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lunes, 7 de agosto de 2017
sábado, 26 de noviembre de 2016
OneCoin y SwissCoin: ¿Negocio o estafa?
Cada día nacen nuevas posibilidades de hacer dinero. La pregunta siempre es si todo el que decida entrar en la modalidad recibirá beneficios. Después del éxito de la moneda virtual BitCoin han nacido otras opciones... ¿serán todas interesantes para los inversionistas?
Las amigas nuevas que menciono en el título se están haciendo famosas. Para muchos resultará interesante esta nueva versión de negocios, para otros puede llegar a ser muy arriesgado.
Hagamos un poco de historia. El BitCoin es una moneda digital usada para pagos en el mundo virtual, establecida hace años y tiene su sistema de valoración. Corre libremente como cualquier otra moneda de curso legal.
El sistema de OneCoin y SwisCoin está iniciando y necesita por lo menos dos años antes de ser reconocido como moneda oficial. Hoy solo se acepta en una plataforma interna.
Por otro lado, antes de ser una moneda corriente tiene que completar la suma de más de dos millones de clientes y tener circulando un mínimo de 770 millones de coins.
Algunos reportes de instituciones de mucho renombre, como Warentest de Alemania, han clasificado la moneda como una herramienta financiera de alto riesgo. Según un reporte en su edición de septiembre, el que invierta en la moneda se arriesga a perder todo su capital.
Recuerdo a un amigo que hace años, al querer venderme la idea de entrar en un negocio de grandes ganancias y yo no aceptar, me tildó de poco emprendedor. Telexfree se llevó sus ahorros y pienso que mucho más.
Redes como esa hay decenas rodando por la sociedad, algunas tienden a quedar rápido en el olvido, otras se convierten en virales y como bola de nieve crecen al descender, llevándose lo que encuentren en el camino. Mucho se ha explicado de los sistemas piramidales basados en el esquema Ponsi, no entraré en más detalles al respecto, solo le diré que sepa en qué se deja arrastrar por arriesgar su dinero con el objetivo de quedarse de manera fácil con el de otros.
Las dos monedas digitales que motivaron la escritura de esta columna se diferencian de la ya establecida, exitosa y aceptada BitCoin en que funcionan con un sistema centralizado, motivan con un esquema multinivel a los participantes a introducir las monedas entre más personas. Recordemos que se busca poner en circulación la cantidad que mencioné encima y tener el volumen de participantes ya enumerado.
Para lograrlo se necesita comprar paquetes de aprendizaje y otros medios que hacen que los nuevos puedan “ganar” dinero. Se venden paquetes también a personas que no están enroladas en el sistema, logrando así más ganancias para los participantes. Ninguna de las dos monedas tiene mercados abiertos, por lo que no son aceptadas como medio de pago.
Muchas promesas hemos escuchado de cómo hacerse ricos con estos sistemas, algunos promotores han sido procesados, otros simplemente han desaparecido con el dinero de los ignorantes y el de los que pretendieron ser de los primeros. No es que se desvanecen los astutos fundadores, solo le cambian el nombre al niño y aparecen nuevamente en otro lugar con un bebé modificado.
Como trabajo en mi libro Arco Iris Financiero, hay formas de hacer crecer el capital, entre ellas: lentamente, dejándolo trabajar para uno; más rápido, negociando con conocimientos precisos y guardando una parte.
FRASE DE LA SEMANA
“Hay ignorantes por falta de información; mientras otros optan por creerle a quien los
prefiere ignorantes”
Consultor, Coach, Escritor y Conferencista
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sábado, 19 de noviembre de 2016
TRES ETAPAS DE LA VIDA FINANCIERA
En la vida pasamos por diversas épocas. En lo financiero se
marca mucho… lo que pase o hagamos pasar en cada etapa construirá (para bien o
para mal) lo que acontecerá en las siguientes.
Claro está que no para todos es igual, hablaré de la gran
mayoría y de los comportamientos típicos y sus consecuencias. Los que no se
sientan identificados pueden analizar su propia realidad y ver cómo construyen
lo que desean con las mejores prácticas.
PRIMERA ETAPA,
MANTENIDOS: Nuestros padres son los encargados de suplirnos el sustento.
Vivir es muy fácil, abrimos la boca y todo está a la mano… ya sea para
alimentarnos, vestirnos o divertirnos. Una etapa que suele terminar a los doce
años para los menos pudientes, entre los dieciocho y los veintitrés, por lo
general, y mucho más lejos para algunos.
La guía de nuestros padres durante esta etapa forjará
nuestra vida profesional. Es común que alguien que lo recibe todo fácil, sin
obligaciones a cambio, suela concentrarse en el dinero y no en los logros.
Piensa que todo se conseguirá con lo que gane y como no le da mucho valor a lo
que consigue se encuentra que todo es poco. Son la mayor fuente de personas
infelices laboralmente y de ninis (los que ni trabajan ni estudian).
Aquellos que trabajan durante esta etapa le toman valor al
trabajo, no tanto así al dinero. Como no tienen que trabajar por la moneda sino
por deseo, el efectivo no pasa a ser la motivación, sino una consecuencia.
Luego son más felices en sus trabajos y logran unas finanzas más sanas. No
recomiendo obligar a los jóvenes dependientes a trabajar, pienso que es mejor
motivarlos a ganar dinero. Esto complementado con una buena educación
financiera y un ejemplo asertivo de los padres en su manejo financiero puede
lograr una excelente trova de personas libres y con una alta autoestima.
SEGUNDA ETAPA,
DEPENDIENTE DE UNO MISMO: Al salir de la realidad de mantenido nos
encontramos en el mundo financiero real. Tenemos obligaciones e ingresos.
Equilibrar lo uno con lo otro es cuestión de conocimientos y dogmas más que de
arte de magia. El dinero no le alcanza al que no sabe mesurar sus deseos de
acuerdo a sus posibilidades.
Siempre es posible gastar más, casi todos tenemos deseos por
encima de los ingresos que podemos lograr. Lo más interesante es que podemos
duplicar nuestras pretensiones con el simple hecho de duplicar nuestras
esperanzas de ingresos… para muchos una promesa de cierre de un gran negocio es
suficiente para irse de compras con el dinero aún no obtenido.
Erigir la próxima etapa dependerá del dogma que en mi libro
Arco Iris Financiero enseño como: “El Porciento”. Gastar el 100% o más lo
llevará a la pobreza senil. Construir capital para que trabaje para nosotros
nos hará libre de trabajo y dádivas.
TERCERA ETAPA, LIBRE
O ESCLAVO: Llega el momento en que no podemos trabajar, no queremos o no
nos quieren en el trabajo. Cualquiera de las opciones nos deja fuera de la
creación de ingresos a base de nuestro accionar diario. Estamos obligados a
vivir de lo producido: si fueron deudas estaremos pasando a una etapa horrible;
si no construimos ningún capital estaremos obligados a recibir de alguien para
poder seguir adelante; si nos dedicamos a guardar y con conocimientos
financieros hacer crecer lo reservado tendremos ingresos pasivos sin necesidad
de pedir o trabajar.
FRASE DE LA SEMANA
“Lo que construya es
lo que obtendré; mi plan es claro, será grande y fuerte”
Conferencista,
Escritor, Consultor y Coach
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sábado, 12 de noviembre de 2016
¿TACAÑO O AHORRATIVO?
¿TACAÑO O AHORRATIVO?
En una sociedad que predomina el consumismo, el que no
gasta todo lo que ingresa por lo regular es observado con cuidado por sus
semejantes. Como la mayoría me dice que el dinero no alcanza para ahorrar,
entonces podemos casi deducir que el que no lo gasta todo es por tacaño.
Siempre pregunto en mis cursos de Inteligencia Financiera Personal: Si el que no lo gasta todo brinda a los demás, ¿sigue siendo tacaño? La
respuesta categórica es “no”. Con esta sencilla prueba queda demostrado que
guardar no define al tacaño, sino el que no brinde.
Hoy existen diferentes categorías de tacaños, iniciando
con el envidiado por su comportamiento y llegando hasta el miserable o más
allá. Algunos viven tranquilos con su forma de ser, otros se sienten incomprendidos,
y los más agarrados pasan por indeseables.
El tacaño real es muy difícil de tratar. Son personas
que: Pudiendo cubrir una necesidad no lo hacen; todo se lo encuentran caro, para
ellos nada vale su precio; se aprovechan de los demás; no disfrutan un
compartir si involucra pago; etc. Las relaciones humanas con alguien así son
muy complejas. Tienden a terminar aislados de los grupos que comparten momentos
y costos.
En la categoría más alta del tacaño encontramos al
miserable. Individuo que teniendo dinero para disfrutar de algo que le gusta,
prefiere esperar una víctima que se lo brinde. No come bien por no gastar,
mucho menos acompaña a los demás, para que no le hagan erogar el más mínimo
centavo.
El ahorrativo no es obligatoriamente tacaño. Él tiene un
plan y le asigna su dinero a necesidades propias. No es que guarde dinero por no
utilizarlo, sino que tiene una asignación para diferentes necesidades.
Diversión, educación, imprevistos, futuro, etc. Una parte no parece tener un
fin específico, pero sabe que lo necesitará más adelante, como para no pagar
intereses por necesitar el dinero de otros.
Muchos no lo entienden, piensan que el ahorrativo
desperdicia su vida. “Tienes que disfrutar, no sabes si te mueres mañana”–le
dicen buscando que gasten su dinero en gustos presentes, aunque no cubran
necesidades que mejoren su calidad de vida.
“El dinero está hecho, solo hay que buscarlo”. Es otro de
los pronunciamientos que sentencian el futuro de muchos. Con una filosofía
acorde a ésta escuché a un ‘asesor en enriquecerse’ hace unos días y sentí
pavor. Dice que meterse en un lío nos hace salir de la zona de confort. Para
algunos estoy seguro que funciona… verse en la necesidad puede moverlos, se
llenan de adrenalina y cortisol y salen a la batalla. Lo malo es lo que sufren
en el camino. Lo peor es que la mayoría no encontrará la salida de tan
arbitraria encrucijada.
Por mi parte prefiero ofrecer a las personas herramientas
para que primero se muevan y luego gasten. Una de ella es el ahorro. Reunir dinero
para iniciar un negocio lo considero más útil que una deuda para sentir que
tengo la necesidad de crear un negocio.
Vivir la inmediatez o hasta la vida por adelantado
(adquiriendo lujos con dinero que no nos hemos ganado) no es de vivebien, es de desorganizados sin
visión ni previsión de futuro.
El dogma que recomiendo no es no adquirir el lujo, debemos
disfrutar de muchas cosas que se adquieren con dinero. Algunas satisfacen
necesidades muy importantes en la vida. Pero sin pagar más por no esperar.
FRASE DE LA
SEMANA
“Construir el
futuro en vez de empeñarlo lo considero de sabios”
Diego A. Sosa
Diego A. Sosa
Consultor,
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jueves, 10 de noviembre de 2016
"A JUVENTUD OCIOSA VEJEZ TRABAJOSA"
Les dejo aquí mi columna de la Revista Forbes
A JUVENTUD OCIOSA, VEJEZ TRABAJOSA
La
vida es larga y corta a la vez, todo depende hacia dónde miramos y de cómo la
estemos pasando. Las personas que disfrutan de salud y buena fortuna pueden sentir
que el tiempo pasa volando. Aquellos que no tienen ingresos suficientes para
honrar los compromisos asumidos pueden ver los meses como años y los años como
décadas.
Mirar
hacia atrás, por lo regular, nos da la sensación de que el tiempo pasa volando.
No importa cuántas vueltas dio el reloj o la cantidad de hojas que le quitamos
al calendario, casi siempre fue rápido; el fin de semana, 15 días de las
vacaciones, la juventud… sí, menciono eventos buenos. Un año de mal vivir
parece una década, al igual que dos días en un trabajo de mal gusto aparentan
una semana.
Si
nuestra perspectiva es al futuro pensamos que tenemos mucho tiempo. Si a las
siete de la mañana miramos todo lo que pensamos hacer nuestro día parecería
tener cuarenta y siete horas; cuando está terminando es que nos damos cuenta
que no rendía tanto como creíamos. Al inicio del mes pensamos que lograremos
tantas cosas que hasta vamos dejando algunas para más adelante. Las metas de
principio de año por igual. ¿Qué pasará con nuestro futuro financiero? Falta
tanto que muchos empujan la decisión de crearlo para más adelante.
Siempre
recuerdo un anuncio televisivo sobre la jubilación en España. Salían los
jóvenes españoles de fiesta, mucha “marcha” era su dogma. Los comparaban con
los alemanes, quienes según el anuncio estaban trabajando de sol a sol. Luego
salían los ibéricos más maduros, con menos fuerzas y aún trabajando. Los alemanes
retirados aparecían de “marcha” en las playas españolas. El mensaje era que
mientras los españoles estaban de fiesta, los alemanes trabajaban, pero al
momento de jubilarse se invertían los papeles.
Analizaré
algunos puntos por los cuales pienso que el futuro le llega a la mayoría de las
personas, y que mi generación no estará preparada financieramente para vivir
esa etapa sin declinar gran parte de su calidad de vida.
Vivimos más
tiempo: La tecnología y los avances médicos han llevado la expectativa de
vida a niveles impensables. Mientras a principios del siglo pasado era poco más
de treinta años ahora estamos rondando los noventa. Hace cuarenta años una
persona de sesenta parecía un anciano y le quedaba poco de vida (salvo algunos
que subieron el promedio del conjunto), no hacía falta demasiado dinero para
vivir los años de retiro. Hoy hablamos de más de 25 en promedio. ¿De dónde
saldrá dinero todo ese tiempo?
Las deudas: Veo la
sociedad moderna recibiendo más ingresos que nunca antes; como reflejo tiene un
poder adquisitivo mayor y por ende una posibilidad mucho mayor de endeudarse, o
sea, de adelantar el futuro utilizando el dinero de otros. Aunque aparentamos
tener mucho, como vehículos, vestimenta y viajes, en realidad si no lo hemos
pagado no son nuestros. La vivienda es para mí una obligación, siempre que sea
dimensionada a mis necesidades y mis posibilidades. Muchos sacan su balance
después de muchos años trabajando y deben el vehículo que tienen, aún queda 20
años por pagar la vivienda y tienen deudas de consumo. Es poco lo que les resta.
Vivir cada día
como si fuera el último de mi vida: El dogma de vivir hoy pensando
que mañana puedo no estar vivo nos lleva a que cada día nos equivoquemos y no
creemos nuestro futuro.
Sacar
una parte de nuestro dinero para el futuro no es desaprovechar nuestro presente,
es tener dinero para no pagar intereses y crear capital para recibir ingresos
sin tener que trabajar. Puede: Aumentar su plan de retiro; invertir en bienes
raíces; adquirir certificados financieros o papeles en la bolsa de valores;
etc. Lo importante es construir el inminente futuro.
“Mi peor
inversión a futuro sería no invertir en mi porvenir”
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sábado, 5 de noviembre de 2016
¿QUÉ HAGO SI ME GANO LA LOTERÍA?
O si recibo una herencia... Encontrarnos con un dinero que aumenta nuestros ingresos puede llevarnos a una situación que no sabemos manejar. La mayoría de las personas terminan peor que antes de recibirlo.
Podemos aplicarlo también a remuneraciones extraordinarias, aquellas que no esperamos y llegan, o las que esperamos y terminan desvaneciéndose sin mejorar nuestra calidad de vida de manera sostenible.
Las emociones suelen guiar nuestro comportamiento y la razón queda acorralada, para solo sacar la cabeza cuando es demasiado tarde. Mi método recomendado sería el siguiente:
• Tomarse tiempo. Actuar con la cabeza caliente y el corazón latiendo fuerte y rápido puede ser improductivo. Queremos aprovechar todo lo que aparezca. Algunos “asesores” nos incitan a gastar, en ocasiones, en ellos. El dinero puede tener una mejor aplicación si lo analizamos con calma.
• Poner clara la situación financiera. Puede haber deudas, compromisos, ayudas obligatorias (a familiares cercanos), realidades (mejorar la educación de los hijos), etc. Cerrar los ojos a la realidad que se está viviendo y a la que se quiere vivir suele ser muy peligroso. Encontrarse con ella después de gastar el dinero es de muy mal gusto.
• Ponerle número a los sueños. Puede ser que al jugar la lotería ya tenía pensado qué haría con el dinero. Saber cuánto cuesta es primordial para saber si vale la pena gastarlo todo, o si es posible retrasar la realización de ese u otros sueños... no es que no lo haga, sino que no quede peor después darse el gusto.
• Un asesor profesional le puede ayudar. Se aparecerán muchos a su puerta, lo difícil es saber quién realmente le puede decir cómo trabajar su parte emocional en conjunto con sus finanzas. Los dogmas que adquiera serán los que le pueden dar la libertad financiera.
• Cuidado con el vende sueños. Su alrededor se llenará de personas que le prometerán multiplicar su dinero. Mientras más alto el retorno prometido más arriesgada es la inversión. Algunos números que nos pintan nos dicen de inmediato que nuestro dinero tiene muy pocas probabilidades de retornar.
• Las emociones eufóricas suelen ser malas consejeras. El centro de las recompensas de nuestro cerebro manda a regar endorfinas (la hormona de la felicidad) por nuestro cuerpo. Al estar dopados no medimos bien las consecuencias. Reaccionamos con buena fe y buscamos mantener el nivel del coctel hormonal que nos hace activos y felices... ¿cómo? Utilizando el dinero que acabamos de recibir. El “tú te lo mereces” entra en nuestro vocabulario y gastamos sin medir.
• Multiplicar es mejor que restar. Poner el dinero a producir suele traer un nivel menor de felicidad, pero hace que seamos felices con más frecuencia. Es importante aprender de inversiones y hacer que el dinero se reproduzca, o como lo digo en mi libro Arco Iris Financiero, hacer que las gallinas pongan huevos, saquen pollitos y lograr que las nuevas gallinas se conviertan en ponedoras.
• Disfrutar tiene que ser parte del objetivo. No debemos convertir todos los huevos en pollitos, ni todos ellos en gallinas. Parte de lo que recibimos debe ser disfrutado, y parte de lo producido también... al final el objetivo es aumentar la calidad de vida ¿o no?
FRASE DE LA SEMANA
“Regocijarse por un momento no es tan divertido como complacerse toda la vida”
Diego A. Sosa
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lunes, 24 de octubre de 2016
LA MODA Y EL DINERO
Comprar por moda no es innecesario. Podríamos decir que en la
mayoría de los casos no cubre necesidades básicas, pero cada adquisición llena
algún tipo de necesidades.
Lo importante al comprar lo que está de moda es saber cuál
necesidad nos está cubriendo. Abraham Maslow nos entregó su estudio sobre las
necesidades de los humanos. Su conclusión es que tendemos a cubrir unas
necesidades antes que otras, según resume en su famosa Pirámide de Maslow.
Él dice que una persona con necesidad de alimentación da
prioridad a conseguir comida ante necesidades como las de seguridad o de
reconocimiento. Recordando, la pirámide está sostenida por las necesidades
básicas (nutrición, ciclo de sueño, relaciones íntimas, entre otras), encima de
ellas están las de seguridad, subiendo a las sociales, escalamos luego a las de
reconocimiento y terminamos en la cima con las de autorrealización.
Las empresas diseñan sus productos y buscan satisfacer
necesidades de las personas. La moda cubre varias, los mercadólogos están
claros cuando trazan sus estrategias; la venta debe cubrir necesidades, los
clientes tienen que sentir que el producto es útil… o sea, cubre una o más
necesidades.
Hemos llegado al punto que existen empresas que no tienen
clientes, los han hecho seguidores. Con esta estrategia no piensan cubrir
necesidades que están a la vista. Sus seguidores adquieren emocionalmente. Las
necesidades a cubrir están más en el metaconsciente que en la razón.
Destinar dinero a cubrir mis necesidades de la parte superior
de la pirámide, como las de reconocimiento de los demás, no debe implicar una
desmejoría de mi futuro mediato. Las empresas de la moda no están interesadas
en clientes que la próxima temporada no puedan comprar sus productos o
servicios, ellos quieren seguidores, personas que adquieran cualquier
modificación de su producto o alguna nueva colección.
¿Qué necesidad estoy cubriendo cuando compro el teléfono más
caro del mercado? Sí, ya sé, muchos no consideran este artículo moda, yo sí,
las necesidades que cubre son las que cubre la moda. Algunos necesitan
vestirse, la pregunta es si algo que haya pasado de moda no viste. El que
compra la nueva colección lo hace por lo mismo que alguien paga mucho más por
tener el teléfono de la última generación. Mi intención no es provocar a los
que lo hacen, si no necesita usar el dinero de otros lo considero un gusto
necesario.
El “qué dirán” guía muchas compras. Por un lado nos
defendemos de las malas críticas, por otro buscamos aprobación. La primera
razón es muy típica, la sociedad tiene algunos dogmas que de no ser cumplidos
conllevan a desaprobación.
El “qué dirán” guía muchas compras. Por un lado, nos
defendemos de las malas críticas, por otro buscamos aprobación. La primera
razón es muy típica, la sociedad tiene algunos dogmas que de no ser cumplidos
conllevan a desaprobación.
El segundo grupo siente la necesidad social en déficit. El
que pertenece o pretende pertenecer a esa manada no quiere ser rechazado.
Adaptarse a los dogmas de la tribu es indispensable.
No menos importante son las compras para sentir éxito. En lo
más alto de la pirámide están las necesidades de autorrealización, la moda
tiende a cubrirlas muy bien. Pensamos que el dinero las cubre, con él podemos
medir nuestro avance. Pero lo que adquirimos nos da una comparación que tiende
a satisfacernos internamente.
La moda viene a cubrir muchas necesidades, de no ser así no
existiría. Podemos pensar que los productores nos las crean, pero no es así,
solo nos ponen en evidencia la realidad. Queremos pertenecer a una sociedad o
grupo que tiene sus pautas…
FRASE DE LA SEMANA
“Cuando algo me trae
felicidad es porque una necesidad me cubre”
Consultor,
Conferencista, Coach y Escritor
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martes, 11 de octubre de 2016
¿ELEGIMOS A LA PAREJA POR SU CAPACIDAD FINANCIERA?
Con
frecuencia me encuentro en las redes con un tipo de carteles que en cierta
forma me sorprenden. Uno de ellos es: “Un ‘te quiero’ es bueno, pero no hay
nada como un ‘te deposité’ ”.
Conocer
a nuestros antepasados nos ayuda a entender el porqué de nuestro
comportamiento. Saber que el mundo cambia a mayor velocidad de la que nuestro
cerebro puede evolucionar es una obligación si queremos modificar conductas que
ya no son útiles.
Hasta
hace unas cuantas decenas de años, la necesidad de encontrar una pareja con la
capacidad de mantenerla era para la dama una necesidad básica. Sin asegurar su
techo y comida podía convertirse en una presa fácil para el sufrimiento. El
cerebro femenino sigue procurando defenderla de dicho peligro. Y el masculino
intenta aprovecharse de tal comportamiento para lanzarse a la conquista.
Demostrarle a esa dama que él es capaz de darle protección y alimento es su
forma de conquistarla, quizá prehistórica, pero le da resultados. Hasta algunos
tratan de impresionarlas gastando dinero que no se han ganado y que en el
futuro les hará mucha falta, ya sea para las crías o para tener un techo
seguro.
Una
diferencia hoy es que muchas mujeres ya no necesitan al hombre para suplir la
comida en su casa. No les hacen falta las habilidades y destrezas del cazador
antiguo; hoy ella sale a trabajar y consigue el dinero para suplir las
necesidades básicas, y cada vez en más casos muchas necesidades más.
El
hombre que conquista una mujer mostrándole sus capacidades de mantenerla a la
altura que ella está interesada puede estar entrando en un partido peligroso.
Si mostrar dinero es la divisa, la categoría en que jugará el hombre sube de
acuerdo a su capacidad de endeudamiento.
Un
macho con una tarjeta de crédito de abundante cabida puede pasar a jugar en las
grandes ligas del apareamiento instantáneo. Una mujer con pretensiones
importantes y atributos cautivadores estará jugando en las ligas mayores. Un
juego peligroso se percibe en el ambiente. Solo será posible mantenerlo
mientras el macho pueda aparentar y la joven mantenga sus atributos. Bajar de
liga es más que cuestionable para ambos; el resultado, por lo general, es
desastroso.
En
mi libro Migomismo II muestro cómo
nos comportamos para lograr la empatía y crear relaciones de larga duración. ¿Tendremos
que transparentar las finanzas antes de emparejarnos?
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sábado, 8 de octubre de 2016
"EL HUMANO ES UN SER DE COSTUMBRES"
Hacer cosas porque así las hicimos siempre puede salir caro.
No buscamos alternativas o trabajamos para que el cliente se quede en una zona
de confort que termina no beneficiando a nadie.
Es totalmente natural que nuestro cerebro trate de evitar
los peligros. Hace miles de años salirse de la zona de confort conllevaba un
riesgo de vida. Una cueva segura aportaba tranquilidad. Una pareja fuerte y
ágil traía la comida cada día a la casa y defendía a la familia de peligros constantes.
Un lugar productivo y con abundancia de animales daba facilidad para producir y
nutrir a la comarca.
Algunos se vieron obligados a cambiar sus lugares de origen:
grandes inundaciones, guerras, desplazamientos, sequías y otras precariedades
les llevaron a un nuevo espacio.
Acostumbramos a defender lo logrado. En la antigüedad, mantenernos
dentro de unos muros solía ser esencial para seguir vivos. Todo lo que estaba
más allá podría llevarnos a no regresar. Algunos osados decidieron dar más
pasos, quizá previendo que no sería siempre igual, o tal vez por obligación.
Los restos humanos más antiguos se han encontrado en África,
por lo que se dice que de ahí venimos. Este continente hoy vive pobrezas extremas,
mientras que los descendientes que no se quedaron en la zona de confort han
logrado poblar y desarrollar el mundo, dejándoles a los suyos uno mucho mejor
que el construido por quienes se aferraron a sus costumbres y raíces.
Hoy nos acostumbramos con más rapidez. Compramos las mismas
cosas, visitamos los mismos restaurantes, vamos a las mismas tiendas, etc.
Comprar por costumbre es muy peligroso; el comerciante que logra una clientela
seguidora nos sube los precios y no nos ofrece alternativas. Solemos creer que salir
de esos lugares resultaría peligroso… la zona de confort nos ha tendido una
trampa, como explico en mi libro sobre el manejo de los cambios Forastero yo.
En un mundo tan cambiante los empresarios piden al cliente
lealtad; yo pienso que cuando debo comprar por lealtad es porque el producto o
servicio no es el que merezco por el precio que estoy pagando, y quizá ni me
está cubriendo mis necesidades.
Hay casos famosos de empresas que han creado una legión de
seguidores; sacar un nuevo equipo al mercado suele ser un éxito, no importa si
los avances son mínimos o si cubre nuevas necesidades, lo importante es darle
la sensación al cliente que pertenece a ese enjambre que los demás no
comprenden… pero al que muchas veces quisieran pertenecer.
La era de los monopolios está casi abolida, como
comerciantes debemos contar con la competencia y saber que si no salimos de
nuestra zona de confort empresarial podemos perder nuestros clientes.
Los comerciantes deben conseguir que su cliente sea fiel, no
exigirle lealtad. La lealtad es una obligación y la solicitamos como un favor,
o por lo menos, como un acto de reciprocidad, ya que sentimos que antes lo
apoyamos en algo. Pienso que la fidelidad es una mejor opción, la conseguimos
cuando nuestro cliente sabe que con nosotros cubrirá su necesidad y está
haciendo un trato justo.
Como consumidor suelo ser fiel, pero no pretendo ser leal.
Busco alternativas y siempre intento quedarme con la que me conviene, aunque le
dé más oportunidades a mi lugar favorito. Le doy la prioridad a quien me trata
como cliente y no como paciente. No tolero abusos y soy egoísta… al final de
cuentas, si trato bien a mis clientes, pretendo ser bien tratado donde suelo
ser cliente
FRASE DE LA SEMANA
“Si rehúso salir de
mi zona de confort, me niego a vivir mejor”
Consultor, Coach,
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sábado, 1 de octubre de 2016
QUERER, CREER Y PODER
El dicho de “querer es poder” a juzgar por la gente que no
logra lo que quiere me parece que no siempre funciona. Sé que una fuerte
convicción mueve montañas, pero prefiero pensar que “creer es poder”.
Muchas personas no hacen ni siquiera el esfuerzo de querer.
Bueno, dicen que quieren, pero no hacen absolutamente nada para alcanzar su
deseo.
El asunto es bien profundo. Tenemos un sueño, pensamos que
merecemos alcanzarlo. Lo convertimos en un deseo y así sabemos que estamos
queriendo alcanzarlo. Como esta columna es de economía personal, me concentraré
en los sueños que se alcanzan con dinero; sin embargo, puede darle el mismo tratamiento
a cada deseo que tenga, así lo convertirá en
realidad.
Nuestro sueño tiene un precio y un valor, muchos aún no saben
que no es lo mismo. Como el precio está puesto en moneda es fácil entenderlo.
El valor lo asignamos cuando decidimos lo que vamos a “sacrificar” para
alcanzarlo. Sí, sacrificar entre comillas; para mí hacer algo, o dejar de hacer
otra cosa, para lograr lo que quiero no lo considero un sacrificio, sino una
inversión.
Si tengo que trabajar más para tener el dinero, o aprender
cómo ganar más trabajando el mismo tiempo la cosa cambia. No estaremos
quedándonos en “querer”. Le hemos puesto valor a nuestro sueño. Decidir guardar
dinero mensualmente para alcanzar lo que queremos es parte del querer bueno, no
del simple deseo de que las cosas nos lleguen porque nos las merecemos.
Pienso que solo querer no define lo que debemos hacer.
Prefiero pensar que debemos pasarlo a un escaño más poderoso, debemos “creer”
que podemos alcanzar lo que nos interesa. Veamos algunos pasos a dar si
queremos creer para poder.
Defina su sueño:
No solo ver lo que quiere tener, debe definirlo bien. Un viaje debe tener,
además del lugar de destino, el tiempo que quiere pasar, con quién irá, etc.
Una casa debe estar en un vecindario, tener un tamaño aproximado, contar con
seguridad, etc. Para poder realizar el sueño debe verlo por completo… escríbalo
para que no se le desvanezca.
Calcule cuánto le
costará: Ahora que visualizó su sueño por completo puede ponerle números.
No olvide que existen imprevisibles, también a ellos ponga un número. Y para
los imprevistos (o sea, lo que sucederá pero que no sabe cuánto costará) debe
también asignar una cuantía.
Revise cuánto puede
apartar mensualmente para lograrlo: Es casi seguro que no podrá sacar todo
el dinero del ingreso de un mes. Divida el monto total entre esa cantidad que
puede asignar mensualmente. El resultado será los meses que necesitará para
llegar. Si le parece mucho tendrá que aumentar sus aportes.
Vea las opciones de
ganar extra para dedicarlo al sueño: Si con el paso anterior no le alcanza
es hora de invertir en su sueño. No recomiendo que si tiene que utilizar tiempo
extra sea por siempre. Pero seguir capacitándose para ganar más dinero sí es
una recomendación perpetua.
Haga su plan de cómo
ahorrará: Deberá abrir una cuenta de ahorro separada, ella recibirá todos
los aportes descontados de su cuenta de ingresos de manera automática. Será
casi prohibido tocarla.
Ahora que ya tiene un plan, ha visto que es posible realizar
el sueño y sabe que puede hacer la inversión necesaria para llegar a él, le
puedo decir que ya cree en que puede convertir su sueño en realidad, entonces
ahora: CREER ES PODER.
FRASE DE LA SEMANA
“Si quiero, es
simplemente un sueño; si creo, sé que puede ser realidad”
Consultor, Coach, Conferencista
y Escritor
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martes, 27 de septiembre de 2016
¿CÓMO AUMENTO MI CALIDAD DE VIDA?
Recibir más dinero no aumenta automáticamente la calidad de
vida. Saber lo que nos hace sentir que nuestra vida es vida es lo que realmente
importa.
En estos días observé a una señora en el supermercado.
Andaba con su esposo y dos hijos (lo deduje porque le decían mami). El padre se
acercó con una buena botella de vino y los hijos con una caja de cereales. Ella
miró al esposo con felicidad, supongo que algo bueno abordó su mente. El señor
les dijo a los niños que cambiaran el cereal, que esa marca era cara. Una breve
discusión y lloros fueron las secuelas.
Todos se enojaron; reproches, aplicación de autoridad y sollozos
reprimidos convirtieron el paseo en una visita a la casa del terror… sin el
final feliz por haber pasado los sustos. ¿Valía la pena el momento por el
ahorro en el cereal? Me dirá que a los muchachos no se les puede complacer en
todo etc. Ese es otro tema… la razón de la actuación la tiene que encontrar en el
comportamiento pasado y el ejemplo otorgado, en otro momento podemos
profundizar en el tema.
La calidad de vida sube cuando nuestras emociones se
mantienen más tiempo, son del tipo que nos gustan y más frecuentes. Por
ejemplo: más momentos felices y menos enojados; más amor y menos ira; más
sorpresas positivas y menos miedos. Para eso debemos tomar el control de varias
áreas:
Nuestras relaciones:
Construir relaciones más asertivas nos ayuda a estar más felices con más
frecuencia.
Nuestro tiempo:
Desperdiciarlo lleva a que no tengamos ese preciado recurso para pasar momentos
en lo que nos otorga vida.
Nuestro dinero:
No es ganar más, es gastar mejor, para aplicarlo a lo que en realidad aumenta
de forma constante nuestra felicidad.
Nuestro hotel:
Así le llamo al cuerpo, es el lugar donde pasaremos el resto de nuestra vida.
Hay que cuidarlo y mimarlo.
Nuestras emociones:
No podremos controlarlas, como generalmente se pretende, pero debemos conocer
lo que nos quieren decir, saber para qué evento nos preparan y entonces
podremos accionar y no reaccionar. Y si llegamos a reaccionar, conseguiremos detenernos
para no cargar por mucho tiempo una emoción improductiva.
Estas cinco áreas deben estar en equilibrio y crecer acompasadamente,
como enseño en mi libro ¡Tú Eres la
Estrella! ¿Te atreves a medir cómo estás y decidir cuáles desarrollar con
prioridad?
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sábado, 24 de septiembre de 2016
¡ TÚ TE LO MERECES !
Una frase por todos conocida y de repercusiones
inimaginables. Cuando queremos comprar un bien y nos falta el empujón final
llega a nuestra mente o el hábil vendedor nos la recuerda.
Al comprar existe una lucha entre la razón y la emoción. Si
los dos se ponen de acuerdo no hay inconvenientes en tomar la decisión, ya sea
la adquisición o no. En otros momentos, la disyuntiva casi siempre la provoca
la razón. Con un cerebro más evolucionado (aunque más lento) esta área tiende a
frenar a la intuitiva. Saca cálculos, ve al futuro, se mete en el pasado y su
conclusión tiende a no agradar a nuestro sistema límbico, el cerebro emocional.
Un vendedor eficaz conoce muy bien este momento, ya sea una
dama subida en unos zapatos o un hombre frente a un gran televisor. Les falta
algo para decidir, él sabe que la lucha interna que se está librando puede
terminar en lo racional, se le caería la venta, sus comisiones sufrirían y por
ende sus ingresos quedarían reducidos… ahora es algo personal.
Llegó el momento de estimular al cerebro emocional del
comprador. Nublar los sentidos y evitar que las conclusiones racionales se
pongan en ejecución es primordial. El instante de alegrar al consumidor no se
deja pasar por alto: ¿Cómo lograrlo?
En nuestro cerebro emocional existe un lugar llamado el
centro de las recompensas, en él puede decidirse si la compra se realiza o no.
Su función es enviar señales para que la hormona de la felicidad, endorfina,
sea segregada por las glándulas pituitarias y comience a circular por todo el
cuerpo, sintiendo nosotros esa sensación que buscamos y conocemos.
Llegó la hora de dar el último paso, después de mucho ver el
televisor, o los zapatos, arribamos al instante de la decisión. El juego está
empate entre los dos cerebros (racional y emocional) y cualquier argumento
decidirá quién triunfará.
“Tú te lo mereces” dice con firmeza el vendedor. Miramos
hacia abajo o cerramos los ojos: “Es verdad, ¿para qué yo trabajo si no me puedo
dar un gusto?” Replicamos y de inmediato comenzamos a sentir las endorfinas en
el flujo sanguíneo. Con los ojos cerrados vemos realizado nuestro sueño.
Sentado en el sillón reclinable viendo mi deporte favorito en mi nuevo
televisor. Nos olvidamos del día de pago de la tarjeta de crédito, solo
sentimos el placer de deslizarla por la maquinita.
¿Lo malo? El “tú te lo mereces” tiene una primera
consecuencia. Una vez las endorfinas se recogen comienza nuestro cerebro
racional a dominar la situación. Y créame, no es tanto el tiempo que se
necesita para que las hormonas de la felicidad sean eliminadas del flujo
sanguíneo. Puede suceder de repente con un pensamiento de enfrentamiento con la
pareja, recurso que utiliza el cerebro racional para volver a la batalla, o por
algún disgusto con el bien adquirido.
Pasada la emoción inicial llega el momento de que la razón
saque la delantera en la carrera, nos pone a pensar en el día de pago de la
tarjeta. Un pesar pasa por nuestro cerebro y el dolor arriba… sí, es que
nuestro comandante en jefe está programado para evitar el dolor, pero
precaviendo. En este caso era evitándonos la compra. Mientras la famosa frase
solo nos aplazó el momento doloroso.
Como enseño en mi libro Migomismo,
la decisión debe ser tomada haciéndole caso a nuestro cerebro racional, él
tiene argumentos válidos y de larga duración.
FRASE DE LA SEMANA
“Sé que merezco
muchas cosas, así como sé que yo decido cuándo las adquiero”
Diego A. Sosa
Consultor,
Conferencista, Coach y Escritor
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sábado, 17 de septiembre de 2016
EL QUE NO APRENDE A MULTIPLICAR SU DINERO…
…termina dividiéndolo. Conocer las formas de hacer que el
dinero no pierda valor en el tiempo es imprescindible, así conseguimos adquirir
más y no menos al momento de utilizarlo.
No ahorrar o dejar los ahorros sin tomar valor son errores
comunes que cometen los que se quejan de su mala suerte financiera. Una vez
escuché que no hay que saberlo todo, sino tener el teléfono que quién tiene el
conocimiento necesario en el tema que tenemos necesidad. Es casi imposible ser
un todólogo y además bueno en todo. La tendencia del mundo es a tener
especialistas. No le pido que sea un especialista en hacer crecer su dinero, me
interesa que sepa la importancia y las opciones que hay en cada momento… y que
tenga el teléfono de los especialistas en cada área, claro está.
Algo que se llama inflación hace que nuestro dinero pueda
adquirir menos en el transcurso del tiempo. O sea, si la inflación es 10% usted
podrá adquirir al final del año el 90% de lo que adquiría al principio. Le harán
falta 110 dólares para adquirir lo que compraba con 100.
El concepto es muy conocido, increíblemente muchas personas
fallan en las preguntas del examen de Finanzas Personales que han desarrollado
para medir el nivel de las personas en todo el mundo. Lo que quiero que sepamos
es que, por ejemplo, si la inflación en un período de 5 años es de 100%, y en
ese mismo lapso nuestros ingresos se han duplicado, tenemos exactamente la
misma capacidad de compra. Necesitamos el doble para adquirir lo mismo.
Uno de los grandes problemas que nos encontramos cuando
guardamos dinero es que no lo hacemos crecer más allá de la inflación, es la
razón por la que muchos tienen en la mente que si ahorran pierden poder
adquisitivo. Lo importante entonces es conocer los instrumentos financieros y
sus riesgos para convertir el ahorro en inversión, como enseño por extenso en
mi libro Arco Iris Financiero, así no
quedará en una cuenta perdiendo poder de compra.
Inmuebles: Anteriormente
comprar una propiedad era una opción segura, no se devaluaba sino que tomaba
valor. Hoy las reglas de juego han cambiado, impuestos y costos diversos hacen
que el mantenimiento sea un gasto. Muchas propiedades han sido sobrevaloradas
por razones del momento y en el futuro pierden valor. Comprar para alquilar
también puede ser un riesgo monetario. No toda propiedad es una buena opción,
asesórese bien.
Instituciones
Financieras: Instrumentos sencillos de renta fija son la primera solución.
Crecen por lo regular más que la inflación. Cualquier variación brusca del
mercado puede ser corregida ya que los plazos no son muy largos, una
renegociación al vencimiento es factible y de mucha utilidad.
Mercado de Valores:
Cada vez más complejo e interesante. Debemos tener un asesor que sepa de los
productos y que nos mantenga informados y al tanto de las ofertas. Las
ganancias son mayores, lo que cubre inflación y devaluación. Podemos invertir
en monedas fuertes. El riesgo es mayor… todo tiene su precio.
Planes de Pensiones:
El que piense guardar dinero para su mejor momento puede hacer aportes
especiales a su administradora de fondos. Ellos están consiguiendo los
rendimientos más altos del mercado, están todo el tiempo manejando
profesionalmente su portafolio y tienen las posibilidades de negociar con las
instituciones a nivel de gran inversionista.
FRASE DE LA SEMANA
“En vez de
preocuparme de que mi dinero no crece, prefiero ocuparme de hacerlo crecer”
Consultor, Escritor,
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EL QUE NO APRENDE A MULTIPLICAR SU DINERO TERMINA DIVIDIÉNDOLO
El que no aprende a multiplicar su dinero termina dividiéndolo. Conocer las formas de hacer que el
dinero no pierda valor en el tiempo es imprescindible, así conseguimos adquirir
más y no menos al momento de utilizarlo.
No ahorrar o dejar los ahorros sin tomar valor son errores
comunes que cometen los que se quejan de su mala suerte financiera. Una vez
escuché que no hay que saberlo todo, sino tener el teléfono que quién tiene el
conocimiento necesario en el tema que tenemos necesidad. Es casi imposible ser
un todólogo y además bueno en todo. La tendencia del mundo es a tener
especialistas. No le pido que sea un especialista en hacer crecer su dinero, me
interesa que sepa la importancia y las opciones que hay en cada momento… y que
tenga el teléfono de los especialistas en cada área, claro está.
Algo que se llama inflación hace que nuestro dinero pueda
adquirir menos en el transcurso del tiempo. O sea, si la inflación es 10% usted
podrá adquirir al final del año el 90% de lo que adquiría al principio. Le harán
falta 110 dólares para adquirir lo que compraba con 100.
El concepto es muy conocido, increíblemente muchas personas
fallan en las preguntas del examen de Finanzas Personales que han desarrollado
para medir el nivel de las personas en todo el mundo. Lo que quiero que sepamos
es que, por ejemplo, si la inflación en un período de 5 años es de 100%, y en
ese mismo lapso nuestros ingresos se han duplicado, tenemos exactamente la
misma capacidad de compra. Necesitamos el doble para adquirir lo mismo.
Uno de los grandes problemas que nos encontramos cuando
guardamos dinero es que no lo hacemos crecer más allá de la inflación, es la
razón por la que muchos tienen en la mente que si ahorran pierden poder
adquisitivo. Lo importante entonces es conocer los instrumentos financieros y
sus riesgos para convertir el ahorro en inversión, como enseño por extenso en
mi libro Arco Iris Financiero, así no
quedará en una cuenta perdiendo poder de compra.
Inmuebles: Anteriormente
comprar una propiedad era una opción segura, no se devaluaba sino que tomaba
valor. Hoy las reglas de juego han cambiado, impuestos y costos diversos hacen
que el mantenimiento sea un gasto. Muchas propiedades han sido sobrevaloradas
por razones del momento y en el futuro pierden valor. Comprar para alquilar
también puede ser un riesgo monetario. No toda propiedad es una buena opción,
asesórese bien.
Instituciones
Financieras: Instrumentos sencillos de renta fija son la primera solución.
Crecen por lo regular más que la inflación. Cualquier variación brusca del
mercado puede ser corregida ya que los plazos no son muy largos, una
renegociación al vencimiento es factible y de mucha utilidad.
Mercado de Valores:
Cada vez más complejo e interesante. Debemos tener un asesor que sepa de los
productos y que nos mantenga informados y al tanto de las ofertas. Las
ganancias son mayores, lo que cubre inflación y devaluación. Podemos invertir
en monedas fuertes. El riesgo es mayor… todo tiene su precio.
Planes de Pensiones:
El que piense guardar dinero para su mejor momento puede hacer aportes
especiales a su administradora de fondos. Ellos están consiguiendo los
rendimientos más altos del mercado, están todo el tiempo manejando
profesionalmente su portafolio y tienen las posibilidades de negociar con las
instituciones a nivel de gran inversionista.
FRASE DE LA SEMANA
“En vez de
preocuparme de que mi dinero no crece, prefiero ocuparme de hacerlo crecer”
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martes, 13 de septiembre de 2016
IMAGEN CREDITICIA (Video)
La imagen crediticia demuestra que podemos cumplir con compromisos financieros que asumimos. Nos es más fácil acceder al crédito cuando hemos demostrado que somos cumplidores. Crear esa imagen lleva tiempo y acciones... Más en el video.
Diego A. Sosa
Libro al respecto: Arco Iris Financiero
Diego A. Sosa
Libro al respecto: Arco Iris Financiero
¡NO TE BEBAS MI DINERO!
Un día mi primo Juan G. me contó la siguiente anécdota: Un
colaborador se le acercó, como de costumbre casi finalizando el mes, para
solicitarle ayuda financiera:
–Jefe, ¿puede ayudarme para el pasaje de mañana? Se me acabó
el dinero del mes.
–Te estás bebiendo mi dinero.
–No, jefe, es para el pasaje.
–El dinero del transporte lo tenías que haber guardado.
Ahora quieres que yo te ayude a pagar la bebida que consumiste con él.
Muchas veces no tomamos en cuenta cuál dinero nos estamos
gastando en bienes y servicios que no tienen prioridad en nuestra vida. Si
luego nos falta, es el dinero el que hemos mal usado.
Tomar prestado para algo realmente necesario es solo una
consecuencia de no haber planificado o previsto lo que podría suceder de no
tener las reservas necesarias.
Entrar en el futuro es muy fácil, solo debemos vivir. Cuando
tenía 20 años, el futuro podía ser llegar a los treinta. Les cuento que llegué
y pasé. Si Gardel nos enseñó que “veinte años no es nada” tengo para decirles
que los que recordamos esa quizá canción hemos pasado por varios 'nada'…
matemáticamente hablando.
El futuro es relativo y es importante entenderlo. El que
cobra y usa su dinero sin tomar en cuenta que al llegar al fin de mes no tendrá
para el pasaje, es como el que usa el dinero de su cuenta sin pensar que más
adelante podrá necesitar para medicinas o reparar un bien de primera necesidad.
También existen personas que utilizan la tarjeta de crédito hasta sus últimas
gotas sin pensar en que al llegar la fecha de pago puede ser que no tengan para
saldarlas.
Muchas veces, si nos hace falta dinero para las medicinas es
porque hemos gastado el dinero de las mismas en algo que no nos hacía falta.
Precaver puede privarnos de algunos lujos, pero no precaver
no nos deja alcanzar muchos más. Es que buscar dinero caro para comprar lo que
en realidad necesitamos nos quitará la posibilidad de en el siguiente mes
adquirir lo que queremos… La vida en el futuro inmediato se restringirá sin
necesidad.
No comprar algo cuando
tenemos el dinero a mano puede resultar emocionalmente difícil. En mi libro Arco Iris Financiero recomiendo poner el
dinero mensualmente en una cuenta separada, donde solo la recuerde cada dos o
tres meses cuando vaya a invertir el capital reunido: ¿Se atreve?
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sábado, 10 de septiembre de 2016
MIS ANTEPASADOS Y YO FORJAMOS LO QUE SOY
Nuestros dogmas financieros inician mucho antes de nuestro
nacimiento. Hay actuaciones que son aprendidas, mientras otras quizá las
heredamos.
La forma de construir el futuro es creada con informaciones
obtenidas y ejemplos vividos. Un comportamiento que tal vez viene en nuestros
genes puede ser la forma en que las damas guardan dinero secretamente por si el
hombre falla como proveedor. En realidad sé que no es genético, pero es interesante
conocer su procedencia pasada de generación en generación.
Separaré los dogmas financieros en cuatro procedencias; la
idea es que estudiemos las razones para saber si deseamos cambiar algo y poder
hacer las correcciones adecuadas sin dolores remanentes.
Nuestros antepasados
influyen: Aunque nunca los conocimos personalmente ellos pusieron una
pincelada en nuestra actuación financiera. Vivían en precariedad y no sabían
cuándo morirían. Sus dogmas eran basados en el inmediatismo. Sin forma de
conservar alimentos ni monedas crearon una vida financiera simple… vivir cada
día como si fuera el último. Pero la mujer era precavida y algo escondía por si
al día siguiente seguían vivos… de ahí sale la costumbre de la administradora
innata del hogar: tener recursos escondidos por si el hombre falla, entendiendo
que él no debe saberlo; sentiría que ella no confía en su función de proveedor.
Nuestros padres nos
impregnan con el ejemplo: La evolución financiera de los últimos cincuenta
años ha venido a cambiar lo que sus padres le enseñaron y lo que sus abuelos
vivieron. Por ejemplo, enfrentarse a los créditos para el disfrute por
adelantado ha sido una batalla titánica. Los que sobrevivieron a la tentación
mostraron a sus descendientes que no había tanta prisa de vivir por adelantado
y sí la necesidad de construir un futuro sólido. Muchas damas dejaron de ser
administradoras cuando sus padres le acostumbraron a gastar. Así mismo algunos progenitores
dieron todo a sus hijos para que no sintieran precariedades bajo el dogma “le
daré lo que yo no tuve”. Las consecuencias son, por lo general, alguien que no
sabe lo que merece, por lo que no valora lo que tiene y nunca se siente
satisfecho con lo que logra.
Nuestro alrededor nos
manipula: La famosa sociedad influye en lo que hago o no. Sentir la
necesidad de pertenecer a un grupo, o manada como coloquialmente le llamo, nos
lleva a imitarlos. Lo malo es que el éxito hoy se muestra con dinero gastado;
anteriormente era cazando la mayor presa. Quiero pertenecer a la manada que más
muestra (no que más tiene), ¿la solución? Mostrar igual o más que ellos. Ese
dogma nos lleva a gastar todo lo que recibimos y, casi siempre, mucho más.
Mis decisiones me
hacen quien soy: Todo lo que vemos nos ha llevado a forjar nuestros dogmas,
para bien o para mal. La verdad es que la decisión de seguir así o cambiar para
mejorar es propia. Una vez saco balance decido si estoy donde debería estar y si
sigo construyendo el presente de mañana y el futuro de pasado mañana. Debo
tomar la decisión propia de cómo quiero vivir y hacerme de los dogmas
necesarios para lograrlo. Echarle la culpa a la sociedad, a mis antepasados y a
mis padres, por no llegar donde quisiera estar no sirve de nada. La única
actitud productiva es la de protagonista, como explico en mi libro Arco Iris Financiero; mis decisiones son
las que construyen.
FRASE DE LA SEMANA
“Si los demás son
culpables de lo que no quiero, yo seré responsable de lo que sí deseo”
Consultor,
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sábado, 3 de septiembre de 2016
SI VIVES EL FUTURO AHORA, ¿CÓMO VIVIRÁS EN EL FUTURO?
Vivir el
futuro por anticipado es cada día más fácil. ¿Conoce el precio? Adelantar los gastos es una opción que muchos
usan, pero en pocas ocasiones miden el costo que esto tiene. Tampoco soy
propulsor de que lo guarde todo para más adelante, ni siquiera quiero prolongar
mis últimos días de vida con el dinero acumulado, menos con deudas.
Los opositores
de mis métodos de “alcanzar el futuro a su debido tiempo” me dicen que no hay
forma de conseguir bienes y servicios si no es “metiéndose en un lío”.
Traducido: Tomando préstamos. Considero que los financiamientos pueden hacernos
adelantar al futuro o adelantar el futuro… depende de para qué
utilicemos el dinero ajeno.
La primera
forma es cuando tomamos dinero y lo ponemos a producir. Con ese dogma de vida conseguimos
más dinero que sin financiamiento. Hay que tomar en cuenta el riesgo que se
corre, algunos hacen malos negocios y retornan a su pasado financiero.
La opción de
adelantar el futuro es cuando traemos
ese tiempo al presente. Usamos el dinero que aún no hemos generado para alcanzar.
Si esperamos a tener el dinero en las manos disfrutaríamos de esos bienes y
servicios en un tiempo posterior… Lo traduzco como que “traigo el futuro”. Lo
malo es que lo halo por los cabellos:
Sale caro: El dinero ajeno cuesta. Al comprar un lujo, ya sea
bien o servicio, a través de un préstamo se termina pagando más de lo que
cuesta originalmente. Lo pagamos en cuotas en el futuro inmediato al disfrute.
Cuando hacemos esto es por no tener la previsión necesaria, la disciplina del
ahorro o la capacidad de no dejarnos convencer por amigos o vendedores. La
solución es tener paciencia, prevenir y vestirse con el dogma del ahorro programado.
En menos tiempo de lo que cuesta pagar el préstamo tendrá el dinero para
adquirir el gusto… y puede hasta negociar mejores precios.
No nos deja construir el futuro en la dimensión posible:
Las primeras compras con créditos nos ponen el futuro en las manos, disfrutamos
sin tener que esperar ganar el dinero y eso nos da felicidad instantánea y
dolor postergado… nos sentimos más listos que los que no saben que existe una
posibilidad tan maravillosa de adelantar el calendario, o quizá no se atreven a
hacerlo. Algunos sabemos el costo y preferimos no inventar. Cuando comenzamos a
pagar intereses reducimos el poder adquisitivo del futuro, casi nunca lo
descontamos de los gustos sino del potencial de crear capital. En vez de tener
inversiones terminamos construyendo deudas.
Aquellos que
solo viven el presente y los que adelantan el futuro se dan cuenta de su
realidad cuando llegan a ella. Arribar a la edad de retiro voluntario, o peor,
al desempleo, sin haber hecho una buena zapata, levantado fuertes paredes,
techado de forma sólida y dando la terminación a gusto, es más que peligroso…
es casi irresponsable. La creación de ese nuevo presente sin posibilidades de
vivirlo decentemente fue una acumulación de dogmas financieros errados, los que trabajo por extenso en mi libro Arco Iris Financiero.
Vivir con la
convicción de que cada día puede ser el último de nuestras vidas es apostar a que
el futuro no llegará. Me parece que al arribar a él, donde la mayoría llega, se
encontrará con una fea sorpresa, que no será tan sorpresiva porque se la estoy
describiendo aquí.
FRASE DE LA SEMANA
“Me gusta mi
presente porque lo construí con los actos de mi pasado cuando aún era futuro”.
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sábado, 27 de agosto de 2016
¿CUÁNTAS HORAS ME CUESTA MI VEHICULO?
Vendemos nuestras horas para conseguir el dinero que adquiere
nuestros bienes y servicios. Pensar en el tiempo que entregamos para hacer las
compras podría ser una buena forma de valorar lo que queremos adquirir. Más
cuando cambiamos de trabajo para ganar más, o decidimos iniciar un negocio en
nuestras horas que hasta ese momento eran libres.
Hace unos días mi hijo mayor me preguntó cuántas horas trabajo
para pagar algunas cosas. Me explicó que leía un libro en la universidad que
planteaba esta interesante teoría. Un diálogo nos llevó a la conclusión de que
muchas personas invierten demasiado tiempo en mejorar la calidad de vida… al no
quedarles horas disponibles la pregunta es si la mejoría en su calidad de vida sirvió
para disfrutarla o mostrarla.
Hagamos un cálculo: Si trabajamos 40 horas a la semana serían
unas 180 al mes… algunos más, otros mucho más. Si le contamos el tiempo de
llegar al trabajo y de regresar me atrevería a poner un número universal de
unas 200 horas al mes dedicadas a generar dinero. Además, así puedo explicar el
cálculo de manera más sencilla.
Partiendo del cálculo de las 200 horas, cada dos horas nos
ganamos un 1% de nuestro ingreso. Si compramos un vehículo y pagamos con el 10%
de nuestras entradas, estaríamos pagando con 20 horas de trabajo… o de vida. No
calcule solo la mensualidad, también agregue lo que paga de inicial. Éste será
las horas ya pagadas. Si cobra $10 000 al mes y pone diez mil de inicial,
hablamos de 200 horas que le costó el inicial del vehículo.
No vaya a pensar que le quiero decir que no compre el
carruaje, sino que piense bien en el compromiso de horas que hace para adquirir
algunos bienes y servicios.
Hoy buscamos ganar más y estamos dispuestos a pagar con más
de nuestras horas en pro de conseguir más o mejores bienes y servicios. El
objetivo general, supuestamente, es mejorar la calidad de vida.
–¿Por qué dice Diego ‘supuestamente’? –Cuando decidimos hacer
una adquisición, pagando indirectamente con nuestras horas, estamos cambiando
uno de los componentes que más aportan a la calidad de vida, el tiempo.
Mientras menos tiempo para disfrutar de lo adquirido tenemos, menos calidad de
vida podemos sentir.
¿Debemos ser conformistas? No, esa no es la idea. Pienso que
podemos medir lo que deseamos y tomar decisiones racionales. La compra de un
vehículo de mayor categoría nos puede llevar en el mediano plazo a sacrificar
(sí, sacrificar, no es una inversión) una cantidad de horas de gozo personal y
familiar.
¿Cuántos trabajan más tiempo con el objetivo de ganarse un
bono o más comisiones? Son muchos. Y no entraré en la paradoja de las empresas
que motivan con una regalía que depende de objetivos… muchos lo sienten como
una multa si no se llega a él. El sacrificio de tiempo lo hace el empleado, ¿y
las grandes ganancias las reciben?… El objetivo real está claro.
Si queremos mejorar la calidad de vida a través del dinero,
debemos pagar con otro tipo de divisa que no sea nuestro tiempo. Podemos
invertir tiempo en mejorar nuestro sistema de ventas, de manejo del tiempo, de
inteligencia emocional, etc., pero nunca en detrimento de un recurso tan poco
valorado y de tanta importancia para disfrutar lo logrado. Como enseño en mi
libro Tú eres la estrella, equilibrar
las áreas es mejorar mi calidad de vida.
FRASE DE LA SEMANA
“Saber el valor de lo
que uso para pagar valoriza lo que adquiero”
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