La diferencia que existe entre lo que queremos ser y lo que creemos que somos capaces de lograr, es lo que nos da el nivel de autoestima. Esto quiere decir que si creemos que no podemos lograr algo, entonces nuestra autoestima será baja, en caso contrario, si creemos que podemos, entonces será alta.
Una de las cosas que nos desmoraliza es el fracaso, pero no el fracaso en si, sino la forma en que nosotros logramos enfrentarlo y sobreponernos al mismo. Al momento que caemos tenemos dos opciones, o nos quedamos en el piso con una derrota en nuestra cuenta, o apuntamos la derrota y nos paramos, nos limpiamos el polvo y nos preparamos para ganar la próxima batalla.
En las dos opciones veremos que la derrota estará, lo único es que en una nos quedaremos abatidos y en la otra aprenderemos de lo acontecido, pero seguiremos adelante. Lo que está claro es que no podremos borrar lo sucedido, entonces; ¿por qué pensar en ello como un problema?
Claro que los extremos no son buenos. Tampoco podemos potenciar una imagen falsa de lo que podemos alcanzar con los recursos que tenemos a mano. Es decir, con los recursos necesarios podemos lograrlo casi todo, por eso el pensamiento debe ser a largo plazo. Si queremos hacer un edificio, naturalmente necesitaremos estudiar ingeniería o arquitectura... podemos hacerlo, pero en un plazo prudente.
Necesitamos ser conscientes de lo que podemos y lo que somos, para eso debemos hacernos una auto imagen. Necesitamos saber qué tenemos y de qué somos capaces... así como, qué no tenemos y de qué no somos capaces. Después de eso podremos buscar lo que necesitamos para poder lograr lo que nos proponemos, de esa forma nuestra autoestima nunca estará baja.
Cuando la imagen de uno mismo está alta, somos capaces de lograr lo que queramos, pero cuando la propia imagen está baja, entonces nos desanimamos con el más mínimo contratiempo. Lo que quiero decir es que depende de nosotros mismos lo que logremos y no de los demás. Pero recordemos que no podemos tener una falsa imagen y querer lograr más de lo que es posible con las herramientas que tenemos a mano.
Si tiene que motivar a alguien, intente subirle su autoestima haciéndole pintar su auto imagen, él será quien se convencerá de lo que puede y lo que le falta para poder, él es quien se podrá motivar de forma permanente, ya que cualquier motivación externa sólo le durará cuando mucho hasta el próximo revés. Se necesita tomar en cuenta cuáles herramientas tiene la persona y cuáles le hacen falta.
El proceso de motivación de dentro hacia fuera es vital para conseguir que las personas puedan lograr lo que se proponen, y que no se propongan lo que no pueden lograr. Además, recuerde que los plazos de tiempo son vitales para que las personas logren las herramientas necesarias para conseguir los objetivos.
La consigna debe ser “Lograr en un futuro todo lo que me proponga en el presente”.
FRASE DE LA SEMANA
“No lograré mucho con lo que soy si no me propongo quién quiero ser”
Diego Sosa
Escritor, Coach y Conferencista dominicano
Artículos de crecimiento personal y profesional. También los puedes encontrar en mi página www.diegososa.info al igual que mis libros.
miércoles, 30 de junio de 2010
martes, 22 de junio de 2010
¿Qué hago con Inteligencia Emocional?

La Inteligencia Emocional es la capacidad de sentir (recibir una emoción), entender (estar consciente de ese sentimiento), controlar (saber que hacer con ese sentimiento) y modificar el estado de ánimo. Esto con sentimientos propios o ajenos.
Es importante saber que por lo general los sentimientos no se controlan; no se puede reprimir continuamente el sentimiento. Lo que podemos hacer adecuar la expresión emocional a la situación y las personas implicadas.
En cuanto a nuestro temperamento… éste no puede ser modificado por el simple hecho de aumentar o reducir nuestro Coeficiente de Inteligencia Emocional (EQ). Lo que podemos hacer es aprender a controlar nuestras expresiones temperamentales... esto quiere decir que podemos reducir su intensidad, o su duración. O sea, cuando nos enojamos por algún hecho, podemos pensar rápidamente que esa rabia sólo nos afecta a nosotros y de inmediato podemos tratar de olvidar lo sucedido ya que no nos ayuda en nada... es una decisión propia mantenerla o sacarla de nosotros.
Las emociones no se deben reprimir ya que ellas tienden a crecer cuando son guardadas. Lo peor es que una emoción reprimida puede estallar de imprevisto, y por lo regular en el peor de los momentos. Es por eso que la inteligencia emocional nos ayuda a que esto no pase, ya que cuando dominamos nuestras expresiones, podemos trabajar los pensamientos con relación a la situación y de esa manera sacar de raíz los problemas emocionales.
Las emociones son un mecanismo de supervivencia desarrollado durante millones de años como medio mantenernos vivos en momentos peligrosos. En muchos casos, nuestros antepasados pudieron sobrevivir gracias a ese mecanismo. Sin embargo, en la sociedad de hoy, mucho de estos son dañinos. Entonces, en vez de defendernos causan irritación en los demás y terminamos resolviendo situaciones con métodos prehistóricos, como son los gritos, los golpes, las peleas y hasta asesinatos.
Las emociones negativas terminan dañando la parte física de nuestro ser. De hecho, la mayor parte del estrés que tenemos, es estrés emocional. Por eso es que terminamos enfermos, por no poder dominar la causa de las emociones negativas.
Las emociones influyen en casi todas las esferas de nuestra vida; ya vimos la salud, pero también en el aprendizaje, el rendimiento laboral, el deportivo y hasta el artístico. Ya sea para bien o para mal. Es por eso que muchos entrenadores deportivos utilizan la motivación basándose en palabras, y los fanáticos usan canciones para animar a sus equipos.
Recordemos que la inteligencia emocional debemos construirla en dos principales vertientes; la primera es el conocimiento de nosotros mismos o “inteligencia intrapersonal”, y el conocimiento de los demás, o “inteligencia interpersonal”.
Debemos trabajar en controlar la reacción a nuestras emociones; todos podemos hacer esto, sino piense si reacciona igual cuando su jefe le llama la atención, o cuando lo hace su pareja o un buen amigo. Nuestra reacción es diferente según la jerarquía, eso quiere decir que la inteligencia la tenemos, pero no siempre la aplicamos.
Al igual nos pasa con relación a la interacción con personas; si queremos conquistar a alguien, conseguir un trabajo o ganar un cliente, solemos comportarnos con cierta empatía, pero en otras ocasiones no.
Claro está que no todos tenemos la misma facilidad para cada una de las inteligencias, pero lo que si es cierto es que las podemos desarrollar… con la Inteligencia Emocional no se nace, ella se hace.
FRASE DE LA SEMANA
“El instinto dicta el deber y la inteligencia da pretextos para eludirlo”.
Marcel Proust
(1871-1922) Escritor francés.
lunes, 14 de junio de 2010
¿LA TRISTEZA NO TIENE FIN?

Escuchando esa magnifica canción brasileña de Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes, titulada “A Felicidade”, me doy cuenta que muchas personas están programadas para la infelicidad. Esta canción nos da soluciones para mantener la felicidad por más tiempo, no están muy a la vista, pero están.
La cuestión es que la letra dice “Tristeza no tiene fin, felicidad sí”. Esta es una creencia y se nos mete en la programación de nuestro cerebro y la alimentamos con cada desaliento, con cada fracaso... con cada acción negativa.
¿Por qué la felicidad tiene fin y la tristeza no? No creo que sea así, pienso que las dos tienen inicio y final, lo que nos pasa muchas veces es que recordamos la tristeza en los momentos tristes y la felicidad casi nunca. Cuando estamos felices no analizamos, sólo vivimos el momento, no pensamos en otros momentos felices. Pero si estamos tristes traemos a nuestra mente todos los momentos tristes que logramos recordar. Construimos una cadena de eventos desafortunados y saltamos los tiempos felices, haciendo que nuestra vida se vea como una sola tristeza de inicio y sin fin.
Dice la canción: “La felicidad del pobre parece la gran ilusión del carnaval. La gente trabaja el año entero por un momento de sueño, para lograr la fantasía... y todo acaba el miércoles” (de cenizas). Y es por lo general así, pasamos más tiempo sufriendo por conseguir algo, que disfrutando del instante que lo tenemos. Es que la felicidad no es un fin, es un camino. Si tengo que hacer algo para lograr lo que quiero, entonces lo que hago no debe causar tristeza ni sufrimiento.
“La felicidad es como una pluma, que el viento va llevando por el aire. Vuela tan leve, mas tiene la vida breve, precisa de viento sin parar.” Aquí está la solución... Pero cuidado, si su mentalidad es que el viento es que va llevando la pluma que representa la felicidad, entonces sólo será feliz cuando al viento le dé el deseo de soplar, o sea, estamos a expensas del antojadizo viento. Dice que necesita viento sin parar, entonces llegó la hora de no dejarle nuestra felicidad al destino... vamos a conseguir viento que no pare. O llevamos la pluma a un lugar que siempre el viento esté soplando (casi imposible que suceda, pero muy parecido a la realidad por las altas y bajas) o construimos un gran ventilador para que el viento no pare nunca. Pero en las dos propuestas que le hago estamos poniendo nosotros la piedra angular para que la pluma se mantenga volando. O sea, estamos construyendo nuestro destino.
Otra cosa... los momentos buenos son para disfrutarlos, no para hundirnos en una depresión al recordarlos, ni para estar esperando que terminen o para usarlos como arma de negociación. Sí, muchas veces le sacamos en cara al otro los momentos buenos que le brindamos, como si fuera algo que damos a cambio. Si está pensando que le da momentos buenos a los demás para luego cobrarlos... no los está disfrutando, simplemente está dejando que pasen por su vida sin usted vivirlos.
“Mi felicidad está soñando en los ojos de mi enamorada, es como la noche, pasando, pasando, en busca de la madrugada. Hable bajo por favor, para que ella despierte alegre como el día, ofreciendo besos de amor”.
Hasta la próxima entrega.
FRASE DE LA SEMANA
“Que mi felicidad se mantenga en mí, depende principalmente de mí”.
Diego Sosa
Escritor, Coach y Conferencista
Puede ver la letra y escuchar la canción en:
http://letras.terra.com.br/tom-jobim/53/
O puede escuchar a Gal Costa http://www.youtube.com/watch?v=YNKLB2IbLh4
martes, 1 de junio de 2010
LA PRIMERA IMPRESIÓN II
En la primera entrega sobre este tema, expliqué que la primera impresión se da en el 93% en el subconsciente. Las mímicas, gesticulación, forma de vestir, cara, porte del cabello y postura, entre otros, se encargan del 55%. Mientras, el lenguaje y el tono y timbre de la voz, , representan el 38%. Como recordará, ya hablamos del lenguaje, ahora me encargaré de otros aspectos.
La apariencia: Si llevamos el vehículo a un taller de mecánica y el mecánico tiene sus manos muy limpias y con las uñas muy arregladas, ¿qué primera impresión nos da? Por lo regular no la de un mecánico. Pero si llegamos a un banco y el que nos atiende tiene las manos llenas de grasa, pensaremos que está en el lugar equivocado y que esa no es la persona correcta para manejar nuestro dinero. Necesitamos vestirnos y lucir de acuerdo a lo que hacemos. Un hombre de pelo largo (salvo algunos países) por lo regular nos da la impresión de ser artista... Mi intención no es decirle aquí cómo se vista y arregle su cabello para su trabajo (no para su vida personal), usted tiene que saber cuál es su estilo, cuál es su forma de ganarse la vida y qué quiere dar a entender... sé que es una cuestión de sociedad, pero vivimos en y con la sociedad. Si usted quiere un empleo o un cliente, tiene que tratar de no ahuyentarlo por lucir diferente a lo que se busca. Tampoco le sugiero que sea un prototipo... simplemente tenga metas y consígalas, de lo contrario podrá tener muchas amarguras en su vida profesional y quizás ni llegue a saber porqué. Por último quiero hacer referencia a la combinación de los colores; por lo general los hombres no somos muy eficientes en ese departamento, le sugiero que busque una persona que sí sepa y le de algunos consejos con su armario. Lo que sí podemos hacer los masculinos es recordar y organizar, entonces es hora de ver qué pantalón combina con cuál camisa; cuál corbata va con qué camisa y cuál traje y así por delante. Tenemos que aprender que rojo no es igual a rojo, ni verde a verde (donde vemos verde, la mujer ve muchos tonos de verde)... He visto hombres con tres o cuatro verdes diferentes en su vestimenta, y eso supongo que es porque no están casados, la mujer no estaba en la casa o es el momento de divorciarse... pero algo tiene que hacer porque así no puede seguir saliendo a la calle.
Mímicas y gesticulación: El lenguaje del cuerpo es lengua muerta para muchos... eso es lo que cree la mayoría. Hacemos movimientos con nuestra cara y con todo nuestro cuerpo, aunque no lo notemos. Lo peor es que las otras personas lo perciben todo en su subconsciente. Si usted no domina lo que dice con su cuerpo, posiblemente hasta malos entendidos causará, y esto sin darse ni cuenta. Hoy es muy fácil filmarse, aproveche esa ventaja que le da la tecnología. Dígale a algún amigo que lo haga por usted. Puede ser en forma privada o en el trabajo. Mucho cuidado con los gestos que denotan arrogancia, muchas mímicas con la boca lo ponen en evidencia cuando usted se cree con la razón y le quita valor a lo que los demás dicen. Nuestra cabeza se mueve como si nadie la gobernara... al echarse atrás muestra desaprobación; al ladearse hacia atrás, duda; si se ladea hacia delante es atención... La mano es muy parlanchina; todos los dedos hablan individualmente, por ejemplo el dedo índice le gusta acusar... Sólo le diré que cada vez que usted lo saque, su mano se convierte en una pistola, está dispuesto a disparar y eso lo pone al descubierto, hasta se lleva el cañón a los labios esperando el momento oportuno. Mientras menos apunte su pistola, más tranquilo se sentirá y más activo estará en su escucha... lo mejor es que entregue el permiso que un día sacó para portar esa arma y la deje para siempre en un lugar que nunca más la use ni la vea. El lenguaje del cuerpo es demasiado rico para explicarlo en un artículo... estúdielo en los demás y aplíquelo en usted, domine su lenguaje más evidente, el que dice lo que en realidad usted está pensando.
La postura: Al sentarse o al caminar, emitimos señales. O no hemos visto personas caminando y hemos dicho: “mira, camina como un...” Veo personas en la televisión que se dejan sentar en un sofá que es muy bueno para una conversación distendida en la casa, pero nunca para un programa de entrevistas, entonces se hunden o se recuestan quedando con una imagen muy penosa. Siempre debemos mantener la espalda recta y la frente en alto, que se vea nuestra autoestima, aunque si se ve mucho pensarán que somos arrogantes... tenemos que conseguir el equilibrio. Camine con la frente levantada, mire a las personas a los ojos, sonría para saludar, infle su pecho y dele gracias a quien quiera por ser la gran persona que es, usted vale mucho, sépalo.
© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.
e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info
FRASE DE LA SEMANA
“Para demostrar lo que soy, primero tengo que saber quién soy”.
Diego Sosa
La apariencia: Si llevamos el vehículo a un taller de mecánica y el mecánico tiene sus manos muy limpias y con las uñas muy arregladas, ¿qué primera impresión nos da? Por lo regular no la de un mecánico. Pero si llegamos a un banco y el que nos atiende tiene las manos llenas de grasa, pensaremos que está en el lugar equivocado y que esa no es la persona correcta para manejar nuestro dinero. Necesitamos vestirnos y lucir de acuerdo a lo que hacemos. Un hombre de pelo largo (salvo algunos países) por lo regular nos da la impresión de ser artista... Mi intención no es decirle aquí cómo se vista y arregle su cabello para su trabajo (no para su vida personal), usted tiene que saber cuál es su estilo, cuál es su forma de ganarse la vida y qué quiere dar a entender... sé que es una cuestión de sociedad, pero vivimos en y con la sociedad. Si usted quiere un empleo o un cliente, tiene que tratar de no ahuyentarlo por lucir diferente a lo que se busca. Tampoco le sugiero que sea un prototipo... simplemente tenga metas y consígalas, de lo contrario podrá tener muchas amarguras en su vida profesional y quizás ni llegue a saber porqué. Por último quiero hacer referencia a la combinación de los colores; por lo general los hombres no somos muy eficientes en ese departamento, le sugiero que busque una persona que sí sepa y le de algunos consejos con su armario. Lo que sí podemos hacer los masculinos es recordar y organizar, entonces es hora de ver qué pantalón combina con cuál camisa; cuál corbata va con qué camisa y cuál traje y así por delante. Tenemos que aprender que rojo no es igual a rojo, ni verde a verde (donde vemos verde, la mujer ve muchos tonos de verde)... He visto hombres con tres o cuatro verdes diferentes en su vestimenta, y eso supongo que es porque no están casados, la mujer no estaba en la casa o es el momento de divorciarse... pero algo tiene que hacer porque así no puede seguir saliendo a la calle.
Mímicas y gesticulación: El lenguaje del cuerpo es lengua muerta para muchos... eso es lo que cree la mayoría. Hacemos movimientos con nuestra cara y con todo nuestro cuerpo, aunque no lo notemos. Lo peor es que las otras personas lo perciben todo en su subconsciente. Si usted no domina lo que dice con su cuerpo, posiblemente hasta malos entendidos causará, y esto sin darse ni cuenta. Hoy es muy fácil filmarse, aproveche esa ventaja que le da la tecnología. Dígale a algún amigo que lo haga por usted. Puede ser en forma privada o en el trabajo. Mucho cuidado con los gestos que denotan arrogancia, muchas mímicas con la boca lo ponen en evidencia cuando usted se cree con la razón y le quita valor a lo que los demás dicen. Nuestra cabeza se mueve como si nadie la gobernara... al echarse atrás muestra desaprobación; al ladearse hacia atrás, duda; si se ladea hacia delante es atención... La mano es muy parlanchina; todos los dedos hablan individualmente, por ejemplo el dedo índice le gusta acusar... Sólo le diré que cada vez que usted lo saque, su mano se convierte en una pistola, está dispuesto a disparar y eso lo pone al descubierto, hasta se lleva el cañón a los labios esperando el momento oportuno. Mientras menos apunte su pistola, más tranquilo se sentirá y más activo estará en su escucha... lo mejor es que entregue el permiso que un día sacó para portar esa arma y la deje para siempre en un lugar que nunca más la use ni la vea. El lenguaje del cuerpo es demasiado rico para explicarlo en un artículo... estúdielo en los demás y aplíquelo en usted, domine su lenguaje más evidente, el que dice lo que en realidad usted está pensando.
La postura: Al sentarse o al caminar, emitimos señales. O no hemos visto personas caminando y hemos dicho: “mira, camina como un...” Veo personas en la televisión que se dejan sentar en un sofá que es muy bueno para una conversación distendida en la casa, pero nunca para un programa de entrevistas, entonces se hunden o se recuestan quedando con una imagen muy penosa. Siempre debemos mantener la espalda recta y la frente en alto, que se vea nuestra autoestima, aunque si se ve mucho pensarán que somos arrogantes... tenemos que conseguir el equilibrio. Camine con la frente levantada, mire a las personas a los ojos, sonría para saludar, infle su pecho y dele gracias a quien quiera por ser la gran persona que es, usted vale mucho, sépalo.
© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.
e-mail: Diego@DiegoSosa.info
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FRASE DE LA SEMANA
“Para demostrar lo que soy, primero tengo que saber quién soy”.
Diego Sosa
martes, 25 de mayo de 2010
LA PRIMERA IMPRESIÓN I
Siempre hemos sabido que tenemos sólo una oportunidad para dar una primera impresión. No es tan terrible como lo pinta la frase, pero puede ser horrible dar una mala primera impresión y producir relaciones muy cortas.La primera impresión se da en el 93% en el subconsciente, simplemente con las mímicas, gesticulación, forma de vestir, postura, lenguaje, tono y timbre de la voz, entre otros. Aunque el lenguaje y la modulación sólo representan el 38%.
El otro 7% no es de menos importancia, pero viene en segunda instancia, podríamos llamarla la segunda impresión de la primera impresión: el contenido de las palabras.
Hoy me dedicaré al lenguaje, a esa parte del treinta y ocho por ciento que nos puede cerrar la puerta cuando apenas tienen una rendija abierta. Es que muchos descuidamos el lenguaje y éste toma mayor importancia en la era de las comunicaciones y de la llamada globalización. Las relaciones internacionales hacen que las personas necesitemos cuidar nuestro vocabulario cuando interactuamos con semejantes de otras latitudes y longitudes.
Mismo dentro de una cultura, tenemos palabras de uso informal que no deben ser traídas a conversaciones de trabajo o de sociedades. Así como acentos característicos de países o de regiones. Tendemos a cortar las palabras, comernos las terminaciones o no pronunciar los finales de las sílabas. Por eso una palabra dicha mal y rápido puede cambiar de significado y hasta representar una frase.
Hace unos días recibí un chiste sobre un nuevo diccionario, pero que muy bien se podría utilizar como ejemplo del hablar coloquialmente. Por ejemplo: No es lo mismo “decir mal” que “decimal”; “tele para tía” que “telepatía”; “Polinesia” que “poli necia”; “dile más” que “dilemas”. Parece chiste, pero en muchos lugares la pronunciación es idéntica y sólo podemos saber de qué se trata por el contenido de la frase o por la acentuación.
Otra arista para cuidar es el uso indebido de las palabras. Muchas se han convertido por costumbre (realmente mala costumbre) en palabras de uso común. Por ejemplo, la palabra alante no existe, mucho menos palante. Otra de uso popular es lejísimo cuando el superlativo de lejos es lejísimos. Como otras tantas palabras. Eso en el lenguaje hablado, pero en el escrito tenemos más problemas aún, como es el uso de ahí, hay y ay. O los acentos sobre sólo, qué, cómo, cuándo, aún, algún... Es complicado, los correctores ortográficos de las computadoras no nos dicen cuándo están mal o bien, sólo nos pueden sugerir en algunos casos, pero si no sabemos su uso correcto no podremos saber cuál poner.
Modular la voz no es un arte, todos tenemos la capacidad de cultivar nuestro timbre y nuestro tono... no es poco el trabajo, pero vale la pena si no le gusta el suyo o si los demás le hacen notar que molesta su forma de modular.
La idea es que usted pueda presentarse de una forma neutral en la que no pierda puntos con el simple hecho de abrir la boca. No importa si su coeficiente de inteligencia es 158, dará una mala primera impresión si no se sabe expresar de manera correcta.
En Facebook formé un grupo que busca mejorar el vocabulario de las personas, entre otras cosas. Si le interesa, se llama “Uniendo 500,000 lectores”.
Cultive la voz, cultive su lenguaje, tenga dos formas de expresarse si quiere, la coloquial y la formal, pero sepa que son casi dos idiomas separados. Si negocia o se trata con algún extranjero, tendrá que saber las palabras que usará y cuáles pertenecen al argot popular. Sobre todo si es joven, trabaje mucho para poder hablar sin la jerga y el acento que se utiliza en cada región.
No le pido que pierda su identidad, sólo le sugiero que tenga también el idioma formal; así como se esfuerza en aprender inglés, francés, alemán... Sepa hablar también el buen español.
© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.
e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info
FRASE DE LA SEMANA
“Muchos se esfuerzan en aprender un segundo idioma; pocos se ocupan del primero”.
Diego Sosa
jueves, 8 de abril de 2010
MI GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO
O el lechoncito que sirve de alcancía, pero la realidad es que si no ahorramos nunca podremos tener un futuro financiero promisorio. Le llamo la gallina de los huevos de oro a una cuenta especial, una cuenta que no sólo recibe los ahorros mensuales, sino que ella misma se reproduce.
Muchos dicen siempre “no se puede ahorrar con lo poco que se gana”. Si usted es de esos y está convencido de su frase y nadie lo ha sacado de ese estado y sabe que no lo sacará, entonces no tiene por qué seguir leyendo este escrito, esto está escrito para el que cree que puede encontrar soluciones, no el que busca el “no se puede”.
Muy bien, me quedé con los que quieren. Lo primero que pienso es cuánto dinero tendría si hubiese guardado el diez por ciento de todo lo que he recibido en mi vida. Sería una buena suma, ¿o no? Piense el diez por ciento de lo que las personas gastan en lujos, en bebidas, en cigarrillos, en vacaciones... No le voy a hacer que pase hambre, no le pido que deje de comer, sólo que fume menos, o tome menos, o quizás sí, si quiere adelgazar puede comer menos.
En otros artículos aclaré muy bien esto, ahora quiero dedicarme a la forma de convertir ese dinero en más dinero... es que no es sólo no gastarlo en eso que hoy lo gasta, si no lo pone en una cuenta seguro que pronto le buscará oficio a ese dinero. Abra una cuenta en la que usted coloque sus pagos que se va a hacer... oh, ¿hacerme pagos? Sí, así lo veo, tenemos que hacernos un pago obligatorio. Y lo más importante, tiene que ser al inicio, sí, cuando recibimos el dinero, no de lo que sobra. Si piensa ahorrar de lo que le sobrará al final, le doy la noticia mala, casi nunca sobra.
Entonces tenga su cuenta de los huevos de oro, una cuenta que lo que ponga en ella con dificultad saldrá de ahí. Ella crecerá y comenzará a poner huevos, entonces es hora de mudar esos fondos para inversiones que le darán más... pero no cierre la cuenta, usted seguirá con el mismo ahorro mensual, o más, seguirá pagándose a usted. Busque colocar ese dinero en inversiones de mayor riesgo, por ende de mayor rendimiento... una cuanta de ahorros nunca le dará suficiente interés para vencer la inflación. Aprenda de inversiones, converse con gente que sepa de esto, asesórese en el banco. Pero tiene que aprender de inversiones porque tendrá que poner los huevos a sacar más gallinas.
Nos vemos la próxima semana
© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.
e-mail: Diego@DiegoSosa.info
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FRASE DE LA SEMANA
“Cualquier iniciativa sin capital, es una iniciativa casi fallida”.
Diego Sosa
jueves, 1 de abril de 2010
¿ES MALO EL DINERO?
Son muchas las personas que aún piensan que el dinero es un mal de los tiempos modernos. Sin embargo, el dinero existe hace muchos miles de años… éste no es más que un instrumento de intercambio, que pretende ser justo para el comprador y vendedor.
Lo malo en nuestros tiempos no es el dinero, sino el uso que muchos le dan, y la mentalidad del uso del dinero. Por ejemplo, comprar un vehículo como medio de transporte, o para hacer algún tipo de trabajo, no es malo, sino todo lo contrario. Ahora, si el vehículo lo compramos para conseguir estatus, o demostrar algo (que muchas veces no tenemos), en ese momento comenzamos a darle mal uso al posiblemente bien ganado dinero (o aún no ganado).
La realidad es que el dinero mueve al mundo y es por lo que trabajamos (no en verdad, ya que es por lo que obtendremos con él), vendemos nuestras horas para poder obtener el mecanismo de canje que nos hará conseguir las cosas que nosotros no producimos; tan simple como eso.
Nosotros nos planificamos, para hacer una carrera y llegar a obtener un trabajo y al final de nuestra vida productiva, retirarnos con dignidad. O sea, que al elegir qué estudiar perseguimos la fórmula:
Estudiar + Universidad + Título + Trabajo = DINERO
Lo malo es que muchas veces no pensamos al revés, o sea, primero en el dinero y después en el trabajo, seguido del título y así podremos decidir cuál carrera y cuál universidad elegir.
Pensar primero en el dinero, o más allá, pensar en lo que obtendremos con el dinero, es lo que nos hará libres financieramente. Fíjese cómo nosotros estudiamos para conseguir trabajo y dinero, pero no pensamos que la carrera que estudiemos debe conseguirnos un trabajo que nos haga ganar suficiente dinero.
Pero ahora les planteo lo más importante… muchos que han estudiado en las universidades terminan ejerciendo otra profesión. Además, la mayoría de los que llegan a ser libres financieramente, no lo hacen a través de un trabajo, sino de su negocio propio.
Libertad financiera no es más que cuando la entrada de dinero que uno obtiene sin trabajar (por inversiones por ejemplo) es mayor que los gastos que uno tiene. Esto es lo que todos debemos perseguir, y eso no se llega con un plan de pensiones, por muy bueno que sea.
Lo que quiero decir con todo esto, es que no es el dinero que hace la felicidad, es la posición mental que tengamos para utilizarlo y hacerlo crecer. La felicidad viene de cosas que por lo general no cuestan nada, pero que si usted no tiene la disposición mental no las disfrutará. El dinero no compra su felicidad, pero la falta de él lo puede hacer muy infeliz en la vida.
Cuando tenga que elegir su carrera, o ayudar a alguien a elegirla, piense primero en cómo ella le ayudará a conseguir el dinero que será invertido para que usted pueda un día retirarse con dignidad, recibiendo suficiente dinero sin tener que trabajar.
Las personas que no han ido a la universidad o que ejercen otra ocupación a la que estudiaron, les digo es hora de prepararse para poder ser el administrador de su dinero, piense en cómo guardar una parte y luego ponerlo a producir para usted. Tenemos que dejar de pensar que nuestros hijos serán el apoyo de nuestra vejez… demasiados problemas le trae la sociedad moderna a nuestros descendientes.
© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.
Lo malo en nuestros tiempos no es el dinero, sino el uso que muchos le dan, y la mentalidad del uso del dinero. Por ejemplo, comprar un vehículo como medio de transporte, o para hacer algún tipo de trabajo, no es malo, sino todo lo contrario. Ahora, si el vehículo lo compramos para conseguir estatus, o demostrar algo (que muchas veces no tenemos), en ese momento comenzamos a darle mal uso al posiblemente bien ganado dinero (o aún no ganado).
La realidad es que el dinero mueve al mundo y es por lo que trabajamos (no en verdad, ya que es por lo que obtendremos con él), vendemos nuestras horas para poder obtener el mecanismo de canje que nos hará conseguir las cosas que nosotros no producimos; tan simple como eso.
Nosotros nos planificamos, para hacer una carrera y llegar a obtener un trabajo y al final de nuestra vida productiva, retirarnos con dignidad. O sea, que al elegir qué estudiar perseguimos la fórmula:
Estudiar + Universidad + Título + Trabajo = DINERO
Lo malo es que muchas veces no pensamos al revés, o sea, primero en el dinero y después en el trabajo, seguido del título y así podremos decidir cuál carrera y cuál universidad elegir.
Pensar primero en el dinero, o más allá, pensar en lo que obtendremos con el dinero, es lo que nos hará libres financieramente. Fíjese cómo nosotros estudiamos para conseguir trabajo y dinero, pero no pensamos que la carrera que estudiemos debe conseguirnos un trabajo que nos haga ganar suficiente dinero.
Pero ahora les planteo lo más importante… muchos que han estudiado en las universidades terminan ejerciendo otra profesión. Además, la mayoría de los que llegan a ser libres financieramente, no lo hacen a través de un trabajo, sino de su negocio propio.
Libertad financiera no es más que cuando la entrada de dinero que uno obtiene sin trabajar (por inversiones por ejemplo) es mayor que los gastos que uno tiene. Esto es lo que todos debemos perseguir, y eso no se llega con un plan de pensiones, por muy bueno que sea.
Lo que quiero decir con todo esto, es que no es el dinero que hace la felicidad, es la posición mental que tengamos para utilizarlo y hacerlo crecer. La felicidad viene de cosas que por lo general no cuestan nada, pero que si usted no tiene la disposición mental no las disfrutará. El dinero no compra su felicidad, pero la falta de él lo puede hacer muy infeliz en la vida.
Cuando tenga que elegir su carrera, o ayudar a alguien a elegirla, piense primero en cómo ella le ayudará a conseguir el dinero que será invertido para que usted pueda un día retirarse con dignidad, recibiendo suficiente dinero sin tener que trabajar.
Las personas que no han ido a la universidad o que ejercen otra ocupación a la que estudiaron, les digo es hora de prepararse para poder ser el administrador de su dinero, piense en cómo guardar una parte y luego ponerlo a producir para usted. Tenemos que dejar de pensar que nuestros hijos serán el apoyo de nuestra vejez… demasiados problemas le trae la sociedad moderna a nuestros descendientes.
© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales a nivel Internacional. CEO Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.
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