sábado, 9 de agosto de 2014

¿DA FELICIDAD GANAR MÁS?




Estamos de acuerdo que ganar menos quita felicidad. Está demostrado también que cada año los ingresos generales aumentan, por lo que la gran mayoría de las personas gana cada año más. Estudios demuestran también que cada año las personas son menos felices... ¿Incongruencia?
Parecería... si ganar más nos hace felices, y cada año ganamos más, no deberíamos ser menos felices. Los estudios han traído luz en la comparación de la felicidad con relación al dinero. Todos trabajamos por dinero y claro que lo que adquirimos con él debe causarnos emociones positivas y convertirse en felicidad.
Cuando se hacen las encuestas de felicidad se encuentra que los índices bajan sin explicación aparente. La neurociencia nos ha traído muchas nuevas informaciones y yo las utilizo para muchos de mis análisis. En mi libro Migomismo – Su Inteligencia Emocional Interna explico muchos de estos experimentos y la utilidad para cada uno de nosotros.
Uno de los descubrimientos más interesantes es el centro de las recompensas. Un sistema en nuestro cerebro que se activa cuando sentimos algo como un premio. Por ejemplo, comprar un nuevo vehículo lujoso para un hombre es un motivo de gran alegría, demuestra éxito en su vida, sube su estatus y le otorga reconocimiento de los demás, o por lo menos, crea envidia en su competencia... razón también para estar feliz en nuestra sociedad competitiva. Para una mujer casada con hijos, la compra de un vehículo lujoso le trae otras emociones que no detallaré en este escrito para no desviarnos del tema principal.
Si el hombre compró ese vehículo que le da estatus y reconocimiento: ¿Por qué después de poco tiempo ya no está feliz? Las endorfinas son hormonas que nuestro cerebro pone a circular y nos hacen sentir en estado de euforia y felicidad. Una vez logrado el efecto las cosas vuelven a la normalidad. Lo que demostraba éxito pasa a ser normal para nosotros y comenzamos a compararnos con el que no hemos superado... o sea, la competencia es contra otros, los que tienen más (o muestran más).
Lo que estoy viendo en la sociedad es que no estamos siendo felices por lo que ganamos o logramos, sino por lo que ganan o logran con los que nos comparamos. Alcanzar la felicidad comienza a ser complejo porque siempre habrá gente que posea más que nosotros. Subir un escalón sólo nos indica que tenemos menos a vencer, pero esos ya no nos importan, sólo son prioridad los que están en la escala superior.
¿Cuál es la causa del problema? Desde pequeños vivimos siendo comparados y eso es difícil de cambiar cuando crecemos. Compararnos con otros nos lleva a competir y competir es la mejor manera de disolver una sociedad. Nos hacemos cada día más individualistas y creemos que colaborando con dinero conseguimos menos desigualdad. Pero en nuestros adentros estamos programados para ser los mejores, no para ser mejores.
La realidad es que la felicidad no la da el dinero sino lo que nos hace correr endorfinas por nuestro sistema circulatorio. Estas hormonas no circulan sólo cuando tenemos más dinero, sino en muchas ocasiones que no tienen que ver con él.
Hoy muchos quisieran tener más tiempo, eso los haría felices... pero tienen cada vez menos porque tienen que ganar dinero para ser felices. Haga una lista de las cosas que lo hacen feliz. Luego trate de conseguir esos momentos y disfrútelos... le aseguro que será mucho mejor que un aumento de salario.


FRASE DE LA SEMANA
"La felicidad que depende de compararme con otros no dura mucho tiempo."
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, Conferencista y Escritor


sábado, 26 de julio de 2014

¿QUÉ HACER CUANDO SE PIERDE EL EMPLEO?


En tiempos en que las empresas están focalizadas en las ganancias a futuro sin mirar mucho lo que los llevó a estar donde están, se pierden muchos empleos. Los consultores son verdugos empresariales y recomiendan cortar la cabeza a todo el que imaginen pueda contribuir a bajar los beneficios futuros.
Como el personal de más tiempo en la empresa, por lo general, cuesta más, es el primero en ser analizado. Una reducción en la nómina muestra resultados inmediatos. El gran problema viene más tarde, cuando se nota la falta de ese recurso, pero es como las deudas estatales, será trabajo para otro gobierno, en nuestro caso otra empresa de consultoría. Cualquier reestructuración o ambición de crecimiento desde los tiempos de la "reingeniería" ha costado el trabajo de millones de personas. En pocos casos se mantienen esos nuevos sistemas más allá de 18 meses.
Los recursos con más tiempo en la empresa no les será fácil recolocarse, suelen ser costosos y al competir con personal más joven llevan las de perder. Terminan diciendo que trabajarían por menos dinero, pero la realidad es que estarían tomando un trabajo provisionalmente. Pocos trabajan a gusto por la mitad de lo que ganaban... la calidad de vida debe bajar y las cosas se comienzan a complicar.
Hoy debemos estar preparados mentalmente para un despido. Es fácil decirlo, no tanto así vivir el momento. Prepararse mentalmente es saber que puede suceder y que en el momento que suceda debemos dar pasos para rehacer nuestro camino. Todo conllevará ajustes y modificación de mentalidad. Nuestra zona de confort se achica y tenemos dos opciones, o salimos de ella o tratamos de asfixiarnos lo más lentamente posible mientras se reduce.
A mis coachees con los que trabajamos este momento tan especial les hago entender que: Quedarse en la zona de confort es escribir un nuevo libro en su vida con un título robado: Crónica de una muerte anunciada. Claro, muerte en sentido figurado; deben tomar acciones para crear su nuevo presente; deben tener planes concretos.
La mayoría de las personas recibe una liquidación y desperdicia tiempo y dinero en lo que se ubica. Algunos no lo toman como un fondo de emergencias, otros lo apuestan en algún negocio que no conocen, unos lo prestan a alguien que no se lo devolverá, muchos gastan una parte pensando que muy pronto tendrán otro trabajo (que no salen a buscar).
El factor monetario es preponderante: La calidad de vida se consigue en gran parte con dinero; la tranquilidad mental de no tener trabajo tiene mucho que ver con los ingresos; buscar con equilibrio un nuevo empleo dependerá directamente de nuestras reservas, etc.
Me ha tocado ser coach de cientos de personas en esta situación y uno de los factores que más he tenido que trabajar es la inteligencia emocional. Muchos no dominan el momento presente porque se quedan atascados en el pasado. Buscan la culpa en alguien más y no logran salir de lo que ya no es. Lo importante es hacerse cargo del futuro, dejando de ser víctima y convirtiéndose en protagonista de su porvenir. No es que seamos culpables del despido, es que veamos adelante y no atrás.
AVISO: Le recuerdo que la primera colección de mis columnas de esta Revista Estilos está ya en las librerías: 51 Recetas Financieras para una mejor calidad de vida. Para coleccionar, leer y regalar.

FRASE DE LA SEMANA
"El pasado no es tan importante si me hago cargo de mi futuro."
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, Conferencista y Escritor

sábado, 19 de julio de 2014

HAY QUE SABER DE INTERESES

Hay conocimientos que nos pueden ayudar a ser libres financieramente. El monto de los intereses es uno de ellos y es primordial para llegar a nuestro objetivo. Hay personas que ahorran y dejan su dinero devaluarse en una cuenta, otros mantienen un alto monto en una cuenta corriente, algunos compran instrumentos financieros de bajo rendimiento, etc.
Para cada tipo de inversionista existe un tipo de inversión. Hoy me referiré a los instrumentos financieros con intereses fijos. Otros tipos de inversiones los puede encontrar por extenso en mi libro Arco Iris Financiero.
Personas con planes de largo plazo: Existen inversiones que retribuyen más si los plazos son largos: Los bonos de gobiernos tienden a ser a muchos años y sus rendimientos son también mayores. En la mayoría de los países no hay que temerle a los bonos del mismo país ya que si el estado se declara en cesación de pago será muy difícil que algún banco del país pueda hacer frente a sus obligaciones; También hay empresas que suelen colocar bonos en los mercados y son de mediano plazo. Lo importante es conocer la empresa e investigar si el proyecto para el que están tomando el dinero tiene lógica. Si no puede hacer este tipo de análisis es mejor no arriesgarse demasiado. Algo a tener en cuenta para este tipo de inversionistas es que los ingresos por intereses deben ir a una cuenta que los ponga a producir. Muchas inversiones de las mencionadas no permiten reinvertir los intereses generados. No ponga el dinero en una cuenta en la que lo termine consumiendo. La idea es reunirlo y tan pronto como sea posible ponerlo a producir.
Personas que viven de los intereses: O sea, son ingresos pasivos que le ayudan a cubrir su presupuesto. Puede entrar en los instrumentos del renglón anterior. Con mucho cuidado de no arriesgar. El capital que tiene es primordial para su subsistencia, no se puede correr riesgo no controlado. Una alta tasa ofrecida por una empresa que no conocemos no es una inversión inteligente. Proyectos extraños como factoring y otros son muchas veces lengua extranjera y debemos evitarlos. También están los Certificados Financieros que son ofrecidos por las instituciones financieras y ofrecen un buen rendimiento con un riesgo extremadamente bajo, por no decir cero.
Personas que negocian o que necesitan el dinero y no saben cuándo: Hay instituciones que ofrecen certificados sin plazo fijo de vencimiento ni mínimo. Para tener el dinero estacionado en una cuenta bancaria yo recomiendo convertirlo en certificados de este tipo. Cada día de rendimiento es importante y si no le penalizan por sacarlo cuando lo necesite entonces es ideal ponerlo a producir.
Personas que disponen de tiempo y tienen interés en el mercado financiero: Las tasas cambian mucho y hay que estar pendiente de lo que están ofreciendo las instituciones financieras. Los que tienen tiempo o manejan grandes inversiones deben estar al tanto de lo que está pasando. Comprar inversiones por un tiempo limitado y apostar a que subirá, o comprarlo a mediano plazo pensando que bajará lleva un seguimiento pero la mayoría de las veces vale la pena. Para montos menores los rendimientos no hacen que valga el tiempo que hay que invertir.
En conclusión: El dinero debe estar produciendo el máximo posible en el tiempo. No es lo mismo el rendimiento a veinte años al 4% que al 10%.


FRASE DE LA SEMANA

"El dinero que no se invierte es como el árbol que no se abona; siempre podrá dar mejores frutos."
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor


miércoles, 16 de julio de 2014

¿QUÉ HAGO CON UN CAMBIO?

Dicen que los cambios son de las cosas seguras, que siempre los tendremos y que cada vez son más frecuentes. ¿Por qué tendemos a temerles? Las vertientes son múltiples y lo importante es identificarlas.
A mí me ha tocado vivir en cuatro países, con 7 mudanzas sobre el Atlántico y adaptaciones a varias culturas. Puedo decir que me hice un profesional de los cambios al afrontar esos y otros tantos radicales por demás. Toda la historia y el método de adaptación a los cambios lo plasmé en mi libro ¿Forastero yo?
Cuando identificamos un posible cambio importante en nuestras vidas, nuestro sistema emocional nos pone en alerta. La tristeza aparece impidiendo cualquier tipo de euforia... El mecanismo de protección está activado y es lo mejor que nos puede pasar. En momentos de euforia es muy difícil ver los puntos negativos a enfrentar, no podemos tomar las precauciones necesarias... es como cuando uno está apasionado, en esos momentos no se ven defectos en la pareja.
Tomemos el ejemplo de una persona que pierde su empleo. El mismo sistema lo podemos acomodar a cualquier tipo de cambio importante que vayamos a vivir.
Nuestra pirámide de jerarquías que Abraham Maslow nos entregó dice que hay necesidades que debemos sentir cubiertas antes de querer cubrir otras. En nuestra zona de confort tenemos necesidades que ya hemos cubierto, los cambios hacen que temamos perder esas condiciones existentes. Si perdemos el empleo dejaremos de recibir dinero, perdemos un estatus en la sociedad y nuestras necesidades de autorrealización también se ven amenazadas, al sentir que perdemos parte del éxito logrado.
En principio, la emoción "miedo" que nos embarga nos está diciendo que tengamos en cuenta lo que nos puede pasar. Lo malo puede ser que tomemos el miedo como una amenaza y nos paralicemos, llevándonos hasta momentos depresivos. Lo ideal es que lo reconozcamos como un aviso y busquemos el camino para definir lo que es importante y las jerarquías que debemos cubrir primero.
Hacer un plan para no quedar al descubierto en las necesidades es uno de los primeros pasos que damos en los Coaching de manejo de cambios que hago con mis clientes. Trabajamos la inteligencia emocional para que puedan entender sus emociones y hacerse cargo de sus reacciones.
Claro está que conseguir recolocarse en el mercado es una de las variantes que más hay que trabajar. Muchas veces las personas no quieren volver a emplearse... Lo importante en ese momento es dotarse de las herramientas necesarias para dejar de ser empleado y convertirse en profesional independiente, tan pronto sea el momento. El capital que reciben de liquidación no los hace emprendedores, tampoco negociantes, mucho menos empresarios. Habilidades de administración, ventas y capacidades para ofrecer servicio son imprescindibles si quiere ganarse la vida como independiente. Un acompañamiento en ese sentido es indispensable cuando guío a mis coachees.
En conclusión: Es necesario rehacer nuestra pirámide de Maslow para hacernos cargo del porvenir. Buscar el culpable de lo que pasó no nos hará crear nuestro futuro. La tristeza que nos moja es útil, no dejemos que nos inunde. Planifiquemos nuestros pasos haciéndonos cargo de lo que queremos crear sin ocupar nuestro pensamiento en justificar un pasado que no podemos modificar.

FRASE DE LA SEMANA
"El cambio puede llegar sólo; el futuro lo tenemos que generar nosotros."
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, Escritor y Conferencista



domingo, 13 de julio de 2014

PERSONAS CON INGRESOS VARIABLES



Hay muchos hogares que se mantienen con ingresos que varían de mes a mes. Alguno es independiente y sus ingresos dependen de sus ventas, otros tienen una pequeña empresa y se pueden confundir creyendo que los ingresos de ellason los de su hogar.
Los meses de buenos ingresos nos dejamos llevar y gastamos de acuerdo a lo que hay en la cuenta. Varios meses de buenos ingresos nos hacen acostumbrarnos a la bonanza y el peligro comienza a acechar las finanzas de la familia.
Aumentamos gastos fijos: Consumimos más energía, cambiamos a los hijos de colegio, compramos autos más costosos con mantenimiento más caro, compramos alguna propiedad para los fines de semana, hacemos viajes, etc.
Los momentos buenos pueden durar, pero las previsiones son muy importantes. Acostumbrarnos hacia arriba es fácil, reducir el gasto fijo es luego más complicado. Por lo general,cuando merman los ingresos extraordinarios comenzamos a utilizar el dinero de otros, iniciando por el más rápido, el que consideramos más fácil, la tarjeta de crédito. A su vez es uno de los más caros. Llenamos las tarjetas con la esperanza de que el próximo mes volverán los ingresos que ya consideramos normales.
Llega el momento de pagar y el dinero no está, pagamos el mínimo y comienza una historia por muchos conocida. La esperanza de mejores meses no cesa y rápidamente necesitamos nuevas fuentes de financiamiento. No buscamos ayuda profesional porque sabemos que la recomendación será reducir gastos... Por un lado, pensamos que la situación mejorará y no será necesario, y por el otro, no queremos reducir nuestro ahora aparente nivel de vida.
La situación de una empresa pequeña que se maneja con la disposición del dinero que hay en caja es muy parecida. Se suele confundir los ingresos con las ganancias y el día a día puede desbalancear las finanzas. Con un descuido, el flujo de caja se agota y no habrá dinero para invertir en el movimiento del negocio, que es lo que realmente genera las entradas.
En mis asesorías recomiendo tener siempre un presupuesto, tanto empresarial como personal. Hay meses mejores y otros no tan buenos; no podemos vivir dependientes de esos cambios. La mejor forma como persona o familia es ponerse un sueldo y gastar de acuerdo a su presupuesto o entradas de ese sueldo.
Efectivo y eficiente es tener cuentas separadas:Una será la de los ingresos variables, y de ahí se alimentará una o dos veces al mes una cuenta con un monto fijo; la otra es la de los gastos corrientes.
No importa si en la cuenta de ingresos hay mucho dinero, esa es una reserva para los momentos de vacas flacas, como explico en mi libro Arco Iris Financiero. Si al cabo de varios meses, mínimo seis, está sobrando mucho dinero mensualmente, se puede hacer un aumento de salario. Debemos tener mucho cuidado, el aumento no tiene que ser grande, sólo adecuado a lo que está ingresando más.
Por el otro lado, ya tiene un ahorro, no lo desperdicie, aproveche y conviértalo en una gallina, o sea, una inversión que comience a ponerle dinero en su bolsillo. Y como las cosas andan tan bien, convierta ese ingreso extra en más dinero, poniendo esos huevos a sacar pollitos. Quizá necesitará pronto un inicial para una vivienda... es una formidable forma de obtenerlo.


FRASE DE LA SEMANA

"Ajustar mi gasto a lo que recibo me lleva a vivir a veces mejor y a veces peor."
Diego A. Sosa

Consultor, Escritor, Coach y Conferencista

lunes, 7 de julio de 2014

LEY DE CAUSA Y EFECTO




Todo lo que ocurre es provocado por algo. No me puedo imaginar que las cosas sucedan sin tener un antecedente. Lo malo es cuando decimos no tener la mínima influencia en lo que causó la acción. ¿Es cierto que no la tuvimos?
Para muchos es mejor pensar así; no tener la culpa nos saca del problema y somos simples observadores del proceso. El inconveniente es que, si nos ocurrió a nosotros, estamos entregando el poder de nuestro destino a algo externo; si no podemos influir en lo que pasa, sólo nos queda vivir preocupados esperando que suceda.
Mi filosofía de vida no me hace culpable de lo que pasó; no siempre puedo anticiparme a lo que sucederá ni mucho menos puedo siempre tomar las decisiones más correctas. Lo que intento siempre es pensar en cómo me puedo hacer cargo de lo que sucederá; trato de ser protagonista de mi destino y no un simple pasajero del tren de la vida.
Hasta en circunstancias extremas puedo sacar ventajas sustanciales. No soy responsable, por ejemplo, de que un terremoto suceda; lo que sí puedo hacer es tratar de no comprar un inmueble que no esté preparado mínimamente para soportar los movimientos telúricos previsibles para la zona. Para las pérdidas financieras compro un seguro. La idea es minimizar el riesgo y los daños.
Por otro lado, no puedo evitar estar en una edificación que no cumpla con las reglas ya que me contratan para dar conferencias y no puedo rechazar por ser neurótico con respecto a ese tipo de riesgo. Sólo puedo dejar que pasen las cosas si van a pasar.
Necesito vivir bajo un riesgo controlado y dejar que el resto pase ya que no podré evitarlo. Mucha gente vive preocupada por cosas que nunca sucederán... eso no es aconsejable.
La suerte tiene, por lo general, una causa; de ella debo ocuparme. Por ejemplo: Mi competencia no tiene "suerte" cuando gana una contratación que pienso podía haber realizado yo... Me dedico siempre a pensar: "¿Qué hicieron mejor que yo?". Si me abandono a que los acompañó la "suerte", sólo obtendré contrataciones como esa cuando la "suerte" cambie... le aseguro que si no hago mi trabajo de una manera diferente mi "suerte" nunca cambiará.
Analizo bien y trato de cambiar mi estrategia o anexarle algo para que los resultados me favorezcan. Quejarme de mi "mala suerte" y de la "buena suerte" que acompaña a los demás (que no es más que envidia) no me ayudará a generar resultados, simplemente me sentiré bien por tener excusas, las que no llegan a ser disculpas.
Busquemos las causas de las cosas que nos pasan o pasarán, que no queremos que pasen o que quisiéramos fueran de otra manera, luego podremos cambiar acciones para que los efectos sean más adecuados a nuestras necesidades.


FRASE DE LA SEMANA
"Cuando cambio la causa puedo lograr el efecto que quiero."
Diego A. Sosa Sosa
Coach, Escritor, Conferencista y Consultor


sábado, 5 de julio de 2014

ADICCIÓN A LAS DEUDAS



Dicen que la felicidad no tiene precio… pero algunos sienten que la pueden comprar, y en cierta forma tienen razón. Es que ellos reciben felicidad cuando en su cerebro se activa el centro de las recompensas. La hormona de la felicidad se libera y el flujo sanguíneo se encarga de llevarla a todo el cuerpo.
Sentir felicidad no es tan difícil como parece. Estamos condicionados para que esa emoción nos invada y sabemos buscarla. Los encargados de hacer ricos a las grandes empresas (los mercadólogos) han estudiado también el comportamiento humano y saben que muchas cosas que hacemos mueven muestro cerebro a darnos la sensación de felicidad.
Con los estudios modernos ya sabemos que podemos engañar a los sentidos para que se liberen endorfinas (la hormona de la felicidad) y sintamos esa hermosa sensación.
En los modernos escáneres de cerebro se midieron las reacciones de personas que reaccionaban positivamente al chocolate liberando hormonas de felicidad. Luego ingirieron sin saberlo chocolate placebo, o sea, chocolate que no era realmente a base de cacao. La reacción sorprendió… fue exactamente la misma que al chocolate normal.
Por un lado se descubrió que el chocolate no es realmente productor de alegría. El estudio profundizó en las razones de la sensación producida y la conclusión es que desde pequeños relacionamos el chocolate con un premio. Nuestro centro de las recompensas se activa y libera endorfinas… la felicidad llega a nuestro sistema.
Los vendedores hacemos que el cliente sienta una recompensa cuando adquiere nuestros productos o servicios. La idea es activar el centro de las recompensas del cliente. En mi nuevo audiolibro “Ventas Emocionales” llevo a los vendedores a que influyan en el centro de las recompensas y consigan aumentar sus ventas para lograr sus propios sueños con las ganancias extra que obtienen. ¿Lo ve? Estoy moviendo la parte emocional de posibles compradores de mi audiolibro. Intento hacerlos comprar como lo hacen los que nos ofrecen sus servicios o productos.
Cuando nuestro centro de las recompensas se acostumbra a activarse con compras requerirá cada vez incentivos mayores para lograr poner en movimiento las hormonas de la felicidad. Nos hacemos adictos a las hormonas mencionadas y sin ellas sentimos que no podemos vivir en equilibrio. ¿La decisión? Comprar cada vez más. Así llega la adicción a las compras y cuando compramos con el dinero de otros se convierte en adicción a las deudas. La adrenalina corre por nuestro cuerpo cuando llega el momento de pagar y no sabemos cómo lograremos quedar bien. Estaremos activos y conseguiremos una sensación especial.
Si la adicción es intensa ha llegado el momento de tratarse con un profesional. Si es leve la costumbre de sentirse activo cuando las deudas están presente y sentirse mal por la tranquilidad de no tener cobradores persiguiéndonos, es el momento de comenzar a tomar el toro por los cuernos.
Hagamos un levantamiento de nuestra real situación. La lista debe tener el monto de la deuda, el interés anual pagado, el monto mensual a erogar y la fecha de término del pago.
Las deudas con interés más alto se pagan primero, luego las que les queda más tiempo. Si tiene una buena imagen crediticia puede buscar un préstamo para consolidar sus deudas. En mi canal de YouTube puede ver mi video “5 pasos para salir de las deudas”.


FRASE DE LA SEMANA

“Darme cuenta de que tengo un problema es un gran primer paso para resolverlo.”
Diego A. Sosa
Escritor, Conferencista, Consultor y Coach