lunes, 27 de enero de 2014

CAMBIANDO LAS QUEJAS POR PROPUESTAS


Quejarnos suele ser uno de los comportamientos más nocivos que podemos tener. Lo bueno es que sólo los demás se quejan. Nosotros protestamos por algo que nos molesta... ¿O no es así? A nuestra vista una queja es algo que otro hace, pero no nosotros... La realidad es que sólo vemos la paja en el ojo ajeno.
No me refiero a la queja que interponemos en un establecimiento donde nos han dado un mal servicio o vendido un producto defectuoso. Describo la que simplemente es un ruido que le expresamos a alguien que no puede hacer nada para cambiar lo sucedido.
Hay varios tipos de comunicadores, como explico en mi libro Migomismo II – Su Inteligencia Interpersonal: El pasivo, el agresivo, el pasivo-agresivo y el asertivo. La mayoría de las personas se ha convertido en pasiva-agresiva; aquellos que, ante la persona que les hace algo que ellos no están de acuerdo, no dicen nada, pero van donde otro a expresar su disgusto. O sea, a quejarse.
El jefe dice algo y todos dicen “sí” y hasta salen los que complementan la moción con algún comentario propio. Después se forman los pequeños grupos en los que se discute la descabellada idea... "Quejas". ¿Lo malo? No se hacen las reseñas en el momento correcto ni con la persona adecuada.
El comunicador que necesitamos es al asertivo, el que no reacciona sino que acciona. Si escucha algo que no está de acuerdo expone su pensar, pero no rechazando como el agresivo, sino buscando una forma para lograr los resultados deseados de una manera más eficiente y eficaz.
La asertividad no se consigue expresando el desacuerdo, sino haciendo propuestas. De no tener la oferta de solución se puede proponer un camino para encontrarla. No tenemos que saberlo todo, sino pensar en cómo construir soluciones en conjunto.
En mi libro profundizo en la comunicación asertiva y en lo que la genera automáticamente, lo que he llamado "pensamiento asertivo". Es una condición de apartarnos de la posición de víctima y pensar de una manera que conduzca a las metas. No es decirlo de una forma diferente lo que nos puede llevar a encontrar soluciones, es pensarlo de una manera que genere aportes.


FRASE DE LA SEMANA
"Una queja muestra un desacuerdo, una propuesta busca efectividad."
Diego A. Sosa
Escritor, Coach, Conferencista y Consultor


sábado, 25 de enero de 2014

¿SOMOS VERDADERAMENTE HOMOS ECONOMICUS?



Desde el siglo XIX algunos defienden la teoría de que el Homo sapiens se convirtió en un ser que sólo piensa con respecto al dinero. Nace el término que supuestamente define al humano contemporáneo. La teoría es interesante, pero,¿es la realidad?
Ya el humano no consigue la comida de manera directa: ni cazamos, pescamos, criamos ni cultivamos para suplir nuestras necesidades de alimentación. El dinero se convirtió en el sistema de trueque y todos trabajamos por él. Tiene varios valores, el principal nos permite cambiarlo por lo que consumiremos.
Con el dinero acumulado podremos vivir cuando ya no podamos trabajar. También nos da estatus y nos permite comprar cosas que no cubren necesidades básicas. Hasta llegamos a creer que también podemos cubrir necesidades tan complicadas como las de estima.
La teoría inicial del Homo œconomicusdefiende que el humano trata de obtener la mayor cantidad de bienes, comodidades y lujos con la menor cantidad de trabajo que tenga que realizar. En una primera instancia, se adapta a la gran mayoría de las personas que conocemos. Pero sólo a primera vista.
El humano de hoy quiere obtener la mayor cantidad de bienes, comodidades y lujos, pero sólo se preocupa por el tiempo en que lo obtiene y no porque sea con la menor cantidad de trabajo que tenga que realizar. Yo diría que estamos tratando de conseguir lo mencionado, pero lo realmente importante es que sea a la mayor brevedad posible.
Trabajamos para ganar dinero y con él compramos los bienes, lujos y comodidades. Mientras más dinero ganemos debería traducirse en el tiempo en mayores adquisiciones. El gran problema cuando ponemos el factor prisa por delante es que pagamos más para adquirir lo mismo. La ecuación que define al Homo economicus se desvirtúa.
La mayoría del los humanos modernos busca la forma de utilizar el dinero de otros para lograr lo que los demás tienen. No me refiero a robar, sino a los créditos para bienes de consumo y lujos. Tomar prestado es muy fácil en nuestros días; el que tiene dinero sobrando lo pone a disposición de una institución financiera y, por un diferencial, ella la presta a los que quieren adelantar su consumo.
Para no confundirnos: Hay créditos que nos llevan a producir o que nos evitan pagarle a alguien, por ejemplo, el alquiler. Podemos llamarlas deudas buenas. No es a esas que me refiero en el párrafo anterior.
Si fuéramos fieles a la definición de Homo economicus, para salir de viaje reuniríamos mensualmente una cantidad de dinero, compraríamos un instrumento financiero para que el dinero fuera reproduciéndose y, cuando el monto fuera suficiente para hacer el viaje, lo hiciéramos. No confundir con el verdadero tacaño, él nunca haría el viaje.
En cambio,alguien nos habla que irá de paseo, nos entusiasmamos, vemos las posibilidades de la tarjeta de crédito, solicitamos un préstamo y salimos a comprar el pasaje. Volvemos del viaje y pagamos durante meses un monto que supuestamente no podíamos sacar cada mes para prever el gasto.
Como el dinero de otros cuesta, pagamos intereses. Si tomamos, como ejemplo, un crédito a un año, lo que costaría 120 termina costando 150. El viaje a su tiempo hubiese costado 10 mensuales, terminó costando 12.5. Contando con que pudo pagar la tarjeta de crédito sin financiarla... si no la pagó, el gasto se aumenta mucho más.

FRASE DE LA SEMANA
"Si quiero sacarle el máximo a mi dinero,debo gastarlo después que me lo gano."
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Escritor y Conferencista




miércoles, 22 de enero de 2014

LIBRO GRATIS

LIBRO-e GRATIS




INSCRIBIÉNDOTE PARA RECIBIR NUESTROS TIPS DE FORMA GRATUITA
Manejo de: las Finanzas, el Tiempo, las Emociones
las Relaciones
su Cuerpo

 PARA  UNA MEJOR VIDA


 Sin acentos ni "ñ" 

Nombre:
Apellido:
E-Mail:
País:
Fuente:
 - Política Anti-Spam: Respetamos su privacidad, prometemos no rentar, ni compartir su información con nadie, al registrar sus datos en nuestra base de datos.
- Si no desea recibir más, puede borrarse usted mismo

lunes, 20 de enero de 2014

INTELIGENCIA INTERPERSONAL - MIGOMISMO II (Libro)



Ya está disponible: 

MIGOMISMO II: Diego A. Sosa Sosa nos entrega en su decimotercer libro las herramientas de la inteligencia interpersonal. Hoy las relaciones humanas son esenciales en la vida. Necesitamos relaciones efectivas tanto en lo profesional como en lo personal. Convertir un grupo en un equipo de alto rendimiento o ser un vendedor exitoso dependerá de nuestras capacidades para relacionarnos. Es un libro novelado de muy fácil lectura e impregna muy útiles enseñanzas. Nos muestra el comportamiento humano con experimentos científicos modernos y análisis puntuales. Un grupo de amigos conversando y conociendo el norte de Alemania profundizan y detallan todo lo necesario para hacer que las relaciones humanas sean un factor de éxito en quien lea y aplique las herramientas que el autor nos traspasa.

 

MALVAVISCOS Y EL FUTURO FINANCIERO



En muchas personas podremos ver cómo será su cultura financiera siendo aún muy jóvenes. Con un experimento que se hizo con niños se pudo encontrar más tarde una relación con su éxito y su forma de pensar desde pequeños. Planteo aquí mis conclusiones con respecto al comportamiento financiero que tendrán en el futuro de darse ciertas variables y algunas sugerencias que resultarían de ayuda.
El experimento se originó en la universidad de Stanford a finales de los años sesenta y principios de los setenta. Los científicos tomaron varios grupos de niños de aproximadamente seis años y les dieron un malvavisco (marshmalow), indicándoles que, si esperaban a que regresaran sin comerlo, les darían como recompensa uno más. El experimento se ha repetido en diferentes lugares, diferentes etnias y con diferentes objetos. Los resultados son siempre muy parecidos, lo que comprueba su veracidad.
Los niños que han esperado demuestran que tienen una inteligencia emocional superior a los demás y lo más interesante es el éxito que han tenido en la vida con el pasar de los años.
Paso a las finanzas personales. Un niño que es capaz de esperar quince minutos frente a un malvavisco, galleta o cualquier golosina de su gusto, con tal de recibir una recompensa, es un ser que tiene la preparación mental suficiente para ahorrar con la visión de, en un tiempo prudente, conseguir comprar lo que desea y duplicar su adquisición.
Es más que paciencia, es preparación mental, es una filosofía de vida. Lamentablemente bombardeamos a los jóvenes para que se apresuren a comprar con el dinero que aún no han ganado y bajamos su EQ (Coeficiente de Inteligencia Emocional) y, por ende, lo que en mi libro Arco Iris Financiero defino como el FQ (Coeficiente de Inteligencia Financiera Personal).
Muchos están preparados para conseguir un triunfo financiero, sólo necesitarán las herramientas necesarias para: a)No dejarse dañar la inteligencia emocional, y b) Conseguir construir una cultura financiera sana y productiva.
Comprar con una tarjeta de crédito y no tener el efectivo al momento de pagarla puede llevar el monto gastado al doble en menos de un año. Si espero, en un año tendré para comprar dos y posiblemente en cuatro meses puedo reunir el dinero para obtener lo que quería. Es exactamente lo mismo que esperar el malvavisco de recompensa después de 15 minutos.
Es importante comprender que no es cuestión de esperar, es una pregunta de cómo quiero llevar mi vida. Adelantándome para obtener todo inmediatamente o teniendo disciplina para obtener las recompensas.
Deseamos que nuestros hijos tengan lo que no tuvimos. No soportamos que nos pidan más de tres veces y cedemos ante las presiones que nos ponen. ¿Qué les estamos enseñando con esa actitud?
Colocar los niños a prueba puede darnos una idea de cómo están preparados emocionalmente para construir una vida de éxitos. Pero lo más importante es lo que hagamos con la información resultante.
A unos cuantos tendremos que ayudarlos para que no pierdan el buen camino, fortalecer su mentalidad e incentivarlos a que no se desvíen por el ambiente consumista que los rodea; o sea, subirles su autoestima y toda su inteligencia emocional.
A otros, tendremos que cambiarles completamente el rumbo. No sólo en lo financiero, en todo lo que se refiere a construir el éxito con pasos firmes. Enseñarlos a invertir para recibir las recompensas.


FRASE DE LA SEMANA
"El que vive por adelantado obtiene menos."
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, Escritor y Conferencista


LAS RELACIONES COMO BASE DEL ÉXITO

La inteligencia interpersonal es una de las herramientas más importantes al momento de perseguir el éxito. Muchas personas tienen conocimientos suficientes para tener grandes logros, otros cuentan con los recursos necesarios para iniciar una buena empresa, a algunos les surgen ideas fabulosas... pero los que triunfan tienen en común una alta inteligencia interpersonal, que junto a la inteligencia intrapersonal forman la famosa inteligencia emocional y cuyo coeficiente que la mide es el EQ.
Para mejorar nuestro EQ sólo tenemos que concentrarnos en mejorar las áreas que abarca la inteligencia emocional, por consecuencia, seremos cada día más exitosos. En mi libro Migomismo trabajé las emociones del ser humano como individuo y en Migomismo II entrego la parte de sus emociones en conjunto con otras personas.
Las relaciones en el trabajo, con amigos, familiares, etc., pueden ser mejoradas si trabajamos dos grandes ramas: La empatía y las destrezas para relacionarnos.
Empatía: Se han hecho descubrimientos que nos ayudan a entender cómo funciona nuestro cerebro. Es el caso de la neurona espejo, encontrada por casualidad por el científico italiano Giacomo Rizzolatti y su equipo de investigación. El experimento completo lo explico en mi libro Migomismo II – Su inteligencia Interpersonal.
A partir del importante descubrimiento, los científicos de la neurociencia han cambiado muchas teorías y han hecho nuevos hallazgos. Ahora sabemos que creamos empatía porque nuestras neuronas reaccionan al ver a una persona hacer algo. La conclusión más relevante es que nuestras acciones son las responsables de que alguien sienta empatía con nosotros o no.
La empatía es una resultante de actitudes que tomamos... no es casualidad o suerte. Nuestra forma de interesarnos por los demás, servir, nuestra conciencia política, las habilidades morales y más son las responsables de que alguien nos compre o nos rechace, por ejemplo.
Destreza para las relaciones: También son actitudes y no aptitudes. Podemos aprender de liderazgo ya que líder no se nace, se hace. Nuestro pensamiento puede ser asertivo ya que es una filosofía de vida sentirse dueño del accionar y no víctima de las circunstancias o la vida. Las relaciones con nuestros hijos dependen de nuestras acciones, al igual que las relaciones basadas en el amor.
Quizá es mucho lo que tenemos que aprender para subir nuestro EQ; la gran ventaja que poseemos, la que no tuvieron nuestros antecesores, es que ya sabemos lo que podemos aprender. Ya no son los que tienen más instinto para las relaciones los únicos que se podrán alzar con el éxito.
Mejorar las relaciones depende de cómo utilicemos las herramientas de la inteligencia interpersonal.

FRASE DE LA SEMANA
"La casualidad no tiene el control de nuestras relaciones, nosotros sí."
Diego A. Sosa

Coach, Escritor, Consultor y Conferencista

martes, 31 de diciembre de 2013

REPORTE ECONÓMICO MUNDIAL SEMANA 52



- Las ocupaciones con más empleos en EE.UU.
- ¿Cómo ha sido el crecimiento de la población de España y por qué?
- Los indicadores financieros y económicos en el año.
- ¿Qué ha pasado con las acciones de las redes sociales?
- Las consecuencias para la economía turca por los escándalos de corrupción por parte de algunos de sus ministros.

Y mucho más.