domingo, 17 de abril de 2011

ENTENDIENDO AL OTRO GÉNERO

Una amiga me comentó que su hijo de once años no quería llevar a un campamento su ropa de cama con dibujos del Ratón Miguelito. Me di cuenta que nos es difícil entender lo que piensa el otro género. Saber lo que representa en un grupo de futuros hombres una ropa de cama que aparenta ser de niños, es algo comprensible para un padre. Una madre no sabe lo que es estar en esa parvada de jóvenes hambrientos de presas para aplicar sus burlas.


Leyendo algunas novelas escritas por mujeres, me doy cuenta de lo diferente que pensamos. Les pregunto a mis amigas qué entienden de esas escrituras y veo lo disímil que pensamos. Por ejemplo, las historias de vampiros y lobos de Stephenie Meyer. En su primera entrega leí como una joven se enamora de un vampiro, que la autora no duda en llamar hermoso en cada párrafo que la protagonista pensaba. Está todo visto desde el punto de vista de la joven, y diría que tengo que aprender mucho para entender esa forma de pensar.

En conclusión. No haber vivido como niño, o como niña, nos hace difícil entender lo que acontece con los demás en esas edades. Lo que pasa por la mente de los semejantes, y lo travieso o sensible que podemos ser unos y otros. La vida no es fácil a esa edad... Pero: ¿Comprendemos más tarde al otro género?

Bueno, la realidad es que en la mayoría de los casos no.

Los hombres tenemos los hemisferios de los cerebros casi separados, mientras que las mujeres los tienen muy interconectados. Eso debido a las diferentes hormonas que poseemos y a la programación que traemos de millones de años. Por eso accionamos de manera diferente y esto es lo que quiero que entendamos. Algunas cosas las podemos mejorar, pero con otras tendremos que vivir.

¿Ya abrió el refrigerador y no encontró la leche porque estaba en otro tramo? Entonces casi seguro que usted es hombre o la excepción entre las mujeres. Nosotros salíamos a cazar y desarrollamos una vista de túnel. Nos es difícil reconocer lo que está a nuestro lado, sólo podemos ver con destreza los movimientos. Las mujeres tienen una vista panorámica, reconocen todo lo que pasa a su alrededor. Desarrollaron gran parte de su historia en la cueva, donde sucedía todo en todos lados.

¿Usted baja el radio cuando suena su teléfono móvil? Entonces es hombre o la excepción de la regla. Nosotros no estamos programados para hacer dos cosas al mismo tiempo. La mujer escucha la música, habla por el teléfono, guía y se pinta... todo al mismo tiempo. Si un hombre está escribiendo o mirando televisión, lo mejor será que no le pregunte en ese momento, si es que requiere una respuesta. Primero obtenga su atención, de lo contrario sólo tendrá un “anjá” que no vale por un “sí”, mucho menos por un “entendí”. Los hombres tenemos un cerebro secuencial, mientras que las mujeres son multifunción. Pero como les digo siempre, no abusen de esa función sobrenatural. Ustedes pueden hacer algunas cosas en conjunto... no todo lo que se les presente. Dejar cosas por mitad para iniciar otras no las hace más eficientes.

¿Usted le indica a alguien que gire a la derecha y señala a la izquierda? Quizá sea una mujer. Los hombres salíamos a cazar y desarrollamos un gran sentido de la orientación. Mientras que las mujeres eran recolectoras y salían en grupos. Por lo general las mujeres no tienen problemas para preguntar por una dirección, mientras los hombres preferimos pasar horas buscando antes de pedir ayuda. No se preocupe, si es hombre le tengo una buena noticia, a partir de ahora su masculinidad no se verá afectada si decide pararse y preguntar... En la edad moderna esto se vale, aunque en la antigüedad era sinónimo de fracaso de género.

¿Usted necesita comentarle los problemas a alguien? Casi seguro que es mujer. Los hombres preferimos tragárnoslos y tratar de resolverlos sin ayuda. Sólo le preguntamos a alguien que es un especialista reconocido. Las damas están acostumbradas a compartir sus problemas, no necesariamente buscando soluciones, sino a alguien que las escuche. Si usted es hombre, no le dé soluciones inmediatamente a la mujer que le cuente un problema, sólo escúchela y si ella le pide ayuda, entonces désela. Recuerde, ella quiere comunicarse, ella fue programada en un mundo junto a las demás. El hombre salía a cazar y no hablaba, sólo cazaba. Por eso vamos a pescar y durante horas no tenemos que abrir la boca, no importa cuántos hombres haya a nuestro alrededor.

Tratar de comprender al otro género es un arte, intentemos saber que somos diferentes y seguro que conseguiremos más de nuestra afiliación.

 
Estos temas están ampliados en mis libros:
¡Alcanza la Cumbre! y
¿No tienes tiempo?


Hasta la próxima entrega–.



FRASE DE LA SEMANA

“No considero que existe el sexo opuesto; ¿será porque adoro el género complementario?.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

lunes, 14 de marzo de 2011

ADOLESCENTES LÍDERES

Cuando era un adolescente siempre vi con interés y casi admiración a algunos jóvenes que llevaban la voz cantante en los grupos. Pude notar como muchos de ellos aplicaron su fuerza o condición de “bocón” para imponerse a los más débiles de cuerpo o autoestima.


Con el transcurso de los años observé cómo esos “líderes” se desvanecían en el camino al verdadero éxito. Otros, que eran seguidores y más tímidos, lograron sus objetivos. Y los que no pudieron sacar la cabeza decidieron seguir siendo seguidores de por vida.

Los adolescentes pasan por una etapa en la que, por lo regular, dejan de idolatrar a sus padres. Es un momento que tienden a seguir falsos líderes o convertirse en líderes de los demás.

En general, creemos que con las características que traen de fábrica triunfarán o serán simples corderos guiados por los más fuertes. Pero nunca perdemos la esperanza de que triunfen… Eso nos hará completamente orgullosos.

La realidad es que las características de un líder no se traen en el envase. Nosotros nos desarrollamos como líderes al cultivar algunos comportamientos que muchos llaman dones. La lealtad, humildad, empatía, retórica, afabilidad, etc. Son simplemente habilidades adquiridas por decisiones de vida o con técnicas.

Quiero hacer una salvedad, los líderes no son esos que las masas siguen por un interés particular. Si quiere pensar en un líder, tome alguien que haya perdurado en el tiempo… principalmente después de su muerte, cuando no tiene nada material que ofrecer, más que su filosofía de vida y sus enseñanzas. El liderazgo de la gran mayoría de los políticos de nuestra época, por ejemplo, no llega más allá de su mandato.

Inculcar a nuestros adolescentes valores y enseñarles las características de los verdaderos líderes, es mucho más importante que cualquier otra herramienta que queramos regalarles para lograr su propio triunfo.

La adolescencia es el mejor momento para moldear a los futuros adultos. Si les damos las herramientas necesarias, ellos podrán triunfar. Pero si solamente nos ocupamos de darles conocimientos, nunca podrán llevar ningún barco a puerto, sólo se conformarán con ser del grupo que rema al ritmo del líder.





FRASE DE LA SEMANA

“Un líder sin conocimientos, termina desvaneciéndose; tener conocimientos sin ser líder, acaba en frustración; sólo ser líder con conocimientos lleva al verdadero éxito”.

Diego Sosa

Consultor, Coach y Conferencista dominicano

lunes, 28 de febrero de 2011

EL TONO HACE LA MÚSICA

En los cursos de retórica es muy común que algún participante me diga: “Enséñeme a decir las cosas sin que hagan daño”. Muchos tienen miedo de que sus palabras se malinterpreten o sean citadas fuera de contexto. Existen diversas variantes para que esto suceda.

Una que no nos debe ocupar: Lo que los otros piensan. Claro está que con buenas técnicas podremos persuadir a más personas. Sin embargo, siempre habrán algunos que se obstinarán en encontrar una palabra, una frase o una idea que no les guste y los ofenda. Esas personas son especialistas y no sólo será lo que usted diga y cómo lo diga, sino que también lo que los demás digan y hagan estará mal. Algunos son perfeccionistas y sólo lo de ellos está bien, otros son extremistas y ni lo de ellos está bien. O sea, ese es un factor externo fuera de nuestro manejo. Haremos lo mejor y ellos que sufran su propia vida.

Otra variable es la interpretación por nuestro tono: En mis seminarios hago que las personas digan una frase y los grabo al decirla. Por ejemplo: “De qué callada manera se me adentra usted sonriendo”. Al hacer el análisis, podemos ver cómo unos hacen énfasis en una palabra y otros en otra. Podemos hasta ver las variaciones de la voz en un analizador de espectro. La realidad es que para algunos lo importante es; que esté llegando; para otros callado; otros entonan en la palabra adentra; y así por demás. Pero nos vamos más lejos. La palabra sonriendo, por ejemplo, unos la entonan con alegría, otros con ironía. O sea, la misma frase nos puede decir mucho más de lo que la persona piensa, que la simple frase en sí.

Y la última variable que trataré, lo que uno piensa: Es que nuestro tono nos traiciona. Decir la palabra “sonriendo” con un tono irónico nos demuestra cómo la mente no puede esconder lo que quiere decir, no importa como estructuremos nuestra frase. No seré extenso en este punto, él es del curso de Comunicación Asertiva, hoy hablo de retórica.

Entonces: ¿Cómo logro que mi frase sea creíble y no se malinterprete? Necesitamos tener técnicas que nos lleven a decir lo que queremos expresar. (Prefiero poder decir lo que pienso, pero no siempre es posible). Nuestra entonación tiene que ser en la palabra correcta, la que queremos subrayar, la que deseamos quede en la mente de las personas. Una simple frase como la que mencioné anteriormente puede variar su mensaje final de muchas maneras, le recomiendo que se grabe diciéndola y la diga de diferentes formas, hasta que usted mismo pueda notar la diferencia. Intente dejar un mensaje subliminal con su frase, entonando una sólo palabra del grupo. Dele una entonación diferente a la palabra y trate de cambiar el mensaje con ese recurso.

Recomiendo el programa de computadora Audacity, es de distribución gratuita. Usted podrá ver la vibración de su voz y se dará cuenta cómo inconscientemente su voz se marca.



Hasta la próxima entrega.




FRASE DE LA SEMANA

“Una palabra entonada suele transparentar nuestro verdadero parecer.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Escritor y Conferencista

lunes, 21 de febrero de 2011

PENSARLO NO ES DECIRLO...

Pensamos dar una instrucción o pasar una idea, de inmediato creemos que la diremos, será escuchada, la entenderán, la aceptarán, estará pronto funcionando y no tendremos que repetirla. Sin embargo, “Pensarlo no es... conservarlo”.

Pasar a otras personas lo que nos da vueltas en la cabeza no es una cuestión de jerarquía o de suerte. No se nace con el don de la persuasión. Definitivamente hay personas que logran persuadir a otras de hacer cosas; lamentablemente también cosas que están fuera de los valores de la sociedad.

Aristóteles fue uno de los grandes en utilizar y desarrollar la retórica, pero ha pasado mucho tiempo y no es en vano. Hoy tenemos muchos instrumentos que se agregan al discurso, que en aquella época no existían. Necesitamos manejarnos con todo para poder ser grandes oradores o simplemente buenos comunicadores.

La retórica nos entrega técnicas para lograr que lo pensado sea conservado. Es que pensarlo no es decirlo; como dicho no es escuchado; ni escuchado es entendido; entendido no quiere decir que está convenido; una vez acordado no estará automáticamente funcionando; pero aunque esté funcionando, no obligatoriamente estará conservado.

Tenemos que manejar muchos aspectos para persuadir con nuestro pensamiento. Entre ellos:

–La voz: Tanto el tono, el volumen y la modulación pueden agradar o ser una molestia. Todos se modifican y se logra una armonía que ayuda a ser aceptada, por nosotros y por los demás.

–Los conocimientos: Sin ellos nuestro discurso será vacío. Tratar de convencer de algo que no conocemos, es querer lograr algo a muy corto plazo, pero le aseguro que no durará para siempre.

–La cultura general: Apoyo para toda persona que quiera convencer con la palabra hablada o escrita.

–El lenguaje del cuerpo: Gestos, articulaciones, mímicas... Todo acompaña nuestras palabras. Si no decimos lo mismo con la voz y el cuerpo, el subconsciente de nuestro auditorio nos rechazará.

–Construcción de nuestro mensaje: No se le puede dejar al azar el orden del discurso. El inicio tiene que llamar la atención; a continuación el auditorio tiene que identificarse con el tema; luego se necesita conclusiones; y el final tiene que dejar algo en la mente de los oyentes. Existen diferentes formatos, este es sólo uno de ellos.

–La tecnología: Hay que conocer las posibilidades que tenemos a la mano. Desde micrófonos, hasta programas de cómputos. Todo tiene que darle fuerza a nuestra presentación. No confundirse... muchos hacen que la palabra le dé fuerza a la tecnología.

Convencer no es cuestión de dones ni de suerte, es una simple implementación de técnicas muy trabajadas y estudiadas. La casualidad no tiene que ver con la forma de nosotros expresarnos. Trabaje su voz, aprenda de la tecnología, maneje su lenguaje corporal, tenga una estructura para su mensaje... todo eso le dará un poder de convencimiento que hará que lo que usted piense sea ejecutado y conservado.


Hasta la próxima entrega.




FRASE DE LA SEMANA

“Los ojos no hablan, pero se expresan tanto que logran desmentir al orador.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Escritor y Conferencista

viernes, 18 de febrero de 2011

¿ESTAMOS CRIANDO VAGOS?

Me han enviado en innumerables ocasiones un artículo muy interesante del Dr. Cesar Mella, que se llama “Estamos criando vagos”. Al parecer a muchas personas le ha picado muy cerca la pelota, ya que en varios meses se ha reproducido como pólvora.

Ya hace mucho tiempo hice un análisis del mismo, demostrando por qué no estoy de acuerdo con las soluciones que él plantea, aunque sí con lo que está pasando. Hoy me veo en la necesidad de hacerlo públicamente, ya que me siguen enviando dicho escrito, y sigo sin estar de acuerdo en las soluciones. Así que rápidamente lo desmenuzaré y daré mis soluciones.

Él Dr. inicia su relato diciendo que los jóvenes de hoy no se levantan a tiempo y hay que llamarlos varias veces, que hablan mucho por teléfono y vía Internet, que no tienen responsabilidad con sus cosas ni con los oficios de la casa... Esto ha sido desde siempre, la diferencia la hace el que adiestra. No es a ellos que tenemos que exigirles, es a nosotros. Y en realidad, lo importante es lo que están viendo de nosotros, no lo que le decimos. ¿Llegamos temprano del trabajo o de nuestras otras actividades sociales? ¿Les dedicamos el tiempo que era necesario o siempre estábamos ocupados para conseguir dinero para el nuevo auto o las vacaciones? ¿Íbamos a sus actividades, o sólo a la de nuestros amigos, o las de los profesionales? Yo sé que es mejor ver un partido de fútbol o de béisbol profesional; pero le aseguro que el de su hijo es más importante.

El psicólogo sigue diciendo, “los hijos de hoy idolatran a sus amigos y buscan defectos en sus padres”. ¿Nosotros los idolatramos a ellos y buscamos defectos en nuestros amigos? Yo me fijaría bien cuántas veces hago qué cosa. Por lo regular somos muy criticones, inclusive a los seres que más queremos. Dicho sea de paso, no creo en la crítica constructiva; prefiero las observaciones y que cada cual decida qué hacer, ya que su libre albedrío le da esa potestad, y nadie, absolutamente nadie, puede quitárselo.

“No hay quien les hable de ideologías, moral y buenas costumbres”. Lo siento, amigo lector, hablar no sirve de mucho si no se acompaña con el hacer. Ir a la iglesia los domingos a dejarle sus pecados al Señor, para irse a confesar el próximo domingo nuevamente... eso no funciona.

Si usted quiere pregonar buenas costumbres y moral, es una sola vez la que tendrá que confesarse... a partir de ese día, usted actúa con buena voluntad y no tendrá que pregonar nada, menos confesar algún error involuntario. ¿Usted le grita al que hace un error? Incluyendo a sus hijos naturalmente. ¿Es usted de los que se mete delante en las filas? Ya sea en el tránsito o en el supermercado. ¿Es usted de los que paga para no hacer fila? ¿Usted le habla mal al que tiene menos dinero o posición que usted? ¿Respeta y ayuda usted a los mayores? Y esto sin importar su nivel social.

Usted es el ejemplo, páselo a chiquito y verá lo qué puede producir en las personas pequeñas que usted le pregona con su boca de valores y de buenas costumbres.

Bueno, la realidad es que ahora me he dado cuenta de que es demasiado largo lo que habría que escribir para analizar dicho artículo por completo; pero todo sigue en el mismo camino. Críticas a los jóvenes, sin darnos cuenta que nosotros no somos diferentes.

Pero antes de despedirme hay un tema que no quiero que se pase. Para ponerle la tapa al pomo, el doctor menciona la parte financiera; él quiere que le enseñemos a nuestros hijos a ganar dinero. Mis lectores saben lo crítico que soy con la Inteligencia Financiera Personal; no puedo dejar este tema de lado.

Querido Doctor, lo que usted dice está muy bien y lo considero importante; que los muchachos aprendan a ganarse el dinero... sin embargo, podría ser lo peor que usted le puede regalar en su vida, si no les enseña cómo ahorrar, invertir y gastar bien.

Si yo llego a mi casa el día cinco y protesto porque no me alcanza el dinero, ¿cómo quiero que a mi hijo le alcance la mesada hasta el día 30?. Si yo visto lo que está a la moda y tengo el armario lleno de ropa, que lo único malo que tiene es que ya me la puse para una fiesta, o que los diseñadores dicen que ya eso no está “in”, ¿qué quiero que mi hijo haga?

Si cambio el vehículo y el móvil cada cierto tiempo, sólo porque ya no son lo más nuevo, ¿qué puedo esperar de mi hijo? ¿Tiene usted deudas de consumo y tarjetas que llegan al límite? ¿Qué espera que haga su hijo?

No sea tan drástico conmigo y quiera buscar los mismos ejemplos que le doy en su hijo; cuando su hijo hace algo, procure entender lo que usted hace.

El problema es que no podemos enseñarle a nuestros hijos lo que no sabemos o no practicamos. En mis seminarios de Inteligencia Financiera Personal, comienzo por trabajar la autoestima, ya que no hay forma de lograr algo duradero y que haga a uno feliz en la vida, mientras no tengamos una alta autoestima.

Ahora bien, si usted ya no es más el ejemplo que su hijo sigue, entonces es hora de encontrarse nuevamente con él... nunca es tarde.

En resumen: encuéntrese con su hijo al nivel de comunicación asertiva que la sociedad de hoy requiere, sea su ejemplo y busque las fuentes del problema; siendo parte de él si quiere ser parte de la solución.

A más tardar nos vemos la siguiente entrega.


© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info



FRASE DE LA SEMANA
"Pregonar con el ejemplo no es la mejor manera; es la única".
Albert Einstein (1879 –1955)
Científico Alemán

domingo, 13 de febrero de 2011

NO CAMBIES EL MÓVIL; CAMBIA EL SUPUESTO AMIGO

¿Y esos teléfonos aún los hacen? ¿Cómo puedes andar con esa basura? ¿No te da vergüenza tener ese móvil? Mira a ese el móvil que tiene, se ve que no le va bien.

Estas expresiones se escuchan a diario en nuestra sociedad. Tener un móvil fue una vez un símbolo de estatus. Pero hace mucho que ya eso es algo común. Hay personas que tienen varios. Ahora lo importante es el móvil que poseo. Soy medido por el costo del aparato, eso me hace grande o un simple mortal infeliz.

Hace unos meses fui a comprar un móvil y una joven, que por su vestimenta se veía de escasos recursos, me miró con desidia y me preguntó que si aún esos teléfonos existían. Una sonrisa afloró en mi cara y ella no pudo entenderme. Ella sacó su teléfono de última generación y me lo encaró con orgullo. Mientras le pedía al dependiente una tarjeta de llamada de RD$ 30, equivalente a unos 85 centavos de dólar. Mientras su teléfono costaba unos 300 dólares. Me volví a sonreír. Quizá a ella la reconocen en su entorno como la chica del Iphone, como a otros los llaman el joven del convertible, o la de la cartera DG.

Nuestros amigos se ríen de nuestros atuendos, de nuestros teléfonos móviles, de nuestros vehículos... en fin, de lo que poseemos como adorno. Nosotros no queremos que se rían y vamos a tomar un préstamo para ponernos a la moda y poder reírnos de los que han quedado atrás. Nuestra autoestima sube y somos felices. ¿Lo somos en realidad?

Veo muchos árboles frondoso, llenos de flores y ramas, pero que con la primera brisa de verano se van al suelo. Si me preguntan por qué, le diría que porque tienen muchos adornos, pero sus raíces y su tronco son muy débiles. Viven de lo que aparentan y no de lo que son. Se preocupan en crecer y no en fortalecerse. Y si lo digo de otra manera, se preocupan de que los otros los vean crecidos y no se ocupan de ser verdaderamente fuertes.

La joven que se burló de mi nuevo método de comunicación, tiene un mejor móvil que yo –se lo aseguro, nunca tendré uno de los que ella posee–. Pero les puedo aseverar que ella no me puede hacer sentir mal con su comentario, menos con la mirada de asco que le provocó mi adquisición. Ni quitarme mi sonrisa, ni la felicidad que me da sentir que su burla no surtió efecto, como nadie que intente criticarme me borrará mi felicidad. Harán que una sonrisa aflore en mi rostro... simplemente porque a lo interno estoy seguro que no dependo de lo material para sentir felicidad. Sé que los que se burlan de mí no me hacen favores, no son mis amigos integrales, viven en un mundo en el que su felicidad depende de lo externo. Un mundo que requiere de cosas materiales y la adulación de otros, para lograr felicidad.

Cuando compro un bien, trato de conseguir lo que cubra mis necesidades. En ocasiones nos confundimos, y tratamos de comprar lo que cubre las necesidades de ego, y por eso terminamos pagando el precio. El ego es tan bello cuando se basa en los logros internos.

Créame, una casa grande, una vestimenta de última, un móvil de reciente generación, un vehículo costoso... Nada de eso hará que no lo critiquen, nada de eso trae los buenos amigos. Si sus amigos le quieren hacer vivir una vida que es basada en el móvil que usted carga; no cambie de móvil, cambie de amigos.




FRASE DE LA SEMANA

“Si sólo dependo de lo que dicen los demás; entonces no tengo el control de mi felicidad.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Escritor y Conferencista

lunes, 7 de febrero de 2011

DINERO ¿CAUSA O CONSECUENCIA DEL ÉXITO?

En tiempos muy remotos, la hombría era medida por el tamaño de la presa que el hombre traía a la casa, eso servía para sustentar a la familia. Luego, pasó a ser medido por al cantidad de tierra que poseía. En un futuro, el humano quizá será medido por la cantidad y utilidad de su conocimiento. ¿Y ahora?

En el presente estamos midiendo al humano por la cantidad de dinero que tiene, que en muchas ocasiones se confunde, o se fusiona, con su poder. O sea, hoy es una mezcla de dinero y poder.

¿Puede ser que estemos confundiendo éxito con dinero? ¿O éxito con poder? Y peor, algunos confunden poder con dinero... Por eso, cuando están en el poder se apertrechan de dinero.

El caso es que nuestra sociedad está enfocada en conseguir dinero para poseer éxito. Estamos basando nuestra autoestima en dinero. Estamos buscando reconocimientos basados en la cantidad de dinero que podamos lograr. Y peor, lo importante no es la cantidad que tenemos, sino cuánto tenemos más que los demás. O sea, nuestra autoestima depende del poco éxito o fracaso de los demás... Lo que es un factor externo a nosotros y por eso no cubre nuestras necesidades de autorrealización.

Hoy, en muchos casos no hay que tener dinero, sino, mostrar dinero. Entramos en una etapa más peligrosa en la búsqueda del éxito. En la etapa de gastar lo que no nos hemos ganado, simplemente para subir de estatus en una sociedad que no tiene paciencia para cosechar el fruto cuando ya está maduro. Entramos en una etapa de préstamos para consumir y en unos años nos damos cuenta que la persona que aventajamos en nuestra vida “exitosa”, ahora tiene su propia vivienda y no se hala los cabellos para retirarse. Mientras que nosotros estamos buscando cada mes el dinero del alquiler y la cuota del vehículo.

La ropa de moda, los zapatos caros, las carteras de marca, los vehículos grandes, los viajes frecuentes, las fiestas incesantes, los restaurantes costosos... todas esas grandes y pequeñas cosas, no le permiten a los humanos modernos hacer sus ahorros para luego comprar su casa y hacer inversiones que un día comprarán sus lujos.

Lo siento, pero para mí “la vida NO es hoy”. La vida es cada día... incluyendo cuando tengamos ochenta o hasta noventa años. Nuestro éxito no lo debe mostrar el dinero, lo debemos sentir en lo que logramos cada día: Nuestros hijos con una educación integral, nuestras relaciones humanas, nuestra tranquilidad con relación a la no falta de dinero, nuestra falta de estrés, nuestro tiempo de calidad... en fin, en las cosas que sí hacen feliz cada minuto de nuestra vida. Si se dan cuenta, la mayoría de ellas no cuesta dinero, pero valen demasiado para dejarlas sin atención.


Nos vemos en la próxima entrega.


Estos temas están ampliados en mis libro:

“Alcanza la Cumbre”.

“Click – ¿Quién tiene el control de tu vida?”

“Arco Iris Financiero”



© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.



e-mail: Diego@DiegoSosa.info

WEB: www.DiegoSosa.info



FRASE DE LA SEMANA

“El éxito no llega con el reconocimiento; sino con sentirlo”.

Diego A. Sosa

Consultor, Escritor, Coach y Conferencista dominicano