Artículos de crecimiento personal y profesional. También los puedes encontrar en mi página www.diegososa.info al igual que mis libros.
martes, 25 de abril de 2017
domingo, 23 de abril de 2017
LA HORMONA DE LAS RELACIONES
“Es que a mí no me dieron leche materna” escuché a un
comediante decir hace unos días. Con esta expresión intentaba justificar la
mala relación con su madre… era un chiste, pero ¿qué tan atinada es su
aseveración?
La oxitocina es la llamada hormona de las relaciones. Ilustraré
su importancia sin entrar en demasiados detalles científicos de tan interesante
elemento.
Cuando la oxitocina corre por nuestro sistema sanguíneo nos
sentimos más unidos a la persona que está provocando dicho flujo. Los casos de
mayor explosión se dan al lactar (por la estimulación al pezón) y al tener
distención del cuello uterino, como al momento del parto. Puede concluir que
además del bebé otra persona puede provocar que dicha hormona desborde el flujo
sanguíneo.
El cerebro guarda en su programación las conexiones
necesarias para recordar inconscientemente los eventos y las personas que
hicieron desencadenar el flujo de oxitocina.
Una madre que amamanta a su hijo desarrolla un vínculo
especial, hasta su voz lo calma. No es que la que no lo amamanta no lo logra,
solo que es diferente el recuerdo y el flujo de hormonas.
De la misma forma, una pareja puede lograr mejores vínculos
cuando se libera oxitocina. Aclaro, no estoy incitando a quebrar normas
morales, solo me refiero a la parte científica…
Algunas consecuencias deben ser tomadas en cuenta. Cuando la
hormona de las relaciones anda desbocada solemos ser más generosos, según
recientes estudios en humanos. Es importante saber que estamos en ese estadio
para no tomar decisiones de las que luego podremos arrepentirnos.
Un sí a una solicitud matrimonial o la oferta en sí pueden
ser peligrosas decisiones. Siempre sugiero que estas acciones deben ser tomadas
sin la influencia de químicos extras en nuestra sangre. Si es una buena opción,
lo será también en estado de equilibrio, no solo por la influencia externa.
La hormona en cuestión también nos sube el nivel de
autoconfianza. Lo que influye en reducir el miedo social. Nos es más fácil
relacionarnos bajo la influencia de nuestra amiga.
No le solicito que busque ayuda externa (medicamentos), ni
que salga a la calle a comportarse diferente cuando de manera natural su nivel
de oxitocina ha subido. Mi sugerencia es que si le gusta como se comporta
cuando está en ese estado busque la forma de hacerlo cuando lo desee… el mundo
afuera es igual con o sin ella: ¿Se atreve?
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domingo, 16 de abril de 2017
HASTA QUE EL SMARTPHONE NOS SEPARE
Hace unos días cenando en un restaurante observé a la pareja
de la mesa contigua. Lo que parecía una velada romántica me llevó a ver cómo
han cambiado las cosas desde mis tiempos mozos.
En contadas ocasiones los vi hablar con miradas sostenidas…
bueno, sostenidas entre ellos, porque el aparato inteligente sí las obtenía. Sé
que es una nueva forma de relacionarse y que estoy viejito (porque quiero
estarlo o porque no deseo cambiar), pero deseo llamar la atención de todos con
relación a otras intromisiones del nuevo amigo íntimo.
Al casarnos podría ser tomado en cuenta el teléfono móvil.
La declaración de amor debería conllevar un aparte de tolerancia para el uso,
de lo contrario, llegará el día que será el causante de la separación. Cuando
el amor irracional empieza su decadencia comenzamos a notar cómo es de útil esa
tolerancia.
Falta de atención:
Dedicarle más tiempo a los que no están presentes puede producir roces o
competencias. Sé que hoy ambos hacen lo mismo, pero créame que nuestro cerebro
aún no está preparado para compartir a la persona que amamos irracionalmente.
Quitando el tiempo que no estamos juntos y el que pasamos durmiendo, queda poco
para compartir. Ya sé, existe una gran frase: “Yo le dedico tiempo de calidad”.
Siga durmiendo de ese lado y se lamentará.
Trabajo permanente:
Es insólito que nos exijan siempre estar a la orden. Me refiero también a los
clientes. Como ya todos tienen nuestros números personales creen que a
cualquier hora debemos responderles. Los jefes obtienen cada día más la
patología de adicción al trabajo. Por ende, envían mensajes de texto a
cualquier hora por el medio inadecuado… sí, por el WhatsApp.
Lo nuestro es primero
para nosotros: Las parejas tienen códigos secretos de comportamiento que ni
ellos conocen. Saber antes que los demás lo que al otro le sucede es algo más
que especial. La cámara del teléfono y su acceso a las redes destruye toda
posibilidad de mantener esa vieja costumbre. Compartirlo todo a gran velocidad
no es lo más romántico.
Hay muchos puntos más. La comunicación es la base de una
relación sana y duradera, la que trabajo por extenso en mi libro Migomismo II.
¿Se atreve a revisar si el inteligente aparatito le está
distanciando de su pareja y tomar determinaciones para que le una a ella?
POR: Diego A. Sosa
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domingo, 9 de abril de 2017
MOSTRANDO LO QUE NO SOMOS
Estoy sentado en un restaurante después de almorzar y veo en
la mesa contigua a una joven parejita. No es que sea entrometido, me quedan de
frente y llaman mi atención. Como estaba escribiendo comparto lo que observo de
la conducta humana.
Ambos hacen el mayor de los esfuerzos por no mostrar una parte
que piensan el otro rechazará; mientras, intentan por todos los medios dar una
imagen de lo que piensan causará la mejor impresión.
En el ajedrez social que jugamos estamos convirtiéndonos en
entes que no somos, que no queremos ser, pero que pensamos que debemos ser. A
la larga nos conocen como somos y se sienten engañados.
Los jóvenes que tengo en frente salen por primera vez. ¿Qué
cómo lo sé? No es difícil saberlo al observar su lenguaje corporal e
interpretar su comportamiento y vestimenta, es solo ponerlo todo en contexto…
deducción lógica. Quizá se conviertan en pareja, sus esfuerzos por impresionarse
deben ser recompensados y el lenguaje corporal de ella me lo confirma al tiempo
que avanzo en este escrito. Si quiere saber más de esa lengua casi muerta puede
encontrarlo en mi libro: Ventas, Oratoriay Lenguaje del Cuerpo.
Quisiera que ellos pasaran rápido esta etapa de mercadeo y
dejen de esconder lo que en realidad son (hasta podría gustarle al otro). Al
final, la duración de esa relación estará condicionada a esas personas que
esconden, no a la que tratan de mostrar, las que yo como profesional desde mi
mesa puedo ver con transparencia.
Ser auténtico conlleva sus riesgos, lo entiendo. No sugiero
que desde el inicio dejemos salir esa parte de la que no estamos orgullosos. ¿Por
qué pienso así? De estar orgullosos no la esconderíamos. Reconocer que algo
puede ser rechazado nos debe llevar a rechazarlo, cambiarlo de raíz y sentir
autenticidad en nuestro accionar con ese nuevo yo.
Tratar de ser aceptados socialmente consume demasiadas
energías y nos lleva a una unión con una persona que no es compatible con
nosotros.
La temporada del mercadeo debe ser para conocer a la
verdadera persona, como explico en mi libro sobre las relaciones
interpersonales, Migomismo II. Debemos
estar abiertos a aceptar y poner en una balanza. Decidir racionalmente si es la
persona para pasar parte o el resto de nuestra vida. Debemos vivir las
emociones sin lanzarnos a un precipicio. Les cuento, están cada vez más cerca…
ya casi.
Por: Diego A. Sosa
Coach, Conferencista, Consultor y Escritor
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martes, 7 de febrero de 2017
RECUERDOS FALSEADOS
Cada día veo como los mayores cambian los recuerdos. Me he
llegado a preguntar a partir de cuándo la anécdota no es la realidad que fue.
En ocasiones escucho amigos contar historias en las que participé y me luce que
ahora son diferentes: ¿Quién las está viendo como fueron en realidad?
Los recuerdos son peligrosos. Está demostrado
científicamente que después de un acontecimiento podemos comenzar a cambiar la
historia. Un estudio demostró cómo a un grupo de voluntarios les influenciaron
sus recuerdos. A un grupo de jóvenes les preguntaron por anécdotas de niños.
Las preguntas eran específicas, supuestamente sus padres se las habían contado
a los científicos a cargo del proyecto. La gran mayoría terminó recordando la
historia y hasta detalles de ellas que los guías no les habían hecho
referencia. Que conste, las historias eran totalmente inventadas por los que
llevaron a cabo el experimento. No era posible hubiesen vivido lo que estaban
contando.
Se ha demostrado que con técnicas de preguntas se
influencian a los testigos en juicios. Se les hace recordar cosas que no han
sucedido. Los hacen dudar de lo que está anclado en su mente poniéndoles a
dudar con la inclusión de detalles inexistentes. “¿No será que usted estaba observando
una parte de la dama que iba pasando y no vio si el acusado realmente apretó el
gatillo?” Cosas como ésta se escuchan a diario en los tribunales. Lo malo es
que se puede condenar a personas que no han cometido delito alguno, o liberar a
un delincuente por falta de pruebas.
En otro estudio, científicos preguntaron a personas sobre su
experiencia en el parque de Disney. Con preguntas específicas una gran parte
llegó a jurar que habían visto a Bugs Bunny. Lo que es imposible por no ser un
miembro de la familia de ese parque. Lo importante es que los voluntarios se lo
llegaron a creer… a pesar de nunca haber pasado.
Cuando las emociones entran en juego nos pueden hacer
recordar detalles de momentos específicos, como enseño en mi libro Migomismo. Por ejemplo, casi todos
recordamos el momento que supimos del atentado a las Torres Gemelas, qué
sentimos, fecha, hora, etc. Un coctel de hormonas corrió por nuestra sangre, lo
que hace ese recuerdo anclarse muy bien. ¿Te atreves ahora a anotar lo que no
quieres olvidar o tergiversar? Será de gran provecho, te lo aseguro.
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martes, 24 de enero de 2017
AMENAZAS POR ESTEREOTIPOS
“¿Cómo es que tú siendo dominicano eres entrenador de fútbol
en un club alemán?” Me preguntó un día uno de los padres de los niños que
entrenaba. No fue el único, ni el último.
He vivido más de la mitad de mi vida como forastero en
varios países. Muchos años en el extranjero, y hasta en mi propio país he
gozado de ese estatus. Es interesante cómo la gente espera acciones y actitudes
específicas de los demás, en ocasiones hasta contrarias al comportamiento
observado. Pensar que los dominicanos somos todos peloteros es algo que no está
lejos de la realidad… solo que es “casi” todos. Esa pequeña palabra hace una
gran diferencia.
El problema de los estereotipos no es que sean falsos, sino
que son incompletos y, por lo tanto, no son concluyentes.
Podemos pensar que el básquet no es un deporte para blancos,
pero cuando vemos la más alta liga del mundo nos cercioramos de que no es así.
Los dominicanos somos predominantemente peloteros, pero Alfred Horford triunfa
junto a otros dominicanos en la NBA. Mariano Díaz inició su carrera de triunfos
en el fútbol con uno de los equipos más importantes del mundo, el Real Madrid.
Algo muy interesante es ver cómo programamos y nos dejamos
programar. Decimos y nos dicen que no podemos llegar a hacer o ser algo por llevarnos
de los estereotipos. Si nos creemos esas conclusiones lograremos menos de lo
que en verdad podemos.
Se han realizado muchos estudios que demuestran cómo las
personas que se creen un estereotipo, por ejemplo por género, consiguen peores
resultados. Por ejemplo, antes de realizar la prueba se les dice a un grupo que
los hombres siempre consiguen peores resultados. En los grupos que no se les da
esa información, falsa por demás, no existe diferencia en los resultados.
Existen experimentos que demuestran que no hay diferencia en
rendimiento entre los niños que inician desde pequeños a tocar ciertos
instrumentos musicales. No importa el color de su piel para llegar a dominarlo.
Somos bombardeados por estereotipos, solo tenemos que ver
una película hecha en Estados Unidos y pensaremos que los italianos son
mafiosos y los latinos delincuentes. Todos sabemos que no es así, pero hasta lo
llegamos a creer sin ver a nuestro alrededor.
“Las mujeres (o los hombres) son malas (o malos) para…” ¿Te
atreves a vencer hoy un estereotipo que no te deja avanzar en algo?
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martes, 17 de enero de 2017
¿AYUDAR O ENSEÑAR?
Decidir entre ayudar y enseñar puede hacer la diferencia en la vida completa de una persona.
En estos días me encontré con un video que muestra cómo una
madre osa enseña a su cría en una situación de peligro. El pequeñín cayó al
agua y al intentar salir no lograba su objetivo. La madre se da cuenta que su
vástago está en peligro y se lanza al agua. Nadó hasta él y se colocó detrás…
sin tocarlo ni ayudarlo. El jovencito dejó de chapotear con rapidez y comenzó a
buscar donde apoyar sus garras.
Si quiere ver el video lo encuentra en mi muro de Facebook.
Para muchos la madre hizo lo correcto. Pero no todos vieron
la forma en que ella actuó. Una mamá humana posiblemente lo sacaba del agua.
Con el poder del habla muchas le intimidarían a altos decibeles para que no
volviera a exponerse al peligro.
Lo que pude ver de la osa fue su forma de enseñar.
Simplemente actuó rápido para quitarle el temor a su hijo, pero sin quitarle su
proceso de aprendizaje. Se colocó por detrás dándole tranquilidad y lo dejó
hacer su camino… si le volvía a pasar y ella no se daba cuenta, él tendría que
encontrar la forma de salir, la ya aprendida. No era cuestión de no volver a
entrar al agua, lo importante era aprender a salir.
Muchos padres tendemos a quitarle temor a nuestros hijos,
pero por la vía de eliminarles el proceso de aprendizaje o quitándoles el
peligro de su camino. ¿Aprenderán algo? Sí, la mayoría aprende a que no debe
dar pasos diferentes. Otros a que sus padres siempre les sacarán de los
problemas.
Cuando aprendemos a no dar pasos diferentes no logramos
aprender. Solo sabemos lo que nos enseñan. Vivimos temerosos. Hasta nuestra
autovaloración sufre. Buscamos una zona de confort, en una nacimos y nos
criamos.
Los que aprenden a que sus padres los sacan de los problemas
tienden a ser irresponsables e inmaduros. Por naturaleza son arriesgados, pero
no aprenden a medir el peligro, al final saben que sus padres entrarán al agua
a sacarlos. ¿Que les hablarán fuerte? No les importa, terminan acostumbrándose.
Hay mucho que aprender de esa osa y de tantos animales.
Debemos observar y ver la mejor forma de preparar a nuestros hijos o
colaboradores, como muestro en mi libro MigomismoII. Podemos ser sus guías, sus mejores maestros. ¿Te atreves ahora a observar
a alguien aprender sin sacarlo del agua de inmediato?
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