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lunes, 9 de septiembre de 2013

LA MUJER: ADMINISTRADORA DE NACIMIENTO



LA MUJER: ADMINISTRADORA DE NACIMIENTO El hombre pasó millones de años saliendo a buscar la presa que serviría de sustento a la familia. La mujer se dedicaba a esconder parte de la captura para que al día siguiente no faltara comida sobre la mesa. Su actuación la llevó a un sistema de administración que permitió la evolución de la sociedad. Cuando el hombre imagina que su mujer puede tener ahorros escondidos lo considera un insulto. Nuestra programación dice que es una muestra de poca confianza en que podamos sustentar la familia. En lo más profundo de nuestro cerebro se activa una alarma generada por la desconfianza femenina: “No me cree capaz de alimentar a la familia.” La mujer fue la primera en generar ahorro, primero en bienes, luego en dinero. La latente posibilidad de que el hombre no regresara a la casa después de una cacería o una batalla la llevó a convertirse administradora por excelencia. EL macho sólo pensaba en demostrar su fortaleza trayendo día a día la comida. La mujer es capaz de tomar las riendas financieras de un hogar; donde no alcanzaba el dinero del mes se comienza a comer mejor y los ahorros llegan a la familia. La calidad de vida aumenta y todo mejora. En los países donde predominan los prejuicios de género pasamos por un momento de transición complicado. Los padres no queremos ver a nuestras hijas depender de un hombre. Las enseñanzas van desde motivarlas a ganar suficiente dinero hasta la peligrosa costumbre de mostrarles el camino del gasto sin necesidad de medida. Tomar una tarjeta de crédito en las manos y gastar sin controles es una enseñanza profunda con consecuencias duraderas. Ellas buscarán un hombre que pueda sustituir el rol de proveedor del padre eficiente y exitoso. Un inconveniente viene en que no todos nacemos con el dinero disponible para mantener una dama de costumbres derrochadoras. El padre intenta casarla con una pareja autosuficiente. ¿La edad? Parecida a la de ella. Sólo un hombre que tenga un padre que supla sus necesidades podrá a corta edad tener ingresos suficientes para mantener un hogar como ése. ¿El mayor inconveniente? Damas criadas en este sistema sustituyen su programación inicial de administradora por la nueva: gastadora. El hombre debe sustentar lujos que van en aumento y la consecuencia serán deudas tontas y malestar de pareja. La mujer administradora tiene una cuenta separada, y por lo regular, escondida de su pareja. No se confundan, la cuenta no es para gastar a escondidas, es para emergencias… su programación la obliga. Hombres, la buena noticia es que una mujer con cuenta escondida es más segura y no presiona tanto por la seguridad financiera del hogar. Si su mujer se siente insegura y presiona lo más recomendable es incentivarla a que tenga sus propios ahorros… puede estar seguro que son para una buena causa. No se preocupe, su hombría no está en juego, es una actitud normal, tiene millones de años y no es peligrosa. Preferiría que las mujeres siguieran siendo administradoras, controladoras del gasto y ahorrativas. Aunque existen las opciones de inversión hace no mucho tiempo, me encantaría que este nuevo programa se instalara en adición a los demás y tendríamos una persona capacitada completamente para hacerse cargo de las finanzas familiares. Además, en caso de separaciones habría algo a dividir y no deudas, y dos personas con capacidad para seguir viviendo sin inconvenientes de dinero. FRASE DE LA SEMANA “Gastar por separado impide ahorrar con visión unificada.” Diego A. Sosa Consultor, Escritor, Coach y Conferencista

lunes, 11 de julio de 2011

EL HOMBRE Y LOS SENTIMIENTOS

La muerte de Facundo Cabral me lleva a pensar en lo difícil que es para la mayoría de los hombres expresar los sentimientos. Él lo hacía… y de qué manera. Los hombres somos moldeados para esconder lo que sentimos, desde el dolor hasta el amor. Tenemos expresiones mecánicas para sentirnos entendidos por los demás hombres y acudimos al marketing para que el sexo complementario se sienta bien con nosotros y acepten nuestras propuestas.

Por millones de años el hombre que dejaba a su cuerpo o a sus ojos mostrar el miedo que recorría su interior era una presa fácil para los animales o sus enemigos. Una mirada hostil y puños apretados intimidaban a cualquiera. En la conquista no se podía ser sutil, las mujeres necesitaban un macho que trajera el sustento, que defendiera el nido de ataques y que le diera a los mejores herederos, o sea, los que fueran fuertes para darle continuidad a la raza. Bajo esas condiciones un hombre que mostrara sentimientos era un seguro fracasado y de corta vida.

Hasta hace menos de cincuenta años la situación apenas había variado. Sólo a los artistas se les permitían expresiones fuera de las estipuladas para los hombres. Pero llegó la revolución de la mujer… ella salió del nido y la era industrial cambió la forma de mantener una familia. Ya no es con trabajo duro y presas que se cazan en la selva. Ahora se gana dinero y la mujer es capaz de ganarlo. El mantenimiento de la casa es asunto de dos… la evolución es rápida, es momento de adaptarnos.

Ahora la mujer ya no depende de un macho, ella quiere un hombre. Pero las confusiones llegan por doquier y en la adaptación a la evolución podemos quedar atrapados en una nueva sociedad que nadie realmente quiere. El macho quiere la mujer que atienda el nido y le prepare la comida como fue hasta la generación que nació antes de mediados del siglo XX. Pero también quiere que lo comprenda en su rol de proveedor. La mujer antigua ya casi no existe, por eso la vida en pareja de esos machos se extingue cuando la mujer comienza a ganarse el sustento. Ella se da cuenta que el proveedor no es tan necesario como parece y las madres solteras se multiplican en las sociedades.

La mujer moderna procura un hombre evolucionado, él tiene que dar parte del sustento y a la vez pensar casi como mujer. Buen conversador, con sentimientos a flor de piel, delicado e inteligente. La mujer pone requerimientos de un hombre evolucionado, pero sentimentalmente muy parecido a una mujer.

¿Dónde está el equilibrio? El hombre quiere que lo comprendan y la mujer también. El hombre quiere a la mujer de antes y la mujer al hombre que no es el de antes. ¿Llegaremos al punto de equilibrio? En lo que recorremos el camino, yo diría que debemos dedicarnos a entendernos mejor y darnos a entender.

¿Qué tiene de malo sentir dolor? Siempre nos han dicho que: “Los hombres no lloran”. Sencillamente para no escuchar los molestos gritos. Los niños lloran para llamar la atención y que les busquen soluciones, no por el dolor recibido. Los hombres lloramos más de rabia que de dolor.

¿Qué tiene de malo sentir amor? Pero nos dicen: “Esa mujer te va a dominar”. Mostrar el amor sentido es tomado como una muestra de vulnerabilidad.

Mi propuesta es que seamos más sinceros en la expresión de nuestras necesidades y en el reconocimiento de la forma de ser de los demás. Si elige una pareja sólo con el corazón, a la corta o a la larga terminará la época del marketing y la verdadera persona saldrá a flote, usted querrá que las cosas cambien y todo será tan difícil. No esperen que los hombres pensemos y actuemos como mujeres, eso sería una catástrofe. Por nuestro lado, los hombres no podemos esperar que la mujer piense toda la vida como cuando tiene veinte años, ella cambiará y modificará sus necesidades. Mantener una familia en esta era es más que llevar el sustento: Hoy tenemos que hablar; resolver problemas en conjunto; mostrar el amor que corre por nuestras venas… más que con regalos, con actos y comprensión; estar en el hogar; estar integralmente en el desarrollo de nuestro gran proyecto… nuestros hijos; y mucho más.





Hasta la próxima entrega–.







FRASE DE LA SEMANA

“Ser cada día menos macho no me hace ser menos hombre.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

domingo, 17 de abril de 2011

ENTENDIENDO AL OTRO GÉNERO

Una amiga me comentó que su hijo de once años no quería llevar a un campamento su ropa de cama con dibujos del Ratón Miguelito. Me di cuenta que nos es difícil entender lo que piensa el otro género. Saber lo que representa en un grupo de futuros hombres una ropa de cama que aparenta ser de niños, es algo comprensible para un padre. Una madre no sabe lo que es estar en esa parvada de jóvenes hambrientos de presas para aplicar sus burlas.


Leyendo algunas novelas escritas por mujeres, me doy cuenta de lo diferente que pensamos. Les pregunto a mis amigas qué entienden de esas escrituras y veo lo disímil que pensamos. Por ejemplo, las historias de vampiros y lobos de Stephenie Meyer. En su primera entrega leí como una joven se enamora de un vampiro, que la autora no duda en llamar hermoso en cada párrafo que la protagonista pensaba. Está todo visto desde el punto de vista de la joven, y diría que tengo que aprender mucho para entender esa forma de pensar.

En conclusión. No haber vivido como niño, o como niña, nos hace difícil entender lo que acontece con los demás en esas edades. Lo que pasa por la mente de los semejantes, y lo travieso o sensible que podemos ser unos y otros. La vida no es fácil a esa edad... Pero: ¿Comprendemos más tarde al otro género?

Bueno, la realidad es que en la mayoría de los casos no.

Los hombres tenemos los hemisferios de los cerebros casi separados, mientras que las mujeres los tienen muy interconectados. Eso debido a las diferentes hormonas que poseemos y a la programación que traemos de millones de años. Por eso accionamos de manera diferente y esto es lo que quiero que entendamos. Algunas cosas las podemos mejorar, pero con otras tendremos que vivir.

¿Ya abrió el refrigerador y no encontró la leche porque estaba en otro tramo? Entonces casi seguro que usted es hombre o la excepción entre las mujeres. Nosotros salíamos a cazar y desarrollamos una vista de túnel. Nos es difícil reconocer lo que está a nuestro lado, sólo podemos ver con destreza los movimientos. Las mujeres tienen una vista panorámica, reconocen todo lo que pasa a su alrededor. Desarrollaron gran parte de su historia en la cueva, donde sucedía todo en todos lados.

¿Usted baja el radio cuando suena su teléfono móvil? Entonces es hombre o la excepción de la regla. Nosotros no estamos programados para hacer dos cosas al mismo tiempo. La mujer escucha la música, habla por el teléfono, guía y se pinta... todo al mismo tiempo. Si un hombre está escribiendo o mirando televisión, lo mejor será que no le pregunte en ese momento, si es que requiere una respuesta. Primero obtenga su atención, de lo contrario sólo tendrá un “anjá” que no vale por un “sí”, mucho menos por un “entendí”. Los hombres tenemos un cerebro secuencial, mientras que las mujeres son multifunción. Pero como les digo siempre, no abusen de esa función sobrenatural. Ustedes pueden hacer algunas cosas en conjunto... no todo lo que se les presente. Dejar cosas por mitad para iniciar otras no las hace más eficientes.

¿Usted le indica a alguien que gire a la derecha y señala a la izquierda? Quizá sea una mujer. Los hombres salíamos a cazar y desarrollamos un gran sentido de la orientación. Mientras que las mujeres eran recolectoras y salían en grupos. Por lo general las mujeres no tienen problemas para preguntar por una dirección, mientras los hombres preferimos pasar horas buscando antes de pedir ayuda. No se preocupe, si es hombre le tengo una buena noticia, a partir de ahora su masculinidad no se verá afectada si decide pararse y preguntar... En la edad moderna esto se vale, aunque en la antigüedad era sinónimo de fracaso de género.

¿Usted necesita comentarle los problemas a alguien? Casi seguro que es mujer. Los hombres preferimos tragárnoslos y tratar de resolverlos sin ayuda. Sólo le preguntamos a alguien que es un especialista reconocido. Las damas están acostumbradas a compartir sus problemas, no necesariamente buscando soluciones, sino a alguien que las escuche. Si usted es hombre, no le dé soluciones inmediatamente a la mujer que le cuente un problema, sólo escúchela y si ella le pide ayuda, entonces désela. Recuerde, ella quiere comunicarse, ella fue programada en un mundo junto a las demás. El hombre salía a cazar y no hablaba, sólo cazaba. Por eso vamos a pescar y durante horas no tenemos que abrir la boca, no importa cuántos hombres haya a nuestro alrededor.

Tratar de comprender al otro género es un arte, intentemos saber que somos diferentes y seguro que conseguiremos más de nuestra afiliación.

 
Estos temas están ampliados en mis libros:
¡Alcanza la Cumbre! y
¿No tienes tiempo?


Hasta la próxima entrega–.



FRASE DE LA SEMANA

“No considero que existe el sexo opuesto; ¿será porque adoro el género complementario?.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

domingo, 12 de julio de 2009

MUJER MODERNA Vs. HOMBRE ANTIGUO II

En uno de los comentarios sobre mi artículo anterior salieron varias preguntas interesantes. Las tomaré como base para desarrollar esta nueva entrada en el blog.

"¿Cómo se siente el hombre y sobre todo en qué ha cambiado su comportamiento con relación a las relaciones con las mujeres actuales (mucho más libres, sin perjuicios, haciendo lo que les da la gana)?
Para recordar un poco; en el hogar, el hombre fue el proveedor durante cuatro millones y medio de años. A tal punto que en las sociedades cuando un hombre moría, los otros se encargaban de mantener ese hogar compartiendo sus presas; en algunas sociedades esto aún se practica, como son diversos pueblos japoneses que se dedican a la pesca. Más recientemente se inventó hasta el seguro de vida, así el hombre seguía siendo el sostén económico de la familia, aún después de su desaparición física. Y el seguro de incapacidad, que tiene la misma función.
Ésta situación de tantos millones de años programó el cerebro del hombre como perdedor en caso de no poder darle sustento a la familia, o en el caso moderno, de no ser él quien dé el soporte. Igual programó a la mujer: un hombre mantenido por una mujer es visto en la sociedad como un vividor, y si hace los oficios de la casa, entonces a los ojos de los demás no es un verdadero hombre.
Vistas las bases, vuelvo a la pregunta: ¿Cómo se siente el hombre de hoy?
Podemos entender que por un lado se siente fracasado o frustrado al no poder cumplir con el papel que venía desempeñando durante tantos años. Posiblemente no lo vemos así, o no lo entendemos... pero la realidad es que en las sociedades que no han hecho la transición del macho al hombre, los masculinos tenemos esa piedra en el zapato. Hoy el hombre está muy interesado en tener una amiga moderna, pero prefiere una esposa antigua.
La mujer antigua no es la que no trabaja, recordemos que ya el macho tiene asumido que ella se encarga de la casa y del conuco. La recolección era un trabajo remunerado hace mucho tiempo, con el trueque. La mujer siempre llevó bienes a la casa, pero el macho era el que predominaba, sin él no se podía subsistir.
Los prejuicios que la sociedad le impone a la mujer, inclusive la misma mujer los tiene, han ido desapareciendo con la evolución de la misma sociedad. Y es que el trabajo fuerte ya no es sólo físico, y la labor mejor remunerada es totalmente mental. Terminaron las diferencias, el hombre y la mujer pueden desarrollar la mayoría de los trabajos en iguales condiciones.
Depender del hombre para el sustento de la casa ya no es necesario. La mujer no tiene que soportar las cosas del macho para poder subsistir, ella tiene la capacidad mental para mantener un ingreso en la casa, que hasta hace medio siglo fue el arma utilizada por los machos (no los hombres) para hacer lo que querían en la relación. La sociedad evolucionó y le quitó una ventaja al macho, eso hizo que la mujer saliera de la cueva y que evolucionara rápidamente con relación a su comportamiento social.
Ahora bien, ¿cómo se siente el hombre? Tengo que decir que el macho seguirá apareándose con la mujer que siga metida en la cueva. Mientras, el hombre ha comenzado a sufrir el revés de una sociedad que ha evolucionado a una velocidad diferente a la de él. El hombre ahora tiene que acostumbrarse a la mujer que busca lo que quiere y no le importa si tiene la función de conquistar. Tengo que decir que la mujer siempre tuvo la iniciativa y ella elegía a su pareja, contrario a lo que pensamos la mayoría de los hombres. La mujer de ahora, si quiere aparearse no espera el ejemplar más conveniente, está actuando casi como el instintivo macho, y eso le trae al hombre un trastorno con relación a su programación genética y le muda todo su esquema de elección de la pareja de largo plazo.
El hombre disfruta de su nueva condición casi pasiva, pero al momento de dar el paso para lograr algo formal, a la mujer le será cada vez más difícil hacerlo cruzar del otro lado de la calle.
No es que el hombre ha cambiado tanto en los últimos cincuenta años, es que ha aprendido a protegerse más de un embarazo no deseado. En el último medio siglo se formaron muchas parejas que han perdurado... muchas iniciaron con un hijo no planificado. Hoy eso es más difícil, y va en perjuicio de la formación de familias.
En definitiva, necesitamos seguir adaptándonos, lo malo es que la velocidad de adaptación es mucho menor que la velocidad de la evolución de la sociedad. El hombre se está acomodando a la situación; los mayores no entienden cuál es el gusto de llevarse una mujer a la cama sin disfrutar la delicia de la conquista, mientras que los jóvenes disfrutan del sexo sin necesidad de conquistar.
Las preguntas son:
· ¿Cómo podrán elegir los jóvenes a la mujer indicada si no la llegan a conocer bien en el todo?
· ¿Elegirán por el mejor sexo?
· ¿Serán más infieles que nuestros antepasados?
· ¿Podrán mantener una relación de largo plazo si el inicio fue tan prematuro?
· ¿Se adaptarán los humanos a la nueva sociedad para mantener la base de ella, que es la familia?
· ...

Más respuestas en la próxima entrega.

sábado, 4 de julio de 2009

Mujer Moderna Vs. Hombre Antiguo

 Muchas mujeres salieron de la cueva y muchos hombres no han entrado a ella. Durante muchos millones de años (cuatro y medio, por lo menos) el hombre salió en la mañana a buscar le comida y regresó en la noche, o días más tarde. El hombre era medido por el tamaño de la presa que traía a la casa. Mientras la mujer se pasó todos esos millones de años esperando al hombre que volviera y ocupándose de la casa, la cría y la recolección.
Hace menos de medio siglo, por la evolución natural de la sociedad, la mujer puede y en algunos casos se ve obligada a salir de la casa para traer la presa a la casa. Ya hacía tiempo que la presa no era un animal, sino dinero. El dinero se consigue trabajando, haciendo trabajos que las mujeres pueden desarrollar.
La controversia inicia cuando las mujeres salen y dejan parte de sus quehaceres domésticos. Ya no puede realizar todas las tareas y los hombres estamos programados genéticamente para ver a la mujer haciendo esos trabajos y hasta pensamos que dedicarnos a ellos nos quita hombría.
La sociedad evolucionó, con ella el sexo femenino... las mujeres son un gran aporte a lo que hoy es la convivencia moderna. Pero muchos hombres aún no han entrado a la casa. O sea, que estamos un poco retrasados en la evolución.
Si la mujer salió de la cueva para poder aportar al ingreso del hogar, entonces el hombre tendrá que entrar a la casa para que la familia no se desmorone. Podemos delegar tareas en las personas que nos ayudan, pero hay cosas que no se deben delegar, como la formación de los hijos, iniciando por los valores que queremos inculcarles.
Muchos hombres no terminamos de entender nuestra nueva función; ya dije cómo éramos medidos en la prehistoria, luego llegó el feudalismo y la medida se hacía por la cantidad de tierra. Pasó esa época y comenzamos a ser medidos por la cantidad de bienes. Pero lo más interesante es lo que está pasando en la sociedad que vivimos, ya el hombre no se debe medir, ahora de mide la familia. Y esa es la parte de la evolución que debe llegar a los dos géneros.
La mujer se queja de que el hombre no entra a la casa, de que no aporta haciendo parte de lo que antiguamente hacía la mujer. Pero sigue eligiendo el hombre por el tamaño de la presa que traiga a la casa. Sigue eligiendo por su programación genética.
El hombre quiere una mujer moderna, que ayude en el sustento y progreso del hogar; pero sigue eligiendo la mujer para que se ocupe de la cueva.
¡Qué paradoja!
Mi sugerencia es que abandonemos inmediatamente nuestra programación genética y comencemos a prepararnos para vivir en el mundo que hemos formado y que no volverá atrás.
Resumiendo: la mujer traerá parte de la presa, nos mediremos por lo que los dos aportamos, pero para eso tenemos que los hombres entrar a la cueva a tomar parte de las responsabilidades y las mujeres podrán elegir un hombre que gane menos que ellas, que no vivan en una competencia de creer que mejor es el que pueda aportar más a las finanzas del hogar. Las tareas deben ser repartidas, así como se reparten las entradas.
Quisiera que un día nuestra lengua ya no tenga diferencias de géneros, como es en el “aimara” una de las lenguas de Bolivia y Perú. Así tampoco podremos tener diferencias de roles. Somos diferentes, excelentes para ser complementarios... pero no para ser decantados.

Nos vemos la próxima semana

FRASE DE LA SEMANA

“Concentrarme en el pasado para vivir el futuro, es prepararme para un mundo que no existirá más”.
Diego Sosa (1966 – ···)
Escritor Dominicano