lunes, 30 de agosto de 2010

MI LUZ PROPIA


Cuando nacemos se dice que nuestras madres han alumbrado o han dado a luz. Creo que no hay cosa más real; ellas se encargan de traer al mundo una nueva lumbrera, una que iluminará durante muchos años, aún después de despedirse físicamente de este mundo.
Luego de unos meses los recién nacidos comenzamos a ser influenciados por el mundo exterior, y nuestra luz comienza a desvanecerse o a fortalecerse. La diferencia está en quién nos rodea o de quién nos rodeamos. Algunos tenemos “suerte” y otros “mala suerte”. Unos somos vistos como estrellas y nuestra luz interna alumbra cada día con más brillo, mientras a otros nos tapan con malos presagios, como colocándonos capas que van cubriendo nuestra luz.
La realidad es que creo que todos tenemos una luz propia, y como dice la canción, “nada la puede apagar”. Estoy convencido que todos brillamos en el firmamento y que depende de nosotros quitarnos esas cubiertas que familiares, amigos, no tan amigos y profesores han puesto sobre nosotros. Y las peores, las que nosotros mismos terminamos colocando para que el último rayito de luz no pueda salir.
Lo que pasa es que dependemos de nuestra autoestima... sí, esa que tanta falta nos hace; esa que nos lleva a parecer arrogantes cuando la tenemos; esa que es tan difícil mantener en equilibrio entre lo sumiso y lo pedante.
Diría que cada uno es una luz y no que tiene una luz. Creo que los niños deben ser influenciados para que desarrollen esa luz y no para que la oculten. Y los adultos que ya tenemos esa luz oculta, necesitamos vernos por dentro y sentir esa luz que quiere salir. Entonces podremos quitar esas capas que nos cubren.
Todos tenemos muchas cosas buenas, aunque en otras quizás no seamos los más desarrollados. Hablo de la realidad que “somos” y no de lo que “tenemos”. Y más aún, quiero que seamos conscientes de lo que podemos llegar a ser. Insisto: “ser”, no “tener”.
El principal inconveniente inicia con la comparación... sí, la malvada comparación. Desde niños nos comparan con los hermanos, los primos, los compañeros del colegio, los hijos de otros y hasta los niños que son o han sido famosos. ¿Y saben lo peor? Otros padres comparan a sus hijos con los nuestros... que paradoja. Y así crecemos y nos acostumbramos a compararnos con otros para sentirnos menos. Pero, ¿saben la realidad? En verdad no nos comparamos con otros, nos comparamos sólo con una parte de los otros. Sí, tomamos una parte buena de cada uno y la comparamos con la de nosotros y así vamos por la vida comparando y comparándonos con un ser humano perfecto, uno que no existe.
Es que un niño es bueno para las matemáticas y otro para el deporte; otro es bien educado y otro disciplinado; uno es cariñoso y otro es inteligente... pero no todos son todo. Sin embargo, queremos que nuestros hijos sean como todos ellos juntos (pero sólo las partes buenas de cada uno) y no como lo que son y pueden llegar a ser.
Así mismo, queremos nosotros ser mejor que lo mejor de muchas personas juntas y no nos concentramos en vivir lo que realmente somos y en conseguir ser cada día mejores.
Nos vemos la próxima semana.

© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info

FRASE DE LA SEMANA
“No quiero ser el mejor en todo, estoy feliz con ser cada día mejor que el anterior”.
Diego Sosa

martes, 24 de agosto de 2010

¿Y DE MI CARRERA QUÉ?


Siempre queremos crecer en nuestra carrera profesional… el principal problema es que el puesto que está encima del nuestro no tiene las mismas tareas. Entonces llega el momento de pensar que la preparación para un nuevo puesto conlleva aprender cosas que no nos servirán para lo que hoy hacemos.
Parece un trabalenguas, pero lo que quiero decir es que prepararse para el futuro conlleva una visión de futuro. Si soy un buen gerente, tengo que aprender cosas para ser un buen director, no sólo para ser un excelente gerente. Así mismo los que promueven al personal deben fijarse en las posibilidades que tiene ese gerente de ser un buen director, y no de ser el mejor de los gerentes.

Las empresas tienen que preparar a los futuros directores, y no estar siempre preparando las personas sólo para que sean excelentes en sus propios puestos… eso sólo llevará a inconformidad en un futuro. Siempre recomiendo tener un grupo reconocido y elegido para desempeñar funciones de mando en un futuro, con un programa de preparación y adiestramiento especial para los que en un futuro dirigirán la empresa.

Una de las principales atribuciones de los cargos más altos es que tendrá que comandar personas... si piensa asumir posiciones de mando, lo primero que tiene que trabajar son sus relaciones humanas, entonces tendrá la piedra angular para ser un líder, característica indispensable de toda gestión de dirección.
Muchas veces conseguimos el máximo de nuestra competencia en un puesto y al no prepararnos para pasar al próximo peldaño, pasamos de ser un excelente colaborador a un inepto director. Posiblemente en ese puesto pasemos el resto de nuestra vida, será el puesto que encontró el límite de nuestra capacidad.

El problema de muchas empresas estriba en que van subiendo personas por sistema de escalafón y se llenan de buenas personas en puestos equivocados. Lo que nos trae una inoperancia parcial en la empresa. Sin embargo, no reconocer el esfuerzo de un excelente trabajador traerá desmotivación por parte de quien desempeña su trabajo con niveles de excelencia, por ver parado su crecimiento.

El truco no es dejar a cada cual donde está bien, sino prepararlo para donde se merece estar, pero seguirlo preparando hasta que llegue a un nivel de excelencia superior en ese nuevo puesto. Aunque necesitamos prepararnos para perder excelentes colaboradores, esto es así porque la empresa nunca tendrá suficientes puestos para promover a todos a una jerarquía superior, recordemos que el sistema de las empresas es piramidal.

El éxito de una empresa está en formar y dejar ir personal motivado en cuanto a esperanzas de futuro. Alguien que se pasa la vida en un puesto es un estorbo para el crecimiento de muchos, además, es difícil mantenerlo motivado, y como si eso fuera poco, cada año esa posición es más cara. En la rotación del personal puede estar el éxito de la profesionalidad de la empresa.

Me despido recomendándoles que siempre piensen en el próximo paso en su carrera, prepárese para que cuando se busque alguien para cubrir un puesto superior, sea usted el capacitado y no el por capacitar, así tendrá mejores probabilidades. Pero no olvide que para ser tomado en cuenta, usted tiene que cubrir las expectativas del puesto que hoy desempeña.


FRASE DE LA SEMANA
“El que espera ayuda para subir una escalera, llega detrás del que decide subirla por su propio esfuerzo... si es que llega”.
Diego Sosa
Consultor, Conferencista, Coach y Escritor dominicano

SI QUIERES ESCUCHAR ESTE ARTÍCULO, ESTÁ COMO POCASTE EN http://sosadiego.podbean.com/

martes, 10 de agosto de 2010

LO HARE CUANDO...


...termine la universidad; ...me case; ...tenga hijos; ...los niños crezcan; ...me retire... ¡Oh, ya es demasiado tarde, no lo hice!
Tampoco creo en la temática de “la vida es ahora” como quieren hacernos creer, esa no intenta hacernos vivir el presente, sino el futuro por adelantado.
La cuestión es que no queremos vivir el presente que tenemos y posponemos el futuro, pero no le ponemos una fecha para vivirlo. Si quiere realmente hacer o tener algo, entonces tendrá que ponérselo como propósito... tendrá que visualizarlo y decir que eso es lo que quiere y que lo logrará.
Hasta aquí vamos bien, pero solo visualizarlo y decirlo no nos hará conseguirlo. Llegó el momento de convertir el propósito en una meta, porque sin una fecha determinada para realizar su propósito, nunca será incluido dentro de sus triunfos. Decida cuándo quiere alcanzarlo y anótelo en un lugar que no se borre.
Muy bien, ¿cree entonces que lo logró? Pues le digo que si lo deja hasta ahí, no ha hecho casi nada; llegará el día anotado y sólo le quedará borrar la fecha y poner otra... la que volverá a borrar cuando llegue. Hay que proseguir. Lo siguiente será hacer un plan para llegar a su meta. Tome una hoja y comience a anotar lo que necesita para llegar; por ejemplo, si es para estudiar una carrera o maestría, necesitará dinero, ¿de dónde lo sacará? Necesitará tiempo para asistir a las clases o estudiar, ¿lo tiene o lo consigue? Y así, listar y analizar cada una de las variables que harán posible que su meta se convierta en realidad.
Ahora podrá escribir una fecha más real, tiene las variables bajo control y sabe cuándo comenzará a hacer cosas. Esas variables pasan a su agenda y, cuando llegue el día, comenzarán a ser ejecutadas. Siguiendo el ejemplo, quizás hoy tenga que llamar a la universidad para saber cuándo comienzan las inscripciones para la maestría y los requisitos. Entonces ya tiene una tarea para hoy, si no la pone en su agenda, se le puede pasar el día, o puede llegar el día de la inscripción y usted no haber reunido el dinero o los documentos necesarios.
En mi libro ¡Alcanza la Cumbre! cuento la experiencia de haber subido al Pico Duarte (3,085 msnm, en la Rep. Dominicana). Este era un propósito, lo convertí en meta y entrené para disfrutar el camino. Muchos lo tienen como propósito, pero se encuentran con el día de emprender el ascenso y simplemente maldicen 19 Km de subida y los 23 del regreso. Porque no hicieron, ni ejecutaron, un plan... no disfrutaron el camino.
Volviendo a la parte de vivir el futuro por adelantado, lo que quiero decir es que adelantar los gustos pagando más tarde, sólo es recibir antes algo que puedo tener dentro de un mes. Sí, un mes, tan simple como eso. Bueno, algunos dirán que pueden pagar luego en cuotas, la mala noticia es que el que vive por adelantado paga más. Es simplemente prever gastos y poner a un lado lo del gusto futuro, así dispondrá de más para disfrutar.
Para terminar, vivir el presente con felicidad es lo que se llama ser feliz. Recuerde que el presente no es más que el futuro del pasado, es lo que usted construyó, bien o mal, es lo único que tiene. Y mejor que eso, la mayoría de las cosas que nos hacen felices no se compran, sólo “para lo demás...”.


© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info

FRASE DE LA SEMANA
“Soy feliz con mi hoy, porque lo construí con mis acciones del ayer... es mi gran éxito y orgullo”.
Diego Sosa
Escritor, Consultor, Coach y Conferencista dominicano

lunes, 2 de agosto de 2010

¿ROMPER PARADIGMAS?


En estos últimos meses he vuelto a escuchar con frecuencia un tema que se puso muy de moda al final de los años noventa y que sirvió para consultores hacer mucho dinero en los primeros años de este siglo. “Romper Paradigmas” es una frase qué se le ha dado un significado en sicología y administración, pero que con su etimología no tiene nada que ver ya que un Paradigma no es más que un ejemplo.
Esta filosofía que se quiso imponer ya hace más de una década, no dio resultados positivos duraderos. Los consultores hicieron un trabajo, cambiaron todo... lo que no resultó fue “culpa” de los que no quisieron adaptarse a los cambios. Al final le dejaron el problema a los que quedaron. Estos fueron los que llevaron la empresa hasta donde estaba, los que la hicieron crecer y los que la convirtieron en grande e importante antes que a alguien se le ocurriera la genial idea de que había que cambiarlo todo, como que todo lo que se había hecho estaba mal.
Llegué a escuchar hasta barbaridades como: “Hay que aprender a desaprender lo aprendido”. Es tan absurdo todo el proceso, que le piden a las personas que se olviden de todo, que sean personas nuevas, que rompan paradigmas y esquemas, pero que acepten lo que se les está dando como la verdad más absoluta de las verdades, o sea, un nuevo y enorme paradigma. No entiendo, si debo ser revolucionario, ¿entonces debo cuestionar también lo que se me está ofreciendo? La verdad fue que cada una de esas teorías no pudo sobrevivir más de media década.
La realidad es que las empresas llegan a un punto y cuando quieren crecer más lo ideal no es cambiar, sino evolucionar. Por lo que invito siempre a mis clientes a un proceso evolutivo y no de cambio. Y ese proceso es constante.
Por lo visto, después de la crisis financiera mundial (en gran parte causada por esos procesos de cambio ideados por los consultores) se está tratando de volver a vender lo mismo que hace una década se implementó y ya estamos seguros que no funcionaba. Es que un proceso de cambio le quita la motivación a los que han logrado hacer una gran empresa, porque le quita valor a lo que se ha logrado. Mientras que un proceso evolutivo le otorga los méritos a los colaboradores y a los clientes, logrando un integración y colaboración.
Ya vi como las empresas gastaron sumas impresionantes en un proceso de cambio y al final buscaron charlistas para subirles la motivación a los colaboradores... entonces estaba claro que el proceso estaba hecho sin considerar lo más importante de una empresa, su personal. Como se dice popularmente en el área rural, “son lo último que mete la vaca al monte”. O sea, al final hay que tratar de contar con ellos.
Ya por mis escritos y libros las personas saben que no creo en la motivación externa, sólo erijo la automotivación. Muchas veces quieren que me pare frente a cientos de personas a decirles que sí se puede y a pintarles pajaritos en el aire, como que eso funcionará para que las personas acepten todo lo que se les quiere imponer. A lo que me rehúso, porque sé que la motivación sólo dura cuando el individuo puede cubrir necesidades internas... sólo una motivación interior puede mantener el fuego encendido por mucho tiempo... aunque desde fuera necesite un viento que avive las brazas de vez en cuando.
¿Qué podrá hacer el que le toque vivir nuevamente estas viejas e inoperantes teorías? En mi tierra hay un dicho que reza: “Amarre el caballo donde el dueño le diga, aunque se ahorque”.
Sí, ya sé... no es tan fácil, existen sentimientos que entran en juego. Pues le digo que lo único que le servirá es buscar una cajita de lo más bonita, abrirla y guardar esos bellos sentimientos que tiene hacia la empresa y sus clientes; pronto los necesitará nuevamente, por eso tienen que estar muy bien guardados. Si trata de utilizarlos ahora, por lo regular sufrirá mucho, llegará agotado a su casa (cuando lo dejen llegar) y su familia sufrirá más.
Tomar el proceso sin emociones es la mejor recomendación que le puedo dar, recuerde que buscarán un chivo expiatorio... porque los que venden la idea y los que las compran, “no son responsables” de la inoperancia de la misma, sino los que se enfrentan a la realidad. Si sus emociones entran en juego, posiblemente usted salga de él.
Si está parado en la estación del tren, cuando el vagón abra las puertas tendrá dos opciones, o entra, o ya sabe que sólo llegará más tarde. Disfrute lo nuevo aunque en apariencia no tenga nada para disfrutar, las cosas nuevas sólo son eso, algo nuevo; a lo viejo no regresará. Cada día nos regalan 24 horas, cada semana 7 días... Vamos a vivirlos, la cuenta sigue abierta.

Nos vemos en la próxima entrega.

© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info

FRASE DE LA SEMANA
“Romper paradigmas no es más que crear nuevos paradigmas; qué dilema”.
Diego Sosa
Escritor, Coach y Conferencista dominicano

lunes, 26 de julio de 2010

ADICCIÓN AL TRABAJO


Una cosa es ser adicto al trabajo y otra es ser trabajo–dependiente. En la primera versión están los que creen que el trabajo no puede vivir sin ellos, mientras que en la segunda se encuentran los que creen que no pueden vivir sin el trabajo.
Hago la diferencia porque las causas que nos llevan a estas adicciones, parecidas pero no iguales, son las que debemos trabajar si queremos sobrevivir en este mundo inmundo de las presiones financieras. Sí, es que en definitiva, el gran problema del trabajo en adicción son las finanzas.
Cuando creemos que el trabajo no puede vivir sin nosotros, por lo regular, somos dueños de un negocio o empresa (bueno, la realidad es que el negocio o empresa es dueño de nosotros) y en el resto de los casos tenemos una importante posición que hace que seamos parte del corazón del día a día. Este tipo de dolencia no se quita con una terapia:
§ Lo primero que hay que hacer es reconocer que pertenecemos al día a día de la empresa y que hemos logrado hacer un sistema de trabajo que lleva a la empresa a morir si no estamos (o por lo menos, eso creemos).
§ El segundo paso a dar es conseguir que la empresa deje de ser dueña de nuestras acciones fuera del horario de trabajo... hay que crear un nuevo proceso que permita a la operación seguir si no estamos. Recuerde que si se enferma o deja de inhalar y exhalar, el negocio no debe morir. Entonces, el mejor momento para conseguir un éxito a pesar de nosotros no estar, es ahora.
§ Tercero, ya podrá comenzar a disfrutar de horas de ocio y vacaciones...
Por otro lado, tenemos los que no podemos vivir sin el trabajo. Esto no es real, es una simple protección que buscamos y nos hacemos pasar por adictos porque es la mejor excusa para ser comprendidos:
§ Algunos tenemos miedo de que si no estamos en la empresa más tiempo del necesario, un día pueden pensar que no somos necesarios.
§ Otros pensamos que si no damos cada día más, la empresa no llegará a ser lo que soñamos, y si ya es lo que soñamos, entonces comenzamos a soñar más alto.
§ Otros somos obligados hoy en día a estar dentro de la empresa por horas interminables... Aprovechándose del mercado laboral, las empresas les colocan más trabajo a las personas, reducen personal y le exigen más esfuerzo; todo esto para aumentar sus ingresos y ganancias, en detrimento del colaborador y su entorno. Sí, precisamente maltratando al causante de que la empresa haya crecido, con su trabajo y dedicación. Contrario a lo que se ve en el día a día, los responsables de los malos resultados son los que toman las decisiones y no controlan las ejecuciones, esos que cuando algo anda mal, echan al personal que sólo puede ejecutar esas malas decisiones.
§ Existen también los que creen que sin ese trabajo morirán de hambre. Y le aseguro que si piensa así, posiblemente será así. La mala noticia es que ya las empresas no tienen corazón, no son emocionales sino racionales... Sólo tienen una hoja donde apuntan ingresos y egresos, y eso es suficiente para evaluar si necesitan o prescinden de nuestros servicios. Entonces, por lo regular, el que piensa que no puede vivir sin ese trabajo, tiende a convertirse en un obstáculo dentro de la empresa. Procure profesionalizarse y saber que puede hacer otras cosas o puede ser visto por otro departamento o empresa; de lo contrario, su dependencia del trabajo lo hará independiente, además de amargado y fracasado.
Este segundo grupo, los trabajo–dependientes, necesita de una terapia: En primera instancia, ésta no tiene que ser de un profesional de la salud mental; puede hacer un primer intento pensando que realmente no tiene que seguir haciendo lo que está maltratando su salud y su Calidad de Vida. Si encuentra la razón por la que es adicto, entonces podrá trabajarla. Si no puede solo, entonces no dude en encontrar un profesional, no un amigo de esos que saben todo, de los que a cambio de un trago le pueden arreglar el mundo.
La adicción al trabajo es un mal de nuestra época, por eso muchos países están tomando decisiones drásticas contra las empresas que la fomentan o la dejan crecer dentro de sus colaboradores. Al final, las empresas se dan cuenta que tener colaboradores sanos y felices en su vida personal es mucho más productivo.

Nos vemos en la próxima entrega.

© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

e-mail: Diego@DiegoSosa.info
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FRASE DE LA SEMANA
“Ser dependiente del trabajo no hace al trabajo dependiente de mí”.
Diego Sosa
Escritor, Coach y Conferencista dominicano

lunes, 19 de julio de 2010

¿QUIÉN TIENE LA RAZÓN?


Esta pregunta es causante de muchos conflictos. Sí, al parecer cuando se hace la pregunta ya el conflicto existe, pero la realidad es que hasta ese momento lo que existe son dos posiciones aparentemente diferentes. Pero cuando surge la pregunta, de inmediato “la razón” y la solución quedan de lado... ahora ya tenemos un conflicto y el nuevo lema es “¿quién gana en la discusión?”.

Fijar la atención en ganar la posición que defendemos nos puede alejar de “la razón” valedera y por ende de la solución. Es posible que ninguna de las posiciones tenga “la razón”, quizás una posición diferente sea la solución. Es posible que la otra parte tenga “la razón”. O posiblemente no es tan importante tener “la razón” o quién la tenga. La realidad es que un conflicto trae diversas consecuencias y lo único que sirve en realidad es la forma como solucionemos el conflicto. Dependiendo de la manera de enfrentarlo, así será la cola que quede.
Miremos en detalle lo que puede suceder:

· Si ninguna de las dos partes tiene “la razón”: La solución será aplicar la posición del que gane la discusión, ya sea por fortaleza en la negociación, por jerarquía, o por condescendencia de la otra parte. La consecuencia será aplicar una solución que no es la solución al problema, con sus consecuencias colaterales. Además, tendremos a una parte esperando que las cosas no salgan bien para decir la famosa frase: “Te lo dije”.

· Si no es importante quién tiene “la razón” o “la razón” en sí: Me refiero a los casos en que se discute por lo que podríamos llamar una tontería, o algo sin consecuencias ni influencia. Podríamos estar perdiendo tiempo y energías en una discusión superflua y banal que sólo busca encontrar un vencedor. La consecuencia es la pérdida de tiempo y la creación de un mal ambiente. Ganaremos un perdedor y el ganador realmente no gana nada.

· Si una de las partes tiene “la razón”: En este caso lo importante no es imponerse, sino poder convencer con argumentos, o dejar que nos argumenten para ver si la solución es la propuesta por la otra parte. No importa cuál sea el que tiene “la razón”, lo que realmente importa es la solución.
Como podemos ver, la consecuencia de una discusión por “la razón”, sólo trae un conflicto y deja un mal sabor, nos hace perder tiempo y posiblemente no tengamos la solución.

Una forma efectiva de llevar una discusión por la solución, es escuchar los argumentos de los demás sin pensar en los nuestros, por lo regular podremos encontrar algunos puntos positivos y los puntos por que nos servirán para aceptar o rebatir la teoría ajena. Luego podremos argumentar nuestra posición, pero nunca cuando la otra parte está en posición de defensa, porque sólo conseguiremos alimentar el conflicto.

Cuando se busca “la solución” en una discusión, lo mejor es plantear en primer lugar cuáles son los objetivos de las partes, y simplemente concentrarse en lograr los objetivos, con una solución que satisfaga ambas posiciones, no importando si uno o ambos pierden su posición inicial... lo importante es perseguir y lograr objetivos, no encontrar “la razón” en sí.

Entonces, la solución inicial es no hacernos la pregunta que vio nacer este artículo y que tantos conflictos enciende a diario en la vida de cada persona. Ahora no debemos decir: “¿Quién tiene la razón?” le propongo que digamos: “¿Cuál es la razón?”.


FRASE DE LA SEMANA
“Discutir por tener la razón no me ayuda a obtener la solución”.
Diego Sosa
Escritor, Coach y Conferencista dominicano

lunes, 12 de julio de 2010

¿ES LA MOTIVACIÓN DURADERA?

Uno de los grandes errores que cometemos, es pensar que con estímulos podemos motivar a las personas por un tiempo indefinido. Lamentablemente los estímulos que podamos utilizar para la motivación de personas, o equipos, son temporales.
Es que todo estímulo externo es temporal. Es por eso que muchos dirigentes se dan por vencido por pensar que sus estímulos terminan no surtiendo efecto. El análisis que debemos hacer no es si el estímulo surtirá efecto, sino, qué tiempo durará ese efecto, así podremos planificar cuál y cuándo tenemos que introducir el próximo estímulo.
Para motivar una persona por largo tiempo, usted tendrá que darle las herramientas para que él se auto–motive, así los estímulos que usted le provea sólo serán algo más dentro del plan propio de la persona.
La motivación interna es la única que perdura... la meta que una persona se ponga es la única que será alcanzada con motivación positiva, las metas externas son solo parte de un compromiso. Es por eso que sólo un beneficio personal podrá motivar a una persona con efectos duraderos.
Muchas veces se le colocan metas inalcanzables a las personas, o por lo menos ellas creen que son inalcanzables, eso hará que usted logre el efecto contrario, o sea, la desmotivación. Esto se debe a la ley de la atracción universal, si tenemos pensamientos negativos hacia una situación, entonces la atracción será negativa. De lo contrario, sí pensamos en algo como realizable, estaremos pensando positivamente, por eso lograremos una atracción positiva.
Para lograr una meta nosotros tenemos que seguir varios puntos y no apartarnos de ellos, de lo contrario estaremos perdiendo nuestro punto de referencia.
1. Piense y escriba cuales son sus metas. Para esto tendrá que ser sincero consigo mismo, recuerde que no todo lo que uno se plantea es alcanzable, lo importante es que usted crea en la posibilidad de alcanzarlo.
2. Para llegar a la meta tendrá que trazarse un plan. Con él podrá darse cuenta de la posibilidad real de alcanzar su objetivo, pero también debe poder medir cada cierto tiempo sus avances, así podrá corregir el plan y motivarse a poder lograr la meta.
3. Sienta deseos de alcanzar la meta, su anhelo por lograrlo será lo que lo lleve a finalizar el proceso. Anhelo es diferente de deseo, para que el deseo se convierta en anhelo tendrá que ponerle pasión, sólo así tendrá la acción necesaria para ejecutar su plan.
4. Desarrolle confianza en sí mismo. Para eso logre los objetivos primero en su mente, luego podrá hacerlo físicamente. Recuerde que la confianza nace de la experiencia y el conocimiento empírico, no dude y piense cómo lo hará.
5. Sea perseverante. La fe no lo llevará al éxito, sino la acción. Siempre confíe en que puede lograrlo, mantenga la acción para hacerlo, sea perseverante y no se quede esperando que las cosas sucedan.
Con estos puntos usted podrá auto-motivarse, y si quiere motivar a una persona o equipo tendrá que enseñarle a seguir estos puntos y darle estímulos que lo mantengan en el camino. La realidad es que usted logrará guiarlos, pero su objetivo debe ser motivarlos y ayudarlos a que cumplan con estos puntos, de lo contrario sólo tendrá efectos temporales.
Recuerde que la auto-motivación es la habilidad de vivir bajo la expectación positiva.

FRASE DE LA SEMANA
“Si quiero estar bien no puedo esperar que los otros me ayuden”
Diego Sosa
Escritor y Conferencista dominicano