Artículos de crecimiento personal y profesional. También los puedes encontrar en mi página www.diegososa.info al igual que mis libros.
lunes, 3 de junio de 2013
¡ AÚN NO COMPRES ESE CABALLO !
Considero un gasto no necesario, por ejemplo, la compra de un caballo de paso fino sólo para disfrute. Puntualizo, no lo llamo innecesario sino no necesario. Los gastos superfluos deben estar bien sustentados con un ahorro constante. El momento de comprar un caballo debe ser bien pensado para no entrar en un círculo vicioso.
Comprar lujos con dinero que no nos pertenece, o dinero que nos será de vital importancia más adelante, es lo que llamaría un gasto innecesario. Son gastos que debemos evitar a como dé lugar porque las consecuencias serán terribles... tarde o temprano.
Muchas personas piensan que sus problemas financieros iniciaron con la compra del lujo... la realidad es que la compra fue producto de algo mucho más profundo. Comprar un caballo de paso fino para el placer es una consecuencia, no una causa. Si no encontramos la razón que nos mueve a comprar caballos a destiempo, posiblemente volvamos a cometer el mismo error.
Los grandes y pequeños egresos en cosas que no necesitamos pueden darse por varias razones:
Mostrar estatus: Como en nuestra sociedad el humano es medido por el éxito financiero que tiene, el estatus parecería determinar nuestro logro. El dinero tiene un problema muy serio, se mueve con facilidad y nos lo ofrecen en cada esquina (mientras crean que podemos devolverlo). La consecuencia de mostrar un estatus que no tenemos es que al final caemos en lo que mi amiga Edith me definió como el “estatus pelatus”: Comprar cosas que no necesitamos, con dinero que no nos pertenece, para exhibir a personas que no nos agradan.
Ser felices: Solemos creer que la felicidad la otorgan algunas adquisiciones materiales o servicios obtenidos. Lamentablemente, una vez logrado el bien, comenzamos a buscar saciar nuestra necesidad con un objeto de mayor precio. Debemos revisar con cautela lo que en realidad nos hace felices y es lo que debemos tratar de tener.
Disfrutar por adelantado: Con las posibilidades de utilizar el dinero de los demás, se abrió una ventana a la creatividad para no esperar a ganarnos el dinero y disfrutar con premura. Podemos comprar bienes antes de ganarnos el dinero. Disfrutar la vida ahora con fondos prestados trae consecuencias; es dinero hay que devolver y pagar por haber disfrutado. Muchas veces suele salir demasiado cara la impaciencia de esperar ganarse el dinero o la indisciplina para ahorrar y luego disfrutar.
Baja autoestima: En ocasiones, queremos hacer lo que los otros hacen o lo que supuestamente la sociedad nos insta. Le aseguro que las exigencias son tan enormes que nunca logrará cubrirlas. Cuando pase de un estado social a otro verá cómo el dinero nunca alcanzará para hacer lo que se puede lograr. Existen todo tipo de productos y servicios creados para que nunca se satisfagan las necesidades de grandeza inducidas en algunos seres humanos.
En mi libro Arco Iris Financiero explico mi comparación de un gasto de lujo con un caballo de paso fino utilizado para el disfrute. Además, todo lo referente al autoestima y a las formas de ahorrar e invertir para comprar los caballos en el tiempo correcto. No digo que no se dé lujos, lo que recomiendo es que sean en su justo momento.
FRASE DE LA SEMANA
“La felicidad no se logra con cosas que se obtienen, sino con las que se tienen.”
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, Conferencista y Escritor
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viernes, 31 de mayo de 2013
DEVOLVER UNA LLAMADA
Cuando llamamos a alguien y no devuelve, le volvemos a llamar. Las personas reconocen esto como una interrupción porque llega en un mal momento y quita concentración. La mejor forma de evitar esa llamada en un momento inadecuado es devolverla cuando es bueno para nosotros. Tome el teléfono y salga de cualquier llamada pendiente que tenga y que pueda realizar con éxito.
lunes, 27 de mayo de 2013
LA LEALTAD NO ES UNA OBLIGACIÓN
Es un comportamiento apegado a valores que no se doblan. Si considero que es una obligación, pensaría que hago algo contra mi voluntad para conseguir ser leal. Si creo en ser fiel a mí, a mis valores, a mi familia, a mi trabajo, a mi país... entonces lo tomo como un comportamiento natural y soy feliz de ser leal.
La matanza de Josephus en medio de la segunda guerra mundial ha sido caso de estudio precisamente por la lealtad ciega. Un batallón de reservistas alemanes fue llevado a Josephus en la frontera de Polonia. Más de 500 jóvenes menores de 20 años tendrían que ejecutar a las mujeres y los niños del pueblo, simplemente por ser judíos. Los hombres serían hechos prisioneros por otro batallón.
Era algo lamentablemente común durante el holocausto, la única diferencia en este caso fue que el jefe del batallón 101 les dio la oportunidad a los reservistas de decidir si participaban en la matanza o no. Les prometió que no les pasaría nada a los que desistieran de ese horrendo acto.
Sólo uno dijo de inmediato que él no tomaría parte. Al ver que no le pasó nada, tres compañeros más se le unieron. ¿Por qué no se integraron al grupo más personas? Hay muchos análisis y estudios, todos descartan la posibilidad de un gen asesino en esas personas, pero coinciden en que gran parte del problema del comportamiento lo hace la lealtad ciega a los superiores malintencionados.
Es importante ser leales, pero encontremos primero a qué somos leales. Inmediatamente será muy fácil aplicar la lealtad. Si nuestros valores están alineados con los de la sociedad, la familia y la empresa, entonces le damos continuidad al compromiso asumido, no importando las dificultades externas que podamos encontrar en el camino.
Faltar a la lealtad es quebrar uno de los principales valores sociales. La lealtad es una obligación de fidelidad que un sujeto o ciudadano le debe a su estado, gobernantes, empresa, familia, comunidad o a sí mismo. Las personas leales a los demás son valoradas y seguidas. Un gran líder debe ser leal a lo que representa. Un individuo que se compromete es considerado de fiar.
En mi libro ¡Alcanza la Cumbre! desarrollo el tema de los valores y la importancia de tener una filosofía de vida para alcanzar el éxito, sin necesidad de dañar a nadie ni dañarse uno. Estamos viviendo tiempos que la lealtad es tentada a ser abandonada. El dinero puede comprar deslealtad. Hay personas que miran más lo que pueden adquirir o recibir a cambio de una deslealtad, que lo que pueden perder por no ser leales. Lo primero que se pierde y nunca más se recupera es un valor invaluable… la honra. Cuando no somos leales nos deshonramos a nosotros mismos, a nuestros padres y a nuestros hijos. No tenemos que ser descubiertos, simplemente nosotros sabremos el resto de nuestras vidas que no somos de fiar… posiblemente paguemos caro; quizá nunca más nos fiaremos de nadie.
Las personas tenemos valores y son a los primeros que debemos ser leales si queremos vivir en una sociedad justa. No debemos ser leales contraponiéndonos a los valores, eso sería muy peligroso… en los regímenes militares se apela a esa práctica para contar con una colaboración incondicional.
Era algo lamentablemente común durante el holocausto, la única diferencia en este caso fue que el jefe del batallón 101 les dio la oportunidad a los reservistas de decidir si participaban en la matanza o no. Les prometió que no les pasaría nada a los que desistieran de ese horrendo acto.
Sólo uno dijo de inmediato que él no tomaría parte. Al ver que no le pasó nada, tres compañeros más se le unieron. ¿Por qué no se integraron al grupo más personas? Hay muchos análisis y estudios, todos descartan la posibilidad de un gen asesino en esas personas, pero coinciden en que gran parte del problema del comportamiento lo hace la lealtad ciega a los superiores malintencionados.
Es importante ser leales, pero encontremos primero a qué somos leales. Inmediatamente será muy fácil aplicar la lealtad. Si nuestros valores están alineados con los de la sociedad, la familia y la empresa, entonces le damos continuidad al compromiso asumido, no importando las dificultades externas que podamos encontrar en el camino.
Faltar a la lealtad es quebrar uno de los principales valores sociales. La lealtad es una obligación de fidelidad que un sujeto o ciudadano le debe a su estado, gobernantes, empresa, familia, comunidad o a sí mismo. Las personas leales a los demás son valoradas y seguidas. Un gran líder debe ser leal a lo que representa. Un individuo que se compromete es considerado de fiar.
En mi libro ¡Alcanza la Cumbre! desarrollo el tema de los valores y la importancia de tener una filosofía de vida para alcanzar el éxito, sin necesidad de dañar a nadie ni dañarse uno. Estamos viviendo tiempos que la lealtad es tentada a ser abandonada. El dinero puede comprar deslealtad. Hay personas que miran más lo que pueden adquirir o recibir a cambio de una deslealtad, que lo que pueden perder por no ser leales. Lo primero que se pierde y nunca más se recupera es un valor invaluable… la honra. Cuando no somos leales nos deshonramos a nosotros mismos, a nuestros padres y a nuestros hijos. No tenemos que ser descubiertos, simplemente nosotros sabremos el resto de nuestras vidas que no somos de fiar… posiblemente paguemos caro; quizá nunca más nos fiaremos de nadie.
FRASE DE LA SEMANA
“Logrando la lealtad a mi compromiso propio, me soy leal a mí.”
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, Conferencista y Escritor
LA ZONA DE CONFORT CREA DEUDAS
Es algo muy reconfortante llegar a un punto en nuestras vidas en el que sintamos comodidad y tranquilidad. Muchas veces podemos quedarnos tranquilamente en él por un tiempo. El inconveniente es que la vida se encarece más rápidamente que el crecimiento de nuestros ingresos.
A mí me encanta estar en una zona de confort en cuanto a mi estatus. Estoy consciente de mi estatus, sé que puedo mejorarlo, pero no me interesa. Eso me ayuda a no perseguir el consumismo. O sea, la moda no me hace gastar mi dinero; el envejecimiento sin deterioro de mi vehículo, tampoco. Así puedo enumerar una cantidad importante de cosas que, por mi forma de ver la vida, no me hacen entregar mi dinero innecesariamente a los percusores de cambios. La mala noticia es que hay cosas que se van encareciendo, no importa que no haga desperdicios. Mantener nuestra calidad de vida se hace difícil si mantenemos los mismos ingresos.
La zona de confort nos lleva a estar felices con nuestra vida, pero también nos mantiene atados al empleo o una forma de llevar nuestra empresa. Las ansias de crecer son guardadas en una gaveta. Nos dedicamos a defender nuestra posición, lo que muchas veces es contraproducente para la empresa. Sin crecimiento profesional, posiblemente los ingresos no crezcan al ritmo necesario para mantener el confort que hemos definido como nuestro estándar.
Cuando nuestros egresos crecen más que nuestros ingresos tenemos un déficit. Al inicio, comenzamos a recortar gastos superfluos. A continuación, reduciremos cantidades en nuestras compras, gustos y diversiones. El siguiente paso es el cambio de productos por otros de menor precio. Si todo esto fuese por gusto no sería malo, pero como es por economía diría que es una reducción de nuestra calidad de vida.
Ese sería un proceso de una persona que se maneja bien con su dinero. Las que no están dispuestas a bajar de estatus lo primero que hacen es utilizar las fuentes de crédito que tienen a su alcance para tratar de mantenerse en la zona de confort y su calidad de vida. Primero, las tarjetas de crédito; luego, los préstamos más cómodos, llámese familiares, institución financiera, etc., para terminar en los préstamos informales.
Cuando utilizamos dinero que no nos pertenece la ecuación se complica. Si ganamos 10 y necesitamos 12 para mantener nuestra zona de confort, 2 tendrán que salir de algún lugar. Esos dos se acumulan y pronto serán 20. Para conseguir esos veinte necesitaremos comprometer parte de los diez que recibimos. En otras palabras, recibimos diez, quizá nos quedan nueve, pero queremos vivir una vida de doce... Lo que nos indica que el faltante pasa a ser 3. Será una bola de nieve si no decide pronto salir de su zona de confort.
Momentito, no le quiero decir que baje de estatus, mi recomendación es que se mueva y agrande su zona de confort. Si quiere puede mantener los mismos gustos, pero no se canse de buscar crecimiento económico, claro, sin sacrificar su calidad de vida. ¿Dentro de la empresa hay puestos para crecer? ¿Sabe invertir el dinero que ahorra? ¿Consigue aumentar sus ingresos pasivos más rápido de lo que los gastos suelen incrementar? ¿Está previendo gastos extras que pueden llegarle, por ejemplo, con el crecimiento de la familia o crecimiento de los hijos?
FRASE DE LA SEMANA
“El crecimiento natural de los gastos no debe robarnos la calidad de vida.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coacho, Conferencista y Escritor
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martes, 21 de mayo de 2013
UN SUEÑO NO ES UNA META
Soñar es fantástico, pero quedarse soñando no nos lleva a la realización del sueño. ¿Qué podemos hacer?
lunes, 20 de mayo de 2013
SOMETER A LA OBEDIENCIA
Quiero adelantarme: lo que escribiré será mi forma propia de pensar y actuar. Sé que muchas personas piensan diferente y los acepto como piensan. Como me caracteriza, sólo quiero poner mis puntos de vista para que cada uno reflexione de la manera que desee y obtenga el provecho que pueda sacarle.
A raíz de varios acontecimientos, he visto en las redes sociales cómo piensan algunas personas sobre la forma de domesticar a los que llaman sus seres queridos: Una mujer golpeada por su marido en un parque público porque la considera infiel, mientras los demás observan. Un escrito compartido por una Coach sobre cómo debemos pegarle a los hijos para que hagan lo que consideramos bueno para ellos. Un comentario en una de mis publicaciones sobre cómo someter a la obediencia con golpes a un joven con problemas de depresión que había desaparecido de su casa.
Todos los casos son diferentes, pero tienen un mismo comportamiento arraigado: debemos utilizar la fuerza física contra el más débil para que haga lo que queremos. Es una frase corta, pero muy compleja y profunda. Voy por partes.
–“Debemos”: ¿Quién nos da el derecho? No está escrito en ningún lugar y es rechazado por todos los tratados de derechos humanos. El marido que se siente cargar cuernos en su frente no “debe”, lo que él “debe” es divorciarse; eso es lo que considero que “debe”. Eligió mal y debe cargar con las consecuencias. El padre que no le ha resultado su sistema de comunicación “debe” mejorarlo; si mi hijo no hace lo que considero debe hacer, dos hemos fallado, o quizá estoy equivocado en lo que espero. No es que abandone, es que busque la mejor forma para conseguir mis objetivos. El señor que dice que al joven con problemas de depresión se le “debe” golpear para someterlo a la obediencia, también dijo que en su generación no existían ladrones, homosexuales ni delincuentes porque los criaban con golpes... tengo para decirle que la generación más corrupta nos está gobernando y nos ha criado, muchos han salido buenos, pero no por los golpes, sino a pesar de ellos. Las cárceles siempre han estado llenas de delincuentes y antes había más borrachones que ahora, entendiendo que el alcohol es una de las peores drogas que existen. Las guerras por ambición y visión obtusa del siglo pasado las hicieron esos criados a golpes.
–“Utilizar fuerza física”: Cuando no podemos con la palabra y tomamos el garrote, los débiles somos nosotros, débiles de mente. El hombre no termina de bajar de los árboles, no nos diferenciamos de los primates en nuestra inteligencia emocional. Un evento que bloquee nuestro cerebro racional y deje que el sistema límbico se apodere de la reacción nos demuestra qué tan poco evolucionados estamos con respecto a nuestros antecesores los chimpancés. Reaccionamos de la misma forma que un hombre del paleolítico o un soldado romano.
–“Contra el más débil”: ¿Por qué no le pegamos con nuestros puños al hijo de 24 años que es fisiculturista? Porque sólo usamos la fuerza contra el que no puede respondernos de la misma forma. Si la mujer tuviera una pistola en la mano nunca le tocaríamos un pelo. ¿Le pegaría a su jefe para hacerle entender una situación según usted cree? ¿Golpearíamos a un cliente para que nos compre el producto? ¿Le daríamos un puñetazo al gorila que se nos atraviesa en un camión en el tránsito? ¿Le daríamos una patada al policía que no hace su trabajo? Siempre hay personas más fuertes o con más poder que nosotros: ¿Debería pegarnos el cliente para que le demos el servicio que le prometimos? ¿Debe pegarnos el jefe cada vez que cometemos un error? ¿Debe pegarnos nuestra pareja cuando quiere que hagamos algo que ya nos dijo en repetidas ocasiones? ¿Debe pegarnos el policía cuando cometemos una infracción de tránsito?
–“Para que haga lo que queremos”: ¿Cuántas veces nos corrigen no teniendo la razón? La razón es algo circunstancial, muchas veces nos faltan datos o somos ignorantes de alguna ciencia. Una depresión puede tener causas neurológicas y si no somos psiquiatras no podremos darle la medicación indicada. ¿Debemos pegarle al anciano que sufre de alzheimer para que recuerde tomar su pastilla? ¿Debemos golpear al impedido para que camine más rápido si ni siquiera tiene piernas? ¿Debemos someter a la obediencia con un garrote al que tiene el síndrome bipolar para que no esté eufórico?
En mi libro Migomismo, que saldrá en el mes de julio, trato a profundidad el tema de cómo conseguir lo mejor de nosotros mismos y con los demás. Mientras tanto, les dejo todas estas reflexiones e invito a nuestra sociedad a conseguir una mejor comunicación con nuestros semejantes y un mejor comportamiento individual, y es que por más que no lo queramos pensar, no somos perfectos y nunca lo seremos. Aumentar nuestra inteligencia emocional para dejar la violencia y las rabietas de lado, consiguiendo una vida realmente civilizada, con comprensión al más necesitado y al menos fuerte físicamente. Sólo quiero que nos pongamos en los pies de los otros y tratemos de conseguir lo mejor para todos.
FRASE DE LA SEMANA
“Golpear al más débil es fácil; Darse a entender es efectivo.”
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, Conferencista y Escritor
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