sábado, 27 de enero de 2018

APRENDO COMPARTIENDO

Cuando mi hijo mayor iba a entrar a la universidad buscó mucha información de cómo aprender de manera más fácil y eficiente. Una de las técnicas que más le gustó, y de las que más utiliza, es la de compartir lo aprendido.
Su hermano y yo hemos sido los más beneficiados de su sistema. Ya sea un libro que lea, un documental que vea, una charla a la que asista, etc., comparte con nosotros lo que le pareció interesante… lo que desea le quede.
La memoria humana es muy compleja, no vino diseñada para todo lo que hoy queremos hacer con ella. La buena noticia es que es campeona en adaptación… lo hemos llamado evolución. La podemos engañar por un tiempo, luego se adapta y, lo mejor, le pasa a la próxima generación las modificaciones aprendidas.
La opción de compartir lo que queremos aprender es fantástica. Podemos enseñar y fijar en nuestra memoria datos que nos resulten interesantes. ¿Decidimos mantenerlos? Hablar de ellos es una excelente opción para lograrlo.
Escribir 17 libros de superación personal y profesional me ha llevado por el interesante camino de compartir.
Vivo aprendiendo, soy consumidor empedernido de libros, videos, escritos y audios… veo seminarios web casi a diario, leo muchas páginas, etc. Mucha de la información ya la conozco, otras me retornan a la mente desde lo más profundo de la memoria. Y algunas cosas nuevas siempre aprendo.
Tener personas con quien compartir los aprendizajes, analizarlos y sacar conclusiones es lo que me lleva al punto de tener resúmenes de utilidad.
Una vez integrado en mi vida se convierte en material de artículos y libros. Llega el momento de compartirlos en mis conferencias y seminarios.
Algunos me dicen que no comparta tanto ya que me robarán los conceptos… el problema es que si no comparto no sirve de mucho. Conocimiento individual no es lo más provechoso para la humanidad, como detallo en mi libro ¡Alcanza la cumbre! Y mientras más lo comparto más los aprendo, más me alimentan los que conmigo hablan al respecto. Más conocimiento que llega… Aprender es para mí un proceso perenne, de gran valía y de inmensas satisfacciones.
¿Se atreve a compartir algo de lo que quiera aprender con alguien que le pueda sumar?



sábado, 20 de enero de 2018

EFECTOS POSITIVOS DE LAS REDES


Mi hijo de 23 años me recomendó el capítulo 1 de la tercera temporada de la serie Black Mirror. Quería que lo conversáramos a profundidad. Para el que no lo ha visto lo describiré cortamente. Sin adelantarle algo al que la quiera ver.
Es ambientado en el futuro cercano. El eje central es como las personas se valoran a través de una red social. Teléfonos modernos reconocen a la persona que tenemos enfrente y traen las informaciones publicadas. Últimas vacaciones, nombre, familiares, compañero sentimental, etc. Pueden los actores de inmediato tener una conversación sin temor a equivocarse con el nombre o no tener tema de conversación.
Cada uno le da una valoración al otro de entre una y cinco estrellas, como si fuera un producto que podemos comprar. Algunos viven de la apariencia, quieren tener más estrellas para conseguir un trabajo mejor, entrar a un club, vivir en un mejor barrio, etc.
Me parece que la sociedad nunca ha sido diferente, solo que ellos han puesto fácil la forma de saber quién es quién… no tienen que salir a preguntar como era antes, o pesquisar en la red como es ahora.
La redes no solo han traído aceleración de procesos y globalización, pienso que los jóvenes tienen algunas ventajas en su primera etapa de la vida con relación a los que vivimos de otra forma.
Han incrementado su capacidad de expresarse: Cualquiera escribe para el público. Publican videos propios. Antes pararse frente a un curso de estudiantes era muy difícil.
Desarrollan una identidad propia: Aunque pueden imitar y ser influenciados, muchos más deciden ser como quieren. Ven que no son únicos, que hay más como ellos. Pierden el miedo a ser diferentes.
Se sienten más apoyados por su entorno: Las expresiones y comentarios de los que los rodean en sus muros hacen sentir a los jóvenes de hoy menos solos.
Combaten más fácil la soledad: Ya sea leyendo de otros o viendo videos. Ha sido de gran ayuda el mundo moderno para algunos que tienden a sentir depresión y ansiedad.
Mejoran las relaciones individuales: Algunas aplicaciones y redes dan espacio a una comunicación directa que ayuda a una mejor comunicación y conocimiento con esa persona en específico.

Lo más importante es que el joven tenga una alta autoestima, solo así conseguirá sacarle provecho a ese mundo.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Cambiar por cambiar (Video)

 Ver en YouTube


DESTRUYENDO UN PLEITO

Hace unos días impartía un taller de Inteligencia Emocional. Al explicar la forma de resolución de conflictos, un joven que se había convertido ya en mi colaborador por sus interesantes aportes nos contó una experiencia que vivió.
–Estaba subido en mi camión y delante de mí dos vehículos se habían encontrado de frente y ninguno quería retroceder para darle paso al otro. La discusión se extendía y el congestionamiento detrás de cada vehículo también. Yo quería llegar a hacer mi entrega y ellos se acaloraban.
Reynaldo Lluberes le imprimía dramatismo a sus palabras y con lenguaje noverbal nos empotraba en su relato.
–Yo los miraba desde arriba y decidí bajar. Me dirigí al señor que tenía su vehículo delante del mío y le dije: “Don, usted va a echar para atrás”. Me miró raro y me dijo: “¿Por qué yo y no él?” “Porque a usted se le ve que es más inteligente.”
Todos reímos de la ocurrencia de quien sus compañeros llaman El Español… aunque es de San José de Ocoa.
–Él me miró, sonrió y me dijo: “Me convenciste”. Todo terminó ahí.
Muchas veces dejamos que el orgullo nuble nuestra razón y nos dedicamos a competir en vez de enfocarnos en conseguir nuestro objetivo.
Ceder un poco de espacio puede llevarnos a nuestra verdadera meta, que en este ejemplo no era ganar la batalla generada, sino llegar al lugar al que se dirigían estos dos caballeros.
Mi amigo Reynaldo los pudo haber dejado discutir o hasta empujarlos o amenazarlos con su gran camión, pero buscó una solución creativa. Como lo que estaba en juego era el orgullo, sabiamente le dijo a uno que él era más inteligente… y no tan sencillo como decirlo, le sugirió que sería quien rompería el tranque demostrando que era el más inteligente.
Puede ser que no seamos parte del problema, o que nos afecte indirectamente, interponiéndose ante nuestros objetivos. Lo importante es identificar cuál es la meta de cada uno. Teniendo la información podemos buscar una solución creativa que cubra las necesidades de los involucrados.

Si se encuentra en un conflicto le sugiero no concentrarse en sus objetivos, es mejor enfocarse en determinar cuál es el de las demás partes involucradas. Luego haga una propuesta que cubra las necesidades de todos. Pero, siempre hay un pero, solo cuéntele cómo ellos llegarán a sus metas. ¿Se atreve a experimentarlo?

Más en mi libro: Migomismo II

viernes, 10 de noviembre de 2017

¿NOS PARECEMOS A NUESTROS HOBBY?

Almorzando hace unos días con parte del equipo de trabajo de un cliente conocí a una nueva colaboradora. No hablaba y bromeé con su comportamiento introvertido. Mi amiga Michelle dijo desde el otro extremo de la mesa: “Pregúntale por su hobby y sabrás cómo es”.
No entendí bien y solicité explicación. Me detalló que las personas muestran cómo son con la pasión que ejercitan.
–“¿Cuál es tu hobby?” –interpelé a la novata de la oficina.
–“Motocross” –me respondió con seguridad.
Definitivamente que la callada joven no aparentaba practicar un deporte como ese.
–“¿Qué me dices de ella, Diego?” –me retó Michelle.
Es interesante cómo decimos tanto con nuestras actuaciones. Queremos conocer a las personas y nos fijamos mucho en lo que dicen y muestran, pero poco en lo que hacen y lo que dejan de decir.
Aunque también lo que muestran nos dice mucho… Si sabemos leerlos vemos lo que ocultan. Alguien con un teléfono que no debería haber comprado porque el dinero no le alcanza o por tener deudas u otras tantas necesidades prioritarias no cubiertas nos dice que no está contento con lo que es. Quiere que lo reconozcan como alguien que aún no ha llegado a ser… y de seguir ese comportamiento quizá nunca llegue.
–Luchadora –dijo el más experimentado de la mesa.
Los demás se arriesgaron también con sus observaciones. Le recomiendo que haga el ejercicio: Cierre los ojos y comience a detallar cómo es una joven dama que sube a una motocicleta, salta, se ensucia, compite… todo esto en un terreno hostil y entre una parvada de individuos que luchan por llegar primero mientras dejan atrás innumerables obstáculos.
–Corre riegos, pero reconocen el terreno antes de acelerar al máximo. Calcula cada salto y reconoce cada obstáculo. No le teme, pero los respeta –me aventuré a decir.
Mi nueva conocida recibió una retroalimentación detallada entre todos:
Individualista, calculadora, arriesgada, etcétera. Solo reía y asentía. Me imagino que no todas las chicas que montan motocross son iguales, pero el juego dio resultado en esta ocasión.
Pensemos en alguien que monta caballo o que juega tenis. Toca guitarra o quizá violín. Todos caminamos por hobbies que nos gustan y quizá nos moldean. Me imagino que preguntarle a los que nos rodean por sus aficiones podrá ayudarnos a conocerlos mejor. ¿Se atreve a interpelarlos?
 


domingo, 24 de septiembre de 2017

ALEGRANDO EL PASADO

Un día una amiga me contaba que no quería volver a vivir sus años de infancia. Me extrañó mucho, ya que visita su pueblo con mucho cariño, cuenta bellos momentos y no se le nota rechazo a ese pasado. “No es que me arrepienta, solo que hubiese preferido otra vida”, me expresó para hacerme entender la situación.

Muchas personas se empeñan en cambiar su pasado, como si se pudiera. Especulan sobre cómo hubiese sido de haber tenido otras oportunidades, los padres otros ingresos, haber vivido en otro país, etc.
Lo malo es que dejan de lado lo que hoy son, que tampoco lo pueden cambiar… Preciso: podemos influenciar en lo que seremos, lo que somos es ya un hecho.
“Mientras más feliz sea tu presente, más feliz será tu pasado”, le dije a mi amiga. Me puso cara de no entender mi raro planteamiento. “Soy feliz”, me encaró: “Tengo una bella familia, mis padres son maravillosos y mis hermanos son lo mejor que me ha tocado”.
El pasado nos forja, para bien o para mal. El presente es la suma de lo que hemos vivido, lo que ya construimos y la base sobre la que construiremos el futuro.
Lo complejo es concentrarse en lo malo del presente para aborrecer el pasado. Lo que no nos gusta del hoy debe ser el motor para cambiar un porvenir y no dejarlo que llegue por pura suerte… nos debe servir para construir el futuro en que queremos estar, en el que deseamos vivir.
En ocasiones no nos planteamos ese futuro y terminamos colocando la vela para que tome el viento desde el lado que venga. No nos damos cuenta que la dirección del bote no la da el viento, sino el timón.
Si nos concentramos en lo bueno del presente podremos alegrarnos del gran pasado que tuvimos. Tomaremos los hechos que forjaron nuestro hoy y estaremos en el mejor camino de construir un porvenir armonioso y feliz, como enseño por extenso en mi libro ¡Alcanza la cumbre!, un relato de mi experiencia de subir al pico Duarte, donde cada paso me enseñó que la vida es como esa caminata, se construye con pasos firmes y disfrutando el camino andado.
¿Se atreve a sacar un punto positivo de su presente y reconstruir lo bueno del pasado que lo llevó ser como es?

lunes, 18 de septiembre de 2017

SI CAMBIO LOGRO

Si cambio lo que puedo logro lo que quiero. Es una filosofía que tengo y me da mis resultados. Manejar los cambios es cada día más importante y diría que en el momento que vivimos es imprescindible.
Veo personas que logran lo que quieren porque planifican y se enfocan en ello. Hasta no conseguirlo no descansan. Mientras otros solo lo consiguen cuando los empujan, o sea, cuando no les queda de otra. También existe un grupo que un día mirará atrás y dirá que en su próxima vida lo hará diferente. Pienso que ya será tarde.
Hay cosas que no podemos cambiar, otras es preferible no modificarlas. La diferencia puede ser grande, pero no se percibe a simple vista. Lo importante es concentrarnos en las que sí podemos cambiar, las que están en nuestras manos. Aquellas que al transformarlas, ya sean por completo o parcialmente, nos llevarán a lo que queremos.
Esperar no es de sabios. La evolución de nuestro alrededor sin nuestra participación nos suele llevar a un lugar donde no sabemos si queremos estar. Lo que estoy seguro es que no es el lugar elegido.
La clave puede estar en hacernos protagonistas de nuestra situación o ser víctimas por abandono. Siempre hay razones de peso para echarle la culpa a lo externo. Lamentablemente hay pocos argumentos para movernos a cambiar lo que no nos gusta o lo que sabemos podemos mejorar.
Vivir en una zona de confort es maravilloso, siempre que ese lugar no tenga potencial para ser mejor. No quisiera dar un paso fuera de mi zona de confort si pusiera en peligro todo mi bienestar. Prefiero mirar fuera de mi comarca y encontrar potencial de mejora. Luego trazo un plan para extender mi territorio.
Claro que hay microclimas dentro de mi zona que no son de mi simpatía. Pero muchas veces no tenerlos puede significar estar peor… antes de cambiarlos tengo que encontrar una posible mejora.
Querer algo y perseguirlo es primordial para el humano. En el camino encontraremos obstáculos, algunos hasta insalvables. Trazaremos otro camino y modificaremos los objetivos, para bien y para mal.
Debo tomar en mis manos el guía para obtener los logros que parecen metas. Se ven distantes y quizá sean solo sueños… nunca dejemos de soñar, ni tampoco de despertar y convertir esas fantasías en realidades. ¿Se atreve a cambiar algo para lograr lo que sueña?




martes, 5 de septiembre de 2017

¿QUÉ ES UN PROBLEMA?

“Tengo demasiados problemas” me expresó un lector hace unos días. Desde verse empujado a salir de su país, no tener papeles para poder trabajar en donde hoy vive, relaciones tensas con su pareja, condiciones de nacimiento y más; algunas las ha ido mejorando y otras no tiene forma.
En ocasiones escucho a personas decir que tienen problemas por no poder comprar lujos que quisieran. Muy típico es no poder salir de vacaciones donde desean. ¿Son problemas todos los que consideramos y llamamos problemas?
La palabra problema tiene una amplia acepción y mucho más variada utilización. Tener problemas es de humanos, la pregunta es si queremos y podemos resolverlos, o si nos quedaremos esperando que se resuelvan por sí solos o que exploten. Veamos algunas diferencias:
Lo que no puedo resolver: Sea porque no está en mis manos o porque no tengo la posibilidad. No creo que sea para preocuparme si no me puedo ocupar. Vigilarlo es lo único que puedo hacer para sentir que estoy un poco en sobreaviso. Utilizar mis energías para lamentarme no me ayudará. Quizá por eso veo personas con enfermedades terminales que son más felices que otros que no las tienen y quizá nunca las tendrán… inclusive sufren menos su condición que quienes los rodeamos.
Lo que creo que no puedo resolver: Una cosa es no poder y otra es creer que no se puede. Un dicho reza: “Si una persona te dice que te pareces a un camello no hay por qué preocuparte; si dos te lo expresan, corre al espejo a verte la joroba”. Si creo que no puedo y varios me insisten en que hay solución, no es momento para lamentarme, sino para accionar.
Lo que puedo resolver: No es tan problema, es un inconveniente que debo superar con acciones. Es cuestión de actitud.
Posibilidades de mejora: Utilizamos la palabra problema para situaciones que podemos mejorar. Es un buen inicio ponerle ese nombre, nos ayuda a focalizarnos en acciones. Querer unas vacaciones y sentir que existe un problema nos puede ayudar a encaminarnos a su realización.
Como enseño en mi libro Migomismo, es cuestión de hacernos protagonistas de las situaciones y no quedarnos como víctimas de ellas, cambiando lo que puedo para lograr lo que quiero.
¿Se atreve a ver en profundidad el próximo evento que llame problema y tomar acciones propias para mejorar lo que puede cambiar?


jueves, 31 de agosto de 2017

"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" II

La pasada semana escribí una primera parte de este tema. Como decía, es un término (del inglés knowmad) creado por John Moravek. Se trata de cómo algunas personas van cambiando su conocimiento.
Hace unas semanas abrimos en mi casa la temporada de mini tenis de mesa. Es verano y pudimos sacar la reducida mesa al patio. La cuadrúpeda tuvo un inconveniente y mientras está parada está bien, pero para moverla se separa en pedazos. Comenzó una lluvia y con mi hijo menor queríamos transportarla sin desarmarla… ya saben vagancia masculina.
Se me ocurrió una forma, que sigue siendo útil, con un palo de escoba. Mi hijo me dice: “Te salió nuevamente el ingeniero. Siempre buscando soluciones a los inconvenientes”. Viniendo de un estudiante universitario de física fue para mí más que un cumplido.
Quizá nunca lo había pensado así. Mi formación ingenieril me lleva a pensar en soluciones cuando encuentro escollos. Me puse a analizar cómo he aprendido tantas cosas por querer avanzar en áreas que hasta podría delegar… pero que muchas veces me resulta más útil o asertivo saber.
Hace unos días participé en un curso largo e intenso de cómo hacer presentaciones (utilización avanzada de un programa de computadora que hace décadas uso). Después de tanto tiempo utilizando el programa que uso me di cuenta que las nuevas versiones, que también implemento, me habían superado. No había evolucionado, no fui nómada en un conocimiento que me resulta de tanta utilidad. Estaba en una zona de confort.
Una vez aprendí a hacer páginas web para tener el dominio de la mía. Así como otros tantos programas, como las ediciones de video y muchos más. Quizá no era necesario obtener tantos conocimientos, muchos de los cuales hoy ya están desactualizados, aunque en su momento me fueron muy útiles.
La ventaja que veo es la de estar abierto a modificar, evolucionar y adquirir nuevos conocimientos.
No es que quiero saber de todo, ni ser el mejor. Quiero resolver mis problemas… Y cuando hablo de problemas me refiero tanto a inconvenientes como a posibilidades de mejora.
Estar abierto al aprendizaje es esencial, como detallo en mi libro sobre el manejo de los cambios ¿Forastero yo?
Hay demasiadas situaciones en la vida que requieren de nuevos conocimientos para llevarlas a una mejor realidad: ¿Se atreve a descubrir una y adquirir los conocimientos para lograrlo?



domingo, 20 de agosto de 2017

"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" I


Hace unos días me tropecé con este interesante término (del inglés knowmad) creado por John Moravek. Se refiere a los trabajadores que son innovadores, imaginativos, creativos y algunas características más.
Recuerdo una frase que escuché hace buen tiempo que me causó mucho repudio: “Aprender a desaprender lo aprendido”. Había entrado a trabajar en una empresa y lo que traía de experiencia me lo querían quitar ya que había que aprender cosas nuevas.
Por un lado, me pareció absurdo que lo nuevo que traía no debía ser usado solo porque debía aprender cosas nuevas. De la misma forma, me preguntaba si me habían contratado por lo que sabía o por lo que iba a aprender... me imagino que por las dos cosas.
Ser nómada y desaprender lo aprendido no es lo mismo. La creatividad está basada en un proceso, que se monta en lo que ya hay, aprovechando lo que es utilizable y descubriendo lo que es mejorable.
Por ejemplo: Estamos en un momento de suma importancia para la industria automovilística. Los fabricantes tradicionales se ven enfrentados a normas medioambientales que no pueden cumplir si quieren que las personas estén felices con la potencia de sus autos. Una paradoja porque los que compran quieren autos potentes, pero ambiente limpio.
Sus manipulaciones tecnológicas les han llevado a un repudio general y a que se esté pensando en la prohibición de vehículos accionados con combustibles tradicionales. Algunos países ya programaron y en menos de 15 años piensan no tener vehículos que emitan polución.
Llegó el momento del auto eléctrico o de algún otro tipo de combustible que no genere residuos dañinos. ¿Es tiempo de idearse algo completamente diferente a lo que hoy tenemos? Quizá, pero la verdad es que todos intentan subirse en el mismo auto y cambiarle la forma de hacerlo mover. Es un gran cambio de una pequeña parte.
La evolución de conocimiento debe darse tomando en cuenta las experiencias. El humano es especialista en cambiar, y cada vez lo logra con menos tiempo y cambios más grandes.
Dejar atrás algunos conceptos y filosofías es natural, solo que antes estábamos obligados, hoy nos quieren obligar. Además, un viejo de antes tenía 30 años, estaba mentalmente interesado en cambiar. Ahora es un niño. Los que nos enfrentamos a aprender ya pasamos de cincuenta.
¿Se atreve a buscar nuevos conocimientos para solucionar el próximo problema que encuentre?


Sigue en:
"NÓMADA DEL CONOCIMIENTO" II

 "Nómada del conocimiento" II


martes, 15 de agosto de 2017

¿DECIDIMOS POR CORAZONADAS?

“Me resulta muy difícil decidir si lo pienso dos veces”, me dijo una amiga hace unos días. La primera decisión la tomamos por intuición, luego entra la razón. ¿A quién le debemos hacer más caso?
Diría que depende de varios factores, entre ellos:
1. º La importancia del resultado: Un cirujano no puede accionar según corazonadas. Es necesario pensar varias veces antes de decidir. Otras decisiones no tienen resultados de tanto impacto. Es como un bateador en cuenta de 3 bolas sin strikes. Puede elegir con facilidad si atacar al próximo lanzamiento o no. No es igual en 0 bolas y 2 strikes. Un atacante en fútbol puede arriesgarse a fallar un pateo a puerta, pero si el defensa yerra cerca de su arco puede costarle el juego a todo el equipo… muchas veces el campeonato o hasta el primer lugar en el mundial.
2. º Experiencia: Claro que en el ámbito que se requiere tomar la decisión. Cuando en ocasiones anteriores hemos accionado sobre un caso idéntico, nuestro cerebro pensará rápidamente en lo que hizo en el pasado. Si estuvimos conformes con el resultado, lo más probable es que rápidamente tengamos la tendencia, que será involuntaria.
La ciencia nos ha dado muchas respuestas a lo que pasa en nuestro cerebro para tomar una decisión. Nos puso en evidencia sobre lo que el inconsciente hace mientras nos enfrentamos a una situación.
Nuestro cerebro hace conexiones entre las neuronas. Esto sucede cada vez que enfrentamos una información nueva. Mientras más usamos esa carretera, más fuerte se convierte la conexión y más fácil es andar el camino. Es como si la carretera se ensanchara.
En caso de enfrentar una situación nueva, o con variables no conocidas, el camino a recorrer puede ser otro, pero la información llega, tomamos una decisión inconsciente y ella influenciará todo el tiempo, no importa que la razón no llegue a una conclusión.
Cuando nos encontramos en una encrucijada nuestro inconsciente presiona de todas las maneras posibles para que su decisión sea la tomada en cuenta. La indecisión es una manipulación muy bien elaborada por nuestro amigo de las tinieblas. Al final casi siempre tomamos la decisión que él quiere… en conclusión, es una corazonada lo que nos ayuda.
¿Se atreve a tomar su próxima decisión que no importe el resultado con la primera decisión que le venga a la mente?  




jueves, 10 de agosto de 2017

O CAMBIO O ME CAMBIAN

Sentado hace unos días en el café de la librería me abordó un caballero. “Después de leer su libro ¿Forastero yo? sobre los cambios estoy convencido que me até hace muchos años a mi empleo y no quiero salir de la zona de mi confort”. En pocos minutos me explicó que ya pasa de los 40 años y ahora sabe que si no cambia lo cambiarán.
Las empresas evolucionan y el que no lo hace con ellas tiende a convertirse en un estorbo. Depende la posición que tenga tardará más o quizá menos en pasar el calvario. Podrá luego decir que cambió, pero la realidad es que lo cambiaron.
El que está alto en la jerarquía y no cambia tiende a desmotivar a los que debajo se han subido al tren, los que se encuentran en un dilema terrible. Un jefe que no subió y desde abajo los hala. Este tema lo trataré en otro escrito, seguiré con el caso de mi lector.
La zona de confort es preciosa, aunque si no la extendemos se convierte en nuestra propia cárcel. No pienso que siempre sea necesario salir de ella; no soy de la filosofía de cambiar solo por el hecho de que hay que cambiar. Cuando estoy bien lo que trato es de agrandar mi territorio, sin arriesgar el terreno adquirido. Es como comprar el terreno de junto a la casa. Aunque siempre intento prepararme para cambios que puedan venir, así estar prevenido.
Si no cambio paulatinamente, o de ser necesario bruscamente, puedo estar seguro que me cambiarán.
El caballero que me abordó en el café estaba peor de lo que él había notado. Su posición de dirección en la empresa lo había superado. Nuevos sistemas de liderazgo eran exigidos y él seguía en el método de jefatura. Sus compromisos financieros eran totalmente dependientes de su salario y no había pensado en una variación en su vida.
Salir de la zona de confort era obligatorio. Necesitaba un plan. En pocos minutos le hice entender que su mejor opción era adaptarse al sistema que la empresa le exigía. Si quería después probar suerte fuera ya tendría tiempo para accionar en ese sentido.
¿Se atreve a revisar en qué puede cambiar para mejorar su calidad de vida, y en qué debe cambiar para que no lo cambien?

lunes, 7 de agosto de 2017

viernes, 4 de agosto de 2017

EGOISTA, INDIVIDUALISTA Y FELIZ

Hace unos momentos recibí un interesante correo-e. La persona me felicitaba por mi libro ¿Forastero yo?, lo había terminado de leer hacía muy poco. Al final de su atento y motivador mensaje me preguntaba: “¿No es egoísta su filosofía de vida?”
Mi respuesta fue concisa, no sin antes pasarle mi agradecimiento por la valoración de mi libro. “Sí, es egoísta e individualista mi posición y filosofía de vida.”
Debemos entender que los seres humanos somos diferentes. Al formar una pareja no estamos uniendo nuestros gustos y filosofías de vida. Tampoco debemos hacer una nueva vida al 100% de nuestro tiempo.
Pienso que aceptar a los demás es un gran paso, adaptarme a ellos en lo que puedo, es otro. Querer ser un apéndice de otra persona es lo que no considero viable.
Veo como muchos se quejan porque han pasado parte de sus vidas endosándoles la de ellos a otros (pareja, amigos, familiares, hijos, etc.) y luego esperan la recompensa que no llega… por lo menos, en la dimensión que esperan.
Tengo siempre que dividir: Lo tuyo, lo mío y lo nuestro. Es aceptar, ser aceptado y vivir en conjunto. Son tres partes de la vida que no debemos olvidar en cada relación.
Analizar los gustos de otros y compararlos con los nuestros nos puede llevar a encontrar actividades de disfrute compuesto.
Aceptar que los otros son diferentes me debe llevar a entender que también lo soy. Además, cada persona es única. Entonces estoy en la obligación de tener gustos y actividades propias.
Obligar a los demás también es terrible. No sería egoísta, sino un terrorista. Mis hijos no eligieron los deportes que yo conocía; no podía yo exigir que les gustaran solo para tener su compañía.
Mi filosofía, la que cuestiona mi lector antes mencionado, dice que hago las cosas primero por mí. La consecuencia es que beneficio a los otros. Insisto, primero por mí y sin dañar a nadie.
Yo decidí aprender del deporte elegido por mis hijos, así lo vivía por mí y ellos se beneficiaban también. Hoy que están adultos buscan deportes que yo jugué, no creo que sea reciprocidad, sino que disfrutan a su viejito con una filosofía de vida que han aprendido viviéndola.
¿Se atreve a listar lo que le gusta hacer que no está haciendo y sacar el tiempo suyo para poner felicidad en su vida al ejecutar esa actividad?