hemos ganado) no es de vivebien, es de desorganizados sin visión ni previsión de futuro.
El dogma que recomiendo no es no adquirir el lujo, debemos disfrutar de muchas cosas que se adquieren con dinero. Algunas satisfacen necesidades muy importantes en la vida. Pero sin pagar más por no esperar.

FRASE DE LA SEMANA
“Construir el futuro en vez de empeñarlo lo considero de sabios”
Diego A. Sosa
Consultor, Conferencista, Coach y Escritor



sábado, 5 de noviembre de 2016

¿QUÉ HAGO SI ME GANO LA LOTERÍA?

O si recibo una herencia... Encontrarnos con un dinero que aumenta nuestros ingresos puede llevarnos a una situación que no sabemos manejar. La mayoría de las personas terminan peor que antes de recibirlo.
Podemos aplicarlo también a remuneraciones extraordinarias, aquellas que no esperamos y llegan, o las que esperamos y terminan desvaneciéndose sin mejorar nuestra calidad de vida de manera sostenible.
Las emociones suelen guiar nuestro comportamiento y la razón queda acorralada, para solo sacar la cabeza cuando es demasiado tarde. Mi método recomendado sería el siguiente:
• Tomarse tiempo. Actuar con la cabeza caliente y el corazón latiendo fuerte y rápido puede ser improductivo. Queremos aprovechar todo lo que aparezca. Algunos “asesores” nos incitan a gastar, en ocasiones, en ellos. El dinero puede tener una mejor aplicación si lo analizamos con calma.
• Poner clara la situación financiera. Puede haber deudas, compromisos, ayudas obligatorias (a familiares cercanos), realidades (mejorar la educación de los hijos), etc. Cerrar los ojos a la realidad que se está viviendo y a la que se quiere vivir suele ser muy peligroso. Encontrarse con ella después de gastar el dinero es de muy mal gusto.
• Ponerle número a los sueños. Puede ser que al jugar la lotería ya tenía pensado qué haría con el dinero. Saber cuánto cuesta es primordial para saber si vale la pena gastarlo todo, o si es posible retrasar la realización de ese u otros sueños... no es que no lo haga, sino que no quede peor después darse el gusto.
• Un asesor profesional le puede ayudar. Se aparecerán muchos a su puerta, lo difícil es saber quién realmente le puede decir cómo trabajar su parte emocional en conjunto con sus finanzas. Los dogmas que adquiera serán los que le pueden dar la libertad financiera.
• Cuidado con el vende sueños. Su alrededor se llenará de personas que le prometerán multiplicar su dinero. Mientras más alto el retorno prometido más arriesgada es la inversión. Algunos números que nos pintan nos dicen de inmediato que nuestro dinero tiene muy pocas probabilidades de retornar.
• Las emociones eufóricas suelen ser malas consejeras. El centro de las recompensas de nuestro cerebro manda a regar endorfinas (la hormona de la felicidad) por nuestro cuerpo. Al estar dopados no medimos bien las consecuencias. Reaccionamos con buena fe y buscamos mantener el nivel del coctel hormonal que nos hace activos y felices... ¿cómo? Utilizando el dinero que acabamos de recibir. El “tú te lo mereces” entra en nuestro vocabulario y gastamos sin medir.
• Multiplicar es mejor que restar. Poner el dinero a producir suele traer un nivel menor de felicidad, pero hace que seamos felices con más frecuencia. Es importante aprender de inversiones y hacer que el dinero se reproduzca, o como lo digo en mi libro Arco Iris Financiero, hacer que las gallinas pongan huevos, saquen pollitos y lograr que las nuevas gallinas se conviertan en ponedoras.
• Disfrutar tiene que ser parte del objetivo. No debemos convertir todos los huevos en pollitos, ni todos ellos en gallinas. Parte de lo que recibimos debe ser disfrutado, y parte de lo producido también... al final el objetivo es aumentar la calidad de vida ¿o no?
FRASE DE LA SEMANA
“Regocijarse por un momento no es tan divertido como complacerse toda la vida”
Diego A. Sosa

miércoles, 2 de noviembre de 2016

KARŌSHI: MUERTE POR EXCESO DE TRABAJO

Los japoneses tienen un nombre particular a la causa de que las personas se queden sin vida por motivos laborales. Principalmente derrames cerebrales y problemas cardíacos son los encargados de aumentar la mortalidad.
En el 1969 se conoció formalmente el primer caso y en el 1987 el departamento de salud lo reconoció como tal. Un caso muy comentado fue el ingeniero de una automotriz que trabajó más de 80 horas extras en sus últimas dos semanas de vida… todo por llevar a fin un proyecto importante de la empresa. Su hija lo encontró en su apartamento el día antes de su siguiente viaje de negocios.
Siempre reconocemos la disciplina de los japoneses, su tenacidad para lograr resultados, su obediencia y mucho más. Todo lo que lograron para levantar esa gran nación de las cenizas después de la segunda guerra mundial. Pero, porque siempre debe haber un pero, ¿es esa la mejor forma o la que debe ser constante?
Me parece que muchas empresas están pasando por una peligrosa situación, la llamaré “adicción al éxito”. Es como una escalera sin fin: Ser mayores cada año; luego ser las mayores; y cuando ya lo son, proteger ese lugar y romper nuevos records.
Nada de eso es malo, por el contrario, es motivador y trae bienestar a sus trabajadores… ¡Oh, disculpe! Me confundí en el tiempo verbal utilizado; dije “trae” donde debí decir “debería traer”. Qué lindo y específico es el lenguaje.
Digo “debería traer” porque en la gran mayoría de los casos el sacrificio personal de los trabajadores es lo que lleva a ese logro total de la empresa, y estoy en completo desacuerdo. “Dar la milla extra”; “Saber trabajar bajo presión”; y otras consabidas frases que hoy usan las empresas son mortales para el equilibrio interno de sus colaboradores, quienes hacen que la empresa logre los resultados… sí, a los que despiden cuando deciden que alguien debe tener la culpa, que lo puede hacer mejor o por menos dinero.
Karōshi viene a definir un efecto que está pasando sigilosamente en muchas sociedades. La tendencia es a incrementarse y la apatía de las empresas por el humano es cada día más hipócrita… Sí, antes había un departamento de personal, ahora se llama gestión humana, pero no veo que haya una tendencia real a salir de lo que fue, departamento de recursos humanos. Estamos tratando a las personas como recurso, sacándoles cada vez más como si no tuvieran límites, comparándolos como si no fueran diferentes (o sea, humanos)… Podría resumirlo: Tratamos a las personas como si nosotros no fuéramos semejantes.
Al final de cuentas exigimos porque nos exigen, no sabemos romper la cadena de maltrato y no nos damos cuenta que somos parte de esa cadena, un día también romperá por nosotros y nos sustituirán para seguir el ritmo cada día más frenético.
Abogo por empresas conscientes, donde la gente guste de trabajar, no por el salario, sino por el balance personal: Tiempo, dinero, salud, emociones y relaciones. Lo que trabajo en mi libro Tú eres la estrella. Necesitamos esa armonía.
Lamentablemente las personas le damos más valor al dinero que al equilibrio y al final de cuentas el karōshi se va introduciendo con fuerza en la sociedad y más personas van perdiendo facultades o la vida por causa de accidentes cardiovasculares, depresiones o del ya tan de moda Burnout.


FRASE DE LA SEMANA
“Llevarnos de poseer nos hace valorizar un trabajo por el ingreso; prefiero valorar el balance de vida”

Consultor, Conferencista, Coach y Escritor

lunes, 24 de octubre de 2016

LA MODA Y EL DINERO

Comprar por moda no es innecesario. Podríamos decir que en la mayoría de los casos no cubre necesidades básicas, pero cada adquisición llena algún tipo de necesidades.
Lo importante al comprar lo que está de moda es saber cuál necesidad nos está cubriendo. Abraham Maslow nos entregó su estudio sobre las necesidades de los humanos. Su conclusión es que tendemos a cubrir unas necesidades antes que otras, según resume en su famosa Pirámide de Maslow.
Él dice que una persona con necesidad de alimentación da prioridad a conseguir comida ante necesidades como las de seguridad o de reconocimiento. Recordando, la pirámide está sostenida por las necesidades básicas (nutrición, ciclo de sueño, relaciones íntimas, entre otras), encima de ellas están las de seguridad, subiendo a las sociales, escalamos luego a las de reconocimiento y terminamos en la cima con las de autorrealización.
Las empresas diseñan sus productos y buscan satisfacer necesidades de las personas. La moda cubre varias, los mercadólogos están claros cuando trazan sus estrategias; la venta debe cubrir necesidades, los clientes tienen que sentir que el producto es útil… o sea, cubre una o más necesidades.
Hemos llegado al punto que existen empresas que no tienen clientes, los han hecho seguidores. Con esta estrategia no piensan cubrir necesidades que están a la vista. Sus seguidores adquieren emocionalmente. Las necesidades a cubrir están más en el metaconsciente que en la razón.
Destinar dinero a cubrir mis necesidades de la parte superior de la pirámide, como las de reconocimiento de los demás, no debe implicar una desmejoría de mi futuro mediato. Las empresas de la moda no están interesadas en clientes que la próxima temporada no puedan comprar sus productos o servicios, ellos quieren seguidores, personas que adquieran cualquier modificación de su producto o alguna nueva colección.
¿Qué necesidad estoy cubriendo cuando compro el teléfono más caro del mercado? Sí, ya sé, muchos no consideran este artículo moda, yo sí, las necesidades que cubre son las que cubre la moda. Algunos necesitan vestirse, la pregunta es si algo que haya pasado de moda no viste. El que compra la nueva colección lo hace por lo mismo que alguien paga mucho más por tener el teléfono de la última generación. Mi intención no es provocar a los que lo hacen, si no necesita usar el dinero de otros lo considero un gusto necesario.
El “qué dirán” guía muchas compras. Por un lado nos defendemos de las malas críticas, por otro buscamos aprobación. La primera razón es muy típica, la sociedad tiene algunos dogmas que de no ser cumplidos conllevan a desaprobación.
El “qué dirán” guía muchas compras. Por un lado, nos defendemos de las malas críticas, por otro buscamos aprobación. La primera razón es muy típica, la sociedad tiene algunos dogmas que de no ser cumplidos conllevan a desaprobación.
El segundo grupo siente la necesidad social en déficit. El que pertenece o pretende pertenecer a esa manada no quiere ser rechazado. Adaptarse a los dogmas de la tribu es indispensable.
No menos importante son las compras para sentir éxito. En lo más alto de la pirámide están las necesidades de autorrealización, la moda tiende a cubrirlas muy bien. Pensamos que el dinero las cubre, con él podemos medir nuestro avance. Pero lo que adquirimos nos da una comparación que tiende a satisfacernos internamente.
La moda viene a cubrir muchas necesidades, de no ser así no existiría. Podemos pensar que los productores nos las crean, pero no es así, solo nos ponen en evidencia la realidad. Queremos pertenecer a una sociedad o grupo que tiene sus pautas…

FRASE DE LA SEMANA
“Cuando algo me trae felicidad es porque una necesidad me cubre”
Consultor, Conferencista, Coach y Escritor
  

sábado, 15 de octubre de 2016

¿SON LAS RECOMPENSAS EL MEJOR CAMINO PARA EDUCAR?

En la ciudad de Hanoi hubo una gran plaga de ratas. El gobierno intentó de varias formas exterminarlas y no conseguía su propósito. Alguien tuvo la idea de incentivar a toda la población para terminar con la plaga. Crearon una ley y se comenzó a pagar por cada rata muerta que se entregara.
La medida surtió una motivación extraordinaria y la población comenzó a llevar ratas a las autoridades. Decenas de miles de ratas eran pagadas cada día y parecía que los habitantes de Hanoi pronto serían liberados de la plaga. Lamentablemente, las ratas seguían siendo las dueñas de la ciudad.
La medida había motivado, pero la solución no había llegado. ¿Qué había pasado? Tristemente la creatividad voló más alto que el objetivo de la iniciativa. Los habitantes de Hanoi buscaron la forma de ganar más dinero con la entrega de ratas al gobierno... ¿Ya se imagina cuál fue la solución que habían encontrado? Sí, armaron criaderos de ratas. Ni siquiera se tenían que molestar en cazarlas, simplemente las sacaban de las jaulas y las vendían a la municipalidad.
Recordemos que si hay una recompensa como motivación, hemos declarado que los objetivos del que pone la recompensa son diferentes del que la recibe, él tendrá como objetivo la recompensa.
Por ejemplo: Un banco le pide a sus empleados que coloquen préstamos, por cada adquisición recibirá una motivación monetaria. El empleado tiene un objetivo y el banco tiene otro. La empresa quiere una gran cantidad de préstamos, ¿y el empleado? Exacto, mucho dinero en su cuenta de ingresos. ¿Se tendrá que preocupar el empleado por la sanidad de su cartera? Para eso tendría que tener otra variable en su carta de motivación.
Existen directores de empresas que ganan hasta 700 millones de dólares al año. ¿Si ganaran 500 estarían desmotivados? Créame que sí, quizá no logre los objetivos que le pongan si no le pagaran esa suma y, lo más seguro, cambiarían a un empleo donde le pagaran más. ¿Hasta dónde llega la ambición? Es difícil saberlo.
Hay que tener mucho cuidado al querer motivar con dinero. He visto empresas que definen el crecimiento como objetivo, motivan a todos sus empleados para lograr los números planteados... luego pagan con sangre un crecimiento sin una rentabilidad sana.
¿Y en la familia? Muchas veces ofrecemos recompensas para que nuestros hijos realicen actividades. Sacar la basura, arreglar su habitación, sacar buenas calificaciones, etc. ¿Qué queremos en realidad? Muchas veces sólo podemos ver la acción inmediata. Sin embargo, la realidad es que queremos criarlos. Queremos enseñarles costumbres y hábitos que van más allá de la simple actividad de dejar su cuarto ordenado. ¿Qué tienen que hacer ellos para recibir una recompensa? Claro, recoger su habitación.
Si nuestros hijos fueran habitantes de Hanoi dejaran cada día su habitación desordenada... me imagino que no le tengo que aclarar para qué. Sí, para que haya una recompensa. O sea, no estaríamos logrando inculcar un excelente y productivo hábito, y sí una mentalidad (aunque creativa) totalmente interesada.
Pensemos en cuántas recompensas ofrecemos y en lo que en realidad logramos. Si queremos motivar con recompensas, éstas deben ir alineadas con el objetivo final que tenemos. En mi libro ¡Alcanza la Cumbre! explico en detalles la forma de motivar sin necesidad de recompensas. El objetivo final es formar individuos automotivados.

Aviso: En octubre estaré en la República Dominicana. Para consultorías o capacitaciones pueden escribirnos a ventas@diegososa.info.

Frase de la semana:
“Hacer algo con una visión total es lo que ayuda a un logro integral”

sábado, 8 de octubre de 2016

"EL HUMANO ES UN SER DE COSTUMBRES"

Hacer cosas porque así las hicimos siempre puede salir caro. No buscamos alternativas o trabajamos para que el cliente se quede en una zona de confort que termina no beneficiando a nadie.
Es totalmente natural que nuestro cerebro trate de evitar los peligros. Hace miles de años salirse de la zona de confort conllevaba un riesgo de vida. Una cueva segura aportaba tranquilidad. Una pareja fuerte y ágil traía la comida cada día a la casa y defendía a la familia de peligros constantes. Un lugar productivo y con abundancia de animales daba facilidad para producir y nutrir a la comarca.
Algunos se vieron obligados a cambiar sus lugares de origen: grandes inundaciones, guerras, desplazamientos, sequías y otras precariedades les llevaron a un nuevo espacio.
Acostumbramos a defender lo logrado. En la antigüedad, mantenernos dentro de unos muros solía ser esencial para seguir vivos. Todo lo que estaba más allá podría llevarnos a no regresar. Algunos osados decidieron dar más pasos, quizá previendo que no sería siempre igual, o tal vez por obligación.
Los restos humanos más antiguos se han encontrado en África, por lo que se dice que de ahí venimos. Este continente hoy vive pobrezas extremas, mientras que los descendientes que no se quedaron en la zona de confort han logrado poblar y desarrollar el mundo, dejándoles a los suyos uno mucho mejor que el construido por quienes se aferraron a sus costumbres y raíces.
Hoy nos acostumbramos con más rapidez. Compramos las mismas cosas, visitamos los mismos restaurantes, vamos a las mismas tiendas, etc. Comprar por costumbre es muy peligroso; el comerciante que logra una clientela seguidora nos sube los precios y no nos ofrece alternativas. Solemos creer que salir de esos lugares resultaría peligroso… la zona de confort nos ha tendido una trampa, como explico en mi libro sobre el manejo de los cambios Forastero yo.
En un mundo tan cambiante los empresarios piden al cliente lealtad; yo pienso que cuando debo comprar por lealtad es porque el producto o servicio no es el que merezco por el precio que estoy pagando, y quizá ni me está cubriendo mis necesidades.
Hay casos famosos de empresas que han creado una legión de seguidores; sacar un nuevo equipo al mercado suele ser un éxito, no importa si los avances son mínimos o si cubre nuevas necesidades, lo importante es darle la sensación al cliente que pertenece a ese enjambre que los demás no comprenden… pero al que muchas veces quisieran pertenecer.
La era de los monopolios está casi abolida, como comerciantes debemos contar con la competencia y saber que si no salimos de nuestra zona de confort empresarial podemos perder nuestros clientes.
Los comerciantes deben conseguir que su cliente sea fiel, no exigirle lealtad. La lealtad es una obligación y la solicitamos como un favor, o por lo menos, como un acto de reciprocidad, ya que sentimos que antes lo apoyamos en algo. Pienso que la fidelidad es una mejor opción, la conseguimos cuando nuestro cliente sabe que con nosotros cubrirá su necesidad y está haciendo un trato justo.
Como consumidor suelo ser fiel, pero no pretendo ser leal. Busco alternativas y siempre intento quedarme con la que me conviene, aunque le dé más oportunidades a mi lugar favorito. Le doy la prioridad a quien me trata como cliente y no como paciente. No tolero abusos y soy egoísta… al final de cuentas, si trato bien a mis clientes, pretendo ser bien tratado donde suelo ser cliente

FRASE DE LA SEMANA
“Si rehúso salir de mi zona de confort, me niego a vivir mejor”
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor



sábado, 1 de octubre de 2016

QUERER, CREER Y PODER

El dicho de “querer es poder” a juzgar por la gente que no logra lo que quiere me parece que no siempre funciona. Sé que una fuerte convicción mueve montañas, pero prefiero pensar que “creer es poder”.
Muchas personas no hacen ni siquiera el esfuerzo de querer. Bueno, dicen que quieren, pero no hacen absolutamente nada para alcanzar su deseo.
El asunto es bien profundo. Tenemos un sueño, pensamos que merecemos alcanzarlo. Lo convertimos en un deseo y así sabemos que estamos queriendo alcanzarlo. Como esta columna es de economía personal, me concentraré en los sueños que se alcanzan con dinero; sin embargo, puede darle el mismo tratamiento a cada deseo que tenga, así lo convertirá en  realidad.
Nuestro sueño tiene un precio y un valor, muchos aún no saben que no es lo mismo. Como el precio está puesto en moneda es fácil entenderlo. El valor lo asignamos cuando decidimos lo que vamos a “sacrificar” para alcanzarlo. Sí, sacrificar entre comillas; para mí hacer algo, o dejar de hacer otra cosa, para lograr lo que quiero no lo considero un sacrificio, sino una inversión.
Si tengo que trabajar más para tener el dinero, o aprender cómo ganar más trabajando el mismo tiempo la cosa cambia. No estaremos quedándonos en “querer”. Le hemos puesto valor a nuestro sueño. Decidir guardar dinero mensualmente para alcanzar lo que queremos es parte del querer bueno, no del simple deseo de que las cosas nos lleguen porque nos las merecemos.
Pienso que solo querer no define lo que debemos hacer. Prefiero pensar que debemos pasarlo a un escaño más poderoso, debemos “creer” que podemos alcanzar lo que nos interesa. Veamos algunos pasos a dar si queremos creer para poder.
Defina su sueño: No solo ver lo que quiere tener, debe definirlo bien. Un viaje debe tener, además del lugar de destino, el tiempo que quiere pasar, con quién irá, etc. Una casa debe estar en un vecindario, tener un tamaño aproximado, contar con seguridad, etc. Para poder realizar el sueño debe verlo por completo… escríbalo para que no se le desvanezca.
Calcule cuánto le costará: Ahora que visualizó su sueño por completo puede ponerle números. No olvide que existen imprevisibles, también a ellos ponga un número. Y para los imprevistos (o sea, lo que sucederá pero que no sabe cuánto costará) debe también asignar una cuantía.
Revise cuánto puede apartar mensualmente para lograrlo: Es casi seguro que no podrá sacar todo el dinero del ingreso de un mes. Divida el monto total entre esa cantidad que puede asignar mensualmente. El resultado será los meses que necesitará para llegar. Si le parece mucho tendrá que aumentar sus aportes.
Vea las opciones de ganar extra para dedicarlo al sueño: Si con el paso anterior no le alcanza es hora de invertir en su sueño. No recomiendo que si tiene que utilizar tiempo extra sea por siempre. Pero seguir capacitándose para ganar más dinero sí es una recomendación perpetua.
Haga su plan de cómo ahorrará: Deberá abrir una cuenta de ahorro separada, ella recibirá todos los aportes descontados de su cuenta de ingresos de manera automática. Será casi prohibido tocarla.
Ahora que ya tiene un plan, ha visto que es posible realizar el sueño y sabe que puede hacer la inversión necesaria para llegar a él, le puedo decir que ya cree en que puede convertir su sueño en realidad, entonces ahora: CREER ES PODER.

FRASE DE LA SEMANA
“Si quiero, es simplemente un sueño; si creo, sé que puede ser realidad”

Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

sábado, 24 de septiembre de 2016

¡ TÚ TE LO MERECES !

Una frase por todos conocida y de repercusiones inimaginables. Cuando queremos comprar un bien y nos falta el empujón final llega a nuestra mente o el hábil vendedor nos la recuerda.
Al comprar existe una lucha entre la razón y la emoción. Si los dos se ponen de acuerdo no hay inconvenientes en tomar la decisión, ya sea la adquisición o no. En otros momentos, la disyuntiva casi siempre la provoca la razón. Con un cerebro más evolucionado (aunque más lento) esta área tiende a frenar a la intuitiva. Saca cálculos, ve al futuro, se mete en el pasado y su conclusión tiende a no agradar a nuestro sistema límbico, el cerebro emocional.
Un vendedor eficaz conoce muy bien este momento, ya sea una dama subida en unos zapatos o un hombre frente a un gran televisor. Les falta algo para decidir, él sabe que la lucha interna que se está librando puede terminar en lo racional, se le caería la venta, sus comisiones sufrirían y por ende sus ingresos quedarían reducidos… ahora es algo personal.
Llegó el momento de estimular al cerebro emocional del comprador. Nublar los sentidos y evitar que las conclusiones racionales se pongan en ejecución es primordial. El instante de alegrar al consumidor no se deja pasar por alto: ¿Cómo lograrlo?
En nuestro cerebro emocional existe un lugar llamado el centro de las recompensas, en él puede decidirse si la compra se realiza o no. Su función es enviar señales para que la hormona de la felicidad, endorfina, sea segregada por las glándulas pituitarias y comience a circular por todo el cuerpo, sintiendo nosotros esa sensación que buscamos y conocemos.
Llegó la hora de dar el último paso, después de mucho ver el televisor, o los zapatos, arribamos al instante de la decisión. El juego está empate entre los dos cerebros (racional y emocional) y cualquier argumento decidirá quién triunfará.
“Tú te lo mereces” dice con firmeza el vendedor. Miramos hacia abajo o cerramos los ojos: “Es verdad, ¿para qué yo trabajo si no me puedo dar un gusto?” Replicamos y de inmediato comenzamos a sentir las endorfinas en el flujo sanguíneo. Con los ojos cerrados vemos realizado nuestro sueño. Sentado en el sillón reclinable viendo mi deporte favorito en mi nuevo televisor. Nos olvidamos del día de pago de la tarjeta de crédito, solo sentimos el placer de deslizarla por la maquinita.
¿Lo malo? El “tú te lo mereces” tiene una primera consecuencia. Una vez las endorfinas se recogen comienza nuestro cerebro racional a dominar la situación. Y créame, no es tanto el tiempo que se necesita para que las hormonas de la felicidad sean eliminadas del flujo sanguíneo. Puede suceder de repente con un pensamiento de enfrentamiento con la pareja, recurso que utiliza el cerebro racional para volver a la batalla, o por algún disgusto con el bien adquirido.
Pasada la emoción inicial llega el momento de que la razón saque la delantera en la carrera, nos pone a pensar en el día de pago de la tarjeta. Un pesar pasa por nuestro cerebro y el dolor arriba… sí, es que nuestro comandante en jefe está programado para evitar el dolor, pero precaviendo. En este caso era evitándonos la compra. Mientras la famosa frase solo nos aplazó el momento doloroso.
Como enseño en mi libro Migomismo, la decisión debe ser tomada haciéndole caso a nuestro cerebro racional, él tiene argumentos válidos y de larga duración.

FRASE DE LA SEMANA

“Sé que merezco muchas cosas, así como sé que yo decido cuándo las adquiero”
Diego A. Sosa
Consultor, Conferencista, Coach y Escritor


domingo, 18 de septiembre de 2016

VIVIR HOY: Cultura Vs. Asertividad (Video)

Si vivimos cada día como si fuera el último de nuestras vidas: ¿Estaremos apostando cada día a que no habrá mañana?
Ese dogma trae consecuencias para los que sí tiene un futuro. Construirlo no depende de la suerte...




Diego A. Sosa

sábado, 17 de septiembre de 2016

EL QUE NO APRENDE A MULTIPLICAR SU DINERO…

…termina dividiéndolo. Conocer las formas de hacer que el dinero no pierda valor en el tiempo es imprescindible, así conseguimos adquirir más y no menos al momento de utilizarlo.
No ahorrar o dejar los ahorros sin tomar valor son errores comunes que cometen los que se quejan de su mala suerte financiera. Una vez escuché que no hay que saberlo todo, sino tener el teléfono que quién tiene el conocimiento necesario en el tema que tenemos necesidad. Es casi imposible ser un todólogo y además bueno en todo. La tendencia del mundo es a tener especialistas. No le pido que sea un especialista en hacer crecer su dinero, me interesa que sepa la importancia y las opciones que hay en cada momento… y que tenga el teléfono de los especialistas en cada área, claro está.
Algo que se llama inflación hace que nuestro dinero pueda adquirir menos en el transcurso del tiempo. O sea, si la inflación es 10% usted podrá adquirir al final del año el 90% de lo que adquiría al principio. Le harán falta 110 dólares para adquirir lo que compraba con 100.
El concepto es muy conocido, increíblemente muchas personas fallan en las preguntas del examen de Finanzas Personales que han desarrollado para medir el nivel de las personas en todo el mundo. Lo que quiero que sepamos es que, por ejemplo, si la inflación en un período de 5 años es de 100%, y en ese mismo lapso nuestros ingresos se han duplicado, tenemos exactamente la misma capacidad de compra. Necesitamos el doble para adquirir lo mismo.
Uno de los grandes problemas que nos encontramos cuando guardamos dinero es que no lo hacemos crecer más allá de la inflación, es la razón por la que muchos tienen en la mente que si ahorran pierden poder adquisitivo. Lo importante entonces es conocer los instrumentos financieros y sus riesgos para convertir el ahorro en inversión, como enseño por extenso en mi libro Arco Iris Financiero, así no quedará en una cuenta perdiendo poder de compra.
Inmuebles: Anteriormente comprar una propiedad era una opción segura, no se devaluaba sino que tomaba valor. Hoy las reglas de juego han cambiado, impuestos y costos diversos hacen que el mantenimiento sea un gasto. Muchas propiedades han sido sobrevaloradas por razones del momento y en el futuro pierden valor. Comprar para alquilar también puede ser un riesgo monetario. No toda propiedad es una buena opción, asesórese bien.
Instituciones Financieras: Instrumentos sencillos de renta fija son la primera solución. Crecen por lo regular más que la inflación. Cualquier variación brusca del mercado puede ser corregida ya que los plazos no son muy largos, una renegociación al vencimiento es factible y de mucha utilidad.
Mercado de Valores: Cada vez más complejo e interesante. Debemos tener un asesor que sepa de los productos y que nos mantenga informados y al tanto de las ofertas. Las ganancias son mayores, lo que cubre inflación y devaluación. Podemos invertir en monedas fuertes. El riesgo es mayor… todo tiene su precio.
Planes de Pensiones: El que piense guardar dinero para su mejor momento puede hacer aportes especiales a su administradora de fondos. Ellos están consiguiendo los rendimientos más altos del mercado, están todo el tiempo manejando profesionalmente su portafolio y tienen las posibilidades de negociar con las instituciones a nivel de gran inversionista.


FRASE DE LA SEMANA
“En vez de preocuparme de que mi dinero no crece, prefiero ocuparme de hacerlo crecer”

Consultor, Escritor, Coach y Conferencista

EL QUE NO APRENDE A MULTIPLICAR SU DINERO TERMINA DIVIDIÉNDOLO

El que no aprende a multiplicar su dinero termina dividiéndolo. Conocer las formas de hacer que el dinero no pierda valor en el tiempo es imprescindible, así conseguimos adquirir más y no menos al momento de utilizarlo.
No ahorrar o dejar los ahorros sin tomar valor son errores comunes que cometen los que se quejan de su mala suerte financiera. Una vez escuché que no hay que saberlo todo, sino tener el teléfono que quién tiene el conocimiento necesario en el tema que tenemos necesidad. Es casi imposible ser un todólogo y además bueno en todo. La tendencia del mundo es a tener especialistas. No le pido que sea un especialista en hacer crecer su dinero, me interesa que sepa la importancia y las opciones que hay en cada momento… y que tenga el teléfono de los especialistas en cada área, claro está.
Algo que se llama inflación hace que nuestro dinero pueda adquirir menos en el transcurso del tiempo. O sea, si la inflación es 10% usted podrá adquirir al final del año el 90% de lo que adquiría al principio. Le harán falta 110 dólares para adquirir lo que compraba con 100.
El concepto es muy conocido, increíblemente muchas personas fallan en las preguntas del examen de Finanzas Personales que han desarrollado para medir el nivel de las personas en todo el mundo. Lo que quiero que sepamos es que, por ejemplo, si la inflación en un período de 5 años es de 100%, y en ese mismo lapso nuestros ingresos se han duplicado, tenemos exactamente la misma capacidad de compra. Necesitamos el doble para adquirir lo mismo.
Uno de los grandes problemas que nos encontramos cuando guardamos dinero es que no lo hacemos crecer más allá de la inflación, es la razón por la que muchos tienen en la mente que si ahorran pierden poder adquisitivo. Lo importante entonces es conocer los instrumentos financieros y sus riesgos para convertir el ahorro en inversión, como enseño por extenso en mi libro Arco Iris Financiero, así no quedará en una cuenta perdiendo poder de compra.
Inmuebles: Anteriormente comprar una propiedad era una opción segura, no se devaluaba sino que tomaba valor. Hoy las reglas de juego han cambiado, impuestos y costos diversos hacen que el mantenimiento sea un gasto. Muchas propiedades han sido sobrevaloradas por razones del momento y en el futuro pierden valor. Comprar para alquilar también puede ser un riesgo monetario. No toda propiedad es una buena opción, asesórese bien.
Instituciones Financieras: Instrumentos sencillos de renta fija son la primera solución. Crecen por lo regular más que la inflación. Cualquier variación brusca del mercado puede ser corregida ya que los plazos no son muy largos, una renegociación al vencimiento es factible y de mucha utilidad.
Mercado de Valores: Cada vez más complejo e interesante. Debemos tener un asesor que sepa de los productos y que nos mantenga informados y al tanto de las ofertas. Las ganancias son mayores, lo que cubre inflación y devaluación. Podemos invertir en monedas fuertes. El riesgo es mayor… todo tiene su precio.
Planes de Pensiones: El que piense guardar dinero para su mejor momento puede hacer aportes especiales a su administradora de fondos. Ellos están consiguiendo los rendimientos más altos del mercado, están todo el tiempo manejando profesionalmente su portafolio y tienen las posibilidades de negociar con las instituciones a nivel de gran inversionista.


FRASE DE LA SEMANA
“En vez de preocuparme de que mi dinero no crece, prefiero ocuparme de hacerlo crecer”
Consultor, Escritor, Coach y Conferencista

martes, 13 de septiembre de 2016

IMAGEN CREDITICIA (Video)

La imagen crediticia demuestra que podemos cumplir con compromisos financieros que asumimos. Nos es más fácil acceder al crédito cuando hemos demostrado que somos cumplidores. Crear esa imagen lleva tiempo y acciones... Más en el video.



Diego A. Sosa

Libro al respecto: Arco Iris Financiero

sábado, 10 de septiembre de 2016

MIS ANTEPASADOS Y YO FORJAMOS LO QUE SOY

Nuestros dogmas financieros inician mucho antes de nuestro nacimiento. Hay actuaciones que son aprendidas, mientras otras quizá las heredamos.
La forma de construir el futuro es creada con informaciones obtenidas y ejemplos vividos. Un comportamiento que tal vez viene en nuestros genes puede ser la forma en que las damas guardan dinero secretamente por si el hombre falla como proveedor. En realidad sé que no es genético, pero es interesante conocer su procedencia pasada de generación en generación.
Separaré los dogmas financieros en cuatro procedencias; la idea es que estudiemos las razones para saber si deseamos cambiar algo y poder hacer las correcciones adecuadas sin dolores remanentes.
Nuestros antepasados influyen: Aunque nunca los conocimos personalmente ellos pusieron una pincelada en nuestra actuación financiera. Vivían en precariedad y no sabían cuándo morirían. Sus dogmas eran basados en el inmediatismo. Sin forma de conservar alimentos ni monedas crearon una vida financiera simple… vivir cada día como si fuera el último. Pero la mujer era precavida y algo escondía por si al día siguiente seguían vivos… de ahí sale la costumbre de la administradora innata del hogar: tener recursos escondidos por si el hombre falla, entendiendo que él no debe saberlo; sentiría que ella no confía en su función de proveedor.
Nuestros padres nos impregnan con el ejemplo: La evolución financiera de los últimos cincuenta años ha venido a cambiar lo que sus padres le enseñaron y lo que sus abuelos vivieron. Por ejemplo, enfrentarse a los créditos para el disfrute por adelantado ha sido una batalla titánica. Los que sobrevivieron a la tentación mostraron a sus descendientes que no había tanta prisa de vivir por adelantado y sí la necesidad de construir un futuro sólido. Muchas damas dejaron de ser administradoras cuando sus padres le acostumbraron a gastar. Así mismo algunos progenitores dieron todo a sus hijos para que no sintieran precariedades bajo el dogma “le daré lo que yo no tuve”. Las consecuencias son, por lo general, alguien que no sabe lo que merece, por lo que no valora lo que tiene y nunca se siente satisfecho con lo que logra.
Nuestro alrededor nos manipula: La famosa sociedad influye en lo que hago o no. Sentir la necesidad de pertenecer a un grupo, o manada como coloquialmente le llamo, nos lleva a imitarlos. Lo malo es que el éxito hoy se muestra con dinero gastado; anteriormente era cazando la mayor presa. Quiero pertenecer a la manada que más muestra (no que más tiene), ¿la solución? Mostrar igual o más que ellos. Ese dogma nos lleva a gastar todo lo que recibimos y, casi siempre, mucho más.
Mis decisiones me hacen quien soy: Todo lo que vemos nos ha llevado a forjar nuestros dogmas, para bien o para mal. La verdad es que la decisión de seguir así o cambiar para mejorar es propia. Una vez saco balance decido si estoy donde debería estar y si sigo construyendo el presente de mañana y el futuro de pasado mañana. Debo tomar la decisión propia de cómo quiero vivir y hacerme de los dogmas necesarios para lograrlo. Echarle la culpa a la sociedad, a mis antepasados y a mis padres, por no llegar donde quisiera estar no sirve de nada. La única actitud productiva es la de protagonista, como explico en mi libro Arco Iris Financiero; mis decisiones son las que construyen.

FRASE DE LA SEMANA
“Si los demás son culpables de lo que no quiero, yo seré responsable de lo que sí deseo”
Consultor, Conferencista, Coach y Escritor




sábado, 3 de septiembre de 2016

SI VIVES EL FUTURO AHORA, ¿CÓMO VIVIRÁS EN EL FUTURO?

Vivir el futuro por anticipado es cada día más fácil. ¿Conoce el precio?  Adelantar los gastos es una opción que muchos usan, pero en pocas ocasiones miden el costo que esto tiene. Tampoco soy propulsor de que lo guarde todo para más adelante, ni siquiera quiero prolongar mis últimos días de vida con el dinero acumulado, menos con deudas.
Los opositores de mis métodos de “alcanzar el futuro a su debido tiempo” me dicen que no hay forma de conseguir bienes y servicios si no es “metiéndose en un lío”. Traducido: Tomando préstamos. Considero que los financiamientos pueden hacernos adelantar al futuro o adelantar el futuro… depende de para qué utilicemos el dinero ajeno.
La primera forma es cuando tomamos dinero y lo ponemos a producir. Con ese dogma de vida conseguimos más dinero que sin financiamiento. Hay que tomar en cuenta el riesgo que se corre, algunos hacen malos negocios y retornan a su pasado financiero.
La opción de adelantar el futuro es cuando traemos ese tiempo al presente. Usamos el dinero que aún no hemos generado para alcanzar. Si esperamos a tener el dinero en las manos disfrutaríamos de esos bienes y servicios en un tiempo posterior… Lo traduzco como que “traigo el futuro”. Lo malo es que lo halo por los cabellos:
Sale caro: El dinero ajeno cuesta. Al comprar un lujo, ya sea bien o servicio, a través de un préstamo se termina pagando más de lo que cuesta originalmente. Lo pagamos en cuotas en el futuro inmediato al disfrute. Cuando hacemos esto es por no tener la previsión necesaria, la disciplina del ahorro o la capacidad de no dejarnos convencer por amigos o vendedores. La solución es tener paciencia, prevenir y vestirse con el dogma del ahorro programado. En menos tiempo de lo que cuesta pagar el préstamo tendrá el dinero para adquirir el gusto… y puede hasta negociar mejores precios.
No nos deja construir el futuro en la dimensión posible: Las primeras compras con créditos nos ponen el futuro en las manos, disfrutamos sin tener que esperar ganar el dinero y eso nos da felicidad instantánea y dolor postergado… nos sentimos más listos que los que no saben que existe una posibilidad tan maravillosa de adelantar el calendario, o quizá no se atreven a hacerlo. Algunos sabemos el costo y preferimos no inventar. Cuando comenzamos a pagar intereses reducimos el poder adquisitivo del futuro, casi nunca lo descontamos de los gustos sino del potencial de crear capital. En vez de tener inversiones terminamos construyendo deudas.
Aquellos que solo viven el presente y los que adelantan el futuro se dan cuenta de su realidad cuando llegan a ella. Arribar a la edad de retiro voluntario, o peor, al desempleo, sin haber hecho una buena zapata, levantado fuertes paredes, techado de forma sólida y dando la terminación a gusto, es más que peligroso… es casi irresponsable. La creación de ese nuevo presente sin posibilidades de vivirlo decentemente fue una acumulación de dogmas financieros errados, los que trabajo por extenso en mi libro Arco Iris Financiero.
Vivir con la convicción de que cada día puede ser el último de nuestras vidas es apostar a que el futuro no llegará. Me parece que al arribar a él, donde la mayoría llega, se encontrará con una fea sorpresa, que no será tan sorpresiva porque se la estoy describiendo aquí.

FRASE DE LA SEMANA
“Me gusta mi presente porque lo construí con los actos de mi pasado cuando aún era futuro”.
Consultor, Conferencista, Coach y Escritor

  

sábado, 27 de agosto de 2016

¿CUÁNTAS HORAS ME CUESTA MI VEHICULO?

Vendemos nuestras horas para conseguir el dinero que adquiere nuestros bienes y servicios. Pensar en el tiempo que entregamos para hacer las compras podría ser una buena forma de valorar lo que queremos adquirir. Más cuando cambiamos de trabajo para ganar más, o decidimos iniciar un negocio en nuestras horas que hasta ese momento eran libres.
Hace unos días mi hijo mayor me preguntó cuántas horas trabajo para pagar algunas cosas. Me explicó que leía un libro en la universidad que planteaba esta interesante teoría. Un diálogo nos llevó a la conclusión de que muchas personas invierten demasiado tiempo en mejorar la calidad de vida… al no quedarles horas disponibles la pregunta es si la mejoría en su calidad de vida sirvió para disfrutarla o mostrarla.
Hagamos un cálculo: Si trabajamos 40 horas a la semana serían unas 180 al mes… algunos más, otros mucho más. Si le contamos el tiempo de llegar al trabajo y de regresar me atrevería a poner un número universal de unas 200 horas al mes dedicadas a generar dinero. Además, así puedo explicar el cálculo de manera más sencilla.
Partiendo del cálculo de las 200 horas, cada dos horas nos ganamos un 1% de nuestro ingreso. Si compramos un vehículo y pagamos con el 10% de nuestras entradas, estaríamos pagando con 20 horas de trabajo… o de vida. No calcule solo la mensualidad, también agregue lo que paga de inicial. Éste será las horas ya pagadas. Si cobra $10 000 al mes y pone diez mil de inicial, hablamos de 200 horas que le costó el inicial del vehículo.
No vaya a pensar que le quiero decir que no compre el carruaje, sino que piense bien en el compromiso de horas que hace para adquirir algunos bienes y servicios.
Hoy buscamos ganar más y estamos dispuestos a pagar con más de nuestras horas en pro de conseguir más o mejores bienes y servicios. El objetivo general, supuestamente, es mejorar la calidad de vida.
–¿Por qué dice Diego ‘supuestamente’? –Cuando decidimos hacer una adquisición, pagando indirectamente con nuestras horas, estamos cambiando uno de los componentes que más aportan a la calidad de vida, el tiempo. Mientras menos tiempo para disfrutar de lo adquirido tenemos, menos calidad de vida podemos sentir.
¿Debemos ser conformistas? No, esa no es la idea. Pienso que podemos medir lo que deseamos y tomar decisiones racionales. La compra de un vehículo de mayor categoría nos puede llevar en el mediano plazo a sacrificar (sí, sacrificar, no es una inversión) una cantidad de horas de gozo personal y familiar.
¿Cuántos trabajan más tiempo con el objetivo de ganarse un bono o más comisiones? Son muchos. Y no entraré en la paradoja de las empresas que motivan con una regalía que depende de objetivos… muchos lo sienten como una multa si no se llega a él. El sacrificio de tiempo lo hace el empleado, ¿y las grandes ganancias las reciben?… El objetivo real está claro.
Si queremos mejorar la calidad de vida a través del dinero, debemos pagar con otro tipo de divisa que no sea nuestro tiempo. Podemos invertir tiempo en mejorar nuestro sistema de ventas, de manejo del tiempo, de inteligencia emocional, etc., pero nunca en detrimento de un recurso tan poco valorado y de tanta importancia para disfrutar lo logrado. Como enseño en mi libro Tú eres la estrella, equilibrar las áreas es mejorar mi calidad de vida.

FRASE DE LA SEMANA
“Saber el valor de lo que uso para pagar valoriza lo que adquiero”
Coach, Consultor, Conferencista y Escritor



lunes, 22 de agosto de 2016

EL BULLYING FINANCIERO

El acoso siempre ha existido. Desde pequeños hemos tenido que lidiar con burlas de los demás, los que buscan la forma de hacer reír a un grupo a costa de alguna diferencia notable: Suelen ser físicas, de comportamiento o de uso del dinero… estas últimas cada vez más frecuentes. ¿Cuáles son las consecuencias de recibir bullying financiero?
En los tiempos que vivimos existen dos tipos de personas que utilizan tecnología diferida: Los que no les importa lo que los demás digan, y los que temen al “qué dirán de mi primitivo aparato”.
Los primeros disponemos de excusas clásicas; en realidad puede ser que seamos tacaños, en mayor o menor dimensión, pero tacaños al fin… a los ojos de los que poseen la tecnología de moda.
El segundo grupo, por lo general, quiere la tecnología más aparente, pero no puede comprar o priorizar su adquisición. Son los que más sufren… muchas veces han comprado su ya desfasado aparato cuando era una sensación. Seguirle el ritmo a la moda tecnológica es solo para ricos… o personas con una buena capacidad de endeudamiento.
La clase menos pudiente quizá no alcance la tecnología más reciente, lo importante es estar en la punta de sus grupos sociales.
Si subimos de clase encontraremos a la llamada media; se agranda la variedad de dispositivos tecnológicos, baja la edad en la que los chiquillos reciben su propio teléfono y hasta otros equipos más sofisticados. Muchos aún no pagos, o la familia debe otras cosas que debería priorizar su pago mejor que tratar de evitar el famoso “bullying”.
La clase más alta compite con el momento de la compra… lo importante no es tenerlo, sino que sea antes que los demás, o quizá varios. La variedad en tecnología entra en juego, deben estar cubiertos todos los tipos de equipos: teléfonos, tabletas, consolas, computadoras personales y portátiles, relojes inteligentes, etc. La competencia es a muerte… hay dinero para satisfacer el hambre, no hay mayores inconvenientes.
Ser elegidos por la persona que pretendemos o ser aceptado en una manada ha sido siempre una necesidad importante a cubrir. Hace mucho lo conseguíamos, los hombres cazando y las mujeres demostrando su capacidad para tener crías, administrar un hogar y representar un trofeo ante la manada. Hoy no ha cambiado mucho: Mostrar la capacidad de mantener a la familia depende de recursos y ser la dama más codiciada de la comarca dependerá de ganar la competencia para ser elegida entre las demás. Mostrar los mejores equipos tecnológicos muestra que tenemos capacidad financiera y la elegancia. 
Destacarnos depende mucho del dinero que mostremos, de ser primeros (ya no en un deporte)… es competir. Así como los terratenientes conseguían sus parejas mostrando la tierra que poseían, el humano moderno muestra la tecnología que es capaz de adquirir. Y para mayor destaque podemos utilizar un comportamiento que siempre hemos tenido, vencer a los demás por vía de la burla. Estar por encima de otros es para muchos lo importante; no es necesario subir, mantener al otro pisado también, lamentablemente, funciona.
Cuando decidimos competir en ese estadio, y poner a competir a nuestros hijos, estamos gastando dinero que luego necesitaremos. Y peor, estamos basando nuestro valor en lo que podamos adquirir, la consecuencia es una autoestima basada en lo que poseemos y no en lo que somos, como trabajo en mi libro Migomismo – Su inteligencia Emocional Interna. Subir la autoestima evita el bullying financiero.


FRASE DE LA SEMANA
“Tener para ser aceptado es más costoso que lograr que me acepten por lo que soy”
Coach, Consultor, Conferencista y Escritor


sábado, 6 de agosto de 2016

5 CONSEJOS PARA LOS ONIOMANIÁTICOS

La oniomanía es una patología, no hablaré solo para los que la poseen, sino para los que están en riesgo de caer en ella. El dinero es el principal responsable de dicho problema; paradójicamente, mientras más dinero conseguimos, peor se puede volver dicho trastorno.
Quizá no conoce el término, no se preocupe en buscarlo, pronto sabrá de qué hablo. Prefiero que lea el artículo y piense si tiene alguien que necesite algún consejo, o utilice usted alguno.
No se exponga a compras emocionales: Los portadores de este cuasi virus suelen decidir compras por razones que luego no les encuentran razón. Ir a lugares donde suele encontrar productos que le resultan de atracción fatal es contraproducente. Evite esos lugares; no arriesgarse es la mejor forma de no caer en la tentación.
Haga una lista de adquisiciones de mediano plazo: Las compras de una envergadura mediana, como vestimenta y equipos eléctricos y electrónicos, suelen cubrir necesidades reales. Lo nocivo llega cuando confundimos la necesidad que cubre la adquisición. Vestirnos o comunicarnos es importante para que nuestras necesidades básicas no estén al descubierto. Con un listado podrá comprar lo que decida racionalmente, según importancia y urgencia.
Ahorre para compras compulsivas: Asignar un monto específico mensual a un ahorro que nos servirá para desencadenar la reacción de felicidad de la compra puede ser una solución intermedia. El día que sienta ese deseo incontrolable de comprar podrá hacerlo sin que el remordimiento llegue algunos minutos después de cerrar la compra.
Esconda los medios de pago: La tarjeta de crédito no debe acompañarnos cuando estaremos expuestos a alguna compra que no está planificada ni cubre una necesidad urgente. El efectivo debe ser reducido al máximo posible, que no nos dé la posibilidad de comprar. Una vez aprecie lo que quiera comprar y no tenga la posibilidad de pagarlo, quedará en regresar. ¿El truco?: Ya habrá pasado la necesidad química de comprar para obtener la alegría que nos dan las hormonas de la felicidad, las endorfinas.
Busque ayuda profesional: La oniomanía no es una costumbre ni una tendencia. Si descubre que tiene el inconveniente de controlar sus deseos por comprar, es hora de ir con un profesional del comportamiento humano. Los problemas no se solucionarán ganando más dinero. Tampoco gastando lo de sus parientes que ayudan financieramente. Mucho menos por recibir el dinero que ponen a la disposición las parejas por miedo a lo que pueda suceder o por la sensación de seguridad que da una pareja dependiente monetariamente. El efecto no cura, solo prolonga el problema real y, por lo mismo, lo agranda.
En mi libro Arco IrisFinanciero presento mi método completo. Quizá ya sabe que estoy escribiendo sobre la compra compulsiva (oniomanía). Las consecuencias de este comportamiento, patológico por demás, son tóxicas, arrastra a todos los de alrededor y declina en problemas económicos y de relacionamiento.
Cuando la persona gasta su propio dinero termina con grandes deudas, donde el primer síntoma suele ser el inconveniente para cumplir con las tarjetas de crédito: no importa que pague, el estrés para lograrlo ya es una señal clara. Cuando la pareja es la que subvenciona el comportamiento, ya sea dándole dinero o haciéndose cargo del resto de los gastos comunes, la separación galopa en dirección a ese hogar… de resistir la separación inminente pueden entrar en conjunto en la espiral de las deudas y el estrés relacional… de no ser el proveedor adinerado.

FRASE DE LA SEMANA
“Lo primero para curar una dolencia es aceptar que se está enfermo; luego se busca ayuda”
Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Conferencista y Escritor