viernes, 18 de febrero de 2011

¿ESTAMOS CRIANDO VAGOS?

Me han enviado en innumerables ocasiones un artículo muy interesante del Dr. Cesar Mella, que se llama “Estamos criando vagos”. Al parecer a muchas personas le ha picado muy cerca la pelota, ya que en varios meses se ha reproducido como pólvora.

Ya hace mucho tiempo hice un análisis del mismo, demostrando por qué no estoy de acuerdo con las soluciones que él plantea, aunque sí con lo que está pasando. Hoy me veo en la necesidad de hacerlo públicamente, ya que me siguen enviando dicho escrito, y sigo sin estar de acuerdo en las soluciones. Así que rápidamente lo desmenuzaré y daré mis soluciones.

Él Dr. inicia su relato diciendo que los jóvenes de hoy no se levantan a tiempo y hay que llamarlos varias veces, que hablan mucho por teléfono y vía Internet, que no tienen responsabilidad con sus cosas ni con los oficios de la casa... Esto ha sido desde siempre, la diferencia la hace el que adiestra. No es a ellos que tenemos que exigirles, es a nosotros. Y en realidad, lo importante es lo que están viendo de nosotros, no lo que le decimos. ¿Llegamos temprano del trabajo o de nuestras otras actividades sociales? ¿Les dedicamos el tiempo que era necesario o siempre estábamos ocupados para conseguir dinero para el nuevo auto o las vacaciones? ¿Íbamos a sus actividades, o sólo a la de nuestros amigos, o las de los profesionales? Yo sé que es mejor ver un partido de fútbol o de béisbol profesional; pero le aseguro que el de su hijo es más importante.

El psicólogo sigue diciendo, “los hijos de hoy idolatran a sus amigos y buscan defectos en sus padres”. ¿Nosotros los idolatramos a ellos y buscamos defectos en nuestros amigos? Yo me fijaría bien cuántas veces hago qué cosa. Por lo regular somos muy criticones, inclusive a los seres que más queremos. Dicho sea de paso, no creo en la crítica constructiva; prefiero las observaciones y que cada cual decida qué hacer, ya que su libre albedrío le da esa potestad, y nadie, absolutamente nadie, puede quitárselo.

“No hay quien les hable de ideologías, moral y buenas costumbres”. Lo siento, amigo lector, hablar no sirve de mucho si no se acompaña con el hacer. Ir a la iglesia los domingos a dejarle sus pecados al Señor, para irse a confesar el próximo domingo nuevamente... eso no funciona.

Si usted quiere pregonar buenas costumbres y moral, es una sola vez la que tendrá que confesarse... a partir de ese día, usted actúa con buena voluntad y no tendrá que pregonar nada, menos confesar algún error involuntario. ¿Usted le grita al que hace un error? Incluyendo a sus hijos naturalmente. ¿Es usted de los que se mete delante en las filas? Ya sea en el tránsito o en el supermercado. ¿Es usted de los que paga para no hacer fila? ¿Usted le habla mal al que tiene menos dinero o posición que usted? ¿Respeta y ayuda usted a los mayores? Y esto sin importar su nivel social.

Usted es el ejemplo, páselo a chiquito y verá lo qué puede producir en las personas pequeñas que usted le pregona con su boca de valores y de buenas costumbres.

Bueno, la realidad es que ahora me he dado cuenta de que es demasiado largo lo que habría que escribir para analizar dicho artículo por completo; pero todo sigue en el mismo camino. Críticas a los jóvenes, sin darnos cuenta que nosotros no somos diferentes.

Pero antes de despedirme hay un tema que no quiero que se pase. Para ponerle la tapa al pomo, el doctor menciona la parte financiera; él quiere que le enseñemos a nuestros hijos a ganar dinero. Mis lectores saben lo crítico que soy con la Inteligencia Financiera Personal; no puedo dejar este tema de lado.

Querido Doctor, lo que usted dice está muy bien y lo considero importante; que los muchachos aprendan a ganarse el dinero... sin embargo, podría ser lo peor que usted le puede regalar en su vida, si no les enseña cómo ahorrar, invertir y gastar bien.

Si yo llego a mi casa el día cinco y protesto porque no me alcanza el dinero, ¿cómo quiero que a mi hijo le alcance la mesada hasta el día 30?. Si yo visto lo que está a la moda y tengo el armario lleno de ropa, que lo único malo que tiene es que ya me la puse para una fiesta, o que los diseñadores dicen que ya eso no está “in”, ¿qué quiero que mi hijo haga?

Si cambio el vehículo y el móvil cada cierto tiempo, sólo porque ya no son lo más nuevo, ¿qué puedo esperar de mi hijo? ¿Tiene usted deudas de consumo y tarjetas que llegan al límite? ¿Qué espera que haga su hijo?

No sea tan drástico conmigo y quiera buscar los mismos ejemplos que le doy en su hijo; cuando su hijo hace algo, procure entender lo que usted hace.

El problema es que no podemos enseñarle a nuestros hijos lo que no sabemos o no practicamos. En mis seminarios de Inteligencia Financiera Personal, comienzo por trabajar la autoestima, ya que no hay forma de lograr algo duradero y que haga a uno feliz en la vida, mientras no tengamos una alta autoestima.

Ahora bien, si usted ya no es más el ejemplo que su hijo sigue, entonces es hora de encontrarse nuevamente con él... nunca es tarde.

En resumen: encuéntrese con su hijo al nivel de comunicación asertiva que la sociedad de hoy requiere, sea su ejemplo y busque las fuentes del problema; siendo parte de él si quiere ser parte de la solución.

A más tardar nos vemos la siguiente entrega.


© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info



FRASE DE LA SEMANA
"Pregonar con el ejemplo no es la mejor manera; es la única".
Albert Einstein (1879 –1955)
Científico Alemán

domingo, 13 de febrero de 2011

NO CAMBIES EL MÓVIL; CAMBIA EL SUPUESTO AMIGO

¿Y esos teléfonos aún los hacen? ¿Cómo puedes andar con esa basura? ¿No te da vergüenza tener ese móvil? Mira a ese el móvil que tiene, se ve que no le va bien.

Estas expresiones se escuchan a diario en nuestra sociedad. Tener un móvil fue una vez un símbolo de estatus. Pero hace mucho que ya eso es algo común. Hay personas que tienen varios. Ahora lo importante es el móvil que poseo. Soy medido por el costo del aparato, eso me hace grande o un simple mortal infeliz.

Hace unos meses fui a comprar un móvil y una joven, que por su vestimenta se veía de escasos recursos, me miró con desidia y me preguntó que si aún esos teléfonos existían. Una sonrisa afloró en mi cara y ella no pudo entenderme. Ella sacó su teléfono de última generación y me lo encaró con orgullo. Mientras le pedía al dependiente una tarjeta de llamada de RD$ 30, equivalente a unos 85 centavos de dólar. Mientras su teléfono costaba unos 300 dólares. Me volví a sonreír. Quizá a ella la reconocen en su entorno como la chica del Iphone, como a otros los llaman el joven del convertible, o la de la cartera DG.

Nuestros amigos se ríen de nuestros atuendos, de nuestros teléfonos móviles, de nuestros vehículos... en fin, de lo que poseemos como adorno. Nosotros no queremos que se rían y vamos a tomar un préstamo para ponernos a la moda y poder reírnos de los que han quedado atrás. Nuestra autoestima sube y somos felices. ¿Lo somos en realidad?

Veo muchos árboles frondoso, llenos de flores y ramas, pero que con la primera brisa de verano se van al suelo. Si me preguntan por qué, le diría que porque tienen muchos adornos, pero sus raíces y su tronco son muy débiles. Viven de lo que aparentan y no de lo que son. Se preocupan en crecer y no en fortalecerse. Y si lo digo de otra manera, se preocupan de que los otros los vean crecidos y no se ocupan de ser verdaderamente fuertes.

La joven que se burló de mi nuevo método de comunicación, tiene un mejor móvil que yo –se lo aseguro, nunca tendré uno de los que ella posee–. Pero les puedo aseverar que ella no me puede hacer sentir mal con su comentario, menos con la mirada de asco que le provocó mi adquisición. Ni quitarme mi sonrisa, ni la felicidad que me da sentir que su burla no surtió efecto, como nadie que intente criticarme me borrará mi felicidad. Harán que una sonrisa aflore en mi rostro... simplemente porque a lo interno estoy seguro que no dependo de lo material para sentir felicidad. Sé que los que se burlan de mí no me hacen favores, no son mis amigos integrales, viven en un mundo en el que su felicidad depende de lo externo. Un mundo que requiere de cosas materiales y la adulación de otros, para lograr felicidad.

Cuando compro un bien, trato de conseguir lo que cubra mis necesidades. En ocasiones nos confundimos, y tratamos de comprar lo que cubre las necesidades de ego, y por eso terminamos pagando el precio. El ego es tan bello cuando se basa en los logros internos.

Créame, una casa grande, una vestimenta de última, un móvil de reciente generación, un vehículo costoso... Nada de eso hará que no lo critiquen, nada de eso trae los buenos amigos. Si sus amigos le quieren hacer vivir una vida que es basada en el móvil que usted carga; no cambie de móvil, cambie de amigos.




FRASE DE LA SEMANA

“Si sólo dependo de lo que dicen los demás; entonces no tengo el control de mi felicidad.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Escritor y Conferencista

lunes, 7 de febrero de 2011

DINERO ¿CAUSA O CONSECUENCIA DEL ÉXITO?

En tiempos muy remotos, la hombría era medida por el tamaño de la presa que el hombre traía a la casa, eso servía para sustentar a la familia. Luego, pasó a ser medido por al cantidad de tierra que poseía. En un futuro, el humano quizá será medido por la cantidad y utilidad de su conocimiento. ¿Y ahora?

En el presente estamos midiendo al humano por la cantidad de dinero que tiene, que en muchas ocasiones se confunde, o se fusiona, con su poder. O sea, hoy es una mezcla de dinero y poder.

¿Puede ser que estemos confundiendo éxito con dinero? ¿O éxito con poder? Y peor, algunos confunden poder con dinero... Por eso, cuando están en el poder se apertrechan de dinero.

El caso es que nuestra sociedad está enfocada en conseguir dinero para poseer éxito. Estamos basando nuestra autoestima en dinero. Estamos buscando reconocimientos basados en la cantidad de dinero que podamos lograr. Y peor, lo importante no es la cantidad que tenemos, sino cuánto tenemos más que los demás. O sea, nuestra autoestima depende del poco éxito o fracaso de los demás... Lo que es un factor externo a nosotros y por eso no cubre nuestras necesidades de autorrealización.

Hoy, en muchos casos no hay que tener dinero, sino, mostrar dinero. Entramos en una etapa más peligrosa en la búsqueda del éxito. En la etapa de gastar lo que no nos hemos ganado, simplemente para subir de estatus en una sociedad que no tiene paciencia para cosechar el fruto cuando ya está maduro. Entramos en una etapa de préstamos para consumir y en unos años nos damos cuenta que la persona que aventajamos en nuestra vida “exitosa”, ahora tiene su propia vivienda y no se hala los cabellos para retirarse. Mientras que nosotros estamos buscando cada mes el dinero del alquiler y la cuota del vehículo.

La ropa de moda, los zapatos caros, las carteras de marca, los vehículos grandes, los viajes frecuentes, las fiestas incesantes, los restaurantes costosos... todas esas grandes y pequeñas cosas, no le permiten a los humanos modernos hacer sus ahorros para luego comprar su casa y hacer inversiones que un día comprarán sus lujos.

Lo siento, pero para mí “la vida NO es hoy”. La vida es cada día... incluyendo cuando tengamos ochenta o hasta noventa años. Nuestro éxito no lo debe mostrar el dinero, lo debemos sentir en lo que logramos cada día: Nuestros hijos con una educación integral, nuestras relaciones humanas, nuestra tranquilidad con relación a la no falta de dinero, nuestra falta de estrés, nuestro tiempo de calidad... en fin, en las cosas que sí hacen feliz cada minuto de nuestra vida. Si se dan cuenta, la mayoría de ellas no cuesta dinero, pero valen demasiado para dejarlas sin atención.


Nos vemos en la próxima entrega.


Estos temas están ampliados en mis libro:

“Alcanza la Cumbre”.

“Click – ¿Quién tiene el control de tu vida?”

“Arco Iris Financiero”



© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.



e-mail: Diego@DiegoSosa.info

WEB: www.DiegoSosa.info



FRASE DE LA SEMANA

“El éxito no llega con el reconocimiento; sino con sentirlo”.

Diego A. Sosa

Consultor, Escritor, Coach y Conferencista dominicano

lunes, 31 de enero de 2011

VIVIR CON EL CAMBIO

Los cambios siempre han sido una constante de la vida. Lo que está pasando ahora es que los cambios son cada vez más frecuentes. Nuevo jefe, nuevo trabajo, nuevo integrante del equipo o de la familia, nuevo sistema, nueva casa, nuevo país...

Hay cambios que son impuestos; a esos nos resistimos por naturaleza. El problema nace en que nos están sacando de nuestro estado de equilibrio. Todo estaba ajustado, quizá no estaba bien, pero ya lo conocíamos. Hasta hay un dicho: “más vale malo conocido, que bueno por conocer”. Nuestro jefe o empleador, nuestro sistema de cómputos, precios de las compras, impuestos, etc.

Otros cambios los tenemos que decidir nosotros: Nos casamos, buscamos un cambio de empleo, nos mudamos de casa o de país... Estos cambios son una decisión propia y, en la mayoría de los casos, decidimos no hacerlos: ¿Por qué? ¿Presuntamente nos traerán beneficios a nuestra vida?

Antes de tomar la decisión, probablemente le preguntemos a otros por su opinión. Algunos nos motivarán a hacerlo. Otros serán un freno en cualquier cambio que decidamos emprender. Esos que resultan opositores, por lo regular no hacen cambios en sus vidas... Yo no los recomendaría como ayuda, sus respuestas son emocionales y no racionales.

Cuando hay un cambio, algunas de las necesidades que tenemos cubiertas pueden verse amenazadas. Maslow estudió las necesidades y nos entregó su famosa pirámide. Él las dividió por prioridades. Las primeras son las fisiológicas, luego las de seguridad, le siguen las de afiliación, reconocimiento y por último las de autorrealización. Él nos dice que para uno pensar en subir un escalón, debe tener el anterior bastante cubierto.

¿Qué pasa con los cambios? Nuestras necesidades cubiertas sienten que pueden sufrir un revés. Entonces nos ponen en atención para que no las descuidemos. Por ejemplo:

  • Una mudanza de país puede significar una pérdida de todas nuestras necesidades de afiliación cubiertas. Solución: Rehacer nuestro círculo social. Por ejemplo, abrirnos a conseguir nuevas amistades y ser activos para lograrlo.
  • Un nuevo dueño de la empresa, o nuevo jefe: Nos pone a temer por nuestra seguridad. Podemos perder el empleo. La solución no es oponerse a lo nuevo, sino todo lo contrario, hay que caminar con lo nuevo. Si nos oponemos, estamos provocando lo que queremos evitar.

Cada vez que un cambio, ya sea obligatorio o voluntario, llega a nuestras vidas, diría que debemos tomar la pirámide de Maslow para analizar a qué le tenemos miedo. Una vez determinada la necesidad que nos puso en alerta, debemos ver si la podemos cubrir con el cambio o complementándola con alguna otra acción. Si lo que perderíamos es mayor que lo que ganaríamos, diría que el cambio es demasiado riesgoso. Si lo que ganamos es más... entonces no lo pensaría una vez más.

FELICES CAMBIOS, ellos seguirán siendo constantes en nuestras vidas.



FRASE DE LA SEMANA

“Cambiar puede depender de otros; que me beneficie, dependerá sólo de mí.”

Diego A. Sosa

Consultor, Coach, Escritor y Conferencista

jueves, 27 de enero de 2011

SONRÍE




En ocasiones sentimos que la vida se estanca
que todo está en contra nuestra
Pensamos que el mundo conspira junto a los demás
Hasta llegamos a creer en la mala suerte
Amarrarnos al ayer impide construir el mañana
Hasta decidimos vivir el futuro por adelantado
El mejor día que tienes es el que posees; “El HOY”

Sonríe y tu corazón se alegrará
Sonríe y tu alrededor florecerá
Sonríe al día más hermoso de tu vida
Sonríe al día que hoy te han regalado

Suelta las amarras y hazte al mar
Que nadie te cierre el camino
Corta las cuerdas que te atan al pasado
Y construye tu futuro ya mejorado

Sonríe y tu corazón se alegrará
Sonríe y tu alrededor florecerá
Sonríe al día más hermoso de tu vida
Sonríe al día que hoy te han regalado

Suelta las amarras y hazte al mar
Que nadie te cierre el camino
Corta las cuerdas que te atan al pasado
Y construye tu futuro ya mejorado

Tu amigo más íntimo te grita
Que él quiere ayudarte, te quiere ver caminar
siempre te acompaña, él eres tu mismo,
la persona más valiosa en tu vida.

Sonríe, que tu corazón se alegrará
Sonríe, que tu alrededor florecerá
Sonríe, al día más hermoso de tu vida
Sonríe, al día que hoy te han regalado
Sonríe, Que en la vida nada se repite, no
Sonríe, Mira las ventajas de cambiar
Sonríe, No dudes en construir tu destino
Sonríe, Tu vida se merece algo mejor
Sonríe, Suelta las amarras y hazte al mar
Sonríe, Que nadie desvíe tu camino
Sonríe, Que nada te ate sin tu permiso
Sonríe, Hazte parte del problema y serás la solución
Toma el control de tu vida
Esa será tu misión
Corta las cuerdas que te atan al pasado
Y construye el futuro ya marcado

En la vida todo ocurre por primera vez!!!!


Voz y música: Miles Peña
Letra: Diego Sosa

lunes, 24 de enero de 2011

CUANDO EL GATO NO ESTÁ...

Hace unos días me desocuparon un apartamento que tengo como inversión y decidí hacer algunas renovaciones antes de rentarlo nuevamente. Como ya lo había hecho en mi casa, decidí pintar, poner los pisos y el tabloncillo yo mismo. Una buena semana de trabajo y ya está. Durante esos días con el lomo encorvado me preguntaba por qué cuando muchos empleados no tienen la supervisión del jefe enderezan el dorso. Por el momento me concentraré en el comportamiento general... hoy en día hay unos problemas de adicción que trataré más adelante.

Por un lado me puedo dar cuenta que los controles suelen ser eficientes: Trabajo basado resultados, medidores de eficiencia, vigilancia, etc.

Por otro lado está la motivación: Crear una buena atmósfera y hacer a la persona dueña de su trabajo lo lleva a comprometerse con lo que hace. Decirlo es fácil...

La realidad es que para lograrlo hay muchos, por no decir demasiados, factores envueltos: Tenemos al dueño de la empresa, él pone las reglas generales y da el ejemplo a seguir; Luego está el dirigente más alto, que en la mayoría de las ocasiones es el mismo dueño. Éste hace que el día a día de la empresa sea un edén o un infierno; Luego están los mandos medios, buscados o acomodados a la filosofía de la jefatura máxima, o sea, trabajadores del cielo, o del...; Y por último están los que ejecutan, estos se adaptan o se quejan todo el tiempo.

Otro factor que tenemos las son las costumbres y malas costumbres con relación al trabajo. Sí, hay personas que se acostumbran a hacer lo mínimo y pasar las horas empujando el reloj, mientras otras consideran que el tiempo no es suficiente para hacer su trabajo y se convierten en hormiguitas que laboran y laboran sin importarles que los vigilen o no.

Muchas veces veo que contratamos a alguien, por ejemplo para hacer el trabajo que me pasé la semana realizando, pero lo hace mal y se tarda demasiado. Tenemos que supervisarlo y andar con un látigo detrás. Otras veces contratamos el trabajo por un precio cerrado y resultados garantizados: Ellos ponen los materiales y se encargan de entregarlo bien hecho en un tiempo adecuado. Si algo está mal, tendrán que rehacerlo y perderán dinero y tiempo (que es más dinero). Entonces el trabajo se realiza mejor y con perfección. La diferencia está, en parte, en ser dueño del trabajo, pero por otro lado está la actitud de la persona, de dar el paso en su vida a ser el dueño de ese trabajo.

Por lo tanto, es una combinación de factores, pero más que eso, es una decisión individual. En mi vida de empleado me tocó trabajar en lugares que otros no querían hacer nada y se quejaban de todo y de todos, pero eso no fue suficiente para quitarme el anhelo de realizar mi trabajo con determinación. Viví atmósferas agudas, pero no me afectaron. Tenía siempre mi frente en alto y sabía que la paga y el jefe que tenía eran algo pasajero y externo a mis resultados. Si decidí quedarme en ese lugar, había sido mi decisión, por eso no podía influir en mi resultado final. Presiones por crecimiento y mejores resultados no eran suficientes para motivarme ni desmotivarme. En uno de mis trabajos, mi jefe estaba a más de 12,000 Kilómetros, no me podía vigilar, pero eso no me hacía libre para tener libertinaje. Mi motivación era interna, tenía bien definida mi meta y nada me desviaría de ella. Al tomar un trabajo pongo una meta, pero lo que en realidad me mueve es mi filosofía de vida. Nunca tuve un líder motivador, mi motivación era que me dejaran trabajar y demostrar que podía superar las expectativas... era una motivación propia e interna... esa es mi mejor motivación.

A muchos será necesario imprimirles la motivación de vivir en expectación positiva, créame, podremos conseguir mucho siendo buenos líderes y creando excelentes atmósferas de trabajo, pero la motivación interna e individual de cada uno, es lo mejor que puede estamparle un líder a su equipo... Le incentivo a ser mentor de sus colaboradores. Y más que eso, a ser mentor de usted mismo.

Antes de retirarme en esta semana, mencioné las adicciones: Las comunicaciones están haciendo a las personas casi inoperantes y totalmente ineficaces. El derroche de recursos (tiempo principalmente) es absurdo. Chat, Facebook, teléfonos inteligentes, llamadas telefónicas... Analícese y analice a sus colaboradores, esto ya no es una enfermedad, es una epidemia. Y sólo se mejorará con soluciones drásticas. Insto a que tengamos una mejor comunicación, no una mayor.

Nos vemos la próxima semana.


FRASE DE LA SEMANA
“Ser el dueño de mi motivación me da el control total sobre el camino y los resultados.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor


       Estos temas están ampliados en mis libros:
  •  ¡Alcanza la Cumbre! y
  •  ¿No tienes tiempo?

lunes, 17 de enero de 2011

LÍDER SE HACE

Siempre ha existido un dilema: “¿Se nace líder? Por mi parte pienso que un líder tiene características que son adquiridas y aprendidas... no heredadas. Esto me lleva a concluir contrario a muchos que aseveran que para ser líder hay que nacer líder.

Antes que todo tenemos que diferenciar entre líderes y caudillos, entre autoridad y autoritarismo... para no pensar en personas que hoy llamamos líderes, pero que en realidad sólo son manipuladores de masas. Así podremos comenzar a decantar las personas a las que consideramos líderes, dejando atrás a una cantidad de gente que no seguimos por sus cualidades, sino por su poder y dinero.

Cuando seguimos a alguien por lo que predica y ejecuta, por su filosofía y porque nos lleva a un objetivo común a través de sus conocimientos y forma de guiarnos, entonces podríamos decir que dimos el primer paso para identificar a un líder. Aquí podemos decir que la autoridad de esa persona nos lleva a seguirlo. La autoridad que nosotros le otorgamos, no la autoridad que una jerarquía le da.

Cuando una persona usa su poder, de jerarquía, económico, de influencia o político para llevarnos a hacer algo (que en muchos casos sólo lo beneficia a él y a un grupo), estamos frente a un caudillo. El autoritarismo reina y seremos casi obligados a realizar gestiones y trabajos, no importa que sea contra nuestra voluntad o que no estemos de acuerdo con lo que tenemos que realizar.



En forma corta he tratado de dar una idea que nos ayude a quedarnos con un grupo muy reducido de personas que han influido en nuestras vidas o en la de otros grupos, pero que conocemos por referencias o historia.

Ahora bien, pensemos en un líder, podríamos elegir uno religioso, no tiene que ser de nuestra religión o uno que seguimos, pero debemos conocer un poco de su historia. ¿Por qué la gente sigue a estas personas? Yo le diría que por ciertas características como son:

Ø Les gusta la gente

Ø Son entusiastas

Ø Son sinceros

Ø Muestran positivismo

Ø Son respetuosos hacia la gente

Ø Tratan a todas las personas como iguales

Ø Tienen una gran humildad

Ø Dan el ejemplo a seguir

Ø Se comprometen con su palabra y hechos

Ø Son dignos de confianza

Ø Son y aparentan ser honrados

Ø Siempre están pendientes de los demás

Ø Enseñan a los demás lo que saben para ayudarlos a crecer

Estás son sólo algunas, pero podríamos decir que las principales características de un líder. Si nos fijamos bien vemos que ninguna de ellas viene de fábrica, todas son aprendidas en el pasar del tiempo, y todas las podemos aprender y ejercitar.

Yo hablé de pensar en líderes religiosos ya que muchos de ellos tienen vigencia aún y datan de miles de años, hoy los siguen millones de personas que nunca los oyeron ni vieron. Esos líderes nunca tuvieron poder económico, ni político, ni jerárquico. Sin embargo, tienen una influencia sobre la vida de esos millones de personas, sólo porque su filosofía de vida incluía, entre otras, las características enumeradas encima.

Un líder identifica y satisface las necesidades de su gente, lucha por quitar todo obstáculo para lograr los objetivos que más beneficien a la comunidad.

Como ve, desde este punto de vista cualquiera puede convertirse en un líder, no es necesario nacer con humildad, lo importante es ser humilde, servir a la gente y así todas las características de las que hablamos y tantas más que usted mismo identificará en los líderes que identifique.

Ahora quiero exhortarle a que sea un líder, en su comunidad, en su familia, en su oficina, en donde interactúe con personas... Todos creerán en usted sí aplica las características ya vistas. No es sólo predicar, es actuar. De esa forma sus palabras serán tomadas en consideración y tendrá una cierta influencia para lograr que equipos y grupos lleguen a un objetivo que los beneficia a todos, no sólo a usted.


FRASE DE LA SEMANA
“Para nacer líder hay que aprender muchas cosas desde que se nace.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor