sábado, 1 de diciembre de 2012

lunes, 15 de octubre de 2012

NO PUEDO AGRADARLE A TODOS

En mi tierra se dice: “No soy medallita de oro”. La inteligencia interpersonal (uno de los dos componentes de la inteligencia emocional) nos incita a relacionarnos con los demás, llevar un buen trato y ser lo más sociable posible... mientras más, más inteligentes interpersonalmente seremos.

Hay personas que se llevan mal con la mayoría de los habitantes que les rodean... por lo menos, no le caen bien. Casi siempre son ellos los primeros en hablar mal de los demás y pensar que el mundo está equivocado... no me referiré hoy a esas personas; quiero tratar el caso de los que se preocupan porque hay alguien que los rechaza.

¿Podemos agradarles a todos? No. Acabo de mencionar personas en el párrafo anterior que no les agradaremos... Sí, esos, los problemáticos. Sin embargo, las personas más sociables se llegan a preocupar por no ser aceptadas por estos seres “problemáticos”, o por una que otra persona.

Yo quisiera llevarme de maravilla con todos. Lo intento y casi siempre me da resultados favorables. No quiere decir que cambiaré mi forma de pensar para agradar a otro. Quizá pueda no expresar mi punto de vista para no llevarle la contraria. ¿Cambiarlo por agradar a alguien? Jamás.

Cada persona en nuestro entorno quiere algo diferente de nosotros. Cada una pretende que seamos de una manera, ya sea por conveniencia para ellos o por pensar que es lo mejor para nosotros. Yo pienso que el que me quiere, debe informarme de cosas que piensa que puedo cambiar; pero si me quiere de verdad, me dejará tomar la decisión a mí... y me querrá a pesar de no ser como considera que debo, y no porque soy como pretende que sea.

¿Y nosotros qué? También criticamos, en la mayoría de los casos, con otras personas. Claro, la excusa es que no se lo podemos decir al afectado porque se sentiría mal. Me imagino lo que hablan de mí por detrás... Por no hacerme sentir mal, no me lo dicen en mi cara. Si es tan bueno lo que tenemos que sugerirle a los demás, ¿no sería mejor aprender a decirlo para que salieran beneficiados?

Criticamos más de lo que aconsejamos. Somos más nocivos con nuestros comentarios a espaldas, que lo que pudiéramos ser de positivos exponiéndole a la persona una oportunidad de mejora. Aceptar y ayudar es una buena clave para una vida emocional equilibrada.

Sé que muchas personas me rechazan y repudian mis métodos, algunos hasta me han escrito. Yo hago muchas cosas de manera poco convencional y eso encuentra resistencia. Si no le hago daño a nadie, no intento cambiarlas sólo por agradarle a alguien... por más importante que sea en mi vida. La complacencia no da los mejores resultados. Hacer las cosas de otra manera nos llevará a errores, pero nunca a los mismos que comenten los que siempre hacen las cosas de la misma forma.

¿Sabe lo mejor? Lo que le agrada a un grupo, le desagrada a otro... y hay otro grupo, el grupo que queremos agradarles: para ellos, no importa lo que hagamos, como quiera encontrarán algo que les desagrade.


Más sobre este tema en mi libro:

– Mi Binomio


FRASE DE LA SEMANA

“Puedo influir en que alguien me acepte; pero aceptar a los demás a pesar de cómo son, es mi reto.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Escritor y Conferencista dominicano



lunes, 1 de octubre de 2012

¿QUIÉN DESATA NUESTRO ENOJO?

Hace unos minutos venía en el auto detrás de un señor que aparentemente tenía un poco de prisa. Nos tocó esperar a que algunos autos pasaran para poder nosotros adelantar en el único carril que tenía libre la estrecha calle. Nuestro carril tenía autos estacionados que evitaban el avance. Los primeros autos pasaron lentamente y el señor comenzó a perder la paciencia. A seguidas, venía otro a velocidad normal; los ademanes dentro del auto me indicaron que el conductor estaba ya desesperado. Comenzó a hacer señas para que apresurara el paso. Luego salió a gran velocidad demostrando su enojo y casi golpea a una señora que venía en bicicleta. Y todo este suceso en las controladas vías de Alemania.

¿Tenía alguna culpa de la espera el conductor que venía a velocidad normal? Pienso que no. Al igual que la señora de la bicicleta que casi recibe la rabia del conductor impaciente.

Lo que quiero reflexionar es como muchas veces terminamos desahogándonos con una persona que no es la causa de nuestro enojo. El jefe nos llama la atención, ¿quién paga? Muchas veces un compañero de trabajo o alguien de menor jerarquía. En ocasiones el cliente. Un desconocido que nos topemos en el tránsito. Y muchas veces algún familiar. O lo peor, toda la cadena de personas que nos encontremos en lo adelante.

No le digo que una injusticia no nos afectará. Sentir impotencia genera un cierto tipo de rabia en nosotros. Son emociones que no controlamos, ni la idea es que las intentemos controlar.

La primera pregunta es: ¿Qué hacemos con esa rabia? O cualquier otro tipo de emoción. Podemos dejarnos llevar por ella e insultar a alguien. Quizá nos la tragamos y aceleramos nuestro pulso y subimos nuestra presión arterial... causando un daño en nuestros órganos vitales. O tal vez nos mordemos el labio inferior, cerramos los ojos, respiramos profundo y nos decimos: “No gano nada con reaccionar, y sí puedo perder mucho”. Créame, es una decisión fácil de tomar... ¿o no la tomamos cuando algo nos incomoda de un superior o de un cliente importante? Nuestra reacción depende más de la persona que tengamos enfrente que de la situación en sí.

La segunda pregunta es: ¿Cuánto tiempo duraremos con esa emoción negativa? Una vez que no pudimos dominar la reacción podemos decidir si la cargaremos por mucho tiempo o si la echaremos en el próximo basurero que encontremos en nuestro camino. ¿Otro ejemplo de que podemos? Imagine qué pasaría si un auto le corta el camino. Nos ponemos furiosos y tratamos de buscar contacto visual con el otro conductor para hacerle saber lo mal que nos sentimos. ¿Qué pasaría si da la casualidad que es un viejo amigo que apreciamos mucho? ¿O una persona famosa que nos simpatiza? ¿O quizá una persona del sexo complementario que es súper atractiva? Le aseguro que en la mayoría de los casos olvidaremos el evento de la rabia y sonreiremos muy a gusto. Entonces, sí podemos decidir cuánto tiempo la rabia quedará con nosotros.

En las dos preguntas queda demostrado que nuestra inteligencia emocional existe, la incógnita es si decidimos utilizarla o no. La idea es estar conscientes de la reacción y dominarla. Saber cuándo debo utilizar mi poder sobre mí y cuándo puedo accionar en vez de reaccionar.

Cuando no actuamos conscientemente, arrastramos la emoción negativa y hacemos que el día se convierta en una pesadilla. También logramos contagiar a otros. Y lo peor, conseguimos dañar algunas relaciones por una descarga inadecuada con alguien que apreciamos. Así comienzan las reacciones de los hijos que no quieren que su papá llegue a la casa cansado del trabajo. La pareja que no quiere llegar a la casa para que no le reprochen o le descarguen todo lo que su media naranja (en ese punto agria) ha pasado en el día. El empleado que no quiere llegar a la empresa. El trabajador que no quiere que lleguen los clientes. Los oficinistas que no quieren ver a su jefe. Y muchos casos más de personas que cargan lo negativo, causando la destrucción de buenas relaciones.

No es que se desquite el enojo con la persona que se lo provocó. Es que trate de no desquitarse con nadie.


Más sobre este tema en mi libro:

– Mi Binomio



FRASE DE LA SEMANA

“Quitarme el enojo es más reconfortante que desquitármelo con alguien.”
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, Escritor y Conferencista



martes, 25 de septiembre de 2012

"ESTÁS EQUIVOCADO"

Hace unas horas tuve una conversación donde osé expresar mi opinión sobre un tema en que estaba en desacuerdo con los demás. Era el único que no tenía la nacionalidad de los demás y era mi forma de ver una actuación del conglomerado.

“Estás errado en tu forma de pensar”, me dijo en varias ocasiones uno de los presentes. Pero… no les digo que ellos están equivocados, sólo que pienso diferente.

Pensar que los demás están equivocados es una forma de tratar de ganar una discusión. No creo que siempre las discusiones tienen ganadores. Cuando se trata de formas de pensar diferentes cada uno está en su derecho. Puede ser que alguien termine convenciéndose de lo que el otro dice, pero puede ser que no. No siempre existen soluciones únicas para una situación. Se puede llegar al mismo fin tomando caminos diferentes. Y podemos llegar a lugares diferentes, porque queremos ir a lugares diferentes.

Una cantidad enorme de frases demuestran que pensamos nocivamente y dicen más de cómo pensamos de lo que creemos decir. “Es un incompetente”. Decir esto es demostrar que pensamos superficialmente en la situación. Al preguntarnos: ¿Por qué pensamos que es un incompetente? Quizá obtengamos la respuesta a nuestra real preocupación. Tal vez es que la persona no está cumpliendo con lo que esperamos de ella. Entonces podemos partir para una solución, que sería: ¿Lo podemos capacitar? ¿Esperamos más de lo que puede dar? ¿Hay alguna forma de hacerlo que cumpla con las expectativas del puesto? O quizá tengamos que deshacernos de la persona... pero sólo después de saber por qué no cumple con los resultados que esperamos.

La mentalidad de querer ganar no nos permite un diálogo abierto, nos hace querer imponernos y nos limita la posibilidad de aprender de otras opiniones. Pensar que otro está mal es un simple juicio de valor y nos descalifica para seguir una discusión. “No tengo la misma opinión”, sería una frase para abrir un diálogo sin el deseo de ganar. ¿Qué es ganar? ¿Qué gano con ganar? Simplemente orgullo, y creo que no sirve siquiera para tener una autoestima sana, porque muchas veces uno se basa en que haya un derrotado y no el simple hecho de sentir que tenemos habilidades para algo en específico.

En la mayoría de las discusiones hay un perdedor... y también una gran perdedora... la relación. No importa cómo termine la discusión, la próxima vez no será igual. La relación se va deteriorando en varios sentidos. Conozco personas que nunca pierden una discusión... son los sabelotodo y no hay forma de que acepten una opinión diferente. Si no escuchan alternativas: ¿Cree que podrán aprender a la misma velocidad que los que se abren a opciones? Le dejo la respuesta a su deliberación. Y le incentivo a que dialogue más de lo que discuta... la comunicación es una bella parte de las relaciones; si la usamos al máximo seguro seremos más felices.


Más sobre este tema en mi libro:

– Mi Binomio



FRASE DE LA SEMANA


“Tener la razón es igual que estar equivocado; sólo que depende del lado que uno esté parado.”
Diego Sosa
Consultor, Coach, Escritor y Conferencista



lunes, 24 de septiembre de 2012

DESCUBRA UNA MENTIRA

El lenguaje del cuerpo de las personas no expertas suele decir muchas cosas que queremos ocultar. Hoy le pondré una tarea para que ejercite su ojo y traduzca al consciente lo que el cuerpo nos dice.



TAREA DE LA SEMANA


DESCUBRA UNA MENTIRA


La típica reacción de Pinocho tiene una razón científica. Cuando vamos a mentir nuestro corazón pulsa más fuerte, haciendo que llegue más sangre a algunos terminales nerviosos. Como consecuencia, la nariz tiende a picar cuando nos preparamos para creación de una historia. Cuidado, no siempre que pica la nariz se hablará mentira. Por eso es bueno comprobar esta información con alguna otra señal no verbal. Por ejemplo, el que mira para arriba o para el lado de la mano que utiliza para escribir y al momento se toca la nariz, nos está ofreciendo un cuadro más completo.

Hay varias señales más que nos indican la invención de una historia, comencemos por estas tres y luego sigamos perfeccionando.


Más en mis libros:

– Ventas, Oratoria y Lenguaje del Cuerpo
– Tú Eres la Estrella



lunes, 17 de septiembre de 2012

CUARTO ASPECTO PARA MORIR EN PAZ

Siguiendo con la serie de artículos basados en las experiencias de Bronnie Ware con enfermos moribundos, nos encontramos con un lamento social. Hay cosas muy importantes, pero hay otras que las lamentamos si no las hacemos en el transcurso de nuestra vida.


ESTAR MÁS EN CONTACTO CON LOS AMIGOS


Las relaciones sociales son de suma importancia para el humano. Ya en las jerarquías de las necesidades de Maslow aparecen. Las personas debemos cubrir esas necesidades, de lo contrario, permanecemos en déficit.

Por lo general, no se tienen muchos amigos. La mayoría de las personas en nuestro alrededor son simples conocidos. Desde la infancia, el colegio y la universidad, construimos verdaderas amistades. De adultos, encontramos personas maravillosas que también convertimos en verdaderos amigos.

Muchas veces dejamos crecer hierba en el camino de esas amistades tan emocionales e importantes para nuestras vidas. Otras veces, nos llenamos de circunstancias que nos dificultan un relacionamiento frecuente con los verdaderos amigos.

Solemos confundirnos al buscar cubrir nuestras necesidades de reconocimiento y éxito y dejamos de lado nuestras necesidades de afiliación real con los demás. Me explico: Al buscar el éxito nos dedicamos a movernos en otros círculos sociales. Conseguimos nuevas relaciones y dedicamos tiempo a ellos, restándole espacio a los que realmente cubren nuestras necesidades de afiliación… nuestros verdaderos amigos.

En otras ocasiones, nos dedicamos intensamente a cubrir nuestras necesidades de autorrealización quedando aislados casi totalmente del mundo social que verdaderamente nos hace sentir bien y felices.

Claro, algunos me dirán que la falta de tiempo también influye. Yo diría que el tiempo está hecho y lo dedicamos a cosas que en un momento dado consideramos más importantes, como las que mencioné anteriormente.

Cuando queremos ver a los amigos que luego diremos que hubiésemos querido ver más a menudo, sólo le sugiero que levante el teléfono con su agenda en la mano y ponga una fecha para disfrutar de las amistades que sí nos cubren nuestras necesidades de afiliación. No dejemos pasar más tiempo, son bastantes amigos verdaderos, marque con un grupo o con algunos de ellos individualmente. Sí, ya sé hay cientos de inconvenientes para no hacerlo… sólo piense en las soluciones a los inconvenientes, le aseguro que no se arrepentirá.

Más sobre el tema de calidad de vida en mis libros:

– Mi Binomio
– Tú eres la Estrella


FRASE DE LA SEMANA

“Los momentos con amigos son excelentes; con los verdaderos amigos, son grandiosos.”
Diego A. Sosa
Coach, Escritor, Conferencista y Consultor