lunes, 19 de julio de 2010

¿QUIÉN TIENE LA RAZÓN?


Esta pregunta es causante de muchos conflictos. Sí, al parecer cuando se hace la pregunta ya el conflicto existe, pero la realidad es que hasta ese momento lo que existe son dos posiciones aparentemente diferentes. Pero cuando surge la pregunta, de inmediato “la razón” y la solución quedan de lado... ahora ya tenemos un conflicto y el nuevo lema es “¿quién gana en la discusión?”.

Fijar la atención en ganar la posición que defendemos nos puede alejar de “la razón” valedera y por ende de la solución. Es posible que ninguna de las posiciones tenga “la razón”, quizás una posición diferente sea la solución. Es posible que la otra parte tenga “la razón”. O posiblemente no es tan importante tener “la razón” o quién la tenga. La realidad es que un conflicto trae diversas consecuencias y lo único que sirve en realidad es la forma como solucionemos el conflicto. Dependiendo de la manera de enfrentarlo, así será la cola que quede.
Miremos en detalle lo que puede suceder:

· Si ninguna de las dos partes tiene “la razón”: La solución será aplicar la posición del que gane la discusión, ya sea por fortaleza en la negociación, por jerarquía, o por condescendencia de la otra parte. La consecuencia será aplicar una solución que no es la solución al problema, con sus consecuencias colaterales. Además, tendremos a una parte esperando que las cosas no salgan bien para decir la famosa frase: “Te lo dije”.

· Si no es importante quién tiene “la razón” o “la razón” en sí: Me refiero a los casos en que se discute por lo que podríamos llamar una tontería, o algo sin consecuencias ni influencia. Podríamos estar perdiendo tiempo y energías en una discusión superflua y banal que sólo busca encontrar un vencedor. La consecuencia es la pérdida de tiempo y la creación de un mal ambiente. Ganaremos un perdedor y el ganador realmente no gana nada.

· Si una de las partes tiene “la razón”: En este caso lo importante no es imponerse, sino poder convencer con argumentos, o dejar que nos argumenten para ver si la solución es la propuesta por la otra parte. No importa cuál sea el que tiene “la razón”, lo que realmente importa es la solución.
Como podemos ver, la consecuencia de una discusión por “la razón”, sólo trae un conflicto y deja un mal sabor, nos hace perder tiempo y posiblemente no tengamos la solución.

Una forma efectiva de llevar una discusión por la solución, es escuchar los argumentos de los demás sin pensar en los nuestros, por lo regular podremos encontrar algunos puntos positivos y los puntos por que nos servirán para aceptar o rebatir la teoría ajena. Luego podremos argumentar nuestra posición, pero nunca cuando la otra parte está en posición de defensa, porque sólo conseguiremos alimentar el conflicto.

Cuando se busca “la solución” en una discusión, lo mejor es plantear en primer lugar cuáles son los objetivos de las partes, y simplemente concentrarse en lograr los objetivos, con una solución que satisfaga ambas posiciones, no importando si uno o ambos pierden su posición inicial... lo importante es perseguir y lograr objetivos, no encontrar “la razón” en sí.

Entonces, la solución inicial es no hacernos la pregunta que vio nacer este artículo y que tantos conflictos enciende a diario en la vida de cada persona. Ahora no debemos decir: “¿Quién tiene la razón?” le propongo que digamos: “¿Cuál es la razón?”.


FRASE DE LA SEMANA
“Discutir por tener la razón no me ayuda a obtener la solución”.
Diego Sosa
Escritor, Coach y Conferencista dominicano

lunes, 12 de julio de 2010

¿ES LA MOTIVACIÓN DURADERA?

Uno de los grandes errores que cometemos, es pensar que con estímulos podemos motivar a las personas por un tiempo indefinido. Lamentablemente los estímulos que podamos utilizar para la motivación de personas, o equipos, son temporales.
Es que todo estímulo externo es temporal. Es por eso que muchos dirigentes se dan por vencido por pensar que sus estímulos terminan no surtiendo efecto. El análisis que debemos hacer no es si el estímulo surtirá efecto, sino, qué tiempo durará ese efecto, así podremos planificar cuál y cuándo tenemos que introducir el próximo estímulo.
Para motivar una persona por largo tiempo, usted tendrá que darle las herramientas para que él se auto–motive, así los estímulos que usted le provea sólo serán algo más dentro del plan propio de la persona.
La motivación interna es la única que perdura... la meta que una persona se ponga es la única que será alcanzada con motivación positiva, las metas externas son solo parte de un compromiso. Es por eso que sólo un beneficio personal podrá motivar a una persona con efectos duraderos.
Muchas veces se le colocan metas inalcanzables a las personas, o por lo menos ellas creen que son inalcanzables, eso hará que usted logre el efecto contrario, o sea, la desmotivación. Esto se debe a la ley de la atracción universal, si tenemos pensamientos negativos hacia una situación, entonces la atracción será negativa. De lo contrario, sí pensamos en algo como realizable, estaremos pensando positivamente, por eso lograremos una atracción positiva.
Para lograr una meta nosotros tenemos que seguir varios puntos y no apartarnos de ellos, de lo contrario estaremos perdiendo nuestro punto de referencia.
1. Piense y escriba cuales son sus metas. Para esto tendrá que ser sincero consigo mismo, recuerde que no todo lo que uno se plantea es alcanzable, lo importante es que usted crea en la posibilidad de alcanzarlo.
2. Para llegar a la meta tendrá que trazarse un plan. Con él podrá darse cuenta de la posibilidad real de alcanzar su objetivo, pero también debe poder medir cada cierto tiempo sus avances, así podrá corregir el plan y motivarse a poder lograr la meta.
3. Sienta deseos de alcanzar la meta, su anhelo por lograrlo será lo que lo lleve a finalizar el proceso. Anhelo es diferente de deseo, para que el deseo se convierta en anhelo tendrá que ponerle pasión, sólo así tendrá la acción necesaria para ejecutar su plan.
4. Desarrolle confianza en sí mismo. Para eso logre los objetivos primero en su mente, luego podrá hacerlo físicamente. Recuerde que la confianza nace de la experiencia y el conocimiento empírico, no dude y piense cómo lo hará.
5. Sea perseverante. La fe no lo llevará al éxito, sino la acción. Siempre confíe en que puede lograrlo, mantenga la acción para hacerlo, sea perseverante y no se quede esperando que las cosas sucedan.
Con estos puntos usted podrá auto-motivarse, y si quiere motivar a una persona o equipo tendrá que enseñarle a seguir estos puntos y darle estímulos que lo mantengan en el camino. La realidad es que usted logrará guiarlos, pero su objetivo debe ser motivarlos y ayudarlos a que cumplan con estos puntos, de lo contrario sólo tendrá efectos temporales.
Recuerde que la auto-motivación es la habilidad de vivir bajo la expectación positiva.

FRASE DE LA SEMANA
“Si quiero estar bien no puedo esperar que los otros me ayuden”
Diego Sosa
Escritor y Conferencista dominicano

domingo, 4 de julio de 2010

¿TO WIN OR NOT TO WIN?


En estos días que la Copa del Mundo de Fútbol ha copado el universo de las competiciones entre países, salen muchas emociones a flor de piel y yo lo paso a la vida diaria... ¿programamos nuestras emociones sólo para ganar? Entonces, ¿qué pasa cuando no sucede?
Al mundial de fútbol fueron 32 naciones y una sola será la ganadora del certamen. Los demás tendrán que conformarse con la derrota, aunque para algunos no es la copa su principal objetivo... podría ser alcanzar la semifinal, o no quedarse en la fase de grupos.
¿Y en la vida diaria? En la escuela le dan el premio a uno de quizás 30 alumnos, o sea que los demás son perdedores. En la empresa sale uno sólo empleado del mes o del año, siendo los demás perdedores. ¿Deben ser los demás conformistas? Quedar en segundo lugar no es un gran premio. Para muchos sí, pero no para el que lucha por el primer lugar. Es más fácil ver llorar al que quedó en segundo lugar que al que quedó en undécimo.
No ganar nos trae sentimientos negativos... y la mayoría en una competencia no gana. No me parece justo que se haga algo con niños para hacer sentir mal a la mayoría, sólo disfrutando uno de los sentimientos positivos. Si es que al final de cuentas son positivos. Muchas veces el que gana, siempre gana, por lo que los demás no lo consideran el más querido. El ganador puede generar aires de superioridad, lo que no le cae bien a los demás. El que triunfa puede desarrollar egoísmo y un espíritu de lucha individualista... en un mundo de equipos y sociedad. A la larga ser triunfador en competencias, no obligatoriamente lo llevará a una vida emocional más feliz.
Tenemos que prepararnos para que la derrota no nos haga sentir inferiores, no nos frustre, no nos haga conformistas, no nos tire al piso y hasta nos pisotee. Prefiero superarme y sentirme positivo por ese resultado, y no concentrarme en ganar y sentirme mal si no lo logro. Compararme con los demás puede ser desigual, pero compararme conmigo es una gran meta.
Cuando mis hijos sacan una buena nota, no les pregunto cuánto sacaron los demás, les pregunto cuánto sacaron la vez anterior. Cuando corren una distancia en un tiempo, veo en cuánto lo corrieron la vez anterior, no en cuánto lo corrieron los demás. Cuando entran en una competencia, no los animo a ser los ganadores, sino a ser mejores.
Me encanta correr maratones, puedo ver durante 42 kilómetros a 55,000 personas a mi alrededor, de las que sólo un puñado compiten contra los demás (los profesionales)... el resto corremos por nuestras almas, por nuestras marcas personales, por nuestro resultado propio. No nos alegramos de los que llegan después que nosotros, nos alegramos de que llegan. No nos entristecen los que llegan antes que nosotros, nos enorgullecemos de que el esfuerzo que hicieron valió la pena. Es una fiesta conjunta, una alegría común, un regocijo compuesto.
No ganar no debe poner tristeza en nuestros corazones. El que no aprende a no ganar no debería competir. No lo invito a que aprenda a perder, le digo que también sepa no ganar.


FRASE DE LA SEMANA

“Alegrarme de una victoria es fácil; pero no entristecerme cuando no gano es lo que llamo una gran gloria”.
Diego Sosa
Escritor, Coach y Conferencista dominicano

miércoles, 30 de junio de 2010

¿QUIÉN QUIERO SER?

La diferencia que existe entre lo que queremos ser y lo que creemos que somos capaces de lograr, es lo que nos da el nivel de autoestima. Esto quiere decir que si creemos que no podemos lograr algo, entonces nuestra autoestima será baja, en caso contrario, si creemos que podemos, entonces será alta.

Una de las cosas que nos desmoraliza es el fracaso, pero no el fracaso en si, sino la forma en que nosotros logramos enfrentarlo y sobreponernos al mismo. Al momento que caemos tenemos dos opciones, o nos quedamos en el piso con una derrota en nuestra cuenta, o apuntamos la derrota y nos paramos, nos limpiamos el polvo y nos preparamos para ganar la próxima batalla.

En las dos opciones veremos que la derrota estará, lo único es que en una nos quedaremos abatidos y en la otra aprenderemos de lo acontecido, pero seguiremos adelante. Lo que está claro es que no podremos borrar lo sucedido, entonces; ¿por qué pensar en ello como un problema?

Claro que los extremos no son buenos. Tampoco podemos potenciar una imagen falsa de lo que podemos alcanzar con los recursos que tenemos a mano. Es decir, con los recursos necesarios podemos lograrlo casi todo, por eso el pensamiento debe ser a largo plazo. Si queremos hacer un edificio, naturalmente necesitaremos estudiar ingeniería o arquitectura... podemos hacerlo, pero en un plazo prudente.

Necesitamos ser conscientes de lo que podemos y lo que somos, para eso debemos hacernos una auto imagen. Necesitamos saber qué tenemos y de qué somos capaces... así como, qué no tenemos y de qué no somos capaces. Después de eso podremos buscar lo que necesitamos para poder lograr lo que nos proponemos, de esa forma nuestra autoestima nunca estará baja.

Cuando la imagen de uno mismo está alta, somos capaces de lograr lo que queramos, pero cuando la propia imagen está baja, entonces nos desanimamos con el más mínimo contratiempo. Lo que quiero decir es que depende de nosotros mismos lo que logremos y no de los demás. Pero recordemos que no podemos tener una falsa imagen y querer lograr más de lo que es posible con las herramientas que tenemos a mano.

Si tiene que motivar a alguien, intente subirle su autoestima haciéndole pintar su auto imagen, él será quien se convencerá de lo que puede y lo que le falta para poder, él es quien se podrá motivar de forma permanente, ya que cualquier motivación externa sólo le durará cuando mucho hasta el próximo revés. Se necesita tomar en cuenta cuáles herramientas tiene la persona y cuáles le hacen falta.

El proceso de motivación de dentro hacia fuera es vital para conseguir que las personas puedan lograr lo que se proponen, y que no se propongan lo que no pueden lograr. Además, recuerde que los plazos de tiempo son vitales para que las personas logren las herramientas necesarias para conseguir los objetivos.

La consigna debe ser “Lograr en un futuro todo lo que me proponga en el presente”.

FRASE DE LA SEMANA
“No lograré mucho con lo que soy si no me propongo quién quiero ser”
Diego Sosa
Escritor, Coach y Conferencista dominicano

martes, 22 de junio de 2010

¿Qué hago con Inteligencia Emocional?


La Inteligencia Emocional es la capacidad de sentir (recibir una emoción), entender (estar consciente de ese sentimiento), controlar (saber que hacer con ese sentimiento) y modificar el estado de ánimo. Esto con sentimientos propios o ajenos.
Es importante saber que por lo general los sentimientos no se controlan; no se puede reprimir continuamente el sentimiento. Lo que podemos hacer adecuar la expresión emocional a la situación y las personas implicadas.
En cuanto a nuestro temperamento… éste no puede ser modificado por el simple hecho de aumentar o reducir nuestro Coeficiente de Inteligencia Emocional (EQ). Lo que podemos hacer es aprender a controlar nuestras expresiones temperamentales... esto quiere decir que podemos reducir su intensidad, o su duración. O sea, cuando nos enojamos por algún hecho, podemos pensar rápidamente que esa rabia sólo nos afecta a nosotros y de inmediato podemos tratar de olvidar lo sucedido ya que no nos ayuda en nada... es una decisión propia mantenerla o sacarla de nosotros.
Las emociones no se deben reprimir ya que ellas tienden a crecer cuando son guardadas. Lo peor es que una emoción reprimida puede estallar de imprevisto, y por lo regular en el peor de los momentos. Es por eso que la inteligencia emocional nos ayuda a que esto no pase, ya que cuando dominamos nuestras expresiones, podemos trabajar los pensamientos con relación a la situación y de esa manera sacar de raíz los problemas emocionales.
Las emociones son un mecanismo de supervivencia desarrollado durante millones de años como medio mantenernos vivos en momentos peligrosos. En muchos casos, nuestros antepasados pudieron sobrevivir gracias a ese mecanismo. Sin embargo, en la sociedad de hoy, mucho de estos son dañinos. Entonces, en vez de defendernos causan irritación en los demás y terminamos resolviendo situaciones con métodos prehistóricos, como son los gritos, los golpes, las peleas y hasta asesinatos.
Las emociones negativas terminan dañando la parte física de nuestro ser. De hecho, la mayor parte del estrés que tenemos, es estrés emocional. Por eso es que terminamos enfermos, por no poder dominar la causa de las emociones negativas.
Las emociones influyen en casi todas las esferas de nuestra vida; ya vimos la salud, pero también en el aprendizaje, el rendimiento laboral, el deportivo y hasta el artístico. Ya sea para bien o para mal. Es por eso que muchos entrenadores deportivos utilizan la motivación basándose en palabras, y los fanáticos usan canciones para animar a sus equipos.
Recordemos que la inteligencia emocional debemos construirla en dos principales vertientes; la primera es el conocimiento de nosotros mismos o “inteligencia intrapersonal”, y el conocimiento de los demás, o “inteligencia interpersonal”.
Debemos trabajar en controlar la reacción a nuestras emociones; todos podemos hacer esto, sino piense si reacciona igual cuando su jefe le llama la atención, o cuando lo hace su pareja o un buen amigo. Nuestra reacción es diferente según la jerarquía, eso quiere decir que la inteligencia la tenemos, pero no siempre la aplicamos.
Al igual nos pasa con relación a la interacción con personas; si queremos conquistar a alguien, conseguir un trabajo o ganar un cliente, solemos comportarnos con cierta empatía, pero en otras ocasiones no.
Claro está que no todos tenemos la misma facilidad para cada una de las inteligencias, pero lo que si es cierto es que las podemos desarrollar… con la Inteligencia Emocional no se nace, ella se hace.


FRASE DE LA SEMANA

“El instinto dicta el deber y la inteligencia da pretextos para eludirlo”.
Marcel Proust
(1871-1922) Escritor francés.

lunes, 14 de junio de 2010

¿LA TRISTEZA NO TIENE FIN?


Escuchando esa magnifica canción brasileña de Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes, titulada “A Felicidade”, me doy cuenta que muchas personas están programadas para la infelicidad. Esta canción nos da soluciones para mantener la felicidad por más tiempo, no están muy a la vista, pero están.
La cuestión es que la letra dice “Tristeza no tiene fin, felicidad sí”. Esta es una creencia y se nos mete en la programación de nuestro cerebro y la alimentamos con cada desaliento, con cada fracaso... con cada acción negativa.
¿Por qué la felicidad tiene fin y la tristeza no? No creo que sea así, pienso que las dos tienen inicio y final, lo que nos pasa muchas veces es que recordamos la tristeza en los momentos tristes y la felicidad casi nunca. Cuando estamos felices no analizamos, sólo vivimos el momento, no pensamos en otros momentos felices. Pero si estamos tristes traemos a nuestra mente todos los momentos tristes que logramos recordar. Construimos una cadena de eventos desafortunados y saltamos los tiempos felices, haciendo que nuestra vida se vea como una sola tristeza de inicio y sin fin.
Dice la canción: “La felicidad del pobre parece la gran ilusión del carnaval. La gente trabaja el año entero por un momento de sueño, para lograr la fantasía... y todo acaba el miércoles” (de cenizas). Y es por lo general así, pasamos más tiempo sufriendo por conseguir algo, que disfrutando del instante que lo tenemos. Es que la felicidad no es un fin, es un camino. Si tengo que hacer algo para lograr lo que quiero, entonces lo que hago no debe causar tristeza ni sufrimiento.
“La felicidad es como una pluma, que el viento va llevando por el aire. Vuela tan leve, mas tiene la vida breve, precisa de viento sin parar.” Aquí está la solución... Pero cuidado, si su mentalidad es que el viento es que va llevando la pluma que representa la felicidad, entonces sólo será feliz cuando al viento le dé el deseo de soplar, o sea, estamos a expensas del antojadizo viento. Dice que necesita viento sin parar, entonces llegó la hora de no dejarle nuestra felicidad al destino... vamos a conseguir viento que no pare. O llevamos la pluma a un lugar que siempre el viento esté soplando (casi imposible que suceda, pero muy parecido a la realidad por las altas y bajas) o construimos un gran ventilador para que el viento no pare nunca. Pero en las dos propuestas que le hago estamos poniendo nosotros la piedra angular para que la pluma se mantenga volando. O sea, estamos construyendo nuestro destino.
Otra cosa... los momentos buenos son para disfrutarlos, no para hundirnos en una depresión al recordarlos, ni para estar esperando que terminen o para usarlos como arma de negociación. Sí, muchas veces le sacamos en cara al otro los momentos buenos que le brindamos, como si fuera algo que damos a cambio. Si está pensando que le da momentos buenos a los demás para luego cobrarlos... no los está disfrutando, simplemente está dejando que pasen por su vida sin usted vivirlos.
“Mi felicidad está soñando en los ojos de mi enamorada, es como la noche, pasando, pasando, en busca de la madrugada. Hable bajo por favor, para que ella despierte alegre como el día, ofreciendo besos de amor”.

Hasta la próxima entrega.



FRASE DE LA SEMANA

“Que mi felicidad se mantenga en mí, depende principalmente de mí”.
Diego Sosa
Escritor, Coach y Conferencista



Puede ver la letra y escuchar la canción en:
http://letras.terra.com.br/tom-jobim/53/

O puede escuchar a Gal Costa http://www.youtube.com/watch?v=YNKLB2IbLh4

martes, 1 de junio de 2010

LA PRIMERA IMPRESIÓN II

En la primera entrega sobre este tema, expliqué que la primera impresión se da en el 93% en el subconsciente. Las mímicas, gesticulación, forma de vestir, cara, porte del cabello y postura, entre otros, se encargan del 55%. Mientras, el lenguaje y el tono y timbre de la voz, , representan el 38%. Como recordará, ya hablamos del lenguaje, ahora me encargaré de otros aspectos.

La apariencia: Si llevamos el vehículo a un taller de mecánica y el mecánico tiene sus manos muy limpias y con las uñas muy arregladas, ¿qué primera impresión nos da? Por lo regular no la de un mecánico. Pero si llegamos a un banco y el que nos atiende tiene las manos llenas de grasa, pensaremos que está en el lugar equivocado y que esa no es la persona correcta para manejar nuestro dinero. Necesitamos vestirnos y lucir de acuerdo a lo que hacemos. Un hombre de pelo largo (salvo algunos países) por lo regular nos da la impresión de ser artista... Mi intención no es decirle aquí cómo se vista y arregle su cabello para su trabajo (no para su vida personal), usted tiene que saber cuál es su estilo, cuál es su forma de ganarse la vida y qué quiere dar a entender... sé que es una cuestión de sociedad, pero vivimos en y con la sociedad. Si usted quiere un empleo o un cliente, tiene que tratar de no ahuyentarlo por lucir diferente a lo que se busca. Tampoco le sugiero que sea un prototipo... simplemente tenga metas y consígalas, de lo contrario podrá tener muchas amarguras en su vida profesional y quizás ni llegue a saber porqué. Por último quiero hacer referencia a la combinación de los colores; por lo general los hombres no somos muy eficientes en ese departamento, le sugiero que busque una persona que sí sepa y le de algunos consejos con su armario. Lo que sí podemos hacer los masculinos es recordar y organizar, entonces es hora de ver qué pantalón combina con cuál camisa; cuál corbata va con qué camisa y cuál traje y así por delante. Tenemos que aprender que rojo no es igual a rojo, ni verde a verde (donde vemos verde, la mujer ve muchos tonos de verde)... He visto hombres con tres o cuatro verdes diferentes en su vestimenta, y eso supongo que es porque no están casados, la mujer no estaba en la casa o es el momento de divorciarse... pero algo tiene que hacer porque así no puede seguir saliendo a la calle.

Mímicas y gesticulación: El lenguaje del cuerpo es lengua muerta para muchos... eso es lo que cree la mayoría. Hacemos movimientos con nuestra cara y con todo nuestro cuerpo, aunque no lo notemos. Lo peor es que las otras personas lo perciben todo en su subconsciente. Si usted no domina lo que dice con su cuerpo, posiblemente hasta malos entendidos causará, y esto sin darse ni cuenta. Hoy es muy fácil filmarse, aproveche esa ventaja que le da la tecnología. Dígale a algún amigo que lo haga por usted. Puede ser en forma privada o en el trabajo. Mucho cuidado con los gestos que denotan arrogancia, muchas mímicas con la boca lo ponen en evidencia cuando usted se cree con la razón y le quita valor a lo que los demás dicen. Nuestra cabeza se mueve como si nadie la gobernara... al echarse atrás muestra desaprobación; al ladearse hacia atrás, duda; si se ladea hacia delante es atención... La mano es muy parlanchina; todos los dedos hablan individualmente, por ejemplo el dedo índice le gusta acusar... Sólo le diré que cada vez que usted lo saque, su mano se convierte en una pistola, está dispuesto a disparar y eso lo pone al descubierto, hasta se lleva el cañón a los labios esperando el momento oportuno. Mientras menos apunte su pistola, más tranquilo se sentirá y más activo estará en su escucha... lo mejor es que entregue el permiso que un día sacó para portar esa arma y la deje para siempre en un lugar que nunca más la use ni la vea. El lenguaje del cuerpo es demasiado rico para explicarlo en un artículo... estúdielo en los demás y aplíquelo en usted, domine su lenguaje más evidente, el que dice lo que en realidad usted está pensando.

La postura: Al sentarse o al caminar, emitimos señales. O no hemos visto personas caminando y hemos dicho: “mira, camina como un...” Veo personas en la televisión que se dejan sentar en un sofá que es muy bueno para una conversación distendida en la casa, pero nunca para un programa de entrevistas, entonces se hunden o se recuestan quedando con una imagen muy penosa. Siempre debemos mantener la espalda recta y la frente en alto, que se vea nuestra autoestima, aunque si se ve mucho pensarán que somos arrogantes... tenemos que conseguir el equilibrio. Camine con la frente levantada, mire a las personas a los ojos, sonría para saludar, infle su pecho y dele gracias a quien quiera por ser la gran persona que es, usted vale mucho, sépalo.



© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info

FRASE DE LA SEMANA
“Para demostrar lo que soy, primero tengo que saber quién soy”.
Diego Sosa