Los principales errores que comentemos los adultos con relación a las finanzas personales son por costumbres aprendidas de niños. La buena noticia es que los principales éxitos financieros también se deben a tradiciones aprendidas en la niñez. Nuestra buena acción de esta semana será enseñarle algo de finanzas personales a un joven: Que abra una cuenta de ahorros, que guarde el 20% de lo que reciba, que sepa lo que son certificados financieros, que aprenda la diferencia a largo plazo entre una tasa de intereses de 2% y de 14%, que sepa lo que son inversiones, que entienda el juego de monopolio con relación a la vida financiera real... no sé, estos son sólo algunos ejemplos, en mis libros Arco Iris financiero y Tú Eres la Estrella tiene una amplia cantidad de enseñanzas que puede tomar. Enséñele una de estas herramientas y seguro que hará crecer su calidad de vida de manera extraordinaria.
Artículos de crecimiento personal y profesional. También los puedes encontrar en mi página www.diegososa.info al igual que mis libros.
lunes, 4 de febrero de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
¿NO TIENES TIEMPO? Entrevista
¿Por qué el tiempo no alcanza?
Son muchos los factores, lo bueno es que nosotros somos los únicos responsables de nuestro tiempo... sí, eso es bueno, porque si somos responsables del desperdicios, somos la solución.
Querer manejar el tiempo es llenarse de estrés. Mejor maneje sus tareas de una manera eficaz y tendrá tiempo para lo que decida que es importante en su vida.
¿ES VERDAD QUE NO HAY TIEMPO?
Dicen que el tiempo está hecho, y también dicen que el tiempo es oro y el que lo desperdicia es un tonto. ¿Por qué entonces la escasez de tiempo se ha convertido en una epidemia?
En otros artículos he hablado de la forma de conseguir tiempo. En mi libro ¿No tienes tiempo? entrego mi método completo para tener todo bajo control haciendo las cosas de una manera diferente. Hoy me referiré a una actitud de vida, más que la aptitud con relación al manejo del tiempo.
Muchas veces nuestros allegados requieren de nosotros y la respuesta es “No tengo tiempo”. También los hijos, la pareja, nuestros padres y la persona más importante en nuestra vida... “Migomismo”. Esa personita siempre nos está pidiendo tiempo: Nos vemos al espejo y nos damos cuenta que necesitamos hacer ejercicios; vemos nuestros ingresos y nos percatamos que necesitamos ingresar más dinero; queremos crecer y nos cercioramos de que sin asistir a un curso o leyendo libros no lo lograremos; queremos pasar más tiempo con nuestros relacionados, pero... ¿Qué nos falta? Claro está, “Tiempo”.
“Lo haré mañana”, “Iniciaré el lunes”, “Lo hacemos en las vacaciones”, etc. Las excusas que no llegan a disculpas siempre serán suficientes para mantenernos ocupados, pero sin lograr lo que queremos.
La realidad es que mañana habrá 24 horas más. Podemos asignar unas cuantas horas a nuestras actividades obligatorias, pero hay demasiadas horas que no las asignamos y por eso se nos van volando. Terminamos haciendo cosas que no estaban planificadas, que no resultan ser importantes y que en realidad no las hubiéramos hecho de tenerlas que planificar... Sin embargo, las que decimos que son importantes para nosotros... no las hacemos. ¡Qué paradoja!
No leer un libro por falta de tiempo es una humilde disculpa. Calcule cuántas horas se pasó en el último mes viendo televisión o sentado hablando con personas que no le aportan y que en realidad no quería hablar (no me refiero a lo que es la obligación del trabajo).
Lo que quiero decir es que dar una disculpa no es la solución. Lo que tiene que hacer es decidir lo que es importante para usted y asignarle tiempo. Si decidió que ver televisión es lo importante, entonces, nunca se queje de la falta de tiempo para leer un libro, compartir con sus seres queridos, asistir a un curso, o cualquier otra cosa que quizá hoy lo tiene abrumado por no poder hacerlo. No se queje, sea responsable de cómo repartió sus horas y viva esa vida que usted construye día a día. Disfrute lo que decide hacer.
La segunda parte es la autodisciplina. Una vez marcó en su día lo que quiere hacer, pocas cosas deben desviarlo de ello. Los otros no son los que hacen su felicidad. Hacer felices a los demás es una bella parte, pero nunca a costa de su felicidad propia. Y es que felicidad es la suma de momentos buenos que vivimos día a día.
Tenemos tiempo de más, tanto así que lo desperdiciamos cada día. Nos damos cuenta que hemos tirado tiempo por todos lados y no le damos valor al que no le hemos dedicado, a lo que realmente es importante para nosotros.
No es de sabios quejarse, sí lo es tomar el control de lo que nos está molestando. Quejarnos y dejarle el control a lo externo no hará que nuestra vida cambie y nuestra calidad de vida aumente. Sólo nosotros podemos cambiar comportamientos y dogmas que no nos están resultando productivos.
En otros artículos he hablado de la forma de conseguir tiempo. En mi libro ¿No tienes tiempo? entrego mi método completo para tener todo bajo control haciendo las cosas de una manera diferente. Hoy me referiré a una actitud de vida, más que la aptitud con relación al manejo del tiempo.
Muchas veces nuestros allegados requieren de nosotros y la respuesta es “No tengo tiempo”. También los hijos, la pareja, nuestros padres y la persona más importante en nuestra vida... “Migomismo”. Esa personita siempre nos está pidiendo tiempo: Nos vemos al espejo y nos damos cuenta que necesitamos hacer ejercicios; vemos nuestros ingresos y nos percatamos que necesitamos ingresar más dinero; queremos crecer y nos cercioramos de que sin asistir a un curso o leyendo libros no lo lograremos; queremos pasar más tiempo con nuestros relacionados, pero... ¿Qué nos falta? Claro está, “Tiempo”.
“Lo haré mañana”, “Iniciaré el lunes”, “Lo hacemos en las vacaciones”, etc. Las excusas que no llegan a disculpas siempre serán suficientes para mantenernos ocupados, pero sin lograr lo que queremos.
La realidad es que mañana habrá 24 horas más. Podemos asignar unas cuantas horas a nuestras actividades obligatorias, pero hay demasiadas horas que no las asignamos y por eso se nos van volando. Terminamos haciendo cosas que no estaban planificadas, que no resultan ser importantes y que en realidad no las hubiéramos hecho de tenerlas que planificar... Sin embargo, las que decimos que son importantes para nosotros... no las hacemos. ¡Qué paradoja!
No leer un libro por falta de tiempo es una humilde disculpa. Calcule cuántas horas se pasó en el último mes viendo televisión o sentado hablando con personas que no le aportan y que en realidad no quería hablar (no me refiero a lo que es la obligación del trabajo).
Lo que quiero decir es que dar una disculpa no es la solución. Lo que tiene que hacer es decidir lo que es importante para usted y asignarle tiempo. Si decidió que ver televisión es lo importante, entonces, nunca se queje de la falta de tiempo para leer un libro, compartir con sus seres queridos, asistir a un curso, o cualquier otra cosa que quizá hoy lo tiene abrumado por no poder hacerlo. No se queje, sea responsable de cómo repartió sus horas y viva esa vida que usted construye día a día. Disfrute lo que decide hacer.
La segunda parte es la autodisciplina. Una vez marcó en su día lo que quiere hacer, pocas cosas deben desviarlo de ello. Los otros no son los que hacen su felicidad. Hacer felices a los demás es una bella parte, pero nunca a costa de su felicidad propia. Y es que felicidad es la suma de momentos buenos que vivimos día a día.
Tenemos tiempo de más, tanto así que lo desperdiciamos cada día. Nos damos cuenta que hemos tirado tiempo por todos lados y no le damos valor al que no le hemos dedicado, a lo que realmente es importante para nosotros.
No es de sabios quejarse, sí lo es tomar el control de lo que nos está molestando. Quejarnos y dejarle el control a lo externo no hará que nuestra vida cambie y nuestra calidad de vida aumente. Sólo nosotros podemos cambiar comportamientos y dogmas que no nos están resultando productivos.
FRASE DE LA SEMANA
“Si el tiempo no se nos ha terminado, ¿por qué protestamos por no tenerlo?”
Diego A. Sosa Sosa
Coach, Escritor, Conferencista y Consultor
sábado, 26 de enero de 2013
¿LA MESADA NO ALCANZA?
Los jóvenes se ven enfrentados a muchas presiones para deshacerse del dinero que reciben. La publicidad, la moda, la sociedad, los amigos... ¿Podemos hacer algo para que en un futuro les alcance el sueldo? Si no lo hacemos los prepararemos muy mal para la vida real.
No hace mucho tiempo leí un artículo muy famoso titulado “Estamos criando vagos”. Por un lado, decía que a nuestros hijos la mesada no les alcanzaba, que por eso debemos enseñarlos a ganarse el dinero. La idea es buena, pero no creo que sea la solución, sino todo lo contrario, sería el inicio de un gran problema futuro... uno real.
Para lograr que la mesada alcance prefiero irme a las razones del problema:
¿Están nuestros hijos haciendo algo diferente a lo que hacemos como sus padres? Si llegamos a la casa, pasado unos días del cobro, y decimos que el dinero no alcanza, estamos comportándonos exactamente igual que ellos... o mejor dicho, ellos han copiado el ejemplo que le damos. Sí, me dirán que ellos no tienen responsabilidades: pago de colegio, comida, etc. Yo le diré que ellos consideran sus necesidades tan prioritarias como las nuestras. Y le puedo asegurar, si me manejo con cautela y sin llevarme de los demás, siempre tendré suficiente dinero para afrontar mis gastos... sin necesidad de préstamos de consumo. Debemos mostrar a nuestros hijos cómo se llega a fin de mes sin pasar penurias y enseñarles a planificar para que el dinero llegue de principio a fin de mes. Enseñarlos a planificarse y dejar los gustos para cuando la falta de dinero no se convierta en un problema.
¿Hemos trabajado la autoestima de nuestros hijos para que sea fuerte y esté bien alta? Si comparamos a nuestros hijos con los demás, claro que ellos también se compararán. Sin un conocimiento profundo pensarán que lo importante es lo que los otros tienen y logran, y no lo que los otros son. Pensar que debemos tener y lograr (o aparentar tener y lograr) para que nos acepten es algo inculcado por los vendedores y las empresas que quieren nuestro dinero, pero tan perjudicial como un cáncer con cura. Basar la autoestima de las personas en lo que tenemos en nuestro interior y dejar que los demás critiquen (de todas formas criticarán), es la base para unas finanzas personales sanas.
¿Alguna vez enseñamos a nuestros hijos a ahorrar? Con el ejemplo y con acciones. Si ahorramos parte de lo recibido debemos cacarearlo como un gran éxito. Al usar ese dinero en algo podemos mostrar la importancia de estar planificados. Debemos enseñar a nuestros hijos a ahorrar, llevarlos a abrir su cuenta, enseñarles la cultura de colocar parte al lado y llevarlo a una institución financiera para guardarlo y convertirlo en capital.
En conclusión, ganar más no hará que el dinero alcance, sólo nos lleva a crear necesidades mayores y tomar préstamos más abultados por tener mejor capacidad de pago. Unas finanzas personales sanas dependen de reconocer que no necesito nada externo para ser y que la felicidad no la da nada que necesite un sacrificio financiero.
FRASE DE LA SEMANA
“Ganar más no lo hace a uno libre; desperdiciar menos sí.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Escritor y Conferencista
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Tu Eres la Estrella
martes, 22 de enero de 2013
¿CUÁNTO PERDURA UNA ALEGRÍA?
Estudiosos de Harvard han dado seguimiento a personas que han ganado la lotería, han recibido herencias inesperadas, etc. Personas que han recibido grandes alegrías. El objetivo era encontrar el tiempo que perdura la euforia que provoca el cóctel de hormonas que corre por el cuerpo cuando llega la noticia.
Pasamos soñando con ese momento y con la vida que llevaremos después de ese gran instante. Pensamos que la felicidad será eterna al conseguir el sueño dorado. Aunque también los hay que no saben qué harán con ese dinero de verse con él entre sus manos.
¿Sabe usted qué haría si recibe un premio de un millón de dólares? Piénselo por un minuto, aunque usted no juegue la lotería. Le informo que la mayoría de las personas piensa en la manera en que lo gastará, y no tanto en la manera cómo lo hará feliz el dinero. Y es que para algunos gastarlo sería la felicidad.
Construir la felicidad no se hace sólo con dinero. En mi libro Tú Eres la Estrella trabajo cinco áreas del humano en equilibrio: Dinero, tiempo, relaciones, emociones y el cuerpo. Ese equilibrio, y una actitud adecuada hacia la vida, es lo que realmente puede traernos la felicidad diaria.
Dinero sin salud no ayuda en mucho; las buenas relaciones personales no se compran con dinero... dicen por ahí que lo mejor de las deudas es que alejan a los amigos falsos; si no tiene tiempo para disfrutar del dinero, el dinero no representa mucha felicidad en la vida; y le aseguro que las mayores emociones positivas no las da el dinero, sino un sinnúmero de situaciones que no cuestan, pero lo valen todo.
La conclusión de los estudios dio que las grandes alegrías se desvanecen después de 3 meses. Ese tiempo dura como máximo la euforia, después de ahí todo pasa a ser normal... hasta una enorme fortuna.
Lo que no muestra el estudio es lo que pasa con esas personas después de dos años... según mi experiencia, son más tristes que antes de su gran alegría. Se han alejado de los verdaderos amigos, no tienen tiempo para nada, es difícil conseguir grandes satisfacciones, han descuidado su cuerpo y muchas veces el dinero se ha terminado y están llenos de deudas.
La felicidad no llegará con un camión de dinero, la felicidad se construye a cada instante. Abrazar a un ser querido, ayudar desinteresadamente a quien lo necesite, provocar una sonrisa en alguien, enseñar sin esperar nada a cambio, dar o recibir palabras con amor... en fin, la felicidad es una cadena de eventos que generamos nosotros, consciente o inconscientemente. La felicidad se vive cada día, no se busca, sólo se vive.
FRASE DE LA SEMANA
“Las alegrías tienen una duración; encadenarlas es lo que llamo felicidad.”
Diego A. Sosa
Coach, Escritor, Conferencista y Consultor
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lunes, 21 de enero de 2013
5 FÁCILES PASOS PARA SALIR DE LAS DEUDAS
Salir de las deudas de hace con decisiñon. Si tienes el deseo de hacerlo te recomiendo que des el próximo paso... decide hacerlo.
A continuación mi nuevo video que muestra como con 5 fáciles pasos se puede tomar el control de las finanzas personales y aumentar su FQ (Cociente de Inteligencia Financiera) para salir de las deudas de una vez por todas.
El camino lo haces tú.
lunes, 14 de enero de 2013
LLEGANDO A LA CIMA
Si yo le preguntara: “¿Qué es éxito?”, seguro que pensaría un tiempo y me daría una buena lista de triunfos que le gustaría alcanzar. Si comparara esa lista con la de otra persona, con certeza se diferenciaría en muchos puntos, aunque quizá tuviese alguno en común. El éxito no es lo mismo para todos.
¿Usted hace 10 años hizo una lista? Búsquela. ¿No la hizo? Hágala ahora. Lo más interesante es cuando comparamos nuestras dos listas. Casi nunca tienen los mismos parámetros. Muchas de las cosas que quisimos alcanzar hace diez años ya las alcanzamos. La pregunta es: ¿Nos consideramos exitosos?
El problema del éxito es que no es una necesidad de déficit, siempre queremos más. Y qué bueno que es así; de otra forma, caemos en una zona de confort que nos termina desmotivando y quitándole el valor a felicidad. Por lo general, nos dedicamos a evitar malos momentos y el pensamiento sería: “podría empeorar”.
En mi subida al Pico Duarte en la Rep. Dominicana, a 3,087 metros de altitud, pude disfrutar el camino por varias razones y lo plasmé en mi libro “¡Alcanza la Cumbre!”. Cada paso era un aprendizaje, y cada aprendizaje lo pasaba a la vida diaria. Como en un momento que me sentía tan bien preparado físicamente que aumenté mi ritmo a tal punto que cada pocos metros tenía que pararme a descansar. Le pregunté al hermano menor de nuestro guía que por qué me pasaba eso y me explicó que es mejor ir más despacio, pero con paso constante. El niño de ocho años me dio una gran enseñanza, con palabras simples y sabiduría infantil. ¿Un nuevo aprendizaje?: “Nunca dudes en pedir ayuda”.
Esa frase quedó plasmada en el libro, como aquella que uso en mis seminarios de trabajo en equipo: “Si dependes de otros, tu velocidad la impone el más lento”.
Y de ahí se deriva otra: “Ayuda a los de atrás si quieres avanzar más rápido”. Vivimos en una sociedad y creemos que somos independientes. Sin la actuación mancomunada nuestro ascenso es más difícil y nunca lograremos una décima parte de lo que podemos lograr actuando en conjunto.
También nacieron frases como:
“La cima es el propósito; el camino es el objetivo”.
“Estar adelantado te da la opción de disfrutar sin apresurarte”´.
“Mientras más alto estás, menos oxígeno conseguirás”.
“Tu cuerpo te está pidiendo mantenimiento; cuídalo, recuerda que vivirás en él el resto de tu vida”.
En fin, llegar a la cima es un trabajo de mente, cuerpo y alma. Preparación previa es una clave, pero no la única. Recuerde la fórmula aquella: Sueño + Organización + Sistema + Autodisciplina = ÉXITO.
Le recomiendo que haga su lista y aplique la fórmula S + O + S + A para que persiga sistemáticamente la cima que está decidido a alcanzar. No le deje a la casualidad la ejecución de sus éxitos.
Al ver nuestra lista antigua nos damos cuenta que hemos alcanzado muchas de las cosas que queríamos. En nuestra vida encontraremos éxitos que nunca pensamos en alcanzar. Lo importante es disfrutarlos, saber que somos capaces de lograr mucho más y hacer que esos éxitos formen parte del camino que recorremos cada día, ese camino que llamamos felicidad.
¿Usted hace 10 años hizo una lista? Búsquela. ¿No la hizo? Hágala ahora. Lo más interesante es cuando comparamos nuestras dos listas. Casi nunca tienen los mismos parámetros. Muchas de las cosas que quisimos alcanzar hace diez años ya las alcanzamos. La pregunta es: ¿Nos consideramos exitosos?
El problema del éxito es que no es una necesidad de déficit, siempre queremos más. Y qué bueno que es así; de otra forma, caemos en una zona de confort que nos termina desmotivando y quitándole el valor a felicidad. Por lo general, nos dedicamos a evitar malos momentos y el pensamiento sería: “podría empeorar”.
En mi subida al Pico Duarte en la Rep. Dominicana, a 3,087 metros de altitud, pude disfrutar el camino por varias razones y lo plasmé en mi libro “¡Alcanza la Cumbre!”. Cada paso era un aprendizaje, y cada aprendizaje lo pasaba a la vida diaria. Como en un momento que me sentía tan bien preparado físicamente que aumenté mi ritmo a tal punto que cada pocos metros tenía que pararme a descansar. Le pregunté al hermano menor de nuestro guía que por qué me pasaba eso y me explicó que es mejor ir más despacio, pero con paso constante. El niño de ocho años me dio una gran enseñanza, con palabras simples y sabiduría infantil. ¿Un nuevo aprendizaje?: “Nunca dudes en pedir ayuda”.
Esa frase quedó plasmada en el libro, como aquella que uso en mis seminarios de trabajo en equipo: “Si dependes de otros, tu velocidad la impone el más lento”.
Y de ahí se deriva otra: “Ayuda a los de atrás si quieres avanzar más rápido”. Vivimos en una sociedad y creemos que somos independientes. Sin la actuación mancomunada nuestro ascenso es más difícil y nunca lograremos una décima parte de lo que podemos lograr actuando en conjunto.
También nacieron frases como:
“La cima es el propósito; el camino es el objetivo”.
“Estar adelantado te da la opción de disfrutar sin apresurarte”´.
“Mientras más alto estás, menos oxígeno conseguirás”.
“Tu cuerpo te está pidiendo mantenimiento; cuídalo, recuerda que vivirás en él el resto de tu vida”.
En fin, llegar a la cima es un trabajo de mente, cuerpo y alma. Preparación previa es una clave, pero no la única. Recuerde la fórmula aquella: Sueño + Organización + Sistema + Autodisciplina = ÉXITO.
Le recomiendo que haga su lista y aplique la fórmula S + O + S + A para que persiga sistemáticamente la cima que está decidido a alcanzar. No le deje a la casualidad la ejecución de sus éxitos.
Al ver nuestra lista antigua nos damos cuenta que hemos alcanzado muchas de las cosas que queríamos. En nuestra vida encontraremos éxitos que nunca pensamos en alcanzar. Lo importante es disfrutarlos, saber que somos capaces de lograr mucho más y hacer que esos éxitos formen parte del camino que recorremos cada día, ese camino que llamamos felicidad.
FRASE DE LA SEMANA
“Llegar al éxito no es tan importante como disfrutarlo”.
Diego A. Sosa
Coach, Escritor, Conferencista y Consultor
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