Artículos de crecimiento personal y profesional. También los puedes encontrar en mi página www.diegososa.info al igual que mis libros.
domingo, 26 de noviembre de 2017
DESTRUYENDO UN PLEITO
Hace unos días impartía un taller de Inteligencia Emocional.
Al explicar la forma de resolución de conflictos, un joven que se había
convertido ya en mi colaborador por sus interesantes aportes nos contó una
experiencia que vivió.
–Estaba subido en mi camión y delante de mí dos vehículos se
habían encontrado de frente y ninguno quería retroceder para darle paso al
otro. La discusión se extendía y el congestionamiento detrás de cada vehículo
también. Yo quería llegar a hacer mi entrega y ellos se acaloraban.
Reynaldo Lluberes le imprimía dramatismo a sus palabras y con
lenguaje noverbal nos empotraba en su relato.
–Yo los miraba desde arriba y decidí bajar. Me dirigí al
señor que tenía su vehículo delante del mío y le dije: “Don, usted va a echar
para atrás”. Me miró raro y me dijo: “¿Por qué yo y no él?” “Porque a usted se
le ve que es más inteligente.”
Todos reímos de la ocurrencia de quien sus compañeros llaman El Español… aunque es de San José de
Ocoa.
–Él me miró, sonrió y me dijo: “Me convenciste”. Todo terminó
ahí.
Muchas veces dejamos que el orgullo nuble nuestra razón y nos
dedicamos a competir en vez de enfocarnos en conseguir nuestro objetivo.
Ceder un poco de espacio puede llevarnos a nuestra verdadera meta,
que en este ejemplo no era ganar la batalla generada, sino llegar al lugar al
que se dirigían estos dos caballeros.
Mi amigo Reynaldo los pudo haber dejado discutir o hasta
empujarlos o amenazarlos con su gran camión, pero buscó una solución creativa.
Como lo que estaba en juego era el orgullo, sabiamente le dijo a uno que él era
más inteligente… y no tan sencillo como decirlo, le sugirió que sería quien
rompería el tranque demostrando que era el más inteligente.
Puede ser que no seamos parte del problema, o que nos afecte
indirectamente, interponiéndose ante nuestros objetivos. Lo importante es
identificar cuál es la meta de cada uno. Teniendo la información podemos buscar
una solución creativa que cubra las necesidades de los involucrados.
Si se encuentra en un conflicto le sugiero no concentrarse en
sus objetivos, es mejor enfocarse en determinar cuál es el de las demás partes
involucradas. Luego haga una propuesta que cubra las necesidades de todos.
Pero, siempre hay un pero, solo cuéntele cómo ellos llegarán a sus metas. ¿Se
atreve a experimentarlo?
Por: Diego A. Sosa
Más en mi libro: Migomismo II
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viernes, 10 de noviembre de 2017
¿NOS PARECEMOS A NUESTROS HOBBY?
Almorzando hace unos días con parte del equipo de trabajo
de un cliente conocí a una nueva colaboradora. No hablaba y bromeé con su
comportamiento introvertido. Mi amiga Michelle dijo desde el otro extremo de la
mesa: “Pregúntale por su hobby y sabrás cómo es”.
No entendí bien y solicité explicación. Me detalló que
las personas muestran cómo son con la pasión que ejercitan.
–“¿Cuál es tu hobby?” –interpelé a la novata de la
oficina.
–“Motocross” –me respondió con seguridad.
Definitivamente que la callada joven no aparentaba
practicar un deporte como ese.
–“¿Qué me dices de ella, Diego?” –me retó Michelle.
Es interesante cómo decimos tanto con nuestras
actuaciones. Queremos conocer a las personas y nos fijamos mucho en lo que
dicen y muestran, pero poco en lo que hacen y lo que dejan de decir.
Aunque también lo que muestran nos dice mucho… Si sabemos
leerlos vemos lo que ocultan. Alguien con un teléfono que no debería haber
comprado porque el dinero no le alcanza o por tener deudas u otras tantas
necesidades prioritarias no cubiertas nos dice que no está contento con lo que
es. Quiere que lo reconozcan como alguien que aún no ha llegado a ser… y de
seguir ese comportamiento quizá nunca llegue.
–Luchadora –dijo el más experimentado de la mesa.
Los demás se arriesgaron también con sus observaciones. Le
recomiendo que haga el ejercicio: Cierre los ojos y comience a detallar cómo es
una joven dama que sube a una motocicleta, salta, se ensucia, compite… todo
esto en un terreno hostil y entre una parvada de individuos que luchan por
llegar primero mientras dejan atrás innumerables obstáculos.
–Corre riegos, pero reconocen el terreno antes de
acelerar al máximo. Calcula cada salto y reconoce cada obstáculo. No le teme,
pero los respeta –me aventuré a decir.
Mi nueva conocida recibió una retroalimentación detallada
entre todos:
Individualista, calculadora, arriesgada, etcétera. Solo
reía y asentía. Me imagino que no todas las chicas que montan motocross son
iguales, pero el juego dio resultado en esta ocasión.
Pensemos en alguien que monta caballo o que juega tenis.
Toca guitarra o quizá violín. Todos caminamos por hobbies que nos gustan y quizá
nos moldean. Me imagino que preguntarle a los que nos rodean por sus aficiones
podrá ayudarnos a conocerlos mejor. ¿Se atreve a interpelarlos?
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domingo, 24 de septiembre de 2017
ALEGRANDO EL PASADO
Un día una amiga me contaba que no quería volver a vivir sus años de infancia. Me extrañó mucho, ya que visita su pueblo con mucho cariño, cuenta bellos momentos y no se le nota rechazo a ese pasado. “No es que me arrepienta, solo que hubiese preferido otra vida”, me expresó para hacerme entender la situación.
Muchas personas se empeñan en cambiar su pasado, como si se pudiera. Especulan sobre cómo hubiese sido de haber tenido otras oportunidades, los padres otros ingresos, haber vivido en otro país, etc.
Lo malo es que dejan de lado lo que hoy son, que tampoco lo pueden cambiar… Preciso: podemos influenciar en lo que seremos, lo que somos es ya un hecho.
“Mientras más feliz sea tu presente, más feliz será tu pasado”, le dije a mi amiga. Me puso cara de no entender mi raro planteamiento. “Soy feliz”, me encaró: “Tengo una bella familia, mis padres son maravillosos y mis hermanos son lo mejor que me ha tocado”.
El pasado nos forja, para bien o para mal. El presente es la suma de lo que hemos vivido, lo que ya construimos y la base sobre la que construiremos el futuro.
Lo complejo es concentrarse en lo malo del presente para aborrecer el pasado. Lo que no nos gusta del hoy debe ser el motor para cambiar un porvenir y no dejarlo que llegue por pura suerte… nos debe servir para construir el futuro en que queremos estar, en el que deseamos vivir.
En ocasiones no nos planteamos ese futuro y terminamos colocando la vela para que tome el viento desde el lado que venga. No nos damos cuenta que la dirección del bote no la da el viento, sino el timón.
Si nos concentramos en lo bueno del presente podremos alegrarnos del gran pasado que tuvimos. Tomaremos los hechos que forjaron nuestro hoy y estaremos en el mejor camino de construir un porvenir armonioso y feliz, como enseño por extenso en mi libro ¡Alcanza la cumbre!, un relato de mi experiencia de subir al pico Duarte, donde cada paso me enseñó que la vida es como esa caminata, se construye con pasos firmes y disfrutando el camino andado.
¿Se atreve a sacar un punto positivo de su presente y reconstruir lo bueno del pasado que lo llevó ser como es?
POR: Diego A. Sosa
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lunes, 18 de septiembre de 2017
SI CAMBIO LOGRO
Si cambio lo que puedo logro lo que quiero. Es una filosofía
que tengo y me da mis resultados. Manejar los cambios es cada día más
importante y diría que en el momento que vivimos es imprescindible.
Veo personas que logran lo que quieren porque planifican y
se enfocan en ello. Hasta no conseguirlo no descansan. Mientras otros solo lo
consiguen cuando los empujan, o sea, cuando no les queda de otra. También existe
un grupo que un día mirará atrás y dirá que en su próxima vida lo hará diferente.
Pienso que ya será tarde.
Hay cosas que no podemos cambiar, otras es preferible no
modificarlas. La diferencia puede ser grande, pero no se percibe a simple
vista. Lo importante es concentrarnos en las que sí podemos cambiar, las que
están en nuestras manos. Aquellas que al transformarlas, ya sean por completo o
parcialmente, nos llevarán a lo que queremos.
Esperar no es de sabios. La evolución de nuestro alrededor
sin nuestra participación nos suele llevar a un lugar donde no sabemos si
queremos estar. Lo que estoy seguro es que no es el lugar elegido.
La clave puede estar en hacernos protagonistas de nuestra
situación o ser víctimas por abandono. Siempre hay razones de peso para echarle
la culpa a lo externo. Lamentablemente hay pocos argumentos para movernos a
cambiar lo que no nos gusta o lo que sabemos podemos mejorar.
Vivir en una zona de confort es maravilloso, siempre que ese
lugar no tenga potencial para ser mejor. No quisiera dar un paso fuera de mi
zona de confort si pusiera en peligro todo mi bienestar. Prefiero mirar fuera
de mi comarca y encontrar potencial de mejora. Luego trazo un plan para
extender mi territorio.
Claro que hay microclimas dentro de mi zona que no son de mi
simpatía. Pero muchas veces no tenerlos puede significar estar peor… antes de
cambiarlos tengo que encontrar una posible mejora.
Querer algo y perseguirlo es primordial para el humano. En
el camino encontraremos obstáculos, algunos hasta insalvables. Trazaremos otro
camino y modificaremos los objetivos, para bien y para mal.
Debo tomar en mis manos el guía para obtener los logros que
parecen metas. Se ven distantes y quizá sean solo sueños… nunca dejemos de
soñar, ni tampoco de despertar y convertir esas fantasías en realidades. ¿Se
atreve a cambiar algo para lograr lo que sueña?
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sábado, 9 de septiembre de 2017
TRUCO PARA TENER MÁS TIEMPO (Video)
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martes, 5 de septiembre de 2017
¿QUÉ ES UN PROBLEMA?
“Tengo demasiados problemas” me expresó un lector hace unos
días. Desde verse empujado a salir de su país, no tener papeles para poder
trabajar en donde hoy vive, relaciones tensas con su pareja, condiciones de
nacimiento y más; algunas las ha ido mejorando y otras no tiene forma.
Lo que puedo resolver:
No es tan problema, es un inconveniente que debo superar con acciones. Es
cuestión de actitud.
En ocasiones escucho a personas decir que tienen problemas
por no poder comprar lujos que quisieran. Muy típico es no poder salir de
vacaciones donde desean. ¿Son problemas todos los que consideramos y llamamos
problemas?
La palabra problema tiene una amplia acepción y mucho más
variada utilización. Tener problemas es de humanos, la pregunta es si queremos
y podemos resolverlos, o si nos quedaremos esperando que se resuelvan por sí
solos o que exploten. Veamos algunas diferencias:
Lo que no puedo
resolver: Sea porque no está en mis manos o porque no tengo la posibilidad.
No creo que sea para preocuparme si no me puedo ocupar. Vigilarlo es lo único
que puedo hacer para sentir que estoy un poco en sobreaviso. Utilizar mis
energías para lamentarme no me ayudará. Quizá por eso veo personas con
enfermedades terminales que son más felices que otros que no las tienen y quizá
nunca las tendrán… inclusive sufren menos su condición que quienes los rodeamos.
Lo que creo que no
puedo resolver: Una cosa es no poder y otra es creer que no se puede. Un
dicho reza: “Si una persona te dice que te pareces a un camello no hay por qué
preocuparte; si dos te lo expresan, corre al espejo a verte la joroba”. Si creo
que no puedo y varios me insisten en que hay solución, no es momento para
lamentarme, sino para accionar.

Posibilidades de
mejora: Utilizamos la palabra problema para situaciones que podemos
mejorar. Es un buen inicio ponerle ese nombre, nos ayuda a focalizarnos en
acciones. Querer unas vacaciones y sentir que existe un problema nos puede
ayudar a encaminarnos a su realización.
Como enseño en mi libro Migomismo,
es cuestión de hacernos protagonistas de las situaciones y no quedarnos como
víctimas de ellas, cambiando lo que puedo para lograr lo que quiero.
¿Se atreve a ver en profundidad el próximo evento que llame
problema y tomar acciones propias para mejorar lo que puede cambiar?
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domingo, 3 de septiembre de 2017
jueves, 31 de agosto de 2017
"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" II
La pasada semana escribí una primera parte de este tema.
Como decía, es un término (del inglés knowmad) creado por John Moravek. Se
trata de cómo algunas personas van cambiando su conocimiento.
Hace unas semanas abrimos en mi casa la temporada de mini
tenis de mesa. Es verano y pudimos sacar la reducida mesa al patio. La cuadrúpeda
tuvo un inconveniente y mientras está parada está bien, pero para moverla se
separa en pedazos. Comenzó una lluvia y con mi hijo menor queríamos
transportarla sin desarmarla… ya saben vagancia masculina.
Se me ocurrió una forma, que sigue siendo útil, con un palo
de escoba. Mi hijo me dice: “Te salió nuevamente el ingeniero. Siempre buscando
soluciones a los inconvenientes”. Viniendo de un estudiante universitario de
física fue para mí más que un cumplido.
Quizá nunca lo había pensado así. Mi formación ingenieril me
lleva a pensar en soluciones cuando encuentro escollos. Me puse a analizar cómo
he aprendido tantas cosas por querer avanzar en áreas que hasta podría delegar…
pero que muchas veces me resulta más útil o asertivo saber.
Hace unos días participé en un curso largo e intenso de cómo
hacer presentaciones (utilización avanzada de un programa de computadora que
hace décadas uso). Después de tanto tiempo utilizando el programa que uso me di
cuenta que las nuevas versiones, que también implemento, me habían superado. No
había evolucionado, no fui nómada en un conocimiento que me resulta de tanta
utilidad. Estaba en una zona de confort.
Una vez aprendí a hacer páginas web para tener el dominio de
la mía. Así como otros tantos programas, como las ediciones de video y muchos
más. Quizá no era necesario obtener tantos conocimientos, muchos de los cuales hoy
ya están desactualizados, aunque en su momento me fueron muy útiles.
La ventaja que veo es la de estar abierto a modificar,
evolucionar y adquirir nuevos conocimientos.
No es que quiero saber de todo, ni ser el mejor. Quiero
resolver mis problemas… Y cuando hablo de problemas me refiero tanto a
inconvenientes como a posibilidades de mejora.
Estar abierto al aprendizaje es esencial, como detallo en mi
libro sobre el manejo de los cambios ¿Forastero yo?
Hay demasiadas situaciones en la vida que requieren de
nuevos conocimientos para llevarlas a una mejor realidad: ¿Se atreve a
descubrir una y adquirir los conocimientos para lograrlo?
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domingo, 27 de agosto de 2017
martes, 22 de agosto de 2017
domingo, 20 de agosto de 2017
"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" I
Hace unos días me tropecé con este interesante término (del
inglés knowmad) creado por John Moravek. Se refiere a los trabajadores que son
innovadores, imaginativos, creativos y algunas características más.
Recuerdo una frase que escuché hace buen tiempo que me causó
mucho repudio: “Aprender a desaprender lo aprendido”. Había entrado a trabajar
en una empresa y lo que traía de experiencia me lo querían quitar ya que había
que aprender cosas nuevas.
Por un lado, me pareció absurdo que lo nuevo que traía no
debía ser usado solo porque debía aprender cosas nuevas. De la misma forma, me
preguntaba si me habían contratado por lo que sabía o por lo que iba a
aprender... me imagino que por las dos cosas.
Ser nómada y desaprender lo aprendido no es lo mismo. La
creatividad está basada en un proceso, que se monta en lo que ya hay,
aprovechando lo que es utilizable y descubriendo lo que es mejorable.
Por ejemplo: Estamos en un momento de suma importancia para
la industria automovilística. Los fabricantes tradicionales se ven enfrentados
a normas medioambientales que no pueden cumplir si quieren que las personas
estén felices con la potencia de sus autos. Una paradoja porque los que compran
quieren autos potentes, pero ambiente limpio.
Sus manipulaciones tecnológicas les han llevado a un repudio
general y a que se esté pensando en la prohibición de vehículos accionados con
combustibles tradicionales. Algunos países ya programaron y en menos de 15 años
piensan no tener vehículos que emitan polución.
Llegó el momento del auto eléctrico o de algún otro tipo de
combustible que no genere residuos dañinos. ¿Es tiempo de idearse algo
completamente diferente a lo que hoy tenemos? Quizá, pero la verdad es que
todos intentan subirse en el mismo auto y cambiarle la forma de hacerlo mover.
Es un gran cambio de una pequeña parte.
La evolución de conocimiento debe darse tomando en cuenta
las experiencias. El humano es especialista en cambiar, y cada vez lo logra con
menos tiempo y cambios más grandes.
Dejar atrás algunos conceptos y filosofías es natural, solo
que antes estábamos obligados, hoy nos quieren obligar. Además, un viejo de
antes tenía 30 años, estaba mentalmente interesado en cambiar. Ahora es un
niño. Los que nos enfrentamos a aprender ya pasamos de cincuenta.
¿Se atreve a buscar nuevos conocimientos para solucionar el
próximo problema que encuentre?
"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" II
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martes, 15 de agosto de 2017
¿DECIDIMOS POR CORAZONADAS?
“Me resulta muy difícil
decidir si lo pienso dos veces”, me dijo una amiga hace unos días. La primera
decisión la tomamos por intuición, luego entra la razón. ¿A quién le debemos
hacer más caso?
Diría que depende de
varios factores, entre ellos:
1. º La importancia del resultado: Un cirujano no puede accionar
según corazonadas. Es necesario pensar varias veces antes de decidir. Otras
decisiones no tienen resultados de tanto impacto. Es como un bateador en cuenta
de 3 bolas sin strikes. Puede elegir con facilidad si atacar al próximo
lanzamiento o no. No es igual en 0 bolas y 2 strikes. Un atacante en fútbol
puede arriesgarse a fallar un pateo a puerta, pero si el defensa yerra cerca de
su arco puede costarle el juego a todo el equipo… muchas veces el campeonato o
hasta el primer lugar en el mundial.
2. º Experiencia: Claro que en el ámbito que se requiere tomar la
decisión. Cuando en ocasiones anteriores hemos accionado sobre un caso
idéntico, nuestro cerebro pensará rápidamente en lo que hizo en el pasado. Si
estuvimos conformes con el resultado, lo más probable es que rápidamente
tengamos la tendencia, que será involuntaria.
La ciencia nos ha dado
muchas respuestas a lo que pasa en nuestro cerebro para tomar una decisión. Nos
puso en evidencia sobre lo que el inconsciente hace mientras nos enfrentamos a
una situación.
Nuestro cerebro hace
conexiones entre las neuronas. Esto sucede cada vez que enfrentamos una
información nueva. Mientras más usamos esa carretera, más fuerte se convierte
la conexión y más fácil es andar el camino. Es como si la carretera se
ensanchara.
En caso de enfrentar una
situación nueva, o con variables no conocidas, el camino a recorrer puede ser
otro, pero la información llega, tomamos una decisión inconsciente y ella
influenciará todo el tiempo, no importa que la razón no llegue a una
conclusión.
Cuando nos encontramos en
una encrucijada nuestro inconsciente presiona de todas las maneras posibles
para que su decisión sea la tomada en cuenta. La indecisión es una manipulación
muy bien elaborada por nuestro amigo de las tinieblas. Al final casi siempre
tomamos la decisión que él quiere… en conclusión, es una corazonada lo que nos
ayuda.
¿Se atreve a tomar su
próxima decisión que no importe el resultado con la primera decisión que le
venga a la mente?
POR: Diego A. Sosa
Más en el libro: Migomismo - Su Inteligencia Emocional Interna
jueves, 10 de agosto de 2017
O CAMBIO O ME CAMBIAN
Sentado hace unos días en el café de la librería me abordó un caballero. “Después de leer su libro ¿Forastero yo? sobre los cambios estoy convencido que me até hace muchos años a mi empleo y no quiero salir de la zona de mi confort”. En pocos minutos me explicó que ya pasa de los 40 años y ahora sabe que si no cambia lo cambiarán.
Las empresas evolucionan y el que no lo hace con ellas tiende a convertirse en un estorbo. Depende la posición que tenga tardará más o quizá menos en pasar el calvario. Podrá luego decir que cambió, pero la realidad es que lo cambiaron.
El que está alto en la jerarquía y no cambia tiende a desmotivar a los que debajo se han subido al tren, los que se encuentran en un dilema terrible. Un jefe que no subió y desde abajo los hala. Este tema lo trataré en otro escrito, seguiré con el caso de mi lector.
La zona de confort es preciosa, aunque si no la extendemos se convierte en nuestra propia cárcel. No pienso que siempre sea necesario salir de ella; no soy de la filosofía de cambiar solo por el hecho de que hay que cambiar. Cuando estoy bien lo que trato es de agrandar mi territorio, sin arriesgar el terreno adquirido. Es como comprar el terreno de junto a la casa. Aunque siempre intento prepararme para cambios que puedan venir, así estar prevenido.
Si no cambio paulatinamente, o de ser necesario bruscamente, puedo estar seguro que me cambiarán.
El caballero que me abordó en el café estaba peor de lo que él había notado. Su posición de dirección en la empresa lo había superado. Nuevos sistemas de liderazgo eran exigidos y él seguía en el método de jefatura. Sus compromisos financieros eran totalmente dependientes de su salario y no había pensado en una variación en su vida.
Salir de la zona de confort era obligatorio. Necesitaba un plan. En pocos minutos le hice entender que su mejor opción era adaptarse al sistema que la empresa le exigía. Si quería después probar suerte fuera ya tendría tiempo para accionar en ese sentido.
¿Se atreve a revisar en qué puede cambiar para mejorar su calidad de vida, y en qué debe cambiar para que no lo cambien?
Las empresas evolucionan y el que no lo hace con ellas tiende a convertirse en un estorbo. Depende la posición que tenga tardará más o quizá menos en pasar el calvario. Podrá luego decir que cambió, pero la realidad es que lo cambiaron.
El que está alto en la jerarquía y no cambia tiende a desmotivar a los que debajo se han subido al tren, los que se encuentran en un dilema terrible. Un jefe que no subió y desde abajo los hala. Este tema lo trataré en otro escrito, seguiré con el caso de mi lector.
La zona de confort es preciosa, aunque si no la extendemos se convierte en nuestra propia cárcel. No pienso que siempre sea necesario salir de ella; no soy de la filosofía de cambiar solo por el hecho de que hay que cambiar. Cuando estoy bien lo que trato es de agrandar mi territorio, sin arriesgar el terreno adquirido. Es como comprar el terreno de junto a la casa. Aunque siempre intento prepararme para cambios que puedan venir, así estar prevenido.
Si no cambio paulatinamente, o de ser necesario bruscamente, puedo estar seguro que me cambiarán.
El caballero que me abordó en el café estaba peor de lo que él había notado. Su posición de dirección en la empresa lo había superado. Nuevos sistemas de liderazgo eran exigidos y él seguía en el método de jefatura. Sus compromisos financieros eran totalmente dependientes de su salario y no había pensado en una variación en su vida.
Salir de la zona de confort era obligatorio. Necesitaba un plan. En pocos minutos le hice entender que su mejor opción era adaptarse al sistema que la empresa le exigía. Si quería después probar suerte fuera ya tendría tiempo para accionar en ese sentido.
¿Se atreve a revisar en qué puede cambiar para mejorar su calidad de vida, y en qué debe cambiar para que no lo cambien?
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lunes, 7 de agosto de 2017
DESPERDICIAR TIEMPO NO ES DE SABIOS (Audio)
Cuando el tiempo no alcanza para hacer lo que en realidad queremos hacer, y hasta para hacer lo que tenemos que hacer, es el momento de encontrar dónde están los desperdicios.
Aquí te presento algunas opciones para tener más tiempo.
El método completo en el libro: ¿No tienes tiempo?
Por:
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor
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viernes, 4 de agosto de 2017
EGOISTA, INDIVIDUALISTA Y FELIZ
Hace unos momentos recibí un interesante correo-e. La persona me felicitaba por mi libro ¿Forastero yo?, lo había terminado de leer hacía muy poco. Al final de su atento y motivador mensaje me preguntaba: “¿No es egoísta su filosofía de vida?”
Mi respuesta fue concisa, no sin antes pasarle mi agradecimiento por la valoración de mi libro. “Sí, es egoísta e individualista mi posición y filosofía de vida.”
Debemos entender que los seres humanos somos diferentes. Al formar una pareja no estamos uniendo nuestros gustos y filosofías de vida. Tampoco debemos hacer una nueva vida al 100% de nuestro tiempo.
Pienso que aceptar a los demás es un gran paso, adaptarme a ellos en lo que puedo, es otro. Querer ser un apéndice de otra persona es lo que no considero viable.
Veo como muchos se quejan porque han pasado parte de sus vidas endosándoles la de ellos a otros (pareja, amigos, familiares, hijos, etc.) y luego esperan la recompensa que no llega… por lo menos, en la dimensión que esperan.
Tengo siempre que dividir: Lo tuyo, lo mío y lo nuestro. Es aceptar, ser aceptado y vivir en conjunto. Son tres partes de la vida que no debemos olvidar en cada relación.
Analizar los gustos de otros y compararlos con los nuestros nos puede llevar a encontrar actividades de disfrute compuesto.
Aceptar que los otros son diferentes me debe llevar a entender que también lo soy. Además, cada persona es única. Entonces estoy en la obligación de tener gustos y actividades propias.
Obligar a los demás también es terrible. No sería egoísta, sino un terrorista. Mis hijos no eligieron los deportes que yo conocía; no podía yo exigir que les gustaran solo para tener su compañía.
Mi filosofía, la que cuestiona mi lector antes mencionado, dice que hago las cosas primero por mí. La consecuencia es que beneficio a los otros. Insisto, primero por mí y sin dañar a nadie.
Yo decidí aprender del deporte elegido por mis hijos, así lo vivía por mí y ellos se beneficiaban también. Hoy que están adultos buscan deportes que yo jugué, no creo que sea reciprocidad, sino que disfrutan a su viejito con una filosofía de vida que han aprendido viviéndola.
¿Se atreve a listar lo que le gusta hacer que no está haciendo y sacar el tiempo suyo para poner felicidad en su vida al ejecutar esa actividad?
Mi respuesta fue concisa, no sin antes pasarle mi agradecimiento por la valoración de mi libro. “Sí, es egoísta e individualista mi posición y filosofía de vida.”
Debemos entender que los seres humanos somos diferentes. Al formar una pareja no estamos uniendo nuestros gustos y filosofías de vida. Tampoco debemos hacer una nueva vida al 100% de nuestro tiempo.
Pienso que aceptar a los demás es un gran paso, adaptarme a ellos en lo que puedo, es otro. Querer ser un apéndice de otra persona es lo que no considero viable.
Veo como muchos se quejan porque han pasado parte de sus vidas endosándoles la de ellos a otros (pareja, amigos, familiares, hijos, etc.) y luego esperan la recompensa que no llega… por lo menos, en la dimensión que esperan.
Tengo siempre que dividir: Lo tuyo, lo mío y lo nuestro. Es aceptar, ser aceptado y vivir en conjunto. Son tres partes de la vida que no debemos olvidar en cada relación.
Analizar los gustos de otros y compararlos con los nuestros nos puede llevar a encontrar actividades de disfrute compuesto.
Aceptar que los otros son diferentes me debe llevar a entender que también lo soy. Además, cada persona es única. Entonces estoy en la obligación de tener gustos y actividades propias.
Obligar a los demás también es terrible. No sería egoísta, sino un terrorista. Mis hijos no eligieron los deportes que yo conocía; no podía yo exigir que les gustaran solo para tener su compañía.
Mi filosofía, la que cuestiona mi lector antes mencionado, dice que hago las cosas primero por mí. La consecuencia es que beneficio a los otros. Insisto, primero por mí y sin dañar a nadie.
Yo decidí aprender del deporte elegido por mis hijos, así lo vivía por mí y ellos se beneficiaban también. Hoy que están adultos buscan deportes que yo jugué, no creo que sea reciprocidad, sino que disfrutan a su viejito con una filosofía de vida que han aprendido viviéndola.
¿Se atreve a listar lo que le gusta hacer que no está haciendo y sacar el tiempo suyo para poner felicidad en su vida al ejecutar esa actividad?
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viernes, 28 de julio de 2017
VISITAR A LOS MAYORES (Audio)
Visitar a los mayores no debe dejarse para después.
Intercambiar abrazos no se sustituye por fotos en las redes o mensajes que quizá ellos no leen.
Llegar a tiempo a la funeraria es llegar muy a destiempo de su vida.
De mi libro: Migomismo II - Su inteligencia interpersonal
Diego A. Sosa
Intercambiar abrazos no se sustituye por fotos en las redes o mensajes que quizá ellos no leen.
Llegar a tiempo a la funeraria es llegar muy a destiempo de su vida.
De mi libro: Migomismo II - Su inteligencia interpersonal
Diego A. Sosa
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miércoles, 26 de julio de 2017
PESIMISMO ÚTIL
Unos meses atrás un cliente me solicitó evaluar a su personal, especialmente a la jefa del Departamento de Finanzas. Al finalizar me confesó que buscaba una cierta excusa para salir de ella. Le resultaba pesimista y sentía que lo frenaba en sus nuevos emprendimientos. Tengo que anexar que esa señora además era su madre.
El pesimismo llega cuando al evaluar una situación sentimos que lo que podemos ganar no vale la pena ante la posible pérdida. Muchas veces es por desconocimiento, otras por falta de información y en algunos casos es una actitud endógena de la persona. O sea, existen individuos que se concentran solo en lo que se puede perder.
Curiosamente, mi cliente es un gran emprendedor y ha tenido mucho éxito en sus aventuras comerciales. Él decía que “a pesar de su madre”; yo le expliqué que “debido a su madre”.
El temor es una emoción útil en demasía. Sin ella estaríamos positivos todo el tiempo y los riesgos no existirían… bueno, no en nuestras mentes, sí en la realidad. No tomar en cuenta situaciones negativas con altas probabilidades de ocurrir puede llevarnos a un suicidio comercial.
Temer es de humanos y no se aprende, viene muy dentro de nosotros, como explico junto a las otras emociones y la forma de controlar nuestras reacciones en mi libro “Migomismo – Su inteligencia emocional interna”. Las alertas son magníficas si queremos prepararnos para convertir eventualidades en obstáculos saltables. Es solo hacerle caso al aviso.
Un pesimista al mando es posible que no permita el avance. El mismo, al lado de un optimista, hace una combinación que, bien llevada, pocas veces fallará.
Un freno puede reducir nuestra marcha y hasta no dejarnos arrancar. Por otro lado, es indispensable para no chocar. Como vemos, no es andar con el freno activado, sino utilizarlo cuando es necesario.
Los optimistas tienden a minimizar los riesgos. Analizan la situación sin medir bien los peligros. Contrario a los pesimistas, que se centran más en lo desconocido que en las opciones de triunfo.
Cada vez que mi cliente le mostraba a su jefa de finanzas un negocio, ella le enseñaba las paredes con que se encontraría (dejando salir los miedos). Él tomaba las precauciones (buscando soluciones) y cuando emprendía se convertía en un éxito. Esa es la fórmula.
¿Se atreve a traducir los miedos para accionar, convirtiendo los riesgos en obstáculos salvables?
Más en mi libro: Migomismo - Su Inteligencia Emocional Interna
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lunes, 24 de julio de 2017
CRIANZA PERFECCIONISTA OBTIENE HIJOS... (Audio)
¿Qué logramos con una crianza perfeccionista?
Cuando intentamos que nuestros hijos sean perfectos podemos estar llevándolos por un lugar que no siempre es el mejor para afrontar la vida moderna. Aquí mis consideraciones.
Más en el libro: Migomismo II . Su inteligencia Interpersonal
Diego A. Sosa
Cuando intentamos que nuestros hijos sean perfectos podemos estar llevándolos por un lugar que no siempre es el mejor para afrontar la vida moderna. Aquí mis consideraciones.
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jueves, 20 de julio de 2017
IMPLICACIONES DEL PERFECCIONISMO
En un coaching hace unos días mi cliente quiso trabajar cómo
tratar con una compañera de trabajo que es perfeccionista. “Ella sabe que lo es
y no tiene la menor intención de cambiar”.
En la vida los extremos tienden a complicar la existencia
propia y la de los que nos rodean. Y más si se encuentran personas de polos
opuestos. No quiero decir que mi coachee fuera lo opuesto a ella, pero así lo
considera su compañera.
Para que seamos complementarios debe haber de los dos lados.
La situación se complica cuando una de las partes está muy alejada del centro.
El perfeccionista siempre verá a los demás como deficientes, el que está en el
otro extremo sentirá demasiada exigencia para situaciones que según él no lo
ameritan; todo dependerá del punto de vista.
Los perfeccionistas, por lo regular, viven con más estrés
del necesario, hasta llegan a enfermarse con facilidad. Una coma mal colocada
puede llevarlos al borde de un ataque de nervios. Cuando son tantas las
versiones que hay de usar tan útil amiga (según los escritores, no los lingüistas)…
Debo reconocer que hay reglas inviolables, la gran mayoría no las tomamos en
cuenta y muchos ni las conocen. Le aseguro que a los del extremo de la perfección
les es muy difícil sobrellevar la situación.
Pongo el ejemplo de la coma porque en la mayoría de los
casos los perfeccionistas desarrollan una dedicación a las letras que me
sorprende. No sé por qué, pero les encanta la gramática. ¡Cuánto sufren!
Las relaciones humanas con perfeccionistas son complejas. Ya
sea en lo familiar, personal o laboral. No podemos cambiarlos, debemos tratar
de llevarnos lo mejor posible.
Cuando son nuestros jefes no podemos más que aprender a
cometer la menor cantidad de errores posibles. Si no está dispuesto o no podrá
llegar al nivel requerido, es mejor que busque otro jefe. Pasarse la vida
tratando de trabajar con una persona de estas características no será lo más
divertido que tendrá en su existencia.
Si es jefe de un perfeccionista puede aprovechar para
complementarse. Con el cuidado de no tender a la parálisis. Hay trabajos que no
tienen que ser perfectos, lo importante es que se terminen con la menor
cantidad de errores.
Mi método para ser más asertivo está por completo en mi libro ¿No tienes tiempo? En él muestro las formas de tomar la decisión cuando tenemos las opciones de buscar la perfección o atender a la urgencia.
¿Se atreve a ser más tolerante moviéndose un poquito hacia
el centro siendo menos de uno y más del otro?
Por: Diego A. Sosa
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domingo, 16 de julio de 2017
CAMBIANDO QUEJAS POR PROPUESTAS (Audio)
Cuando nos quejamos es muy difícil crear el cambio que queremos. Hacer una propuesta puede llevarnos a donde queremos estar.
Por: Diego A. Sosa
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DISTRACCIONES QUE CUESTAN
Hace unos días, una amiga me enrostró mi deficiencia (atraso, falta de evolución, etc.) tecnológica. Quería comunicarse conmigo y no me encontró en WhatsApp. No valió explicarle que existen otros medios de comunicarse conmigo… y con todas las personas.
Ya lo sé, luzco como un inadaptado social y lo acepto. No estoy aún en disposición de entrar en algunos medios “sociales” y pago el precio. Mi pregunta es ¿Cuánto pagamos por estar al alcance de todos y a todo momento?
Desde hace dos décadas vengo luchando contra la corriente del diluvio de informaciones. Es una lucha que tengo pérdida desde antes de iniciarla, pero… el problema no es la herramienta en sí, sino el uso que muchos le damos.
Para una persona retirada que quiere estar en comunicación con sus seres queridos es una ventaja desde todos los puntos de vista. El problema puede estar en la recepción de mensajes que no aportan (incluyendo en lo emocional) o a horas no provechosas.
Levantar la vista de lo que se está haciendo para ver si el mensaje que llegó es importante ya es una distracción en sí. No se puede imaginar cuántas veces lo hacemos hoy en día: ¿Cuánto tiempo nos cuesta? Le aseguro que una cantidad demasiado valiosa.
No es el tiempo de leer el mensaje, que es el que la mayoría cuenta, es el de la distracción. Si al escribir esta columna le pongo atención a lo que pasa a mi alrededor (estoy sentado en un café con un delicioso capuchino) posiblemente necesite una hora para redactar lo que en mi oficina me lleva unos quince minutos.
Una señora que entró en este momento me hubiese hecho desviar la vista de no haberme puesto de espaldas a la entrada. El joven que habla altísimo por su teléfono móvil no me dejaría concentrarme de no tener una suave música en mis auriculares (y como quiera lo escucho y me hala con enormes fuerzas la atención).
Como ve, antes de iniciar me preparé para disminuir las fuentes de distracción que sabía podían impedirme terminar mi trabajo en el tiempo que considero efectivo, como enseño en mi libro ¿No tienes tiempo? Si me descuido no puedo hacer mi trabajo y eso me quita dinero del bolsillo… las distracciones me cuestan.
¿Se atreve a identificar alguna distracción que vaya a tener y tomar medidas para anular o aminorar su efecto?
POR: Diego A. Sosa
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miércoles, 12 de julio de 2017
CORRIJA LOS ESCAPES DE ENERGÍA (Audio)
Existen muchas fuentes ladronas de energía, debemos descubrir cuáles nos están sacando las nuestras y ponerle fin a su robo. Más en mi audio de la semana.
Por: Diego Sosa
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Por: Diego Sosa
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martes, 11 de julio de 2017
4 MINUTOS PARA MEJORAR
La pasada semana, al terminar una conferencia me abordó una señora para decirme que lo planteado sobre mejorar la calidad de vida le parecía extraordinario, pero pensaba que no era posible llegar a tan preciado objetivo.
Estamos pasando momentos diferentes a los que vivimos cuando éramos pequeños. Me refiero a la velocidad que le estamos dando a la vida. Cuando salí del país a estudiar, la comunicación escrita era por fax para el que tenía la posibilidad; con los amigos utilizábamos las cartas. En el tiempo que redactaba una carta he recibido hoy por lo menos diez correos electrónicos. Y los que usan salas de conversación vía telefónica quizá varias decenas de mensajes. Tal vez esta realidad actual nos lleva a que veamos un objetivo y lo queramos alcanzar en el segundo siguiente.
Estar en la cima de una montaña no se logra por arte de magia, o solo por quererlo o soñarlo. Necesitamos recorrer el camino (si no es que lo hacemos por la vía del helicóptero). La mala noticia es que para andar el camino de la mejor manera debemos prepararnos con anticipación.
Entrenamientos periódicos dirigidos a obtener la condición física necesaria para el ascenso es lo que nos llevará a lo más alto de la montaña. Como vemos, los pasos comienzan antes de iniciar la escalada, y en definitiva, es poquito a poquito.
Mejorar la calidad de vida no lleva un tiempo tan extenso como parece. Lograrlo todo en un día no es posible, tampoco en una semana. Diría que ni en un mes. Aunque le aseguro que en este último período ya puede ver resultados si le dedica un poco de tiempo cada día.
El primer truco es determinar en qué desea mejorar. Quizá quiere más tiempo o mejores relaciones. Me atrevo a apostar que puede desear más felicidad en su vida (o sea, un mayor cociente de inteligencia emocional). ¿Anhela manejar mejor sus finanzas o lograr una salud más robusta? Una vez determine qué quiere mejorar, es hora de buscar informaciones necesarias sobre cómo avanzar en esos aspectos y elaborar un plan para lograrlo.
Muchas veces no querrá hacer lo que se propuso: es el momento de apelar a la disciplina… cerrar los ojos y ejecutar aunque el deseo no esté presente.
En mis libros Tú eres la estrella encontrará textos cortos de diferentes áreas de la vida que le ayudarán a esa mejora continua que tanto deseamos.
¿Se atreve a dedicarle cuatro minutos diarios a caminar por el sendero de la mejoría continua?
POR: Diego A. Sosa
martes, 6 de junio de 2017
LO MALO DE LA LEALTAD
Veo con terror como la gente solicita que seamos leales.
¿Alguien que hace su trabajo debe ser leal a su jefe? Esta acción es vista como
dos polos: Lealtad o deslealtad. ¿Si no soy lo uno, soy lo otro?
No soy desleal cuando permanezco firme a mi moral. No lo soy
por no ser leal a quien hace lo indebido. Solo estoy siendo neutral.
¿A quién le debo la lealtad? Supongamos que una persona me
consigue un trabajo. En el desarrollo de mis funciones encuentro algo mal
hecho. ¿Debo sacarlo a la luz? Me imagino que estamos de acuerdo en que sí. ¿Si
la persona que cometió el hecho es quien me consiguió el trabajo debo actuar
igual? Es aquí donde sale la paradoja de la lealtad. Encubrir a quién le debo
el favor inicial me convierte en parte del crimen. ¿Debo ser leal? ¿O le debo
ser leal al dueño de la empresa? O al país, de ser un cargo público.
Si mi moral es quien me guía, yo debo ser leal a ella.
Cualquier desvío para ser leal a otro que no sea mi moral es una deslealtad a
mis principios. Por esta razón encuentro que la lealtad debe ser vista con
mucho cuidado. No soy desleal al que comete actos maliciosos, él es desleal a
la empresa (al país, en su caso), a su jefe y a cualquier otro. Y si me
solicita lealtad le está siendo desleal a mi moral, que es quizá la moral de la
gran mayoría.
Pedir lealtad es solicitar la quiebra de la moral y las
buenas costumbres. Si se ha actuado con el bien por delante no hay que pedir
lealtad. Si alguien actúa con deslealtad es otra situación, como explico en mi
libro Migomismo II sobre inteligencia
interpersonal.
Exigir lealtad es para mí un mecanismo de presión utilizado
para hacer cómplice a quien puede hacer el bien. Siempre he estado en contra de
la lealtad y a favor de lo bien hecho.
Una cosa es equivocarse, otra es actuar con malas
intenciones. El que roba y no es para sobrevivir no tiene excusas. Serle leal
es ser compañero, no en realidad ser leal.
La próxima vez que escuche que debe ser leal, ¿quiere
revisar si le están exigiendo que quiebre sus principios a cambio de encubrir
una mala acción?
Por: Diego A. Sosa
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miércoles, 31 de mayo de 2017
IN-VER-TIR
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Estamos haciendo las últimas pruebas, si sigues el enlace puedes inscribirte en la versión para computadoras y comenzar a jugar desde ya. Te avisaremos de primero de la versión APP para móviles.
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lunes, 29 de mayo de 2017
RECETA PARA ALCANZAR LOS SUEÑOS
En los seminarios siempre me encuentro personas que tienen
sueños y ni siquiera han dado el primer paso para lograrlos… despertar.
Hoy presentaré cuatro herramientas imprescindibles para el
que quiera alcanzar sus sueños… insisto, después de despertar:
Disciplina:
Muchas personas tienden a cultivar la indisciplina durante la primera etapa de
su vida. Los padres de hoy odiamos ver a los hijos sufrir… lamentablemente
nuestros vástagos lo descubren a muy temprana edad. Un lloro, grito o quejido
puede ser suficiente para suspender un castigo o para obtener lo que desean.
Está demostrado que los niños que aprenden disciplina tienen
más posibilidades de triunfar. Si quiere saber si su hijo es capaz de ser
disciplinado, observe cómo se resiste a algo que en realidad desea. Recomiendo
ver el experimento del Marshmelow y ponerlo en práctica.
Actitud de
protagonista: Ya sé, ser víctima es más fácil, pero le aseguro que no es la
mejor forma de lograr un objetivo. Pensar que los otros tienen la culpa de todo
es otorgarles a los demás el control de mi vida. Si quiero que algo suceda no
puedo dejarlo a la suerte, debo hacerme responsable de los próximos pasos a dar
para llegar al lugar elegido.
Paciencia: No
esperemos que lo que soñemos será logrado con solo despertar. Lamento
informarle que las cosas no suceden de un momento a otro, para casi todo hay
que dar pequeños pasos que al final se convierten en un gran recorrido.
Veo como el hombre más obeso del mundo bajó 200 libras.
¿Piensa que se propuso hacerlo y al poco tiempo lo logró? Día por día hizo
avances, y en algunos hasta retrocesos… nada debe sacarnos de nuestro camino.
En la era del Whatsapp es muy difícil pedirles a las
personas que practiquen la paciencia. Pero, la vida no es tan apresurada como aparenta.
Conocimiento:
Estar preparados con las herramientas necesarias es primordial. Aprender antes
de iniciar aparenta ser más duro y es más desmotivador… arrancar de inmediato
da la sensación de avances. El primer paso inicia más tarde, pero el último
será mucho antes. Hoy tenemos informaciones por doquier, no trate de armar el
mueble sin leerse el manual.
En mi libro Alcanza la
Cumbre explico todo el proceso para llegar a la cima. ¿Se atreve a
despertar, hacer el plan para vivir un sueño y comenzar a fortalecer las cuatro
áreas que le planteo aquí?
lunes, 22 de mayo de 2017
sábado, 20 de mayo de 2017
SI NO PLANIFICO, ¿QUÉ PLANIFICO? (Audio)

Por: Diego A. Sosa
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lunes, 15 de mayo de 2017
¿SEXO OPUESTO? (Audio)
Estar opuestos lo considero como estás de espaldas. Es un término que no creo ayude a una verdadera colaboración y compenetración.
En el audio de esta semana están mis consideraciones de una buena relación entre personas diferentes.
Por: Diego Sosa
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martes, 9 de mayo de 2017
SIGUIENDO A LOS GUÍAS
Desde que mis hijos estaban muy pequeños me interesé bastante
por observar el comportamiento de los niños en los parques de juegos. El proceder
innato me ayuda a entender qué perseguimos cuando no educamos nuestro
consciente para que venza al subconsciente.
En los lugares donde se juntan los niños a jugar se forman
manadas de diferentes tamaños. Sabemos que existe una variedad de tipos de
individuos: Están los alfa, los de mayor rango en la manada, a los que los
demás siguen; los beta, segundo rango, en su mayoría quieren ser un día alfa; y
por último, los omega, subordinados a todos y sin muchas aspiraciones, los que
más humillaciones reciben.
Los jefes de la manada, sean masculinas, femeninas o mixtas,
pueden darse por diferentes causas. Entre otras, existen los autoritarios, que
a la fuerza se hacen seguir (principalmente se rodean de omegas) y los líderes,
que por su comportamiento reciben la autoridad para ser los guías.
En las manadas de niños muy pequeños la fuerza no ayuda en
mucho, los padres están cerca y no dejan que el más fuerte domine a su pequeño.
Cualquier gesto que pueda poner en peligro la integridad de un hijo será
detenido a tiempo. Entonces, lo único que puede resultar para ser guía de la
manada es ser como los demás desean ser.
Las conclusiones de muchos experimentos es que seguimos a
los más comunes, con los que nos identificamos, no a quien sobresale. Aquí está
la paradoja del liderazgo. La mayoría de los líderes desean sobresalir con
actuaciones que los demás no pueden ejecutar. Mientras la gente desea seguir a
alguien con quién se sienta identificado. Quizá nunca logre lo que ella o él alcance,
pero lo desea y cree que lo puede conseguir.
Lo más importante es que en lo demás sea una persona común,
no un superhéroe.
Cuando somos jóvenes, por lo general, los hombres queremos
lograr hazañas deportivas. Está en nuestra programación que el que tiene
mayores habilidades físicas comandará la manada. Viene de muy atrás, cuando se
necesitaban esas habilidades para conseguir la comida, al cazar, o para
defender a la familia, en las guerras y peleas. Hoy ya no es así.
Sabiendo cómo somos es más fácil ser líder. ¿Se atreve a
detectar qué tipo es usted y son los de su alrededor: Alfa, beta u omega?
Más sobre el tema en mi libro: Migomismo II - Su Inteligencia Interpersonal
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domingo, 7 de mayo de 2017
¿Es Malo Sentar Precedentes? (Audio)
Sentar precedentes puede resultar ser el primer paso para un cambio sin retroceso. ¿Es malo o bueno? Lo importante no es el precedente, sino el resultado que tendremos... Más en el audio de esta semana.
Por: Diego A. Sosa
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miércoles, 3 de mayo de 2017
CUANDO TODO SALE MAL
Hace unos días me encontré con un amigo y al preguntarle
cómo estaba me respondió: “No es un buen día para hacerme esa pregunta”. Quizá
otro me hubiese respondido “¡BIEN!” por aquello de “al mal tiempo buena cara”.
Conversando un poco, sin extenderme por aquí, me dijo que estaba en uno de esos
días que todo sale mal. ¿Ha tenido alguno así?
En sicología hay muchos estudios al respecto, otros lo
justifican por el lado de las energías y los astros, etc. La pregunta que le
hago es: ¿Podemos cambiar el rumbo de esos malos días?
Si cree en el destino o le entrega su futuro a los astros me
imagino que tendrá su respuesta bien clara. Le indico que este es el momento de
dejar de leer el artículo, porque como siempre le explicaré algo para que pueda
cambiar… en este caso le daré recetas para que convierta su mal día en uno
bueno, o por lo menos, en uno no malo.
¡Oh, siguió leyendo!, usted es de los que quiere saber cómo
cambiarlo o de los que buscará todos los argumentos para desmontar mi método…
no importa, le agradezco que haya seguido.
1.
Olvídese
de lo que ya pasó: Si salieron varias cosas mal no hay forma de cambiarlas.
Quizá podemos lograr que en otra ocasión no pase; por ejemplo, saber que
levantarse tarde llevará a una cadena de hechos desastrosos, aumentará el
estrés, lo cual nos debe llevar a no perder tiempo cuando el despertador suena.
2.
Elija
tareas que le guste hacer: En momentos negativos vemos todo con lentes
oscuros en medio de la oscuridad. Lo que nos sale bien nos da confianza. Por lo
general, le echamos mano a lo que no nos gusta hacer… “total, hoy estoy de
malas”.
3.
Déjese
contagiar: Cuando vea a alguien positivo acérquesele y tome de su energía.
Su inconsciente tratará de contagiar al otro, pero si recuerda esta sugerencia
se le acercará y le dirá: “Ven, dame de tu energía positiva”. Reconocer y
manejarse con las emociones lo detallo en mi libro Migomismo.
4.
Tenga
identificado a un payaso: Ese amigo o compañero que usted le puede decir:
“Sácame de este bache”. Una persona especial que le hará reír y olvidarse del
mal momento, girando hacia lo bueno.
Ahora le toca a usted: ¿Se atreve a contagiarse o contagiar
de buenas energías para que el día de muchos sea mejor?
Más en mi libro: Migomismo - Su inteligencia emocional interna
POR: Diego A. Sosa
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