lunes, 19 de septiembre de 2011

MI HOTEL

Apenas regreso de correr por primera vez en este año. Es septiembre y no lo había podido hacer por lesiones y luego unas piedras en los riñones me hicieron someterme a dos operaciones. Los médicos me liberaron y decidí irme a la calle a poner mis pasos.



No fue fácil... Miedo por mi pantorrilla, mi riñón derecho y mi condición física me hacían pensar mucho. Miré afuera y el día estaba lluvioso, la temperatura en 15 grados Celsius. Mi peso aumentó por la falta de movimiento y poca disciplina para comer, así que tengo siete kilos más en la mochila (unas quince libras). Ya hasta me estaba engañando, no me parecía que la balanza fuera tan certera en su juzgamiento. Pero sabía que los pantalones y las camisas no me iban a mentir. Muchas cosas me decían que mejor me quedara y lo dejara para otro momento.

Pero algo estaba a mi favor... mi determinación. Mis zapatillas volverían a dejar sus huellas sobre el asfalto alemán. Mi cuerpo tenía la oportunidad de mejorar su condición. Lo que parecía una fría temperatura para un caribeño es un clima perfecto para no derretirme al salir a la calle. Mi ropa no me ahogará más... Cuántas razones para salir a la calle.

Sonreí al señor del espejo, tomé la ropa adecuada y puse mi primer tiempo y mis primeros cinco kilómetros. Nada mal para tanto tiempo fuera de las pistas... pero horrible para lo acostumbrado. Lo mejor, podré mejorar n veces ese tiempo y la cantidad de kilómetros, porque pretendo mejorar mi condición paulatinamente y le sacaré por lo menos un kilo por semana a la mochila. ¿Por qué no más? No tengo apuro... ¿Quizá no me ame tanto como digo! Quién sabe, puedo hacer una dieta CLM y perder esos siete kilos en un par de semanas. Ya sé, quiere saber lo que es CLM... Comer La Mitad. Sí, es simple, me sirvo menos, no paso hambre, como de todo o lo que quiera, pero menos. No creo que logre ni necesite comer la mitad, pero ¾ creo que sí lo lograré. Sin el mayor de los esfuerzos.

¿Y usted, se ama tanto como dice? Mi hotel ha estado sometido a un mantenimiento obligatorio. Ahora le daré el preventivo. Me parece que se lo merece porque quiero vivir en él toda mi vida... es más, estoy convencido que será así. Pero quiero vivir lo mejor que pueda, y para eso tengo que estar todo el tiempo dándole un buen mantenimiento.

Lo mejor de mi carrera de hoy fue que pude sentir nuevamente ese aire que me inspira a correr, no el que se aspira por la nariz, el que sale del corazón. Me gusta correr porque aprendí a disfrutarlo, no porque desde siempre fue así. Realmente lo consideraba aburrido y tedioso. Hoy siento que estoy libre nuevamente, puedo correr y eso es una felicidad. No es la meta, no es estar en forma, no es verme mejor... es sentirme bien, y eso lo hago con cada paso... el camino es la meta.

EL TEMA DE LA ATENCIÓN AL CUERPO ESTÁ AMPLIADO EN MIS LIBROS:

– ¡Alcanza la Cumbre!
– Mi Binomio
– Tú Eres la Estrella



FRASE DE LA SEMANA

“Si no disfruto al cuidar de mi cuerpo, no podré disfrutar de él por mucho tiempo.”
Diego A. Sosa
Coach, Conferencista, Escritor y Consultor dominicano


Dirección del video por si no lo puede ver:
http://www.youtube.com/watch?v=7yRmZmbqR5I&feature=player_embedded

lunes, 12 de septiembre de 2011

MI MAMÁ ME AMA...

ARTICULO DE LA SEMANA
Por: Diego A. Sosa http://www.diegososa.info/

“MI MAMÁ ME AMA...”

Hace unos días encontré en un diario Alemán una noticia que me sorprendió extremadamente: en Alemania hay 7.5 millones de personas, de poco más de 80 millones de habitantes, que no saben leer ni escribir. Esto es una catástrofe en un país que tiene educación primaria obligatoria y gratuita, e invierte muchísimos recursos en la educación, incluyendo la universitaria, que es casi sin costo.

¿Qué pasa en nuestra sociedad? ¿No queremos realmente educarnos? ¿Qué participación tienen los padres en esta gran cuota de analfabetos? ¿Los gobiernos pueden hacer más?

Claro, podemos siempre preguntar y al final alguien tendrá la culpa... pero nunca los verdaderos responsables. El pueblo y los políticos alemanes han hecho que el sistema educativo llegue a todos, pero no todos quieren educación.

En otros países se lucha para que la educación mínima llegue a la gran mayoría. Yo, por ejemplo, siempre recuerdo las primeras frases que tuve que leer, la lección de la letra “M” decía: “ma me mi mo mu. Mi mamá me ama...”

Y sí, creo que sin el amor de madre y de padre nunca me hubiese alfabetizado ni llegado a graduarme de ingeniero. No sólo el amor de sentimiento, me refiero al amor de actuación. Creo que somos muchos los involucrados en la alfabetización y profesionalización de la sociedad. Creo que no sólo es no saber leer y escribir, hoy tenemos industrias de hacer profesionales, que terminan siendo “analfabetos funcionales”.

No todo acaba con la alfabetización. No creo que dejemos de ser analfabetos por poder leer El Quijote o Hamlet. El camino a recorrer, después de saber firmar con su propio puño y letra, es muy vasto. Cada día hay más información y la sociedad que no le lleva el paso no tiene cómo entrar en el futuro.

Hoy muchos creen que utilizar los avances tecnológicos los hace inteligentes. Andar con el último móvil o la computadora o tabla electrónica más moderna no obligatoriamente nos saca de la ignorancia. Estamos siendo consumistas de los que realmente aprovechan la era de la comunicación. Ellos van adelante y sólo podemos llenarlos de dinero... eso no es avance.

Es hora de crear y eso se hace con conocimientos. Los conocimientos no llegan al nacer ni los adquirimos al pasar el tiempo. Hay que tener un plan de aprendizaje y un deseo ferviente de evolucionar.

El tiempo de los profesores sobrepasó al de los maestros y llegó nuevamente el que buscábamos a los maestros... pero hoy es el de los guías. Tenemos que formar los guías que llevarán a los jóvenes por el camino del aprendizaje moderno.

Me encanta ver a mi hijo de 16 años sentado el domingo leyendo el periódico, buscando informaciones financieras y analizando los artículos escritos por verdaderos periodistas o expertos. Dialogar con él sobre finanzas, opiniones políticas o de filosofía se ha convertido en una constante.

Mi hijo de 14 años me enseña historia, su fuente es una que yo no tuve: televisión, Internet y revistas especializadas. Sí, estos medios son excelentes cuando se utilizan para lo bueno, aunque lo malo también está en esos lugares. Él anda unos caminos matemáticos que me asombran y tiene datos curiosos que me enseñan el proceder de muchas cosas que para mí eran tabúes o desconocidas.

Quiero decir, ellos aprenden más rápido que yo. No tengo el tiempo disponible para leer todo el material que hoy ellos leen y asimilan en los medios de comunicación. Quizá no me hagan falta todos esos conocimientos, pero a ellos quizá sí. No puedo pretender aprenderlos para enseñarlos, tengo otras tantas cosas que sí quiero aprender y que sí les puedo enseñar. Mi función ya no es la de un maestro que enseña, sino la de un guía que los ayuda a aprender.

Una vez despierto el gusanito del aprendizaje, es difícil que se apague. No atraquemos en un muelle y nos sintamos seguros; ahora tenemos que llegar al puerto, conseguir lo mejor y volver a soltar las amarras. El mundo del aprendizaje ha cambiado... y seguirá cambiando cada vez más rápido. Aprendamos y enseñemos, “Saber es tu libertad”.


ESTOS TEMAS ESTÁN AMOLIADOS EN MIS LIBROS:
-Click
-Mi Binomio
Informaciones en www.diegososa.info/libros


FRASE DE LA SEMANA


“Antes se necesitaba un maestro que enseñara; hoy prefiero un orientador que guíe el aprendizaje”.
Diego A. Sosa
Coach, Conferencista, Escritor y Consultor dominicano

viernes, 9 de septiembre de 2011

MIS LIBROS Y AUDIOS DE VENTA EN LA REP. DOMINICANA

Mis libros y CDs están a la venta en la Rep. Dominicana con ENTREGA  A DOMICILIO... Aprovéchelos.


  • -¿No tienes tiempo?  RD$ 350  Mi manual de manejo de tareas que sustituye a los ineficientes manuales de manejo del tiempo. 
  • -Arco Iris Financiero  RD$ 450  Historia novelada sobre las Finanzas personales. Desde salir de las deudas hasta las inversiones para el futuro. 
  • -Alcanza la Cumbre  RD$ 450  Mi experiencia de haber subido los 3,175 metros del Pico Duarte, altura máxima del Caribe. 
  • -CDs Audio-Artículos  RD$ 225 c/u.  Discos que contienen artículos vocalizados, especiales para escuchar en el automóvil. 
  • -Tú eres la Estrella precio de introducción (RD$500 c/u)  Contiene 101 artículos con sus respectivas frases. 
  • -Mi Binomio precio de introducción (RD$500 c/u)  El dos en uno.  Este libro contiene los libros ¿Forastero yo?  Un manual de manejo de cambios, es una historia novelada situada en el sur de Alemania.  Y Click, la segunda novela de Diego Sosa.  Este libro es un Coach personal, trata los temas, de Comunicación Asertiva, Negociación, Manejo del tiempo, Aprender a aprender, las Finanzas personales y mucho más.

  
Más informaciones en:  http://www.diegososa.info/Libros/LibrosRD.htm

ENVÍENOS UN CORREO A Ventas@DiegoSosa.info  Y le daremos todas las informaciones que requiera.



5to. lugar en ventas después de 3 semanas de su lanzamiento.

lunes, 5 de septiembre de 2011

LA NEGATIVIDAD NIEGA

Estar mal es muchas veces una condición mental. Por ejemplo, escucho personas creyentes que sin importar su condición económica o de salud responden al saludo con un entusiasta: “Bien, por la Gracia de Dios”. Otros individuos que ganan bastante dinero y no tienen problemas de salud siempre dejan dudas de su situación: “Aquí”, o un simple “bien”; dejan mucho que desear.


Claro, “al dedo malo todo se le pega”. Como no se sienten bien, todo les pasa a ellos. La buena suerte nunca llega y si algo saldrá mal, seguro que será lo de ellos y en el peor de los momentos.

No soy de los que cree que una actitud mental positiva aleja la mala suerte, ni que atrae a la buena suerte... porque no creo en la suerte. Lo que sí estoy seguro es que las cosas pasarán no importando qué actitud usted tenga. La diferencia es lo que usted hace con los sucesos que tiene su vida.

Alguien que anda conduciendo por las calles pensando que lo van a chocar, transita estresado y no podrá reaccionar con una cabeza disipada. La mala suerte no le llegó, simplemente su actitud los estresó y lo llevó a conducir sin prestar la debida atención, ni le permitió maniobrar ágilmente. La mayoría de los accidentes se pueden evitar, por eso algunas personas chocan más que otras. Y créame, no es mala suerte.

Salir a la calle con una actitud positiva tampoco le traerá buena suerte, simplemente verá las cosas desde un punto de vista diferente. Las personas le hablarán bien porque irradia buenaventura. Serán amables con usted y por eso podrá resolver las cosas con facilidad. No es que tenga suerte, es que una buena actitud contagia... ¿o no prefiere usted tratar con personas que estén de buen humor?

Una persona con actitud negativa no ve lo bueno que le pasa. Piensa que si alguien le sonríe quiere algo de él. Sospecha de todos creyendo que lo engañarán. ¿Sabe qué? El que lo quiere engañar lo engañará. Y más, si un malhechor ve una persona así, se aprovecha... total, él dirá que fue por mala suerte.

Estar de buen humor hace que uno vea las cosas malas desde otra óptica. Uno busca el lado bueno y lo que pueda arreglar lo arregla. Las personas que despiertan y deciden salir de buenas a la calle, no se quejan ni entierran la cabeza para protegerse del mal mundo. Miran alrededor y convierten las quejas en oportunidades de mejora. No se contagian, ellos contagian a los demás. Rocían su sonrisa cargada de buena vibra y creen en un mundo mejor. Aunque ya el de ellos sea casi perfecto.



FRASE DE LA SEMANA

“Cuando me pongo negativo, es difícil que la supuesta “buena suerte” me acompañe.”
Diego A. Sosa
Escritor, Coach, Consultor y Conferencista dominicano

lunes, 15 de agosto de 2011

CRECER OR NOT TO BE

Un dilema universal. Quedarnos retardados en la vida profesional no es negociable, abandonar la vida de hogar tampoco. El tiempo es limitado. El dinero suele depender de la cantidad e intensidad del trabajo. Nuestro cuerpo no puede ser atendido si le damos el tiempo a la familia y al trabajo. Las relaciones son cada día más y, por ende, traen complicaciones. ¿Cómo dominar las emociones que todo esto acarrea?

Un ser humano tiene que atoar con todas estas variantes. La mayoría decide por unas pocas y las otras las deja de lado… quizá pensando en atenderlas en otra época de su vida. No pienso que sea por no poner prioridades, sino por una falta de claridad en estos conceptos y de planificación. Crecer en todos los sentidos es lo ideal y equilibrarlos es lo esencial para una vida plena.

Podríamos solicitar más tiempo al presidente o al Ser Divino, pero si el día comienza a tener 27 horas es momento de preocuparse. El dinero no compra tiempo ni relaciones que nos hagan felices. Por más que trabajemos, las otras partes de nuestra vida deben estar sujetas a cuidados especiales. Cuando nos pasamos doce horas trabajando, nuestras emociones positivas deciden esconderse y las negativas se colocan en primera fila.

El dinero no hará que nos enojemos menos ni que las sonrisas salgan con más frecuencia. El poco dinero tampoco lo conseguirá. ¿Cuánto es lo justo? Alcanzar el equilibrio es muy subjetivo. Al inicio de nuestra carrera necesitaremos trabajar más tiempo y más duro, haciendo sacrificios de tiempo y de emociones positivas, así sembramos para recoger la cosecha en pocos años. Una buena carrera para los hijos, un buen colchón para el retiro… Todo eso es esencial para una vida futura. Pero… ¿y el presente? ¿Vale la pena construir un gran futuro cuando nos perdemos el presente, el crecimiento de nuestros hijos y el mejor tiempo de nuestra relación?

Las emociones positivas hay que vivirlas día a día. No importa de cuánto tiempo dispongamos o cuánto dinero ingresemos. Las primeras palabras de nuestros hijos, el primer día en la escuela, el primer torneo de fútbol, el último día en el colegio, un día cualquiera en la clase de ballet… ¿Cuántos momentos más queremos perdernos por construir dinero? Un amanecer, un atardecer, una luna llena, un paseo por la arena, un fin de semana en pareja, la lectura de un buen libro, una obra de teatro… ¿Cuántas emociones positivas más queremos desperdiciar?

Podemos construir mejores relaciones dedicando tiempo a ellas, tomándolo del que usamos para ganar dinero. El tiempo es un recurso no renovable; es indispensable asignarlo a lo que decidamos será prioritario para lo que definimos más importante en nuestra vida. ¿Qué es lo más importante? ¿Felicidad, futuro, presente, familia? Quizá todos… por eso es tan necesario hacer crecer todas las áreas mencionadas de manera equilibrada.


Este tema está por extenso en mi libro:

–Tú eres la Estrella





FRASE DE LA SEMANA

“Vivir el presente sin pensar en el futuro es una irresponsabilidad; pero vivir el presente sólo pensando en el futuro es un desperdicio.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

lunes, 8 de agosto de 2011

¡QUÉ SACRIFICIO!

Escucho personas utilizar la palabra sacrificio de una forma peculiar en lo que se refiere al dinero. “Me voy a sacrificar y no me compraré tal o cual cosa”. Para ellos, no gastar todo el dinero en algún placer, es un sacrificio. Otros reciben una tarjeta de crédito y deciden no sacrificarse, la usan hasta que no le quepa nada más. Hay personas que van al banco y toman un préstamo que apenas pueden pagar, se van de viaje o compran un bien que no necesitan. Gente que puede tomar una cantidad prestada para comprar una vivienda se ve arrastrada por algún banquero con deseos de cubrir su meta, y no hace un “sacrificio”, termina tomando mucho más de lo que debería, “su capacidad de crédito es mayor…” Preguntémosle a los países que se han endeudado por qué le prestaban.

Me pregunto: ¿No endeudarse ni vivir el futuro por adelantado es un sacrificio? Visitar un restaurante menos costoso o salir a unas vacaciones más económicas… ¿es un sacrificio? ¿Crear un capital para luego invertirlo es un sacrificio?

La mentalidad del sacrificio está muy arraigada y las culturas consumistas las potencian. El país con la mayor economía del mundo está basado en que las personas no hagan sacrificios. EE.UU. mide su economía con la el ánimo de consumo que tenga su pueblo. El índice de consumo les sirve a todos para orientar sus inversiones. El país está bien cuando la gente está gastando dinero, y mal si la gente decide no gastar.

Muchos países no le hacen mucho caso a esta variable, pero sus habitantes toman la actitud de este importante referente. La televisión, las empresas, los que nos rodean… todo influye en hacernos sentir como víctimas si guardamos parte del dinero que nos ganamos.

Ahora pensaré a largo plazo y veré quién se sacrificó. Después de unos años, el que decidió “no sacrificarse” tiene su Facebook lleno de fotos de lugares que los demás no conocen. Su Twitter ha reportado cada mosaico pisado en Europa y el mundo. Su familia ha comido en los mejores restaurantes y visitado los hoteles más costosos, etc. Tiene dos vehículos que son un lujo y se los deben al banco. Quizá vive en un apartamento alquilado o tiene un préstamo que terminará de pagar en el año 2030. Supongo que sigue produciendo dinero, o sea, hace malabares para llegar a fin de mes, las tarjetas de crédito no le sirven de instrumento de pago porque las usa como instrumento de crédito, no duerme porque no sabe cómo mantendrá los gustos de los hijos ni su imagen ante la sociedad, juega la lotería como única esperanza de salir de los problemas… en fin, hay que mantener el ritmo de ingresos para poder sobrevivir. El no sacrificarse comienza a doler. Sin mencionar que no hizo un fondo de emergencias, y cada vez que algo ocurrió, tuvo que tomar dinero prestado que no podía pagar sin reducir su calidad de vida.

Veamos un poco más lejos, la edad de retiro: No se sacrificó y compró los grandes lujos y viajes. Llegó el momento de dejar de producir, 65 años de edad y por lo menos veinticinco más para vivir. El salario se intercambia con una pensión que no es de la misma cuantía ni crecerá como crecía su sueldo. Como no se iba a sacrificar, no hizo aportes mayores como prevención. Las tarjetas de crédito siguen llenas, la casa no está paga y los vehículos comienzan a destartalarse y necesitan arreglos costosos. Con la edad, llegan las medicinas perennes. En fin, el nivel de vida baja poco a poco y los problemas llegan solos. Problemas que se enfrentan con dinero. Hay que vender la casa, con eso se termina de pagar el préstamo y queda algo para comprar una vivienda más económica y mantener la apariencia por unos años.

Me pondré del otro lado de la palabra sacrificio: Vivir por debajo del nivel que podría, me permite guardar dinero, o sea, crear capital. Puedo ponerlo a trabajar para mí cuando lo invierto, y al momento de mi retiro, tendré un batallón de gallinas poniendo huevos que mantendrán mi nivel de vida, que seguro es mucho más alto que el de los que “no se sacrificaron”.

Le dejo la opción de pensar en si el sacrificio es el lujo adelantado al presente o decidir crear un futuro lujoso.


Este tema está por extenso en mis libros:

–Arco Iris Financiero
–Tú eres la Estrella




FRASE DE LA SEMANA

“Cuando me compro un lujo antes de tiempo, no dejo de sacrificarme, sino que sacrifico mi futuro.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

lunes, 1 de agosto de 2011

¿POR QUË A MÍ?

Nos damos cuenta que la mala suerte nos llegó: Estamos en el lugar inadecuado en el peor de los momentos; lo que queríamos no salió como pensábamos y comenzamos a perder toda esperanza… Somos víctimas y no hay salvación.

Si esto fuera real, la vida sería muy corta. Podemos ver un accidente que pasa delante de nosotros y nos salvamos por segundos. En otras ocasiones, pasa detrás de nosotros. Quizá tomamos otra ruta y el accidente no nos toca. ¿Tengo entonces buena suerte?

Si creemos en la “suerte”, entonces debemos ser muy felices; nos salvamos de más cosas malas que de las que nos vemos envueltos. Cada segundo pasa algo y nosotros seguimos intactos.

En el día a día vamos tomando decisiones y, al hacerlo, construimos lo que muchos llaman destino. Cuando analizamos alguna situación desafortunada, podemos entender que muchas de las variables son exógenas y no podemos controlarlas. Otras, son nuestras decisiones propias. Todos estos elementos en conjunto nos pueden llevar a un mal día.

La tristeza nos abarca cuando un día no sale a nuestra medida. ¿Qué podemos hacer? Yo diría que un análisis nos puede servir para saber si ese mal día se repetirá o si podemos influenciar para que no pase nuevamente.

La mayoría de las veces nos daremos cuenta que haciendo algo diferente el escenario hubiese sido otro. Sin embargo, después de saber el resultado, es muy fácil tomar decisiones pasadas. La realidad es que volveremos a tener días desafortunados, y participaremos en accidentes y situaciones que no son las que queremos. Podemos precaver muchas cosas, pero no todo.

Hay más días que salen como los planificamos o mejor de lo que esperábamos. Esos días deberían ser de emociones igual de intensas que los malos, pero de sentido contrario.

Cuando sabemos qué pasó, podemos estar conscientes de lo que podríamos cambiar en otra situación parecida. Podemos decidir actuar de otra manera… pero siempre en el futuro. Lamentarnos todo el tiempo por lo que ya no podemos cambiar, es sufrir.

Muchas veces no decidimos ver lo que nos está molestando y por eso quedamos molestos. La situación se repite y actuamos de la misma manera. La vida sigue y el destino se hace cargo de nuestra existencia.

Si algo no le gusta, decida cambiar, pero analice qué cambiará. No es modificar lo que hace sin identificar cuál es el problema y qué lo está provocando. Toda acción provocará una reacción.

Si todos los días inician con mal humor, ya sabe que puede cambiarlo, pero dependerá de lo que usted modifique en su vida. Si una relación no anda como quisiera, siéntese con la otra persona y encuentre lo que no está siendo del agrado, quizá la otra persona ni se ha enterado…

Cambiar conlleva una decisión, tomarla es su responsabilidad.





FRASE DE LA SEMANA

“Si me quejara de un momento de `mala suerte´, debería vivir feliz por tantos momentos que no son de `mala suerte´.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Conferencista y Escritor