lunes, 19 de enero de 2015

SIN “VITAMINA C” SE GANA MENOS


La “C” en este caso es de “contactos”, no es en el sentido saludable que los cítricos nos entregan. Sin embargo, es tan esencial como la vitamina c que necesitamos ingerir a diario. Las relaciones hacen que avancemos y consigamos mejores puestos de trabajo o clientes. Esta vitamina es la encargada de que nuestros ingresos crezcan.
Algunos nacen con una herencia de la vitamina protagonista de hoy, otros la consiguen con su actuación… pero las mejores porciones se aseguran con la forma de ser.
Los padres quieren asegurarse de pasarles a sus hijos una buena dosis: Se relacionan con lo más alto de la sociedad que puedan, envían a los hijos a los mejores colegios posibles, los inscriben en clases particulares, van a clubes sociales, etc. La idea de codearse con la sociedad es una excelente forma de construir una red social que le pueda dar entrada a mejores trabajos, lo que puede asegurar un buen ingreso mensual.
Conseguir trabajo depende de un buen contacto, de una buena presentación al momento de la entrevista o de la suerte de que nadie más pueda o quiera hacer ese trabajo. Adquirir clientes depende de conocer gente, de hacer una buena llegada a potenciales clientes o de que la víctima no tenga otra opción.
Luego llega el momento de la verdad… entramos al trabajo o conseguimos el cliente, es hora de mantener lo logrado, ya no dependemos más de nuestro pasado o de lo que aparentemos, ahora lo que vale es lo que realmente somos… o sea, cómo nos comportamos en la realidad; nuestra forma de ser.
Lograr ser la persona con la que los demás quieren interactuar depende de la inteligencia interpersonal, la que trato por extenso en mi libro Migomismo II. No es cuestión de aparentar, es conocer las herramientas necesarias para incluirlas en nuestro repertorio de actuación metaconsciente.
A continuación, les dejo una muestra de las cosas que podemos hacer para crear vínculos más fuertes y lograr avanzar en el mundo del dinero:
-Escuche activamente: No es sólo quedarse callado mirando a los ojos, es intentar comprender lo que el interlocutor quiere. Cuando podemos seguir su conversación, él sabe que le estamos dando valor. Interrumpirlo constantemente es uno de los principales errores que cometemos.
-Cree empatía: Las neuronas especulares, descubiertas por casualidad por el científico italiano Giacomo Rizzolati, nos han dado la base científica para entender cómo funciona nuestro cerebro con relación a la empatía (el experimento, sus conclusiones y avances generados en el mundo de la neurociencia están descritos por extenso en mi libro que mencioné anteriormente). Tenemos la opción de conectarnos con el interlocutor, ya sea de manera inconsciente o dominando las técnicas.
-Evite los prejuicios: Aunque aparezcan, es más efectivo dar una oportunidad a la persona para que se den a conocer que etiquetarlas por su apariencia. ¿O no quisiera la misma oportunidad para usted y los suyos?
Conozca sus valores y los de los demás: Debemos evitar lesionar los valores de los demás, aunque no estemos de acuerdo con sus creencias o simpatías.
Hay muchas herramientas más que aprender, las relaciones humanas son muy complejas, pero indispensables para casi todos los logros que perseguimos en nuestra vida.
Aprovecho para avisarle que estaré de gira por la República Dominicana en febrero, si quiere contratarnos para talleres, charlas, conferencias, asesorías o Coaching puede escribirnos a Ventas@DiegoSosa.info. Las presentaciones abiertas al público serán publicadas en mi página web y en las redes sociales.

FRASE DE LA SEMANA
“Mientras mejor me relaciono, más fácil se me hace ganar dinero.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

lunes, 12 de enero de 2015

EL EFECTO COBRA EN LA CRIANZA Y EL LIDERAZGO

Así como una vez en la ciudad de Hanoi dispusieron pagar por cada rata que los ciudadanos mataran, la administración inglesa en la India determinó pagar por cada cobra que fuera entregada.
El efecto causado fue completamente contrario al deseado. Los habitantes decidieron hacer criaderos del animal requerido para así multiplicar sus ganancias. El resultado fue que se cuadruplicó la cantidad de animales, teniendo que descontinuar el método de recompensas y terminando las cobras sueltas por todo el país.
De ahí se le ha dado el nombre de efecto cobra al hecho de realizar una acción que al final trae el resultado contrario al deseado.
Es muy típico, lo vemos con mucha frecuencia. El jefe castiga de alguna forma a los que cometen errores con el objetivo de que no se vuelvan a cometer. Los empleados actúan bajo estrés y terminan cometiendo más errores. Como conocen la reacción del jefe ocultan los errores y al final estos engordan o engendran. ¿Resultado? La cuota de errores crece por la medida que se tomó para que no hubiese errores.
Con los hijos nos pasa algo parecido. Reprendemos los errores y nos los esconden. ¿No fuimos
niños? Sabemos que es así, postergar el dolor es una especialidad que se aprende de pequeño. ¿Al final qué es peor? También lo sabíamos, pero la esperanza de que el problema desapareciera por arte de magia era más poderosa que aceptar la realidad. Y debemos ser sinceros, muchos de los errores desaparecieron o perdieron fuerzas en el camino… hoy nos reímos de ellos con los viejos amigos.
¿Hay alguien capaz de actuar perfectamente y siempre? Creo que ni perfectamente, mucho menos siempre. Entonces, ¿por qué reaccionamos ante los errores de los demás? Muchas veces por no ponernos en su lugar, otras por no analizar, en algunos casos porque venimos con la paciencia agotada por otras situaciones, o por otras tantas razones.
¿Qué busco con mi actuación ante los errores de otros? Debería ser repararlos y que no vuelvan a suceder. Entonces nuestra reacción, o acción, debería tener esos objetivos.
Si a nuestros hijos les decimos que no nos oculten la verdad y sucede algo y nos la ocultan por miedo a nuestra reacción; si cuando nos damos cuenta del problema les reprochamos el error y además el ocultarlo, ¿cómo cree que reaccionarán la próxima vez? Sí, cómo reaccionábamos nosotros. O de la manera más natural, con el instinto de conservación… Ocultar y esperar que nunca se den cuenta.
Crear la confianza con los demás lleva tiempo. El sistema militar está muy metido en la educación; hasta las escuelas en su mayoría siguen el sistema prusiano de hace más de tres siglos. Los errores son multados, en la casa con malos genios y hasta con castigos, en las escuelas con malas notas (y no me refiero a los errores en los exámenes, que dicho sea de paso lo que más demuestran es lo que se enseñó).
Las familias y los equipos deben crear un sistema de comunicación asertiva que permita hablar de errores sin miedo a reprimendas, como planteo por extenso en mi libro Migomismo II – Su inteligencia Interpersonal. El objetivo debe ser encontrarlos rápido y corregirlos. Si el líder reacciona de mala manera, los demás deberían tener la opción de decirle que de esa forma sólo logrará un efecto cobra. Un buen líder tiene que saber que reaccionar es un error, y que lo llevará a conseguir lo contrario de lo que pretende.

FRASE DE LA SEMANA
“Cuando la acción de otro me provoca una reacción es porque no he sido sabio para engendrar otra acción.”
Diego A. Sosa

Coach, Consultor, Conferencista y Escritor

martes, 6 de enero de 2015

¿QUÉ HARIA SI NO FUERA UN NUEVO AÑO?


Quizá lo mismo que venía haciendo, o quizá ni cuenta me diera qué quiero cambiar… Pero, como el año cambia de nombre, nos amarramos a la tradición y comenzamos a buscar cosas que debemos cambiar en nuestra vida.
Una de las filosofías que más contradigo es la idea de cambiar sólo por el hecho de cambiar. Me parece que hay muchas cosas que podemos mejorar, pero cambiarlas por aquello de que “si no está roto, rómpalo” no estoy de acuerdo.
Los cambios de año nos motivan a ver una nueva vida, cerrar puertas y hacer planes para realizar cosas que no hemos logrado. Aprovechemos el impulso, pero no nos quedemos ahí. No quiera cambiar porque el año cambió de nomenclatura.
Muchos no llegan a hacer el plan y todo se queda en sueño; tendrán que esperar el nuevo cambio de año para motivarse a diseñar el camino que los llevará al objetivo aún no planteado.
Otros andan muy emocionados, han hecho su plan y comienzan a perseguirlo… al pasar unas semanas o pocos meses se dan cuenta que han dejado de dar pasos hacia la meta y decidirán posponer su caminata para el próximo cambio de año.
Así, la gran mayoría de los energizados por el cambio de número, se quedan viendo sus sueños sin realizar.
Mi objetivo con este escrito es que se energice ahora y en cualquier momento se vuelva energizar. Si no hizo el plan ahora con el cambio de año, hágalo cuando lo recuerde y no espere una fecha específica. Si dejó en algún momento de cumplir con su plan, retómelo sin esperar el nuevo cambio de fecha famosa.
Es un gran momento para analizar lo que quiere cambiar en su vida y lo que quiere agregar a ella, aproveche el movimiento inicial y cree el camino a un destino que usted mismo construirá.

FRASE DE LA SEMANA
“No tengo que esperar un cambio de año para iniciar algo porque sé que me conviene hacerlo.”
Diego A. Sosa

Coach, Consultor, Conferencista y Escritor