lunes, 13 de junio de 2011

¡ NO PUEDO CRECER ?

Desde Ecuador me escribe una de mis lectoras solicitándome varios temas y uno es el del crecimiento profesional. Las técnicas para crecer son muchas, dependiendo del autor y la filosofía del mismo.

Para mí, es algo sencillo… es cuestión de planificación y preparación sobre los cambios. Pero, en realidad, es que sólo suena sencillo; al ser humano no le gusta planificar y se opone tajantemente a los cambios, no importando de dónde vengan, ni para dónde nos puedan llevar.

La clave está en hacer un plan de carrera, no tiene que ser muy detallado, pero usted debe tener bien claro que tendrá que dar pasos para llegar a donde se propone. Sólo entonces usted verá las cosas más claramente.

Por ejemplo, si usted piensa llegar tres peldaños más alto de lo que hoy está en su empresa, entonces tendrá que comenzar escalando uno por uno, y para eso tendrá que prepararse.

Siempre les recomiendo a las personas que determinen qué conocimientos y habilidades tiene que tener quien ocupa el peldaño que se quiere alcanzar. Entonces, es hora de comenzar a aprender y a desarrollar esas habilidades. Cuidado con confundir las habilidades necesarias, con las habilidades que tiene la persona que ocupa la posición. Muchas veces el que desarrolla la tarea no es apto, aunque esté en dicho puesto.

Si usted se prepara para el próximo puesto, cuando sea el momento adecuado muy posiblemente usted será el elegido para ocuparlo, y de no ser así, podrá pedir cambio de departamento, o en su defecto estará preparado para hacer su propio camino. Entonces, es el momento de estar preparado para enfrentar el gran cambio.

El cambio que enfrentará será favorable y usted tendrá que hacerse cargo de él, ya sea que cambié de posición, de departamento, de empresa, o se haga independiente.

Recuerde que ponerse viejo en una posición es responsabilidad suya, y de nadie más. Usted es quien tiene que tomar las riendas de su destino... haga un plan y miré dónde quiere estar en 5 años, así podrá saber si lo logra o no.

Si planificó hace 5 años su posición de hoy, y siguió su plan, le apuesto que está más lejos de lo que pensó llegar. Pero si no lo hizo, no importa donde esté, llegó a un lugar no planificado.

No se arrepienta de lo que pudo ser, comience hoy con su plan, su preparación y su aprendizaje del cambio. En otros artículos hablo de cómo hacerse cargo de los cambios, o puede leer mi libro, “¿Forastero yo?”, donde Ramón, un anciano que ha tenido que hacerse cargo de muchos cambios, enseña su filosofía de vida. Puede bajar el primer capítulo gratis o comprarlo en http://www.lulu.com/mercurio

Por último, le diré: para cualquier puesto que desee desempeñar en un futuro, si quiere desarrollarlo bien, y ser efectivo en él… tendrá que ser un líder. Prepare su carrera de liderazgo, ella siempre le servirá, profesional, o personalmente.


Más sobre este tema en mis libros:

- ¡Alcanza la Cumbre!

- ¿Forastero yo?


FRASE DE LA SEMANA

“Crecer depende de mí… por eso, tengo mi propio plan, y así siempre estoy automotivado.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor dominicano

lunes, 6 de junio de 2011

¿CUÁNTO CUESTA O CUÁNTO VALE?

Los bienes materiales y los servicios tienen un valor y un costo. No siempre son iguales y no siempre estaremos de acuerdo. Por eso en una subasta alguien está dispuesto a pagar millones de dólares por un objeto que perteneció a un artista famoso o por un cuadro pintado por alguien de renombre. Mientras que otros odian al artista y muchos no colgarían ese cuadro en su casa.

Veo que muchos le suben el valor de algunos servicios o bienes por eso no pueden avanzar financieramente. Saber calcular el valor, no el costo, es una de las especialidades de las personas que saben guardar dinero. Claro está que para la gran mayoría esos son actos de tacañería. Sin embargo, ellos son los que comandan el precio que pagan por lo que reciben.

Tomemos un ejemplo conocido, un restaurante. Un plato de pasta con una salsa simple puede costar diez veces más en un restaurante de lujo que en una sencilla taberna italiana. ¿Por qué? Aquí viene lo interesante, lo que la mayoría no calcula, o sea, no le da valor.

En la taberna pagamos el costo de compra de los materiales, los costos del local, de los sueldos y del servicio. No olvidemos los impuestos. Quizá algo de ganancia, pero por lo regular el dueño vive de su sueldo como trabajador.

En el restaurante de lujo se agregan algunas cosas. Claro que los sueldos y el local cuestan más, pero no para subir tanto. La realidad es que pagamos cosas como prestigio, ganancias del dueño, que no es sólo un sueldo, sino jugosas ganancias que cubran sus lujos y sus gastos de relaciones públicas. Pagamos los anuncios televisivos. Y pagamos por una componente que casi nunca calculamos y que casi siempre cuesta mucho... El ver y ser vistos.

Si queremos pagar por ese lujo, deberíamos saber cuánto estamos dispuestos a invertir de nuestro capital. No podemos decir que el dinero no alcanza para ahorrar y estar pagando costos que no le hemos dado su justo valor. Los ricos lo pagan porque sus gallinas compran esos caballos. Como explico en mi libro “Arco Iris Financiero”. Si usted tiene inversiones (gallinas), es muy fácil pagar los lujos (caballos) con lo que ellas producen. Pero si primero compra caballos, nunca estos le comprarán gallinas.

Esto nos pasa con muchas cosas que compramos: Autos, vestimenta, vacaciones, teléfonos móviles, adornos de la casa, etc. Cada elemento cubre una necesidad, pero lo que no calculamos es cuánto pagamos por cubrir varias necesidades con la misma compra.

Muchas veces tenemos el caso contrario, no sabemos ver el valor incluido en un servicio. Si lo que queremos pagar es sólo cubrir una necesidad quedamos ciegos para completar la fórmula matemática. Vamos al médico y los honorarios nos parecen altos. “Sólo ocupó treinta minutos y me cobró...” No podemos ver el tiempo que utiliza, tenemos que saber lo que significa su servicio. ¿Cuántos años de estudio? ¿Cuántos seminarios y congresos para poder estar con los últimos adelantos? ¿Cuántas revistas y libros leídos? Y lo más importante: ¿Qué efectividad tratando a los pacientes? Al final de cuentas, lo que nos interesa no es el tiempo que dure la consulta, sino que nos sane. Por eso no es lo mismo un doctor que un doctor.

Eso lo tenemos en muchos renglones. Por ejemplo, un libro no vale por la cantidad de páginas, sino por el conocimiento que tenga dentro y la utilidad que tenga. Un seminario, no vale por el costo del salón y la comida, sino por lo que yo pueda hacer con el conocimiento adquirido. Una foto de un profesional, no es la impresión o el CD que me entrega, es arte lo que está detrás de todo.

Los que vendemos intangibles tenemos problemas para ponerle el valor real a lo que entregamos. Es cuestión de oferta y demanda. No todos están dispuestos a pagar el valor que tiene lo que entregamos. Por eso tenemos que encontrar el equilibrio justo. El que hace fotos compra una cámara profesional y equipos. Invierte su tiempo y coloca su arte. Tiene que cobrar no sólo para sobrevivir, tiene que saber valorar el arte. Pero tiene que ser un buen vendedor para que la gente entienda todo lo que vale tener una buena foto. Porque una foto no es igual a una foto.

La idea es que sepamos valorar lo que implica para nosotros el precio a pagar. Nos daremos cuenta que podemos pagar menos y cubrir las necesidades. O decidimos pagar más y elegir el servicio que cubrirá realmente nuestras necesidades. Pagar por un plato de pasta para pasarla bien con mis amigos tiene un valor, posiblemente no lo tengo que pagar con dinero. Pagar más para tener el médico que me sanará, lo más seguro que vale la pena. Comprar el libro que me ayudará en lo que necesito, esa es una buena inversión.



Este tema está ampliado en mi libro:

· Arco Iris Financiero



Nos vemos en la próxima entrega.





FRASE DE LA SEMANA



“El valor de lo que compro no me lo dice el precio; sino las necesidades que me cubra.”

Diego Sosa

Consultor, Coach, Escritor y Conferencista dominicano

lunes, 30 de mayo de 2011

¿ NOS COMPARAN NUESTROS HIJOS ?

Hace unas semanas escribí sobre cómo nos pasamos la vida comparando a nuestros hijos con los hijos de los demás. Queremos que sean los mejores y así debe ser. Pero pasarles a ellos la idea de que tienen que serlo, puede ser frustrante.

El problema es que cuando los comparamos tomamos ejemplos de varios niños o adultos cuando eran niños. Si queremos un buen jugador de golf como hijo, le decimos lo que hacía Tiger Woods cuando era un niño. Si tiene una buena nota le preguntamos por el resultado de los demás, o le contamos cómo éramos nosotros. Y así con cada área de sus vidas. Queremos que ese niño tenga lo mejor de todo lo que podemos unir en nuestra cabeza. O sea, un humano más que perfecto.

¿Y ellos? ¿Qué quieren de nosotros? Si tenemos el derecho a pedir “nuestro” niño perfecto: ¿Tienen derecho ellos a solicitar “su” padre perfecto? Pongo algunas palabras entre comillas porque lo que es perfecto para uno no lo es para otros.

Es difícil ser el padre que siempre está en los juegos de fútbol y las presentaciones del ballet, pero a su vez es dueño de una gran empresa y tiene casas y vehículos de lujo. Es difícil jugar golf profesionalmente y estar en casa todos los días.

Todo requiere un equilibrio. Los que pueden pasar más tiempo con sus hijos por lo regular no pueden darle viajes y tener grandes lujos. Pero los hijos quizá sólo vean lo que no tienen. Aunque los hijos de los otros que quizá tienen el lujo quisieran un padre que los vaya a ver a la presentación del día de las madres en el colegio.

¿Somos igual con nuestros hijos? Digo; ¿estamos exigiendo sólo por lo que no tienen? ¿Podemos pulir más sus fortalezas?

Vuelvo a nosotros. Los niños serán siempre menos conscientes que los adultos (bueno, debería ser así), entonces está en nosotros no exigirles que nos quieran como somos, sino hacerlos entender que la vida tiene cosas buenas y otras que no son tan buenas. Podemos hacer nuestros deberes y hacerlos conscientes de las cosas que tienen para que no se pasen la vida sólo queriendo lo que no poseen sin aprovechar lo que ya lograron.

Podemos revisarnos y dar más de lo que ellos quieren, pero estando conscientes de que no lo podemos dar todo. Más tiempo en casa puede significar menos ingresos. Me pregunto: ¿Lo material es lo más importante? Si es así será difícil encontrar la felicidad, siempre hay más material que lo que cualquier humano pueda comprar. Creo que lo emocional es lo primordial en la crianza.

Encontrar el equilibrio es lo más importante. La familia y la carrera están en nuestras vidas. Los momentos con los hijos son restringidos y se marchan más rápido de lo que pensamos. A los dos años requieren una cosa y a los catorce otra. Cada etapa hay que vivirla a su tiempo. Si basamos la felicidad de nuestros hijos en darles lo material y que aprendan a compararse con lo que otros tienen o pueden hacer, entonces el techo será el cielo. Sí, sé que para muchos eso es ser feliz... Cada uno decide cómo lo quiere.

Si comparamos a nuestros hijos con otros niños, tenemos que aceptar ser comparados con otros adultos. Le aseguro que es más difícil ser el padre perfecto que aceptar al hijo que no será perfecto.


Hasta la próxima entrega.



FRASE DE LA SEMANA


“Ser el padre “perfecto” requiere tiempo y dinero; ser el mejor padre requiere de tiempo y emociones.”

Diego A. Sosa
Escritor, Coach, Conferencista y Consultor

lunes, 23 de mayo de 2011

¿Cuántas veces nos han hecho decir que sí queriendo decir no? Decir no es un dilema en sí. La palabra que los niños más escuchan como respuesta es no. Pero al parecer esa negativa no tiene un sentido definitivo o sólo nos lleva a ser unos perseguidores del sí cuando somos adultos.

Es que pocos respetamos un no. Y muchos nos dedicamos a influenciar y hasta manipular para conseguir el sí.

¿Será que no sabemos decir no? Saber decir no es casi un arte y respetar el no de los demás es una obra de arte. Trabajemos estas dos vertientes desde nuestro punto de vista. No conseguiremos modificar a los demás, pero sí a nosotros. Claro, si es que usted quiere modificar su actuación.

Inicio con la más fácil. La que los demás quisieran recibir de nosotros. El respeto a su no. Aceptar que las demás personas tienen derecho a decidir es lo más sencillo que podemos hacer. Muchos hablan del libre albedrío y lo predican, pero no son capaces de aceptar una decisión negativa de los demás. Muchas veces creemos y estamos convencidos de que una de decisión los demás sería errada, pero no le damos la libertad de ser el dueño el que decida.

El libre albedrío es la base para una buena relación entre las personas. Pero nos acostumbramos a pisotear ese derecho primordial que los otros tienen.

–¿Quieres ir al cine?
–No, yo prefiero ir a comer algo.
–No seas así, hazlo por mí...

Y así nos pasamos la vida tratando que el otro haga lo que queremos. Hasta en sus propias cosas. Como elegir ropa, pareja, el nombre de sus propios hijos... Recomendar es una cosa, hacer que los demás hagan nuestra voluntad ya es otra. Hay personas que son tan fuertes influyendo en los demás que logran crear un ambiente que nadie se atreve a contradecirlos porque al final se termina haciendo de la forma que ellos quieren. Y hasta llegan a influenciar tanto en su alrededor que terminan moldeando a sus allegados de manera que no aprenden a dar un no definitivo, si es que llegan a darlo.

Pasemos a la parte de saber decir que no. Es difícil para los que están acostumbrados a no decirlo. Siempre pensarán que deben ser flexibles y que para todo hay que tener tolerancia. Yo no me refiero al no por llevar la contraria o al no por imponer mi posición. Hablo de cuando usted tiene que dejar lo suyo para complacer a otros. Me refiero a cuando siempre es el si del otro el que vale. Quiero decir, usted tiene que ser tolerante, pero dentro de su rango de tolerancia. Si no quiere ir al cine, no tiene que hacerlo porque el otro quiera. El otro tiene que encontrar la forma de ser tolerante con lo suyo y quizá no vayan al cine ni a cenar, sino que alquilen una película y pidan comida en la casa. Es buscar soluciones que los dos estén cubriendo sus necesidades. Ya sé, alguno dirá que no siempre se puede. Pero yo no me refiero a los casos que son excepciones, hablo de las personas que dicen que sí para complacer al otro, y se pasan la vida haciendo eso y luego un día explotan y dicen que todo lo hicieron por los demás: “¡Y mira cómo me paga!”

Muchas veces tenemos planes para hacer algo, o simplemente para no hacer nada. Alguien nos pide acompañarlo y sin querer lo dejamos todo: Nuestros hijos, nuestra tranquilidad, nuestro cuerpo (porque no tengo tiempo para hacer ejercicio), todo... Y nos pasamos la vida ayudando a los demás. Es más, hacemos fama... cuando alguien tiene una necesidad, a la primera persona que llama es a esa que siempre está dispuesta. Esa que es tan buena que si se entera de algo, no es que no dice que no, sino que se pone delante para ayudar, dándole un no rotundo a tantas cosas que podrían causarle mayor placer que acompañar a alguien en sus compras...

El no que acostumbramos a decir suele no tener fuerza. Pensemos en los hijos o sobrinos, nietos o amigos. Es un no blandengue que por respuesta recibe una segunda súplica, tercera y hasta cuarta. Recibe tantas respuestas hasta que se convierte en un sí. Un mal sí. Bueno, a mi no me gustan esos sí, no tienen sabor, sólo logran el propósito a medias, hacen feliz mi parte sin dar felicidad al otro. O sea, es un sí que me convierte en un gran egoísta. Amo a los demás, ¿pero para que hagan lo que deseo? Si en realidad los amara, me complacería el no, porque sabría que cuando es sí es porque quiere y tiene valor para la persona.

El no y el sí son dos caras de una misma moneda, pero sólo la felicidad los hace ser una moneda con valor. No importa la cara que pongamos, el resultado tiene que ser la felicidad.


NOTA: Para recibir semanalmente mis escritos, escíbeme un correo a articulos@diegososa.info no tienen ningún tipo de cargos. 


FRASE DE LA SEMANA

“Para que un sí tenga valor no puede estar en la mente el no.”
Diego A. Sosa
Escritor, Coach, Consultor y Conferencista dominicano



Comparto con todos este documento que me hizo llegar mi amigo Carlos desde la Mesopotamia Argentina.

DECLARACIÓN DEL NO

No es No,... y hay una sola manera de decirlo: No. Sin admiración, sin interrogantes, ni puntos suspensivos.
No: se dice de una sola manera.
Es corto rápido, monocorde, sobrio y escueto.
No: se dice una sola vez. Con la misma entonación.
Un No que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín no es No.
Un No que necesita de explicaciones justificadoras, no es No.
No, tiene brevedad.
No: No deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas. Ni puede dejar de ser.
No, aunque el otro y el mundo se pongan patas arriba.
No, es el último acto de dignidad.

No, es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes.
No, no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos, ni con pena, aún menos con satisfacción.
No, es No.Cuándo el No es No, se mirará a los ojos y el No se descolgará naturalmente de los labios.
La voz del No, no es trémula, vacilante, ni agresiva, no deja lugar a dudas.
Ese No, no es una negación del pasado, es una corrección al futuro.

Y sólo quien sabe decir No, puede decir Si.

domingo, 15 de mayo de 2011

DAR GRACIAS AL EQUIVOCADO

En la sociedad que me crié es una costumbre hablar bien de las personas que llegan antes donde el Creador. Por lo regular, todos los amigos, conocidos y allegados se reúnen a cumplir con los familiares. Se escuchan tantas historias de las buenas cosas que la persona hizo. Se resaltan las cualidades y valores. Se llenan de flores los salones... En fin, esas son las costumbres.


Lo que me pregunto es, ¿por qué cuando esa persona está bien no le hacemos homenajes? ¿Por qué no le hacemos saber lo que ha influenciado en nuestras vidas? ¿Por qué no le damos el placer de saberlo? ¿Por qué no le agradecemos? Quizá son simplemente palabras lo que necesita.

Cuando las personas viven una vida llena de valores, y se dedican a los demás, es muy satisfactorio escuchar lo que ha hecho la semilla plantada. Los profesores hacen muchas cosas para formarnos, ¿por qué esperar para decirlo a su familia? ¿No es mejor también decírselo a la persona correcta?

No estoy en contra de que nos hagan saber lo fantástico que han sido nuestros seres adorados... eso es un gran aliciente al momento de no tenerlos físicamente con nosotros. Es bello saber que no pasaron en vano por la vida de muchas personas. Pero quisiera ser más agradecido con las personas que se merecen mis sentimientos.

Algunas personas han puesto piedras en nuestro camino... en cierto momento pensábamos que eran obstáculos. Cuando ya no están, analizamos y nos damos cuenta de que terminamos construyendo nuestra vida sobre esas piedras que al final eran la gran zapata de una vida o una carrera llena de éxitos. ¿Se lo podemos agradecer ahora?

No me gusta agradecerles a los familiares por lo que hizo su ser querido, prefiero decirlo a la persona. Se lo digo a ellos y los pongo en mis libros. Trato de verlos cada vez que puedo y no espero a que no estén para pensar que pude pasar más tiempo con ellos. Si tienen algún sueño alcanzable trato de se haga realidad.

La realidad es que es casi egoísta de mi parte, porque cuando le agradezco directamente a la persona, lo expreso con regocijo, recuerdo bellos momentos y tengo un sentimiento positivo. Si espero para contarlo a los familiares, lo digo en medio de tristeza y, muchas veces, termino desconsolando a los que reciben el agradecimiento.

Aunque también aprovecho algún momento de regocijo para hacerle saber a los familiares lo valioso de su ser querido. Trato de recordarlo con felicidad, saber que su paso por esta vida valió demasiado para no sentir felicidad al mencionar su nombre, al recordar sus hechos y su existencia. Así quiero que me recuerden una vez pasado el momento emocional de mi partida. Quiero que me mencionen con alegría, que piensen que sigo influenciando y que mi obra no termina en lo que pude hacer bien, sino que se seguirá multiplicando en los demás. Como dije una vez: “Una semilla tiene el potencial de un bosque; una buena acción la de un mundo mejor”.

Hoy es un gran día para darle las gracias a alguien por lo que ha hecho por mí. Y qué bueno... mañana también lo será. Gracias a mi madre por los valores que sembró con raíces tan profundas... Gracias por todo el amor y dedicación con que me criaste. Gracias por todo lo que has hecho para que yo sea hoy la persona que soy. Gracias, Madre mía.


FRASE DE LA SEMANA

“El agradecimiento es la mejor recompensa para el que hace algo desinteresadamente”
Diego A. Sosa
Escritor, Coach, Consultor y Conferencista dominicano

lunes, 9 de mayo de 2011

DIFERENTES INTELIGENCIAS

Los humanos aprendemos de diferentes formas. Las inteligencias y sus diferentes incidencias son las responsables de nuestro aprendizaje. Es por eso que para muchos las formas tradicionales de aprendizaje son aburridas, por lo mismo existen diferentes tipos de libros.

La educación tradicional está basada en la inteligencia verbo-lingüística: Ésta abarcaba cerca del 35% de las personas, hoy se ha reducido a menos de 25% según estudios realizados a niveles internacionales.

A continuación enumero los principales tipos de inteligencia.

· Verbo-Lingüística: Es la capacidad que tienen las personas para desarrollarse en las áreas de lectura y escritura. Por lo general los periodistas, abogados, maestros, escritores, entre otros, desarrollan esta inteligencia. Muchos no son dotados de ella y les cuesta mucho más trabajarla hasta llegar a un buen nivel. El problema es que la educación elemental está basada en este sistema, por suerte el sistema Montessori y el Waldorf de Rudolf Steiner están siendo cada vez más utilizados. Estos sistemas enseñan a los niños a aprender con sus propias manos y a ver las cosas en un todo. Eso hace que el interés sea por el todo y no por sólo por resultados separados.

· Inteligencia Numérica: Es la innata que tienen algunas personas para entender y trabajar con números... con la lógica. Es muy importante para los ingenieros, por ejemplo. Muchos niños tienen facilidades extraordinarias, si sabemos fomentarlas antes de los 11 años, entonces se desarrollarán fantásticas habilidades en este campo.

· Inteligencia Espacial: Gran parte de la creatividad viene de esa inteligencia, es por eso que los arquitectos, artistas, diseñadores, entre otros necesitan de esta habilidad. Es la capacidad de ver los espacios en tres dimensiones.

· Inteligencia Física: Muchas veces llamada también de Motórica. Es la que hace de las habilidades de los atletas una profesión. Son facilidades innatas que tienen personas para realizar deportes y otras actividades físicas, cómo bailar o actividades mecánicas.

· Inteligencia Intrapersonal: Se hizo famosa cuando Daniel Goleman escribió su libro “Inteligencia Emocional”. En él se describe a la perfección este tipo de inteligencia. Ésta es la que domina lo racional. Es la parte interna de nosotros, la que normalmente termina traicionándonos mostrando emociones que no podemos controlar. Desarrollar una alta inteligencia emocional nos lleva a dominar las reacciones hacia fuera, permitiéndonos actuar más con lo racional. Para muchos es la inteligencia más importante, es cuando uno habla con uno mismo. Una vez dominada esta habilidad, las demás se desarrollan con más facilidad. No es que dominará sus emociones, sino sus reacciones.

· Inteligencia Interpersonal: Es la segunda componente de la Inteligencia Emocional. Los comunicadores carismáticos cuentan con esta habilidad. Es la que nos permite comunicarnos con los demás, el formar equipos, y hasta cierto punto ser líder. Es la que nos ayuda a interactuar en la sociedad que nos ha tocado vivir.

· Inteligencia Ambiental: Nos permite relacionarnos con la naturaleza, con el medio que nos rodea. Es sumamente importante para las personas que se dedican a labores con la naturaleza, como agricultores o medio–ambientalistas, por ejemplo.


Howard Gardner identificó en su libro estos siete tipos de inteligencia. Sin embargo, hoy se han multiplicado en diferentes estudios y también existen subcategorías, pero siguen siendo estas las más relevantes.

Lo importante es descubrir cuáles inteligencias tenemos más desarrolladas y las que podemos potenciar, sin olvidar que la principal puede ser la inteligencia emocional con sus dos componentes. Si usted es mentor o padre, ocúpese más por el desarrollo de las inteligencias de los que aprenden de usted, que de las facilidades técnicas que le pueda enseñar.



FRASE DE LA SEMANA

“Si quiere ser considerado más inteligente; elija la inteligencia con que aprenderá”.

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Escritor y Conferencista dominicano