lunes, 30 de abril de 2012

¿NOS PROGRAMAN PARA TENER HAMBRE?

¿Podemos programar nuestro cerebro para tener hambre? Muchos quisiéramos lo contrario, pero algunas cosas que ingerimos logran el efecto de programación que nos lleva a comer más de lo que el cuerpo en realidad necesita.

Dentro de mis investigaciones sobre cómo mantener un cuerpo sano, encontré informaciones científicas que me parece interesante compartirlas.

· El azúcar de las frutas (fructosa) se convierte rápidamente en grasa: Esta azúcar se encuentra también en muchos productos dietéticos. El problema es que el cerebro no la reconoce en su sistema de control, por eso no la acepta como producto dañino y ella termina alojándose en nuestros depósitos de reserva de grasa con agilidad. Otro efecto es que estimula la creación de reservas de células de grasa.

· Las bebidas dietéticas hacen engordar más que las regulares: Los productos sintéticos utilizados para endulzar alimentos dietéticos son bajos en calorías. Al igual que el azúcar natural son también estimulantes del apetito... pero por el contrario, no le surten al cerebro ningún elemento que le indique la satisfacción del hambre mientras se ingieren. El cerebro piensa que le hacen falta nutrientes ya que falta el azúcar como fuente de energía y nos da el comando de comer más; o sea, estos alimentos nos abren el apetito. Así terminamos buscando en otros alimentos las calorías que nos ahorramos al ingerir productos dietéticos dulces.

· Los alimentos empacados en plástico pueden provocar ataques de hambre: El ftalato es un producto utilizado para los empaques artificiales, como bolsas de plástico y tapas. Éste elemento químico no se queda fijo en el plástico y al liberarse puede pasar directamente al alimento por lo tanto a nuestro organismo. Se ha comprobado que el ftalato puede desatar ansiedad por comer. El cerebro se confunde y reduce la emisión de la hormona de la saturación, encargada de hacer sentir la satisfacción por la suficiencia de comida.

· Los chips (como las papitas fritas) nos pueden convertir en déspotas de la glotonería: El glutamato está en casi todo lo que es salado y conservado. El sabor artificial del glutamato no resalta el sabor de los alimentos como lo hacen los azúcares, los salados, los agrios y lo ácidos, éste químico cambia el sabor de los alimentos creando una confusión en el cerebro. El cerebro reduce la emisión de la hormona leptina (llamada también hormona del adelgazamiento) por esta confusión y el centro de saturación de nuestro cerebro se desactiva. Nuestro cerebro continúa dando el mandato de seguir comiendo. No importa cuántos chips hayamos ingerido, nuca llega la sensación de “estamos satisfechos”.

Pienso que hoy no hacen falta conclusiones adicionales, cada uno puede hacer sus propias conclusiones y decidir cómo y qué ingerir en el que yo llamo “Mi Hotel”, el que cuido y mantengo, porque me alojará toda mi vida.


Más sobre el tema de cómo cuidar nuestro cuerpo en mi libro:

– Tú Eres la Estrella

FRASE DE LA SEMANA

“Saber más de lo que me hace mal es importante; tomar medidas con lo que me hace daño es imprescindible”.

Diego A. Sosa
Escritor, Coach, Conferencista y Consultor

lunes, 23 de abril de 2012

¿ES NUESTRA SOCIEDAD TAN MALA?

Hace muchos años escucho la queja de que la sociedad es mala, que está en decadencia, que estamos perdidos, que la sociedad está dañando a nuestros hijos, que no tiene remedio la degradación social... y mucho más por el estilo.

¿Quién es “la sociedad”? Cuando miro a mi alrededor me doy cuenta que son personas las que componen la sociedad. ¡Dé dilema! Casi todas las personas que conozco son buenas y con las que me relaciono son aún mejores. ¿No le pasa lo mismo a usted?

Entonces: ¿Cómo es que teniendo tanta gente buena nuestra sociedad es supuestamente tan mala?

Por un lado, los malos hacen más ruidos. No salen en los periódicos los miles que ayudan a que personas sean mejores o a que tengan un empleo, pero sí los poquitos que asaltaron a alguien. Estamos cambiando la percepción de miles de buenos, por cada uno que no lo es. Por cada hombre que maltrata a su compañera, hay decenas de miles que las quieren cada día más.

La sociedad siempre ha sido la suma de los individuos que la componen. Cada día somos más individuos en cada sociedad.. Por la comunicación, el transporte y todo lo que ha traído la evolución cada día estamos en contacto con más personas que antes. También tenemos más informaciones... antes lo que pasaba en el medio oriente no era tan relevante en una isla del pacífico como lo es ahora.

Veo personas que han dejado la educación de sus hijos a “la sociedad”. Sí, escucho que me dicen que la sociedad daña a sus hijos. Hasta escucho que dicen que en las escuelas no enseñan valores. ¿Estamos haciendo nuestro trabajo en casa? Cada día pagamos más para darle a nuestros hijos una mejor educación, pero en casa nos dedicamos menos a educar. La educación tiene dos componentes y el de la escuela es cada día más académico... el otro debe salir de la casa.

Uno de los factores que más daño le está haciendo a los jóvenes es la competencia. Los adultos vivimos en competencia y le pasamos eso a nuestros hijos. Subir de estatus es la base de toda competencia y eso está cambiando aceleradamente a nuestra sociedad.

Para lograr un estatus más alto necesitamos simplemente más dinero: El dinero tiene un problema, su calidad se mide por su cantidad. Pero mostrar un mejor vehículo no es una verdadera mejoría, porque la mayoría de las veces lo hemos comprado con un préstamo, o sea, es una pantalla.

Cuando el hijo llega de la escuela feliz con una buena nota, ¿le preguntamos cuánto sacaron los demás? Eso es competencia. Cuando le compramos la ropa de marca para vestirlo, cuando lo comparamos con los primos y compañeros de escuela, cuando le celebramos la mejor fiesta de cumpleaños, la mejor boda, cuando criticamos a los demás por su estilo de vida, cuando demostramos nuestras ansias por tener lo que otros han logrado... Todo es basado en dinero, porque el estatus se muestra... con dinero.

Una mejor sociedad la logramos aumentando los valores de sus individuos. Esos valores no suben con dinero, sino con comportamiento: Ayudar a los demás, cooperar, ser humildes, respetar el derecho de los demás, colaborar con el crecimiento de todos, cambiar la competencia por la competitividad (o sea, ser mejor con respecto a lo que era y no a los demás)... en fin, buscar que la suma de los individuos de una sociedad sea cada vez mayor independientemente de la cantidad de sus componentes.


Más sobre este tema en mis libros:

- Mi Binomio
- Tú Eres la Estrella
- Alcanza la Cumbre


FRASE DE LA SEMANA


Diego A. Sosa Sosa
Coach, Consultor, Conferencista y Escritor

domingo, 15 de abril de 2012

INFOXICACIÓN

La palabra se explica por sí misma. Estamos viviendo tiempos que nos podemos dejar intoxicar por la información. Ya sea por su calidad o por su cantidad. Hoy todos escribimos, todos opinamos, todos multiplicamos información... en fin, es un diluvio que puede terminar infoxicándonos.

Claro, ‘los demás son los culpables’, nos envían tantas cosas. Algunos roban nuestra dirección electrónica y nos llenan de anuncios. Otros nos envían cadenas de correos electrónicos, otros nos copian en los teléfonos inteligentes.

Por otro lado, están las informaciones que sí necesitamos para nuestro diario vivir: Las del trabajo, las de nuestros hijos, las de la familia, las de los amigos, las del día a día, las de la sociedad, las noticias...

Siempre han existido informaciones, la diferencia es que ahora llegan más rápido, se emiten más y se repiten en forma exponencial. Una información interesante nos suele llegar por varias vías, y cada una con su correspondiente comentario.

¿Qué podemos hacer?

No está todo perdido. Ya sé, probablemente usted no esté enfermo, pero quizá puede ayudar a algún amigo. ¿Qué por qué digo esto? Porque las soluciones que leerá serán como para los que son adictos a algo, que casi nunca reconocen que le puede hacer daño su adicción... “eso es a los demás que les hace daño...”.

El caso es que debemos parar con la lluvia de información que no nos sirve para nada.

· Si algunas informaciones no nos interesan, es hora de borrarnos de la lista. Sí, si Diego le envía un correo semanal que no le sirve de nada, envíele un correo para que lo saque de la lista. No tiene que ser grosero con Diego, simplemente le pone en la referencia “Cancelar suscripción”. ¿Qué Diego se puede ofender? Problema de él. ¿Sabe cuántos Diego tiene llegándole a su correo a diario? Tome la acción en sus manos, su tiempo es suyo de su propiedad.

· Pídale a los que le copian información que usted no quiere y a los que lo hacen con frecuencia, que no lo hagan. ¿Se ofenderán? Entonces acaba de descubrir que es alguien que no merece el tiempo que no le está dedicando hoy a personas que usted debería querer más... por ejemplo: A usted mismo, a sus hijos, a su familia o a sus mejores amigos. Siempre protestamos que no vemos a esas personas o que no hacemos algo para nosotros por: “FALTA DE TIEMPO”.

· Los que le envían chistes, anuncios, cadenas y demás informaciones que pueden ser inútiles para usted, pídales que no lo hagan. Si lo solicita dos veces y no le hacen caso, repórtelos como SPAM, le aseguro que eso duele para los que envían correos indeseados a su lista de prospectos.

· Reduzca sus horas en las redes sociales. No tiene que enterarse de todo de todos. Póngale a algunas personas el estatus de “mejores amigos”. Con eso no se perderá las actualizaciones de las personas que en realidad quiere seguir. No sea miembro de cada grupo si éstos le envían información que usted no quiere recibir. O configure su membresía para que no le avise de todos los cambios. Además, configure su usuario para que le envíe la menor cantidad posible de correos electrónicos.

· Cancele las suscripciones de las revistas y periódicos que no lee por falta de tiempo. Si un día sale algo que le interese, pídalo prestado, busque la versión digital o cómprelo. Pero si nunca lo lee, es mejor no tener que utilizar tiempo y nervios en pensar que se le están acumulando. Y de paso ahorra dinero.


Hay muchas cosas más que puede hacer para no infoxicarse, esto es sólo un resumen de algunas de las más importantes.


Más sobre el tema en mis libros:

- ¿No Tienes Tiempo?
- Tú Eres la Estrella


FRASE DE LA SEMANA

“Las informaciones nacen, crecen, se reproducen y casi nunca mueren; no dejes que te infoxiquen”.
Diego A. Sosa


© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor y Coach de Empresas y Profesionales. Mercurio Entrenamiento y Consultorías, S. A.

e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info

domingo, 8 de abril de 2012

¿QUÉ ES MEJOR: COMPRAR CABALLOS O GALLINAS?

En mi libro Arco Iris Financiero explico el concepto de las gallinas, los caballos de paso fino y los perros con relación a las compras. La gallina nos pone dinero en el bolsillo, el caballo nos lo saca y el perro devuelve lo que le damos... es un gasto que se paga solo.

Las personas pueden convertir una camisa en un caballo, cuando debería ser un perro. En vez de comprar una prenda de vestir terminan comprando una marca. La diferencia en comprar una cosa u otra es conocer la necesidad que nos está cubriendo. ¿Queremos vestirnos o mostrar estatus? ¿Podemos mostrar estatus o para eso nos endeudamos? ¿Nos endeudamos para producir, o simplemente para lucir?

Las preguntas nos deben llevar por el camino de la conciencia. Pagar en un restaurante el doble que en otro no viene de un simple antojo del dueño. Cuando elegimos el más costoso no es por el sabor de la comida, tenemos que tomar en cuenta otros factores: Servicio, higiene, facilidades, renombre, ver y ser vistos, entre otros.

Lo mismo nos pasa con otros objetos adquiridos. La casa, el auto, el colegio de los niños, la ropa, los accesorios... en fin, todo lo que aparenta ayudarnos a subir de estatus.

¿Tenemos más cuando compramos algo con un préstamo? Poseemos más bienes, pero al sumar lo que tenemos y restar lo que debemos el balance inicial será el mismo, y en pocos días el bien material se devaluará y tendremos menos que antes. En lo adelante, parte de nuestros ingresos pasará a engordar la cuenta de nuestro acreedor.  Nuestro poder adquisitivo se reduce para los siguientes meses o años.

Ya sé, las personas siempre me exponen que no se puede adquirir de otra manera. Intento explicarles que podemos ahorrar para luego comprar sin carga de intereses, entonces me dan la misma explicación: “¡Ahorrar? Imposible con los ingresos mínimos que se poseen”. Por eso compran y luego pagan las cuotas... Ohhhh, pero ahora tienen dinero para pagar la cuota. ¡No entiendo! Si no tenían para ahorrar, ¿cómo ahora tienen para pagar una cuota que además tiene una parte que es interés?

Es un dilema terrible, los que lo hacen no quieren dar su brazo a torcer, así como casi todos los que tienen una adicción están convencidos de que es malo, pero que no tienen que parar. Para ellos, los equivocados son los demás, aunque quisieran vivir sin deudas y lograr lo que los “tacaños” logran. Pero: “Es imposible ahorrar”.

Muchos quieren tener lo que los ricos poseen, pero no adquirirlos como ellos lo hacen: Primero ganan y luego gastan. Y no primero gastar y luego ganar, convirtiendo el día de cobros en el día de pagos.

Algunos ahorran y de un momento a otro utilizan su capital para comprar un “caballo de paso fino”. Un vehículo o una casa que está por encima de sus posibilidades. Ahora tendrá que buscar más dinero para poder mantener al caballo y además pagar el préstamo. ¿No sería mejor poner ese dinero a ganar dinero? O sea, comprar gallinas que pongan huevos. Pienso que no es tan difícil entender que las gallinas pueden comprar los caballos, pero ellas seguirán poniendo huevos para seguir manteniendo esos caballos.

La dificultad está cuando tenemos que pensar en postergar el disfrute. Nos muestran una casa que nos enamora y en el banco nos ofrecen un préstamo que hace posible el disfrute inmediato. Treinta años pagando y ya está. Ups, suena mucho. ¿Y si tomamos un préstamo menor y nos mudamos en un apartamento menor? Claro, no será lo mismo ni dirá lo mismo de nuestra bonanza, pero lo podremos pagar en quince años y luego comprar esa casa de los sueños. ¿Que la disfrutaremos por menos tiempo? Sí, es cierto, pero será nuestra, mientras que de la otra forma habremos vivido alquilados por la mayor parte del tiempo.

No quiero que no se dé lujos, lo que quiero es que sus gallinas compren sus caballos. Cuando llegamos al final de nuestra vida útil y abrimos el ropero y lo vemos lleno de caballos, salimos de la casa y el estacionamiento tiene caballos, miramos nuestra morada y es un gran caballo comedor de recursos... La pregunta es: ¿Cómo mantendremos ese enorme establo? ¿Tenemos un gallinero que produce lo que los lujos requieren? Si es positiva nuestra respuesta, entonces somos libres financieramente. Si es negativa, tendremos que comenzar a vender caballos para mantenernos antes de llegar a una segura “Pobreza Senil”.


Más sobre estos temas en mis libros:

- Arco Iris Financiero

- Tú Eres la Estrella


FRASE DE LA SEMANA

“Darse un gusto con el dinero de otro es vivir por adelantado; ahorrar, poner el dinero a producir y comprar el lujo, es construir la libertad financiera.”

Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor



domingo, 19 de febrero de 2012

CONVENCER Y ENTRETENER CON LA PALABRA

Escribir bonito o hablar con gracia no lo es todo en la comunicación. La Retórica se encarga de estudiar la forma de convencer y entretener con la palabra, ya sea escrita o hablada.

 
Hacer una presentación en la universidad o en el trabajo, convencer a un amigo o a un cliente, enaltecer a una multitud o entretener a los asistentes a una fiesta, conversar con nuestros hijos o con compañeros de trabajo, escribir una carta o un discurso, hacer un reporte o redactar un reportaje, hablar ante las cámaras de TV o ante el micrófono en la radio... Para todo necesitamos la retórica.

 
Para expresarnos de manera convincente y que el interlocutor quiera escucharnos necesitaremos una estructura. La mayoría de estructuras se basan en tres partes principales:

 
- Inicial: Con ella tenemos que lograr que las personas nos acepten, acepten nuestra intervención y se interesen por seguirnos recibiendo. Hay muchos métodos para iniciar, como por ejemplo:

 
  • Inicio de impacto. Se consigue llamar la atención con alguna actuación que aparentemente no tenga que ver con lo que se va a hablar. He usado en ocasiones una llamada telefónica planificada, comienzo a hablar y todos se quedan pensando en mi mala educación, al final hago referencia a algún beneficio que ofrece el producto de mi contratante.
  • Inicio con una cita de alguien conocido; será la tesis inicial de nuestra alocución.
  • Inicio energizante. Se utiliza alguna entrada o ejercicio para lograr que el público se levante y se interese.
  • Etc.

  
- Central: Puede dividirse en varias partes, según el tipo de estructura que usted escoja o cree. Aquí se desarrolla el tema por extenso. Se explica la teoría, la problemática, la propuesta, la conclusión... En fin, se desarrolla lo que uno quiere decir. En esta parte debemos lograr que las personas quieran escuchar lo que le decimos. Debemos entretenerlos, que no significa que se rían, sino que estén atentos a lo que le escribimos o decimos.

  
- Final: Con el inicio lograremos que nos quieran escuchar, ahora es el momento de lograr que nos quieran volver a escuchar. Los finales buenos hacen que quedemos en la mente de las personas y que le den importancia a lo que les comunicamos. Así como hay diferentes inicios, hay diferentes técnicas para los cierres. El cierre nos hace inmortales en cuanto a la comunicación.

 
En resumen, hay muchas técnicas para elaborar un escrito o un discurso, elija alguna o fabrique la suya. En la segunda parte de este artículo le mostraré algunos sistemas utilizados para lograr escritos y discursos entretenidos y convincentes.

 
Expresarse de manera convincente y hacer que nos quieran escuchar no es un don, es un arte que se aprende y se desarrolla. Es una herramienta esencial para triunfar en una empresa o para criar con efectividad. Es un elemento indispensable para las ventas y la negociación. Le invito a que lo desarrolle y lo use, le aseguro que le sacará mucho provecho.

  

Todo esto está por extenso en mi libro:

  
- Ventas-Negociación, Retórica-Oratoria y Lenguaje del Cuerpo ( www.diegososa.info/ventas )

 

 

 FRASE DE LA SEMANA
  
“Hablar sólo bonito tiene un convencimiento perecedero; expresarse con la verdad es perenne”.
 
Diego A. Sosa
 Coach, Consultor, Conferencista y Escritor
 
 

 

 

 

 

 

 

lunes, 13 de febrero de 2012

CASTIGO CON REFLEXIÓN

En el trabajo y en la casa se castiga: Cuando era pequeño recibí algunos castigos. No los recuerdo con exactitud porque no eran fuertes y pienso que por eso no quedaron en mí como marca. En mi tiempo de empleado también recibí castigos... desde palabras fuera de tono delante de los demás, hasta aumento de metas. Todos son castigos por no hacer las cosas de la manera que los demás esperan.

Algunas personas me han comentado en estos días de castigo recibidos o impartidos y me pregunto: ¿Los castigos que me impusieron me hacían ver las cosas de una manera diferente? Fíjese bien, dije “ver”, no “hacer”. Sí, las hacía diferente, pero creo que casi nunca las vi diferente.

Hacer las cosas de manera diferente logra un objetivo, pero puede dejar varios sin alcanzar. El que impone el castigo quizá reciba lo que quiere... mientras el castigado le tenga más miedo al castigo que a la acción realizada.

Mis hijos me han recordado cómo era yo, y sé que seguirán siendo muy parecidos. Intenté castigarlos varias veces, pero al final, el castigo caía antes de llegar a su fin, si es que en realidad iniciaba... sentían que me vencían. Me di cuenta que castigaba en momentos de rabia y no tenía forma de ser cumplido. Como niño ese castigo me hubiese hecho más fuerte y rebelde. Con el temperamento de asno terco me sentiría con fuerzas para demostrar que era capaz de soportar el castigo. Quizá dejaría de hacer lo que provocó el castigo, pero sólo cuando no pudiese hacerlo sin ser descubierto. Seguro que vería que no había hecho nada malo y que era injusto el castigo. O quizá pensaría que lo ocurrido no era para tanto. En fin, siempre hubiese sido reactivo.

La modernidad aconseja no castigar, y los más maduros dirán que por eso estamos como estamos. Bueno, estamos como estamos porque muchos de los más antiguos hicieron el trabajo que hicieron... lo que estamos haciendo con la crianza de hoy se verá en un futuro. Pero el caso es que nos hemos ido al otro extremo: los jóvenes no respetan y no encuentran fronteras para sus actuaciones. Poco a poco vamos llegando a nuevos límites y pronto nada nos sorprenderá.

Hoy, cuando soy el castigado, pienso en lo que la otra persona quiere lograr. ¿Quiere que respete reglas? ¿Quiere que no cometa el mismo error? ¿Quiere que se hagan las cosas a su manera? Entonces me concentro en lo que ella quiere, más que en repudiar el castigo. Si puedo negociar, lo hago poniendo su objetivo por delante... lo que quiere lograr.

¿Cómo hacemos entonces? ¿Dejar sin castigo, castigar, castigar a medias?

Con mis colaboradores utilicé siempre el camino de la reflexión. Las equivocaciones eran involuntarias y lo importante era corregir la causa y no la consecuencia. Mi objetivo es que las cosas no sucedan nuevamente, no que alguien pague por lo que pasó.

Mientras mis hijos crecen tengo más aprendizajes. Muchas cosas que en principio me parece que están mal, terminan convenciéndome de que no es así como ellos lo ven y que en realidad me faltaban informaciones para analizarlo. En otras ocasiones, me doy cuenta que a ellos les faltaban informaciones para hacerlo como yo quería. Algunas veces, yo no tenía razón. Y en algunas circunstancias, era más importante la reflexión y el aprendizaje que ellos tuvieran; al final mi objetivo es que las cosas no vuelvan a suceder... pero no sólo esa, sino cualquiera que esté mal.

El resultado con mis colaboradores e hijos es que casi no tengo que repetir las cosas para que los mismos errores no aparezcan. Reflexionamos sobre las causas y consecuencias de las actuaciones o errores. Logramos pensamientos abiertos hacia otros comportamientos y situaciones parecidas. Logro encontrar muchos pensamientos y comportamientos errados en mí. En fin, es una ganancia para todos.

Para lograr cambios con la crianza, hay que hablar con los involucrados de lo que queremos hacer. El nuevo comportamiento tiene que estar claro para todos, lleva un camino de aprendizaje y no es de una sola parte.

Está claro que a algunos colaboradores le ha dado mucho trabajo cambiar la mentalidad, ellos vienen de sistemas de jefatura. Reciben órdenes y trabajan con el objetivo de no cometer errores. Reprochan al que los comete y hasta lo denuncian con los superiores.

Cambiar esa mentalidad arraigada lleva un esfuerzo enorme, pero vale la pena. La creatividad y la iniciativa resucitan y el servicio al cliente mejora. Los equipos se unen y las personas son más felices. Sí, se comenten más errores, pero por hacer, no por no hacer. El resultado es que se hace mucho más con lo mismo y se vive mejor... también con lo mismo.


Más sobre estos temas en mis libros:

 - ¡Alcanza la Cumbre!
- ¿Forastero Yo?
- Click


FRASE DE LA SEMANA

“Un castigo es percibido más como venganza que como generador de nuevos resultados”.
Diego A. Sosa Sosa
Coach, Consultor, Escritor y Conferencista



lunes, 6 de febrero de 2012

ENCUENTRE CINCO TRABAJOS ALTERNATIVOS

¿Me gusta lo que hago? ¿Y si pierdo el trabajo? ¿Y si desaparece mi puesto? ¿Quiero lograr más éxito o ganar más dinero? Hay muchas interrogantes con respecto a cómo nos ganamos la vida. La gran mayoría trabajamos para ganarnos el sustento. Los trabajos hoy no son para toda la vida, pero hay que defenderlos de la mejor manera.

Cada día veo más personas que se encuentran con la circunstancia de que le han cambiado las condiciones del trabajo o ya su trabajo no existe. Otros que quieren cambiar de trabajo, pero no hacen el menor movimiento para lograrlo.

La situación es que casi nunca estamos conformes con lo que tenemos en el momento... Los luchadores incansables quieren más, los conformistas sólo protestan porque lo que tienen no es suficiente: el jefe es malo, los compañeros son desagradables o cualquier otra disculpa para sentirse que son las víctimas de las circunstancias.

Le propongo que hagamos una rápida lista de cinco oficios que nos gustarían desarrollar. Pueden ser sueños o casos alcanzables, pero le pido que los escriba. Quizá ponga diez y al final reduzca la lista a los cinco que más le gustaría. Por ejemplo:

· Autor de libros
· Actor de teatro
· Directivo de una gran compañía
· Tener mi negocio propio
· Conseguir un ascenso en mi trabajo

Algunos de los que escriba no le traerán dinero, lo consideraremos un hobby. Otros tendremos que invertir mucho tiempo para que se conviertan en productivos. Para otros necesitaremos prepararnos. Otro quizá me represente salir a buscar trabajo. Otro podría significar el riesgo de perder el sustento fijo.

Al final debe quedarnos la idea de lo que en realidad es posible... y así trabajaremos para ello. No dejar que el destino se encargue de nuestro destino. Si quiero ascender, tendré que prepararme para ese puesto y estar a la vista de los jefes como un verdadero candidato. Buscar qué negocio puedo hacer. Aprender el oficio que quisiera ejecutar. Iniciar como oficio paralelo un negocio o una carrera como alternativa...

Puede ser que cuando analice las posibilidades se de cuanta que no hay tantas. Le puedo recomendar entonces que ame su trabajo. Sí, se dio cuanta que no hay alternativa mejor, ¿por qué sufrir a diario el mejor trabajo que en este momento puede tener? Y si decidió tomar las riendas porque encontró que puede mejorar, también ame lo que tiene, porque así aprenderá a amar lo próximo que tendrá.

Hay muchas cosas que se deben hacer si quiere cambiar lo que está haciendo y progresar en su vida. Quedarnos esperando que el jefe nos ascienda no será la solución. Aprender teatro, aprender a escribir un libro, escribirlo y publicarlo tampoco se hará por sí solo.

En fin tome las riendas si quiere que por lo menos uno de esos oficios que detalló se convierta en realidad. Piense que ganar dinero es el objetivo de todo trabajo, lo que sea hobby lo hará sentir bien, pero no lo confunda con trabajo. Todo trabajo que usted piense desarrollar tendrá que dejarle más dinero que lo que hoy recibe... a mediano o a largo plazo, no obligatoriamente de inmediato.


Más sobre este tema en mis libros:

· ¡Alcanza la Cumbre!
· Mi Binomio
· Click

FRASE DE LA SEMANA

“El oficio que tengo es el mejor que poseo, aunque si lo decido tendré uno mejor”.

Diego A. Sosa
Conferencista, Escritor, Coach y Consultor