lunes, 10 de enero de 2011

AUTO-MANAGER

Hay muchas formas de crecer en la carrera profesional y ser feliz en la vida. La más elegida es la que más infeliz nos hace y la que más largo hace nuestro camino a la cima. La mayoría de las personas cree en la suerte y le entrega sus vidas a ella, para que los lleve al lugar que otros están y les traiga la felicidad que otros, a nuestros ojos, tienen.

La realidad que me encuentro cuando veo la vida de los que triunfan, es que ellos no se han quedado esperando que las cosas le lleguen. Ellos han salido a buscar sus mejores vidas y sus triunfos profesionales. Usted me dirá que no todos, y yo le diré que estoy completamente de acuerdo. Algunos han heredado sus riquezas: Sin embargo, muchos de esos no son felices, y otros terminan siendo infelices al destrozar las fortunas recibidas o no valorar lo que tienen en sus manos, porque la felicidad no llega con el dinero, sino con las emociones y con una actitud mental.

Algunos pensarán que hay individuos que han estado en el momento indicado a la hora correcta. ¿No es eso suerte? Yo le diría que sí, pero que ellos se colocaron ahí, o alguien los colocó. Y que cuando la supuesta suerte les llegó, la aprovecharon porque estaban preparado para ello, o se prepararon cuando la puerta se abrió.

Créame, la mayoría de las personas que triunfan, algo hacen para triunfar. Que no estemos de acuerdo con la forma como han triunfado, esa es otra cosa. Pero que nosotros nos abandonemos a la suerte, eso ya es llamar a la mala suerte para que nos acompañe.

Si quiere triunfar tendrá que “automanejarse”. Tiene que tomar el control de varias partes de su vida y prepararse para asumir el reto de ser protagonista de su éxito.

1. Está obligado a ser el dueño de su tiempo... No administrándolo, sino, teniendo un método que le permita ser eficiente y eficaz a la vez.

2. Tiene que aumentar y aplicar sus conocimientos. El mundo no para de evolucionar... aprender es nuestra libertad. Cada día hay más información, pero lo bueno es que cada vez está más a nuestro alcance.

3. Haga crecer su cultura y sea capaz de sacar sus propias conclusiones. No le pido que esté en contra de todo lo que se dice, pero sí que tenga su propio raciocinio. Dude de todo, aunque luego decida que es la mejor respuesta.

4. Su dinero le hará libre: Para eso tendrá que saber trabajar “con” el dinero, y no sólo trabajar “por” el dinero. Cree un capital y ponga el dinero a trabajar para usted.

5. Tome sus propias decisiones, camine, no se quede paralizado para que otro lo lleve por el camino correcto. Pero si no sabe de algo, déjese asesorar de alguien de confianza. No podemos saberlo todo, siempre hay personas que saben más que nosotros... buscarlas es nuestra decisión.



Con relación a su felicidad, le puedo mencionar otras áreas en que usted mismo tendrá que tomar las riendas.

1. Tomar control de su inteligencia intrapersonal. No le diré que controle sus emociones, pero sí le puedo asegurar que es posible controlar nuestras reacciones. Aprenda al respecto y lógrelo. La rabia puede llegar, pero hacerle daño a alguien o a una relación no es lo más recomendable. Muchas veces el problema inicia en el trabajo o en el tránsito y al final el ser más querido sufre el mal genio que traemos a la casa.

2. Si decide vivir en sociedad, mejore su relación con los demás. Con los que usted está obligado por razones de trabajo y con los que usted decida por razones personales. No tenemos que ser amigos de todos, pero si decidimos tener algún amigo, entonces nuestra relación debe traernos felicidad. Tenga habilidades de comunicación que le lleven a esa felicidad buscada.

3. Decidir ser feliz. La felicidad es una condición mental. Conozco personas pobres que son felices, conozco personas ricas que son infelices; conozco sanos que se quejan de todo, mientras enfermos terminales ven cada día como un regalo, un motivo para ser felices.


Si quiere llegar a algo que se ha planteado en su vida, decida usted subir a la cumbre, no espere que alguien le hará alcanzar la cima sin ningún esfuerzo.


FRASE DE LA SEMANA
“Sólo dejé de ser víctima del destino cuando decidí ser protagonista de mi propia vida.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Escritor y Conferencista

martes, 4 de enero de 2011

NUEVO AÑO ¿Y?

Siempre recibimos deseos para el año que le toque entrar en vigencia el primero de enero, también nos ponemos metas para la nueva fecha. La retrospectiva del año que se retira el 31 de diciembre nos brinda un alivio y las esperanzas se vuelven a poner a flor de piel.

En realidad: ¿Cambia algo con la llegada de un nuevo año? ¿Es cierto o es mental el cambio?

Por mi parte creo que el calendario, el solsticio de invierno y todo lo que puede traer cambios no influyen en nada en la vida que llevamos y lo que nos espera por vivir. Los cambios los producimos nosotros, o dejamos que otros los produzcan en nuestras vidas. Es una simple actitud mental.

No me parece correcto que esperemos que las cosas cambien y no hagamos nada para que ellas sean diferentes. Dicen que el destino está hecho, pero nosotros somos que lo caminamos. Yo pienso que el destino lo hacemos al tomar cada decisión, y peor, lo mal–construimos al no tomar las decisiones.

El próximo año será bueno o será malo, pero en gran parte dependerá de cómo nosotros nos preparemos y de las decisiones que tomemos. Debemos caminar por el buen sendero, el que nos lleve al lugar que queremos alcanzar. Pocos nos empujarán para que logremos los buenos objetivos, pero muchos nos pondrán obstáculos para que no alcancemos nuestras metas.

¿Ya pensó en por lo menos cinco cosas que quiere lograr en este nuevo año? ¿Hizo su plan para llegar a ellas? ¿Les puso fecha de inicio y de final? ¿Tiene una ruta? ¿Cree que las puede alcanzar? ¿Se visualizó disfrutando del logro?

Si no lo ha hecho, le aseguro que posiblemente el 31 de diciembre del próximo año estará pensando que no logró nada, que tuvo mala suerte, que la vida le fue adversa, que otros tienen suerte... que el próximo año será mejor. Así que se quedará mirando la rueda de la fortuna desde afuera, seguirá subido en la rueda del hámster, dando vueltas y sin salir de ella, y peor, sin llegar a ningún lugar, mucho menos al que usted quisiera estar.

No es tarde, en realidad nunca lo es... tome un papel y anote las cosas que quiere lograr; hágale un plan a cada una de ellas; asígnele tiempo de su vida (pocas cosas llegan sin esfuerzo); mírelas desde afuera y sepa si es capaz de lograrla (creer es poder); disfrute del logro; luego mire el camino y disfrútelo también (la felicidad es un trayecto, no una meta... no piense que es un sacrificio el camino).

Siempre digo que “la vida es muy larga para pasarla mal... y demasiado corta para desperdiciarla”. Manos a la obra, vamos a disfrutar este año, quizás no sea el mejor, pero es el que nos regalarán el día primero de enero.

El calendario cambia, pero si nosotros no estamos contentos con lo que tenemos, sólo cambiará la fecha, pero nuestra vida seguirá igual... Nuevo año ¿Y?



Nos vemos la próxima semana



e-mail: Diego@DiegoSosa.info

WEB: www.DiegoSosa.info



FRASE DE LA SEMANA

“Soy feliz porque lo decidí yo”.

Diego Sosa

martes, 28 de diciembre de 2010

¿CAMBIAR POR CAMBIAR?

Mucho hablamos de los cambios y de la necesidad de no quedarnos estáticos en un mundo versátil. Sin embargo, el objetivo no es cambiar sólo por cambiar. Veo personas, familias y empresas, que se embarcan en cambios, simplemente porque el cambio se ha convertido en una moda.


El objetivo de cambiar debe ser mejorar algo. Ya sea algo que está mal, o algo que podemos mejorar. Cuando algo está mal, los cambios son drásticos, debemos soltar las amarras que nos atan a esa costumbre que consideramos no productiva o destructiva. Pero cuando sólo queremos mejorar algo que está bien, entonces es el momento de afinar cosas, pero no de saltar del barco que nos llevó a puerto.

Me concentraré en la segunda necesidad de cambio, la que es para una mejora de algo que está bien.

Veo como empresas que han sido exitosas con un modelo se embarcan en cambiar de barco. Claro, siempre habrán barcos mayores que nos llaman la atención. Pero lo malo es cuando llega algún vendedor y nos convence de saltar apresuradamente de nuestro barco que nos ha llevado seguro a puertos maravillosos.

Posiblemente la tripulación del barco maravilloso no sea la más adecuada para el nuevo barco. Entonces comienzan a entrenarla para ponerla a punto, hasta que llega el momento, todos están perfectos para dar el salto al otro barco... ¿o quizá el salto al vacío?

Lo que pasa a continuación es que los resultados no son satisfactorios y los empleados inician una desmotivación por la falta de resultados y la presión de los altos mandos. Como los resultados no son los esperados, entonces hay que bajar costos y no hay mejor lugar para cortar que... los sueldos de los empleados: «Tenemos que sacrificarnos por el porvenir» se escucha la voz motivadora decir en cada oportunidad (lo malo es que cuando llega el porvenir no les llega a todos). Se cortan beneficios variables y luego se reduce personal.

En medio del proceso se llama a reuniones para atribuir culpabilidades y se desmotiva más a los que llevaron el barquito anterior a los mejores lugares. La responsabilidad no es de los que tomaron las grandes decisiones, sino de los que simplemente tienen que ejecutar las decisiones erradas sin las herramientas adecuadas. Mientras los directivos sólo le dan vuelta a los números para justificarse ante los accionistas y poderles vender una idea de un porvenir grandioso.

La realidad es que cuando decidieron el cambio, no contaron con los clientes. Si uno cambia todo, tiene que contar que hoy el cliente elige donde ser atendido. Si hacemos una nueva empresa, tendremos que pensar que el viejo cliente también era parte del viejo barco y en él se sentía bien porque decidió embarcar en ese viejo barquito. La rentabilidad de una empresa tiene que contar con el tipo de cliente y no con números preciosos que los consultores podemos variar cambiando un número en un programa de computación.

Cambiar para abandonar lo que nos ha dado resultado es una forma de empezar de nuevo. Los riesgos son altos... tenemos que saber si los queremos correr.

En lo personal es exactamente lo mismo. Un gran cambio para mejorar algo que nos ha resultado, es un riesgo que no siempre se toma, porque casi nunca da los mejores resultados. Si quiere cambiar algo que resulta... trate de modificar el curso, no de dar un giro de 180 grados. Insisto, si es algo que está bien. Pero si es algo que va mal, entonces salte lo más rápido posible del barco y comience un cambio no por cambiar, sino por mejorar.

El cambio de año nos motiva a introducir cambios en nuestras vidas, no dude en implementarlo. Planifique bien cuál es su objetivo y cómo llegará a él. Tome en cuenta lo más importante, el objetivo de su cambio. Si quiere más dinero para aumentar su calidad de vida, no podrá, por ejemplo, sacrificar su tiempo con los que ama, porque eso sería disminuir la calidad de vida que quiere aumentar. No soy de los que cree en que el tiempo no debe ser mucho sino de calidad... creo que el tiempo debe ser mucho y de calidad. No sabemos cuánto tiempo tenemos con lo que podemos disfrutar, la hora de disfrutarlo es ahora que lo tenemos. Sí, ahora... es que luchamos mucho para lograr algo, porque lo dejamos de lado para conseguir algo más, que a la larga no nos dará satisfacción porque nos embarcaremos en conseguir alguna otra cosa más.

Disfrutemos lo que tenemos. Cada segundo cuenta... nos lo quitan de nuestro saldo y no vuelven a ponerlo. Definamos cada minuto de nuestra vida como algo especial.




WEB: www.DiegoSosa.info





FRASE DE LA SEMANA


“El cambio es parte de nuestra vida; pero primero es nuestra vida parte del cambio.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

lunes, 13 de diciembre de 2010

¿SERÁ DURO EL 2011?

 Se ha convertido en una constante escuchar en diciembre la aseveración de que el próximo año será duro, difícil, de austeridad, arduo, severo... La esperanza de un nuevo año de prosperidad se ve cortada por los presagios de mala suerte y fortuna incierta. La gente cambia la esperanza por el desánimo y terminamos entrando en el siguiente año con el convencimiento de que todo lo malo sucederá y nada bueno llegará.

Por otro lado, estar esperanzados tampoco nos sirve de mucho, es como dejarle las cosas al destino y a la suerte y luego quejarnos de que no nos llegó, pero al vecino sí. Entonces, “para qué esperanzarnos si total, a los demás siempre les va mejor.”

Lo que le propongo es que no esperemos que la suerte llegue a nuestro año 2011 sino que nos hagamos cargo de ese gran año que en pocos días nos regalarán. Si quiere bienestar y prosperidad no puede esperar que lleguen de repente sin usted hacer algún tipo de movimiento para encontrarlos. Hay varias partes de su ser que tendrá que trabajar si quiere que la llamada suerte toque su puerta en el 2011 y en cualquier momento de su vida.

· Hágase cargo de su cuerpo. Sí, el que yo llamo el hotel que lo hospeda a usted toda su vida. No espere que la salud le llegue sola, ni que el hotel le dure por siempre si no le da mantenimiento. No vea el ejercicio como un fin para conseguir un cuerpo sano, véalo como la meta misma, disfrute de mantener su cuerpo en buen funcionamiento, le aseguro que lo disfrutará día a día y su mente le pedirá ese ejercicio que quizá ahora usted odia.

· Sus emociones deben estar bajo control. Usted no podrá dejar de enojarse, pero es responsable por el tiempo que le dure ese enojo. La reacción es lo que le pido que controle, no la emoción en sí. No deje que el mundo externo sea responsable de su vida emocional, tenga la suficiente inteligencia para evolucionar emocionalmente y hacer de su vida una obra de arte.

· Sus relaciones deben ser pulidas y traerle algo a su vida. Tenemos que relacionarnos con las personas que nos entregan algo y no con las que nos restan. Vivir peleando con los demás no es la mejor opción de una vida con placer. Si una que otra persona nos hace la vida difícil, podemos tratar de mejorar la relación o debemos reducir al máximo nuestro roce con ella. Pero si chocamos con todos, entonces es el momento de analizarnos nosotros mismos para ver la posibilidad de conseguir relaciones de calidad. Mejore las técnicas de comunicación; éstas son esenciales para las buenas relaciones.

· Nuestro tiempo es propio y debemos tratarlo como tal. Matar el tiempo o entregárselo a otros no es una buena opción para ser felices. Hoy todos nos quejamos de la falta de tiempo pero poco hacemos para dosificarlo. Administrarlo no es la mejor manera, tendrá que hacer algo para conseguir hacer más en menos tiempo, con menos estrés y con mayor disfrute. El método de manejo de tareas es el que recomiendo. No pierda tiempo en cosas que no quiere y no tiene que hacer. No se distraiga cuando está haciendo alguna tarea (por ejemplo con los teléfonos inteligentes). No deje las cosas por mitad para hacer otra. Diga no cuando le quieran sacar su tiempo para dedicárselo a otros (me refiero a la parte personal, el jefe le paga por su tiempo y podrá negociar, pero él debe poner las prioridades). Viva organizado, pero sea flexible.

· Si sus finanzas no están en orden, entonces nada lo estará. Salga de las deudas mientras ahorra. Busque el problema que lo llevó a las deudas, en la mayoría de los casos fue una conducta inapropiada de gasto, basada en una actitud de consumo para mostrarle a los demás que podemos comprar cosas, o sea, una autoestima basada en lo que tenemos y no en lo que somos. Una vez tenga ahorros, tendrá que saber de inversiones para hacer su dinero crecer y convertirlo en un futuro en su seguridad para vivir libre el resto de su vida.

Es poco el espacio para enseñar todo lo que está en mis siete libros, si quiere ver estos conceptos ampliados puede procurarlos y aplicar mis métodos para conseguir de su vida la obra de arte que ha querido elaborar. Están de venta en la Librería Rodali de Puerto Plata, Librerías Cuesta de Santo Domingo y Santiago y en todo el mundo en las versiones impresas y Digitales: www.lulu.com/mercurio

   TÍTULOS
  • Arco Iris Financiero
  • ¡Alcanza la Cumbre!
  • Mi Binomio
  • ¿No tienes tiempo?
  • Click -¿Quién tiene el control de tu vida?
  • ¿Forastero yo?
  • ¿Cómo vendo más seguros?


FRASE DE LA SEMANA
“El año que viene será duro para los que no decidan ser duros para el año que viene”

Diego Sosa

Conferencista, Coach, Consultor y Escritor Dominicano

lunes, 6 de diciembre de 2010

¿QUÉ ME REGALO?

El cambio de año trae mucha felicidad. Son tiempos muy emotivos: disfrutamos mucho, damos mucho y recibimos... no sé si mucho, pero recibimos. Luego llega enero y muchas personas se encuentran con sus tarjetas de crédito hasta el tope. Los bancos se frotan las manos y el sufrimiento para los que no se supieron controlar durará once meses.

Hay costumbres que nos van creando estrés. No sabemos controlar esas costumbres y al final de cuenta pagamos con el deterioro de nuestra preciada calidad de vida. Nos pasamos un mes rompiéndonos la cabeza buscando los regalos y once meses sufriendo por habernos salido del presupuesto. No creo que esto se una buena costumbre, creo que cometemos excesos y debemos controlarnos si queremos tener la calidad de vida que merecemos.

Llenar la tarjeta de crédito es una de las reacciones típicas. Casi todos sabemos que uno de los créditos más caros que hay es el de las tarjetas. Al llegar la factura muchos abonan el mínimo y comienzan a pagar intereses. Ya los regalos que compró crecieron en costo. Ya los especiales que aprovechó, salieron más caros. Ya las oportunidades que encontró, resultaron pérdidas. Ya los gustos que se dio, resultaron en dolores de cabeza.

Otros utilizan todo lo que les entra para satisfacer el ego, tratar de hacer feliz a otro o cumplir con una ley de intercambio de regalos. Los regalos que recibe no le sirven para nada y los que da son regalados más adelante o utilizados por simple compromiso. Sólo un 10% de los regalos son de provecho, el resto no sabemos qué hacer con ellos. Por lo regular respondemos con una cara de alegría y nos alegramos realmente de la intención.

Otros toman créditos para poder cubrir su presupuesto de diciembre –paradójicamente en diciembre solemos tener los mayores ingresos del año–. Estos pueden ser con un sobregiro en el banco, con un retraso en el pago de alguna cuenta, con un préstamo informal o hasta con una promesa de pago. El dolor es retrasado con la posibilidad de un pago tardío.

No quiero que piensen que mi intención es que no regalen... eso nunca lo propondría. Mi intención es que esté consciente de lo que le cuesta cada regalo. No es lo que usted paga, sino lo que termina pagando, incluyendo sus emociones futuras y los recargos. Quiero que sea maduro al regalar, que su regalo no sea un simple compromiso. Estoy interesado en que la importancia del regalo no sea su costo, sino su intención y utilidad.

¿Y yo qué me regalo? Aquí quiero llegar. Le regalamos a todos y no nos regalamos a nosotros. Nunca sobra para reglarnos, nunca nos damos la importancia que merecemos. Es lo mismo que explico en mi libro “Arco Iris Financiero”, para ahorrar uno tiene que sacar lo del ahorro antes de gastar, no de lo que sobre. Si se quiere regalar (que debe hacerlo) hágalo de primero. Su mejor regalo puede ser un abono extra al préstamos de la casa. Terminar de pagar por adelantado el crédito que tiene. Comprarse lo que en mi libro mencionado llamo “gallinas”. O sea, comprar algo que le produzca dinero (fondos de inversión, certificados de depósitos, acciones, etc.). Guardar dinero para eventualidades. Comprar calidad de vida al hacer un plan de gastos para diciembre y no pasarse, para no estar el siguiente año buscando dinero extra para poder pagar hasta el colegio de los hijos.

En definitiva, regálese a usted... recuerde que esa es la persona más importante en su vida. Regálese de primero. Le aseguro que los que lo quieren le agradecerán más una vida sin estrés que cualquier costoso regalo que usted le pueda hacer.


Nos vemos en la próxima entrega.



Mis libros están de venta en todo el mundo en www.lulu.com/mercurio y en la Rep. Dominicana en la Librería Rodali de Puerto Plata y Librerías Cuesta de Santo Domingo y Santiago.



FRASE DE LA SEMANA

“El mejor regalo para los que me rodean, es mi tranquilidad y felicidad.”
Diego Sosa
Conferencista, Coach, Consultor y Escritor Dominicano

lunes, 22 de noviembre de 2010

QUERER NO ES HACER

Llega diciembre y comienzan a llover los deseos para el próximo año. Deseos que muchas veces se vienen mudando de año en año y pocas veces los vemos realizados, por no decir que no los vemos ni comenzados. Muchas personas se envuelven en las festividades y la presión de cierre de año y no consiguen planificar el año próximo. Llegará enero y en un abrir y cerrar de ojos estará por mitad el primer mes del año y algunos tendrán la excusa de no planificar porque ya no lo hicieron. En mi tierra decimos “la carga se acomoda en el camino”. Craso error si se quiere lograr algo con eficiencia y eficacia, sin desperdiciar recursos ni energías.


Bueno, la realidad es que tener un plan es sólo “querer”. Sí, yo quiero algo o hacer algo, lo pongo en un papel o en la pantalla de mi computadora. La diferencia está en llevar ese “querer” al estado de “realizado”. Sólo cuando el plan sea ejecutado, usted tendrá la satisfacción del resultado.

Para lograr lo que uno quiere yo siempre digo que hay que tener un plan individual para cada objetivo. Muchas veces ponemos deseos en nuestra lista, pero no pensamos cómo llegaremos a ellos. Yo recomiendo además de la lista de resumen, hacer un detalle para cada deseo. Por ejemplo, si desea cambiar su vehículo el próximo año, tendrá que saber cuál será su presupuesto, cómo llegará e él, cuál es la mejor forma para pagar menos, cuáles alternativas tiene, cuánto tendrá que ahorrar mensualmente, comenzar a ahorrarlo o aumentar lo que viene ahorrando...

O sea, hace falta un mapa que nos haga llegar al objetivo. Sólo al tener el mapa podremos ser capaces de comenzar a realizar esos deseos, que ahora pasaron a llamarse “metas”. Si tengo que ahorrar, no puedo esperar a septiembre para darme cuenta que es el mes de mi cumpleaños y quiero comprar el auto, pero no ahorré nada... el deseo sigue siendo un sueño.

La mayoría de las metas no se logran porque se quedan en la categoría de deseo, no llegan a ser vistas como algo que puedo lograr, mucho menos como algo que creo poder lograr.

Noviembre es un mes sensacional para planificar el próximo año. Aún tiene esa hora que necesita para hacer el plan... sí, en una hora usted puede hacer un plan completo de deseos y rutas para convertirlos en metas. En diciembre hay demasiadas excusas para no sentarse a hacerlo, por eso recomiendo hacerlas en noviembre y en su defecto planificar en enero para doce meses, o sea, de febrero a febrero.

Entre sus metas debe tener claras las partes de su vida que quiere fortalecer. Yo recomiendo que piense en su parte emocional, su parte física, su tiempo, sus relaciones y sus finanzas. El orden de los factores no altera el producto, todas son prioritarias y ninguna le quitará fuerzas para realizar las otras... la idea es llevarlas a tener bajo su control absoluto.

Sé que son muchas, pero no puede abandonar su vida a lo que el mundo exterior decida hacer con una vida que usted quiere vivir. Es mucho lo que hay que hacer para convertir una vida en una obra de arte, por eso mis siete libros tratan estos temas en detalle, porque hay material suficiente para pasarse toda una vida disfrutando de un camino que se llama FELICIDAD.



Hasta la próxima entrega.





FRASE DE LA SEMANA

“El día que no me encargo de mi destino, ese día soy víctima de la mala suerte”.

Diego Sosa

Consultor, Escritor, Conferencista y Coach dominicano.

miércoles, 27 de octubre de 2010

LOGRAR MIRANDO LO LOGRADO

En muchas ocasiones nos desmotivamos en medio del trayecto. Hemos salido en busca de un objetivo y aún no llegamos. Muchas veces creemos que no hemos avanzado nada.

Ya sabemos que un deseo no es un objetivo, mucho menos una meta. En gran parte de los casos, nos ocurre que deseamos algo, pero sólo lo queremos. Muchos dicen que querer es poder, aunque para mí, no es suficiente. Sin un plan, sin comenzar a ejecutarlo y sin creer en su realización, para mí no es posible llegar. En otros casos, somos perfeccionistas, nunca estamos conformes con lo que hemos logrado, queremos más y mejor. Y en ocasiones, nos desmotivamos por el hecho de no saber ni donde estamos.

Si tenemos un deseo, armemos el plan para lograrlo. Ya estará en la categoría de objetivo, y al ejecutar el plan, pasa a la categoría de meta. Ya estamos caminando, o sea, llegamos al lugar donde inicia este artículo… en la mitad del camino.

Nos sentamos, miramos adelante: “Uff, nos falta demasiado”. El perfeccionista no está contento, el que arrancó sin plan está desmotivado y el que tiene el plan está dudando… El paso a dar lo describiré con una frase de mi libro “¡Alcanza la Cumbre!”:

“Cuando caminas y miras lo que falta, te puedes desmotivar; observa lo que has logrado y sabrás de lo que eres capaz.”

Es como el tiempo, mientras más breve parece, es porque más hemos logrado. Ver la meta a lo lejos, o sentir que debimos tenerla más cerca, nos lleva a pensar que no seremos capaces de conseguir lo que nos planteamos. Cuando subí al Pico Duarte, en cada subida me concentraba, un paso tras otro quitaba metros entre la meta y mi cuerpo, pero muchas veces sentía que no avanzaba, la subida era interminable y el oxígeno parecía no querer llegar a mis pulmones. Mi mente perdía el objetivo de su visión y mis fuerzas me abandonaban. Hasta que, por casualidad y observación, descubrí un truco: miré hacia atrás y vi lo alto que estaba, me di cuenta que en pocos minutos había logrado un gran ascenso… ¡Qué alegría! No era verdad que no avanzaba, no era cierto que no llegaría, estaba convencido de que era capaz de seguir el camino y de que me faltaba mucho menos que al inicio.

En mi vida no me gustaba mirar para atrás (quizás ya lo conocen de mi libro “¿Forastero yo?”), pensaba que el pasado era un camino recorrido y que eso era sólo pasado (sacando los buenos recuerdos, esos sí me encanta revivirlos). Sin embargo, en momentos de desmotivación, revivir el pasado y usarlo como aditivo, es una buena forma de saber que somos capaces de lograr cosas.





FRASE DE LA SEMANA

“No siempre uno sabe si llegará, pero tiene la obligación de estar convencido de que el objetivo será alcanzado.”

Diego A. Sosa

De “¡Alcanza la Cumbre!”