Artículos de crecimiento personal y profesional. También los puedes encontrar en mi página www.diegososa.info al igual que mis libros.
domingo, 16 de agosto de 2015
sábado, 15 de agosto de 2015
CARPE DIEM
Esta frase latina podría considerarse una filosofía de vida.
Cuando Horacio la escribió el contexto completo fue: “Utiliza tu día, no sabes
qué puede pasar mañana”. En español podría equivaler a: “No dejes para mañana
lo que puedas hacer hoy”, o cualquiera de las tantas formas de ver el presente.
Lo que no me gusta es que muchos han tomado esta filosofía de vida y la han
llevado a lo financiero de una manera que hace irresponsable el actuar de miras
al futuro. “No dejar para mañana lo que puedes hacer hoy con el dinero que no
te has ganado” no lo llamaría una filosofía financiera muy acertada. Vivir el
futuro por adelantado cuesta… sólo piense en los intereses que debe pagar más
adelante.
Pensar que nos podemos morir mañana y que, por lo tanto, hay
que vivir el día de hoy no es malo, lo contraproducente es adelantar el futuro
teniendo que pagar luego por haberlo adelantado. Lo peor es que entraremos en
un juego muy peligroso. Al determinar vivir siempre el futuro adelantado,
cuando llega el futuro tendremos que adelantar el futuro de ese futuro… la
solución visible es volver a empeñar nuestro futuro.
¿Cuánto tiempo adelantamos el futuro? Eso depende del plazo
del préstamo. Pero es casi seguro que comenzaremos a pagar intereses al mes
siguiente… un período demasiado corto para pensar que estamos sacando alguna
ventaja real.
Hagamos un ejercicio sencillo: Compramos algo que cuesta 100
(pensemos en %) con un préstamo a pagar en 1 año. Si los intereses son 20%
terminamos pagando quizá 15 más (por el abono a capital) por el bien o servicio
que no quisimos esperar para adquirir. Esos quince tienen que salir de algún
lugar; sí, de mi poder adquisitivo del futuro. Por ende, he reducido mi poder
de consumo y ahorro, cada día podré adquirir menos con los mismos ingresos.
No le pido que no haga la adquisición, sólo le sugiero que
se programe. Casi ningún préstamo de consumo es tan urgente que no pueda
esperar. Abra una cuenta de ahorros y deposite en ella un monto asignado cada
vez que tenga ingresos. La solución es hacerlo de manera automática, ya sea con
débito a cuenta o con algún producto financiero de los que le retiran
automáticamente de su cuenta. El truco es hacerlo de manera automática del
dinero que entra, nunca del que sobra. El método lo explico por extenso en mi
libro Arco Iris Financiero y donde
ofrezco muchas soluciones financieras.
Pensar en la improbabilidad de que el mañana no llegue es
una irresponsabilidad doble: Primero, no lo construyo; Segundo, pienso en
dejarles problemas a mis sucesores. Estoy casi seguro de que el próximo mes
estaré vivo, y prefiero que así sea… y hasta ahora nunca me he equivocado. ¿Por
cuál motivo debería empeñar parte de mi ingreso del mes siguiente? Prefiero
vivirlo cuando llegue, así conseguiré disfrutarlo mejor, con más poder
adquisitivo y hasta lograré ahorrar para un futuro que apuesto llegará… ¿y sabe
qué?, si pierdo la apuesta no me importará.
Si en los tiempos del imperio romano Horacio le decía a la
gente que utilizara su día no creo que le motivara a tomar prestado para vivir
el siguiente por adelantado, mucho menos con las consecuencias reductivas que
tiene esa práctica. Yo traduciría más literalmente la frase y diría que mi
filosofía de vida es: Sacarle provecho a
mi día mientras construyo mi mañana.
FRASE DE LA SEMANA
“Mi hoy era el futuro
de mi ayer; de haberlo empeñado tuviera menos para disfrutarlo”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach,
Conferencista y Escritor
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viernes, 14 de agosto de 2015
jueves, 13 de agosto de 2015
EL NUEVO ROL DEL HOMBRE (Audio)
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lunes, 10 de agosto de 2015
BAJANDO EL ESTRÉS
Cuando el cerebro reconoce una situación de peligro libera
un coctel de hormonas que nos prepara para huir o pelear. Una de las hormonas
más cotizadas en ese momento es el cortisol, no en vano se le ha llamado la
hormona del estrés.
La vida ha cambiado con la evolución de la sociedad, pero
nuestro cerebro sigue preparándonos para la situación huir/pelear. La famosa
hormona corre por las venas y nos pone en atención constante. Ahora tenemos más
escenarios que disparan el recorrido del cortisol y menos momentos de
tranquilidad para recogerla. Anteriormente una situación de peligro duraba
segundos, quizá minutos… hoy vivimos en atención permanente.
A continuación, algunos factores y mis recomendaciones:
El dinero: No conseguir suficiente dinero nos pone en alerta.
El temor a perder el empleo o que el dinero no alcance para pagar la tarjeta de
crédito o algún otro compromiso hace que la situación nos prepare para la
batalla. Lo malo es que no tomamos la decisión de poner bajo control la
situación. Si nuestro manejo con el dinero no nos ha llevado a una
tranquilidad, entonces es el método lo que tenemos que cambiar. En mis coaching
financieros veo como la gente vive estresada no importando el monto que ganen.
La filosofía financiera es lo único que hará que el dinero no sea una causa de
constante estrés… como detallo en mi libro Arco
Iris Financiero.
Las relaciones interpersonales: Rodearnos de gente que nos
causa estrés es una de las peores decisiones que podemos tomar. A menos que
logremos desactivarnos, esas relaciones terminarán cambiándonos el humor y
hasta nos pareceremos a ellos. Círculos de gente que sólo comparte problemas,
pocas veces trae alegrías. Aquellos que ven problemas por
todos lados, hasta en los buenos momentos encuentran puntos negativos o un
futuro incierto. Algunos círculos son obligatorios, no elegimos a los
compañeros de trabajo, estudio ni los familiares; lo importante es reducir el
efecto que provocan en nosotros y evitarlos siempre que se pueda. Fomentemos y
repitamos las relaciones que nos aportan. Grupos de personas que les gusta lo
que nos gusta, los que saben cosas que nos gustaría saber, los que tienen
conversaciones que nos gusta escuchar, etc. Es una pena que nos dejamos
convencer de estar más en los grupos que comparten penas que en aquellos que
nos generan alegrías.
No sentirnos en control: Tener miedo a no poder controlar la
situación causa mucho estrés. Existen dos vertientes: La primera, ¿no podemos
hacer nada? Es hora de esperar a que las cosas pasen, y si es posible, tener un
plan de contingencia… no podremos parar un terremoto, entonces no debemos
estresarnos por la posibilidad de que llegue. La segunda, ¿podemos hacer algo
para estar en control? Entonces lo hacemos y no nos estresamos. Las personas
controladoras sufren demasiado de estrés… pienso que se puede imaginar mi
consejo para ellos.
La filosofía de vida errada: Casi todo nace de aquí, una
filosofía de vida que nos pasea por un estrés constante: Nos preocupamos de
cosas que nunca acontecerán; odiamos el trabajo que elegimos, hasta llegamos a
odiar trabajar; no hacemos lo que nos divierte o nos gusta; le damos más
importancia a conseguir algo que a disfrutar lo que ya tenemos; vivimos el
futuro por adelantado; no disfrutamos cada día que nos regalan; no recordamos el
pasado positivo; nos quejamos demasiado de lo que no podemos o estamos en
disposición de cambiar; hacemos poco para cambiar lo que nos molesta; etc. En
mi libro ¡Alcanza la Cumbre! detallo
la filosofía de vida que llevo, buscando que cada quien decida hacer la suya,
influenciando sólo con el hecho de tener la mía, no tratando de que sean como
yo.
FRASE DE LA SEMANA
“Vivir sin estrés
depende más de mí que de mi exterior”
Diego A. Sosa
Coach, Conferencista,
Consultor y Escritor
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Tu Eres la Estrella
sábado, 8 de agosto de 2015
EL CASTIGO
Para muchos, el sistema
establecido del castigo es la mejor solución para enseñar: ¿Por qué no hay un
castigo por malgastar y endeudarse? Quizá sea una solución a la “pobreza
senil”. Si podemos enseñar a las personas a no gastar por encima de lo que
reciben lograremos que no desperdicien dinero en altos intereses y que
construyan su propio futuro financiero.
Castigar es muy usado, aunque por
lo general odiamos ser castigados. Más cuando pensamos que el verdugo no tiene
la razón. El sistema viene de tiempos antiguos y muchos insisten en que son
quienes son gracias a los castigos… esos que en la mayoría de los casos fueron
sobredimensionados y en otros totalmente injustos.
Veo que muchas personas respetan
las leyes para evitar el castigo; es muy natural porque el libre albedrío nos
guía por un mundo egoísta y sin consecuencias. Sin embargo, prefiero a las
personas que han sido educadas de tal forma que no piensan en el castigo de
infligir una regla o ley, simplemente no hacen lo indebido a pesar de saber que
no serán descubiertos… como no pasar un semáforo en rojo no importando que no
haya policías o cámaras que los lleven al castigo (la multa) o no quedarse con
una cartera encontrada a pesar de no ir a ser descubiertos.
Nuestro cerebro se acostumbra a
actuar de acuerdo a las consecuencias. Las reglas morales se han inventado
después que el instinto de supervivencia no es tan importante. Hasta no hace
tanto tiempo, el humano sólo tenía que preocuparse por cubrir sus necesidades
básicas y las de seguridad, las comodidades no eran frecuentes… lo importante
era estar vivo. Con el pasar del tiempo hemos cambiado la sociedad y cometer
errores ya no es cuestión de vida o muerte.
Estoy casi seguro de que nadie es
perfecto… sé que la gran mayoría de los humanos (por no decir todos) cometemos
errores. ¿Cuál es la razón que encontramos para imponer los castigos? Pienso
que es poca tolerancia a los errores, los que muchas veces nosotros mismos
hemos cometido.
Enseñar me resulta más efectivo
que castigar. Cuando nos basamos en el pasado nos concentramos en querer
corregir el error cometido, ¿lo logra el castigo? Yo me permito dudarlo.
Mirando al futuro puedo concentrarme en la enseñanza. Sin retaliaciones ni
rencores, con tolerancia y reconociendo que tampoco soy perfecto; también
cometo muchos errores.
Los castigos son variados: El
reproche, castigo que busca amedrentar psicológicamente al receptor; Agresión
física, por lo general ocurre cuando dejamos que la parte del cerebro que
llamamos amígdala (no las de la garganta) se adueñen de la reacción y nos
preparan para la batalla soltando hormonas específicas, siempre se ejecuta
contra alguien más débil; Castigo monetario, como la pérdida de trabajo, en
ocasiones necesario por la persona no ser capaz o por haber costado
demasiado... Interesante me resultó escuchar un señor decir que no sacaba de su
empresa al que ya había cometido un error de éstos; consideraba que había
pagado para obtener el aprendizaje, sacarlo ahora era un error. Puede encontrar
más en mi libro Migomismo II en el capítulo sobre la crianza emocional.
El castigo nunca se considera
necesario cuando es contra nosotros, pocas veces merecido según los demás, pero
siempre justificado según el verdugo.
No se castigue por los errores
financieros cometidos… mejor ocúpese de corregirlos.
FRASE DE LA SEMANA
“Cuando creo que debo castigar una falta es porque cometí algún error al
enseñar”
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, Conferencista y Escritor
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sábado, 1 de agosto de 2015
GASTOS IMPREVISTOS PREVISIBLES
Existen gastos que son imposibles de prever. Otros, puede
ser que nunca lleguen, pero sabemos que pueden poner en peligro nuestras
finanzas hogareñas. Quizá no podremos protegernos de toda pérdida, pero es
importante saber lo que puede suceder y cuáles alternativas tenemos para
preverlo.
Hoy hablaré de dos situaciones muy peculiares, una de ellas
es cada vez más frecuente. En caso de llegar a nuestras familias requerirá de
un monto importante para poder seguir con el mismo nivel de vida, o en algunos
casos para poder seguir con vida.
La Salud: Las
personas vivimos cada vez más tiempo, o sea, la expectativa de vida es cada vez
más alta, en países avanzados pasa de los noventa años; en países medianamente
industrializados sobrepasa los ochenta. Mantenernos vivos al recibir una
enfermedad puede ser cuestión de dinero. La medicina avanza y por ende los
costos para tratamientos modernos son cada vez más altos. Tenemos la percepción
de que hay más enfermedades, la realidad es que cada día nos salvamos más de
enfermedades que fueron mortales. La mayoría de los casos requieren de dinero
para conseguir un tratamiento avanzado.
La mejor opción para prever estos gastos es un seguro
adecuado. Dependiendo de las posibilidades se debe pensar también en una
protección con cobertura internacional. Es importante saber que el seguro está
diseñado para cubrir lo que representa un riesgo financiero para nosotros.
Muchas personas quieren coberturas con bajos deducibles, esto hace que la prima
sea más alta. Recomiendo pensar en seguros con deducibles altos, un monto que
no represente un peligro para mis finanzas. Es imprescindible cubrir costos que
no podría afrontar, consiguiendo así la atención médica que no alcanzaría…
pensando en salvar la vida de los miembros de la familia.
Un evento puede llevarnos a vender todo lo que hemos logrado
o a empeñar nuestro futuro, lo ideal es prever. Si pagamos el seguro del auto,
¿por qué no tener una cobertura para lo que realmente no podríamos recuperar?
La Vida: Si el
proveedor del hogar faltase, ¿cuánto haría falta para que la familia continúe
su vida sin perder estatus o el alcance de sus sueños? Perder la vida es algo
seguro para todo el que ha nacido. Lo que no sabemos es cuándo será. Prefiero
no pensar en eso, pero quiero estar preparado. He trabajado suficiente para
lograr un sueño, no importa que no lo llegue a ver, mi sueño no dejará de
cumplirse por falta de recursos. Un seguro de vida supliría a mis hijos con los
recursos suficientes para terminar sus carreras universitarias como si yo
estuviese.
La familia debe seguir con el mismo nivel de vida si yo como
proveedor no estuviera. Lo importante al elegir el seguro es determinar el
monto que hará falta y el tiempo de término. No necesito una cuantía demasiado
alta, y sólo estoy asegurado hasta lo que estimo es un tiempo suficiente. El
dimensionamiento de estos parámetros me da una suma asegurada que no me hace
pagar un monto anual fuera de mi alcance. Es importante también elegir la
moneda en que prefiere hacer su seguro, tomando en cuenta devaluaciones
posibles. Hay seguros que devuelven parte de lo pagado al término de su
vigencia, aunque son mucho más costosos.
En conclusión: La
previsión es importante, no es necesario dedicar gran parte de nuestro presupuesto
a protegernos de riesgos que quizá nunca lleguen, lo necesario es cubrirlos
adecuadamente según nuestro presupuesto; pregúntele a su corredor de seguros,
él lo asesorará adecuadamente.
FRASE DE LA SEMANA
“Si puedo prever y
dispongo de los medios para hacerlo, prefiero no tener que lamentar”
Diego A. Sosa
Consultor,
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