Artículos de crecimiento personal y profesional. También los puedes encontrar en mi página www.diegososa.info al igual que mis libros.
domingo, 30 de noviembre de 2014
¿PARA QUÉ UTILIZAR LA TARJETA DE CRÉDITO?
Claro está que no la recomendaré para tomar crédito que tenga
que pagar intereses. Se llama de crédito para utilizar el crédito por los días
que corren hasta el día del pago de la misma. No debemos confundirlo con
hacernos de un crédito con ella... esto suele salir muy caro.
A la tarjeta de crédito (TC) se le puede dar un buen uso y podemos
aprovechar grandes ventajas que nos ofrece.
Pago Diferido:
Compramos hoy y pagamos después. Sin intereses, podemos beneficiarnos en
ocasiones hasta por más de cuarenta días. Es una posibilidad muy buena para
personas que negocian, les da tiempo de vender lo que compraron con la tarjeta
y hasta cobrarlo antes de pagarlo. Requiere de mucha disciplina y buena
planificación. Si en un momento dado no llega a cobrar a tiempo y no puede
pagar el total, termina saliendo demasiado caro este método de conseguir capital
de trabajo.
Puntos: Cada
administradora le tiene un nombre a su programa de beneficios. Tienen retornos
dependiendo los montos que gastemos a través de la tarjeta. Lo importante es
calcular cuánto nos devuelven por cada cien centavos gastados. Por lo general,
van de 1 a 3 centavos. O sea, de uno a tres por ciento. Algunos tienen
diferencias en diferentes establecimientos. Calcule cuánto gasta
aproximadamente y cuánto le da cada tarjeta. Descuente los costos de renovación
y otros costos que se puedan agregar y luego decida si quiere la tarjeta por
este beneficio y cuál le conviene más.
Para emergencias:
Hay casos que necesitamos comprar algo y no tenemos el dinero a mano. Aclaro,
lo que compraremos realmente cubre una necesidad prioritaria e importante, es
una emergencia real. Aunque no sepamos con exactitud cómo pagaremos, tenemos la
certeza de que podemos conseguir un préstamo adecuado antes de llegar el día de
pago. Insisto, revise bien si es una real emergencia y no se puede aplazar el
pago o la compra.
Pago corriente:
Hacer las compras normales con dinero plástico es una comodidad y hasta
seguridad. Es recomendable tener el control del monto a gastar. Su límite en
tarjetas nunca debe pasar el 75% de sus ingresos netos.
Imagen crediticia:
Cuando pagamos lo que debemos dentro de los plazos acordados nuestra imagen
crediticia se ve beneficiada. En momentos que necesitemos dinero para invertir
o por alguna necesidad importante y urgente siempre tendremos quien nos preste
a buenas condiciones. Toda la información está en mi libro Arco Iris Financiero.
Descuentos: Existen
casas comerciales que ofrecen descuentos especiales y hasta constantes si se
paga en sus establecimientos con TC que ellos ofrecen. Si somos usuarios de
dichos establecimientos y sabemos que nos ahorraremos una cantidad
representativa, podemos optar por la tarjeta de esa entidad. Tratando de no
anexarla a nuestro crédito, sino de usarla como nuestra tarjeta.
¡Ojo! Debemos tener muy en cuenta:
Certeza que tendremos
efectivo para pagar. Muchos no piensan en el dolor (pago) que causa la
compra porque ese dolor es diferido... es un truco utilizado para que compremos
cosas que no necesitamos realmente.
Evite el
"tarjetazo". Cuando esa palabra llega a nuestra mente es porque
la compra no es verdaderamente necesaria. Mucho más cuando uno dice:
"Cierro los ojos y doy un tarjetazo."
Debemos tener control
emocional. De lo contrario, no puede ser usuario de TC, mejor cambie a
Tarjeta de Débito y gaste lo que ya se ganó y no lo que algún día ganará.
FRASE DE LA SEMANA
"Pagar intereses
por comprar por adelantado es pagar más por lo mismo."
Diego A. Sosa
Consultor,
Conferencista, Escritor y Coach
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Revista Estilos
jueves, 20 de noviembre de 2014
MIRA ALREDEDOR
Muchas veces no disfrutamos de tantas cosas que conspiran para
hacernos felices. No disfrutamos de las personas que queremos, de la gente que
nos quiere, de los paisajes, de las sonrisas cómplices, de las personas
sonrientes, de los niños ingenuos, de los mayores complacientes, etc.
Concentrarse en los que no nos aportan y nos roban las
energías es de tontos.
FRASE DE LA SEMANA
"Unas cuantas
cosas buenas a mi alrededor siempre me hacen entender que la vida es para ser
feliz."
Diego A. Sosa
Coach, Consultor,
Conferencista y Escritor
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Tarea de la Semana
lunes, 17 de noviembre de 2014
ME ROBARON A TRAVÉS DE MI MÓVIL
ME ROBARON A TRAVÉS DE MI MÓVIL
Insípidas adivinanzas me invadían una vez al día mi teléfono
portátil. Sin permiso ni aviso se infiltraban. Me molestaba, pero por el poco
tiempo que tengo en mis viajes a mi Isla Maravillosa no me dispuse a ir a la operadora
francesa a pedir que impidieran la llegada de dichos molestosos mensajes.
Las cosas mejoraron cuando recibí un mensaje que decía:
“Bienvenido a la suscripción Consejos Financieros. Diariamente recibirás tu
contenido. Costo RD$10 por día…” Se me encendieron varias lamparitas: Alerta
por los anteriores mensajes que venía recibiendo (¿Me estarían cobrando
también?); y la que me ponía rojo de
rabia por la injusticia de que tenía que pagar por algo que no había solicitado.
Desde que pude me dirigí a la empresa que ya no es francesa y
me dijeron que podía pedir la baja del servicio, pero que no podían hacer nada
para devolverme lo del hurto. Que pasara por la central para ver si se podía
hacer algo. Además, del servicio de las aburridas adivinanzas no me podían
decir absolutamente nada, ni siquiera si me cobraban, y si lo hacían, cómo
evitar que siguieran haciéndolo.
Puse mi EQ (Coeficiente de Inteligencia Emocional) al máximo
para dirigirme a una oficina oficial de la enorme empresa que hasta ese momento
me hacía sentir usurpado. Traté de no llenarme de prejuicios y darles la
oportunidad de aclararme los casos y devolverme el dinero sustraído sin ningún
permiso.
La avenida Churchill me quedó de frente y la empresa me brindó
su estacionamiento. Una incómoda espera culminó con un llamado robótico a uno
de los puestos. La joven me atendió amablemente y me explicó que yo había
respondido a los mensajes de suscripción, que ellos no hacen eso de ponerle
servicios al cliente sin su permiso. En otras palabras me dijo MENTIROSO.
Controlé mi reacción al insulto con el método que desarrollo en mi libro Migomismo y seguí adelante.
Le solicité amablemente que me demostrara que lo había hecho.
Me explicó que no puede. Tampoco puede quitarme el servicio. No tenía opciones,
sólo seguir pagando… Eso pensó la empresa… A mí me roban hasta que me dé
cuenta. Mi línea fue cancelada de inmediato y solicité mi portabilidad numérica
a otra empresa de mi elección… “El poder lo tiene el cliente”.
¿Por qué en mi país todo cuesta tanto? En dinero, en tiempo y
en esfuerzos. Quizá alguna institución hace que me devuelvan el dinero, pero
eso no es importante para mí, quiero que todos a una no dejemos que estas cosas
llenen las arcas de empresas sin nuestro permiso. De diez en diez, esas empresas
logran extraordinarias ganancias. Si les compramos, es su derecho, pero si no
les autorizamos eso tiene su nombre y muchos sinónimos en
el diccionario de la Real Academia Española.
La gente me reitera que no hay suficiente dinero para ahorrar,
para crear capital, para lograr cosas que nos mejoren nuestra calidad de vida.
Si nos pueden quitar pequeñas partes por aquí y por allá de nuestros ingresos,
es hora de usar esas partidas en mejores cosas que regalarlo, sin nuestro
permiso, a gigantes que no lo necesitan.
Podemos echarlo en una alcancía, luego llevarlo al banco,
convertirlo más tarde en un Certificado Financiero o quizá incrementar nuestra
inversión en el fondo de pensiones para tener una vida digna al final de
nuestra etapa productiva.
FRASE DE LA SEMANA
“El dinero que me
quieren quitar prefiero ahorrarlo y convertirlo en bienestar para cuando sea
anciano.”
Diego A. Sosa
Consultor,
Conferencista, Coach y Escritor
martes, 11 de noviembre de 2014
PSICÓPATAS EMPRESARIALES
Las películas y documentales nos pintan psicópatas no muy
comunes... la mayor parte de las personas con este trastorno no comete delitos.
¿Cómo son? Tienen facilidad en mentir, manipular y engañar para conseguir sus
objetivos, pudiendo sentir poco o ningún remordimiento. ¿Hay psicópatas dirigiendo empresas?
Vamos por partes, como decía Jack, el Destripador. Si una
persona es capaz de no sentir remordimiento por el dolor (físico o psicológico)
de sus semejantes, ¿entra en el perfil de malvado? Y si además ese dolor es
causado por él, ¿podríamos considerarlo psicópata?
Cuando somos emprendedores sacrificamos muchas cosas en aras
de lograr nuestros objetivos: Las relaciones con amigos, con la pareja, con la
familia y hasta con los hijos. Todo con la meta de un día lograr una excelente
calidad de vida propia y para los nuestros. Es un gran sacrificio personal que
busca igual recompensa.
Lo malo es cuando nos convertimos en perseguidores
empedernidos de ese bienestar... No identificamos lo que realmente perseguimos
y tendemos a desmejorar nuestra vida y la de los nuestros.
Pasan los años y la empresa crece: ¿Le exigimos lo mismo a
nuestros colaboradores? Buscando una empresa mayor y con más ganancias
apretamos al máximo a los que han hecho que nuestro sueño sea una realidad, a
los empleados. ¿Dónde está el equilibrio? Yo lo veo en una buena calidad de
vida para todos, no sólo para los que reciben los beneficios finales.
Paso a las grandes empresas, las que su dueño es una figura
casi imaginaria o un grupo de empresarios o empresas. Los dirigentes proponen
resultados extraordinarios y todos contentos: ¿Quién será el responsable de
lograrlos? Los empleados, claro está.
Los dirigentes recibirán grandes bonificaciones si cumplen con
sus metas, pero (porque siempre hay un pero) los colaboradores tendrán que
pasar más tiempo en la empresa, menos tiempo con los suyos, la remuneración no
crece porque eso aumentaría los costos, metas extraordinarias impedirán a los
que tienen ingresos variables que puedan cobrar adecuadamente, etc. Todo
termina destruyendo la calidad de vida de las abejas que construyen esos
grandes beneficios que la empresa muestra a sus accionistas al cierre del año.
Algunos recibirán grandes bonos y la mayoría conseguirá más presiones y metas
más altas para el año que sigue.
Cuando los dirigentes buscan mayores beneficios para ellos
pueden terminar imprimiendo un enorme dolor en las personas que hacen posible
que esos beneficios sean alcanzados: No poder disfrutar de una vida familiar
reconfortante, vivir con un estrés extraordinario, temer ser despedido en
cualquier momento, tener un ciclo de sueño por debajo de lo recomendado y muy
superficial, abandonar sus objetivos personales por no tener tiempo para
perseguirlos o vivirlos, etc.
El dolor infringido en los dirigidos no es sentido por los
dirigentes, ni tomado en cuenta, ni
mucho menos reconocido como tal... casi siento que disfrutan sin saber lo que
están causando porque no quiero pensar que lo hacen sabiendo lo que provocan en
tantas personas. Es como si hacer sentir en otros la presión que ellos tienen
los liberara un poco de la misma. Sólo podría compararlo con el experimento
realizado en la universidad de Stanford (lo trataré en una próxima columna).
El dinero es importante, pero la superabundancia en algunos
está empeorando la vida para muchos. Echar los colaboradores a la calle cuando
no se consiguen resultados superextraordinarios no es lo que llamaría una
conciencia de humanos sanos.
FRASE DE LA SEMANA
“Mientras más son los
beneficiados por los objetivos es mucho mejor.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach,
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¿GANAR O TRIUNFAR?
Ver cómo se viene deteriorando la relación entre los humanos
me lleva a pensar mucho en cómo podemos lograr revertir la tendencia. Quizá soy
anticuado y pienso que las relaciones humanas son importantes y lo deben ser en
el futuro.
El hombre ha vivido y sobrevivido en manadas. Los individuos
aislados no logran mantener la especie. Está demostrado que la manada siempre
ha tenido cerca de treinta individuos. Antes, ese grupo era el mismo para
todos. Con la ampliación de los núcleos sociales, las ciudades pasaron a tener
más habitantes y las manadas pasaron a ser diferentes para cada individuo. O sea,
alguien que está en mi manada no tiene a todos mis participantes en la suya.
El grupo está compuesto por mis familiares cercanos y medianos
y por algunos individuos que se relacionan conmigo. El resto fuera de esa
unidad pasa a ser menos importante mientras más lejos esté, o sea, mientras
menos relacionado esté conmigo. Un tren descarrilado en NY puede tener personas
cercanas y me ocuparé más de la noticia que la de un avión que cae en el medio
oriente.
Las manadas deben mantenerse unidas para conseguir ser cada
día mejores, deben protegerse y buscar lo mejor para todos sus integrantes.
¿Qué está pasando con la evolución social? Las manadas parecen crecer, pero la
competencia dentro de ella la reduce a la más mínima expresión.
Anteriormente, la competencia era por conseguir posiciones
para salvar la manada o conseguir la mejor pareja... Hoy estamos acostumbrando
a los miembros más pequeños a competir por todo y esto trae consecuencias que
cambian el rumbo de la sociedad.
Desde que un hijo nace queremos que sea el más lindo, el mejor
vestido, el que tenga los mejores juguetes, etc. Pero no es por él, es por
nosotros. Cada uno debe demostrar su éxito y lo puede lograr con cada evento en
que el marketing personal está presente.
Un niño bien vestido es una demostración de que los padres
tienen posibilidades financieras, en otras palabras, han alcanzado éxito. La
mejor cuna y el cochecito más caro. La clínica de renombre y el médico más
conocido también son parte de la apariencia que hay que mostrar... el objetivo
es mercadológico y lo tenemos muy en cuenta.
El niño llega al tiempo del colegio, o sea, ya tiene alrededor
de un año... Una cuidadora con buena apariencia, un kindergarten de categoría,
la mejor ropa y el bulto de marca mejor surtido. Comida en abundancia para que
el niño esté gordo y muestre bonanza.
Las notas, ser el mejor en el equipo deportivo, las mejores
vacaciones, la celebración de cumpleaños más pomposa, ser el más aventajado en
la clase de música, etc. Los ponemos a competir con los compañeros del colegio,
los amiguitos del vecindario, los primos, los hermanos, los que salen en los
periódicos, con nosotros cuando éramos pequeños... con todo el que respire o
respiró.
Debe estar en el mejor colegio, si es de otra lengua mucho
mejor, el vehículo debe ser adecuado para el nivel porque de lo contrario el
niño quiere que lo dejen en la esquina... ¡ohhh!, comenzaron a aparecer las
consecuencias.
Al final de cuentas criamos a un egoísta que piensa en sí
sobre todas las cosas y sólo estará feliz cuando gane o los otros pierdan. La
manada se va destruyendo y sólo apreciamos a los demás cuando ya no están.
FRASE DE LA SEMANA
"El que gana es
mejor que otros, el que triunfa es mejor que antes."
Diego A. Sosa
Coach, Escritor,
Consultor y Conferencista
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