domingo, 2 de octubre de 2016

PACIENCIA LABORAL

La paciencia laboral es indispensable para avanzar en la carrera profesional. Debemos combinarla con las otras dos "P": Perseverancia y Positivismo. Más en el audio.



Diego A. Sosa
Del libro: Tú eres la estrella II

sábado, 1 de octubre de 2016

QUERER, CREER Y PODER

El dicho de “querer es poder” a juzgar por la gente que no logra lo que quiere me parece que no siempre funciona. Sé que una fuerte convicción mueve montañas, pero prefiero pensar que “creer es poder”.
Muchas personas no hacen ni siquiera el esfuerzo de querer. Bueno, dicen que quieren, pero no hacen absolutamente nada para alcanzar su deseo.
El asunto es bien profundo. Tenemos un sueño, pensamos que merecemos alcanzarlo. Lo convertimos en un deseo y así sabemos que estamos queriendo alcanzarlo. Como esta columna es de economía personal, me concentraré en los sueños que se alcanzan con dinero; sin embargo, puede darle el mismo tratamiento a cada deseo que tenga, así lo convertirá en  realidad.
Nuestro sueño tiene un precio y un valor, muchos aún no saben que no es lo mismo. Como el precio está puesto en moneda es fácil entenderlo. El valor lo asignamos cuando decidimos lo que vamos a “sacrificar” para alcanzarlo. Sí, sacrificar entre comillas; para mí hacer algo, o dejar de hacer otra cosa, para lograr lo que quiero no lo considero un sacrificio, sino una inversión.
Si tengo que trabajar más para tener el dinero, o aprender cómo ganar más trabajando el mismo tiempo la cosa cambia. No estaremos quedándonos en “querer”. Le hemos puesto valor a nuestro sueño. Decidir guardar dinero mensualmente para alcanzar lo que queremos es parte del querer bueno, no del simple deseo de que las cosas nos lleguen porque nos las merecemos.
Pienso que solo querer no define lo que debemos hacer. Prefiero pensar que debemos pasarlo a un escaño más poderoso, debemos “creer” que podemos alcanzar lo que nos interesa. Veamos algunos pasos a dar si queremos creer para poder.
Defina su sueño: No solo ver lo que quiere tener, debe definirlo bien. Un viaje debe tener, además del lugar de destino, el tiempo que quiere pasar, con quién irá, etc. Una casa debe estar en un vecindario, tener un tamaño aproximado, contar con seguridad, etc. Para poder realizar el sueño debe verlo por completo… escríbalo para que no se le desvanezca.
Calcule cuánto le costará: Ahora que visualizó su sueño por completo puede ponerle números. No olvide que existen imprevisibles, también a ellos ponga un número. Y para los imprevistos (o sea, lo que sucederá pero que no sabe cuánto costará) debe también asignar una cuantía.
Revise cuánto puede apartar mensualmente para lograrlo: Es casi seguro que no podrá sacar todo el dinero del ingreso de un mes. Divida el monto total entre esa cantidad que puede asignar mensualmente. El resultado será los meses que necesitará para llegar. Si le parece mucho tendrá que aumentar sus aportes.
Vea las opciones de ganar extra para dedicarlo al sueño: Si con el paso anterior no le alcanza es hora de invertir en su sueño. No recomiendo que si tiene que utilizar tiempo extra sea por siempre. Pero seguir capacitándose para ganar más dinero sí es una recomendación perpetua.
Haga su plan de cómo ahorrará: Deberá abrir una cuenta de ahorro separada, ella recibirá todos los aportes descontados de su cuenta de ingresos de manera automática. Será casi prohibido tocarla.
Ahora que ya tiene un plan, ha visto que es posible realizar el sueño y sabe que puede hacer la inversión necesaria para llegar a él, le puedo decir que ya cree en que puede convertir su sueño en realidad, entonces ahora: CREER ES PODER.

FRASE DE LA SEMANA
“Si quiero, es simplemente un sueño; si creo, sé que puede ser realidad”

Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

martes, 27 de septiembre de 2016

¿CÓMO AUMENTO MI CALIDAD DE VIDA?

Recibir más dinero no aumenta automáticamente la calidad de vida. Saber lo que nos hace sentir que nuestra vida es vida es lo que realmente importa.
En estos días observé a una señora en el supermercado. Andaba con su esposo y dos hijos (lo deduje porque le decían mami). El padre se acercó con una buena botella de vino y los hijos con una caja de cereales. Ella miró al esposo con felicidad, supongo que algo bueno abordó su mente. El señor les dijo a los niños que cambiaran el cereal, que esa marca era cara. Una breve discusión y lloros fueron las secuelas.
Todos se enojaron; reproches, aplicación de autoridad y sollozos reprimidos convirtieron el paseo en una visita a la casa del terror… sin el final feliz por haber pasado los sustos. ¿Valía la pena el momento por el ahorro en el cereal? Me dirá que a los muchachos no se les puede complacer en todo etc. Ese es otro tema… la razón de la actuación la tiene que encontrar en el comportamiento pasado y el ejemplo otorgado, en otro momento podemos profundizar en el tema.
La calidad de vida sube cuando nuestras emociones se mantienen más tiempo, son del tipo que nos gustan y más frecuentes. Por ejemplo: más momentos felices y menos enojados; más amor y menos ira; más sorpresas positivas y menos miedos. Para eso debemos tomar el control de varias áreas:
Nuestras relaciones: Construir relaciones más asertivas nos ayuda a estar más felices con más frecuencia.
Nuestro tiempo: Desperdiciarlo lleva a que no tengamos ese preciado recurso para pasar momentos en lo que nos otorga vida.
Nuestro dinero: No es ganar más, es gastar mejor, para aplicarlo a lo que en realidad aumenta de forma constante nuestra felicidad.
Nuestro hotel: Así le llamo al cuerpo, es el lugar donde pasaremos el resto de nuestra vida. Hay que cuidarlo y mimarlo.
Nuestras emociones: No podremos controlarlas, como generalmente se pretende, pero debemos conocer lo que nos quieren decir, saber para qué evento nos preparan y entonces podremos accionar y no reaccionar. Y si llegamos a reaccionar, conseguiremos detenernos para no cargar por mucho tiempo una emoción improductiva.

Estas cinco áreas deben estar en equilibrio y crecer acompasadamente, como enseño en mi libro ¡Tú Eres la Estrella! ¿Te atreves a medir cómo estás y decidir cuáles desarrollar con prioridad?

lunes, 26 de septiembre de 2016

IMPONERNOS A LOS DEMÁS (Video)

Imponernos a los demás trae consecuencias.
Por cultura pensamos que aplicar la jerarquía, ya sea en la casa o el trabajo, es importante. Yo digo que hay momentos para ello, pero son mínimos. ¿Cómo lograr relaciones asertivas? En mi video de esta semana están mis sugerencias.



Más en mi libro: Migomismo II - Su Inteligencia Interpersonal


Consultor, Coach Conferencista y Escritor

sábado, 24 de septiembre de 2016

¡ TÚ TE LO MERECES !

Una frase por todos conocida y de repercusiones inimaginables. Cuando queremos comprar un bien y nos falta el empujón final llega a nuestra mente o el hábil vendedor nos la recuerda.
Al comprar existe una lucha entre la razón y la emoción. Si los dos se ponen de acuerdo no hay inconvenientes en tomar la decisión, ya sea la adquisición o no. En otros momentos, la disyuntiva casi siempre la provoca la razón. Con un cerebro más evolucionado (aunque más lento) esta área tiende a frenar a la intuitiva. Saca cálculos, ve al futuro, se mete en el pasado y su conclusión tiende a no agradar a nuestro sistema límbico, el cerebro emocional.
Un vendedor eficaz conoce muy bien este momento, ya sea una dama subida en unos zapatos o un hombre frente a un gran televisor. Les falta algo para decidir, él sabe que la lucha interna que se está librando puede terminar en lo racional, se le caería la venta, sus comisiones sufrirían y por ende sus ingresos quedarían reducidos… ahora es algo personal.
Llegó el momento de estimular al cerebro emocional del comprador. Nublar los sentidos y evitar que las conclusiones racionales se pongan en ejecución es primordial. El instante de alegrar al consumidor no se deja pasar por alto: ¿Cómo lograrlo?
En nuestro cerebro emocional existe un lugar llamado el centro de las recompensas, en él puede decidirse si la compra se realiza o no. Su función es enviar señales para que la hormona de la felicidad, endorfina, sea segregada por las glándulas pituitarias y comience a circular por todo el cuerpo, sintiendo nosotros esa sensación que buscamos y conocemos.
Llegó la hora de dar el último paso, después de mucho ver el televisor, o los zapatos, arribamos al instante de la decisión. El juego está empate entre los dos cerebros (racional y emocional) y cualquier argumento decidirá quién triunfará.
“Tú te lo mereces” dice con firmeza el vendedor. Miramos hacia abajo o cerramos los ojos: “Es verdad, ¿para qué yo trabajo si no me puedo dar un gusto?” Replicamos y de inmediato comenzamos a sentir las endorfinas en el flujo sanguíneo. Con los ojos cerrados vemos realizado nuestro sueño. Sentado en el sillón reclinable viendo mi deporte favorito en mi nuevo televisor. Nos olvidamos del día de pago de la tarjeta de crédito, solo sentimos el placer de deslizarla por la maquinita.
¿Lo malo? El “tú te lo mereces” tiene una primera consecuencia. Una vez las endorfinas se recogen comienza nuestro cerebro racional a dominar la situación. Y créame, no es tanto el tiempo que se necesita para que las hormonas de la felicidad sean eliminadas del flujo sanguíneo. Puede suceder de repente con un pensamiento de enfrentamiento con la pareja, recurso que utiliza el cerebro racional para volver a la batalla, o por algún disgusto con el bien adquirido.
Pasada la emoción inicial llega el momento de que la razón saque la delantera en la carrera, nos pone a pensar en el día de pago de la tarjeta. Un pesar pasa por nuestro cerebro y el dolor arriba… sí, es que nuestro comandante en jefe está programado para evitar el dolor, pero precaviendo. En este caso era evitándonos la compra. Mientras la famosa frase solo nos aplazó el momento doloroso.
Como enseño en mi libro Migomismo, la decisión debe ser tomada haciéndole caso a nuestro cerebro racional, él tiene argumentos válidos y de larga duración.

FRASE DE LA SEMANA

“Sé que merezco muchas cosas, así como sé que yo decido cuándo las adquiero”
Diego A. Sosa
Consultor, Conferencista, Coach y Escritor


martes, 20 de septiembre de 2016

¿QUIÉN GENERA LA MENTIRA?

Hace unos días escuché a un niño decirle una mentira a su padre. Los observé y vi cómo ambos no se creían el episodio. Un interrogatorio más profundo sacó la verdad y al final el enojo no se hizo esperar.
Mi amigo se giró y me preguntó: ¿Cómo hago para que no me mienta? Ladee la cabeza sin saber cómo debía responderle. ¿Le decía que los humanos mentimos? ¿Qué él también miente? ¿Qué el niño es un potencial sicópata?
Decidí explicarle más profundamente lo que pienso de las mentiras y ocultadas de verdad.
Cada persona tiene su historia, somos influenciados a tomar decisiones y los niños no escapan a ello. Muchas veces creemos que aprendieron a mentir porque vieron a otros, lo que puede pasar, pero creo firmemente que en la mayoría de los casos es por su instinto de conservación.
Pensemos en alguna mentira, u ocultada de verdad, que hicimos en los últimos días… Quizá algo que no le contamos a la pareja, una mentira sutil a los hijos o a algún familiar. Podemos ir desde no decirles lo mal que le quedaba una ropa hasta contarles algo diferente a lo sucedido en realidad. Quizá tenga que hacer una pausa en la lectura para recordar toda la historia.
¿Por qué lo hizo? Posiblemente no quería críticas o dañar a alguien. Quizá no estamos dispuestos a que intenten cambiar nuestras decisiones, sean productivas o no, ya decidimos. ¿Cuántas veces escuchamos reproches por algo que hicimos? Desde pequeños tenemos que estar defendiéndonos para no recibirlos, ellos generan emociones muy dañinas, hasta golpean nuestra autoestima.
Los pequeños tienen muchos frentes para defender: La escuela, los hermanos, los padres, los tíos, los abuelos… Cualquiera que pueda reprocharles por algo que hicieron se puede encontrar con una respuesta que no será del todo sincera. En algunos casos le pedimos sinceridad y luego los castigamos. En otras ocasiones ofrecemos indulto si son sinceros. ¡Qué paradoja!

¿Por qué las personas les cuentan la verdad a otros no involucrados? Muchas mentiras las generamos nosotros con nuestra reacción. Si soy el tío de confianza no me mienten, yo no castigo ni reprocho, quizá puedo guiar. No puedo ser tío de mis hijos, pero sí puedo intentar guiarlos y hacerlos aprender de sus y mis errores. El camino es largo, pero: ¿Se atreve a convertir el próximo reproche en una frase que guíe y enseñe?

Todo con respecto a las comunicaciones está en mi libro:


domingo, 18 de septiembre de 2016

VIVIR HOY: Cultura Vs. Asertividad (Video)

Si vivimos cada día como si fuera el último de nuestras vidas: ¿Estaremos apostando cada día a que no habrá mañana?
Ese dogma trae consecuencias para los que sí tiene un futuro. Construirlo no depende de la suerte...




Diego A. Sosa