lunes, 12 de octubre de 2009

Padres: Primero Genios, luego Ignorantes y por último Sabios



Decía Mark Twain; "Cuando yo tenía catorce años, mi padre era tan ignorante que no podía soportarle. Pero cuando cumplí los veintiuno, me parecía increíble lo mucho que mi padre había aprendido en siete años."

Creo que hoy las edades son un poco diferentes a la época que el autor escribió esta sabiduría, pero el sentido sigue siendo el mismo. Cuando somos niños, los padres son lo máximo, son los que más saben sobre la tierra, son los genios y son lo que querremos ser cuando seamos adultos. Luego pasa una época en la que los consideramos ignorantes por completo de lo que es la vida, rompemos el cordón que nos unía y nos llevamos decepciones increíbles. Pero cuando nacen nuestros hijos, comenzamos a ver la sabiduría de los progenitores, ellos pasan a ser nuestros asesores, los que tienen la experiencia, la verdadera sabiduría. Y hago un símil en lo que es el trabajo; los colaboradores y el jefe.

¿Por qué se rompe el cordón umbilical? ¿Podemos mantener esa unión? Muchos padres lo logran, por eso me atrevo a decir que es más parte del comportamiento que de la naturaleza. Mientras que otros padres logran romper el cordón de tal manera que nunca más se vuelve a considerar a los padres como los sabios.
Los adolescentes no han sido adultos, pero todos los adultos hemos sido adolescentes. Por lo que propongo que los adultos tratemos de entender más a los jóvenes, viendo lo bueno de ese época y pidiéndole menos a ellos que entiendan lo que es ser adulto.

Sabemos que la adolescencia es una época plagada de pensamientos revolucionarios, llena de descubrimientos, llena de influencias externas. Ya pasamos por ella, entonces no intentemos cambiar el comportamiento de los adolescentes, ayudémoslos a pasar por él. No podremos cambiar la naturaleza, los cambios hormonales... pero sí podemos mantener una comunicación con nuestros jóvenes, ser parte de sus asesores y guiarlos. Si nos oponemos a esta edad, nos estamos oponiendo a algo que sucederá y que no podemos cambiar.

Me resulta interesante escuchar a algunas personas decir; “¡qué edad tan difícil!” No importa la edad que uno diga que tienen los niños, siempre te dicen que es una edad difícil. Yo me he encontrado cada edad de mis hijos una maravillosa edad. Acompaño cada evolución, revivo mis años y los trato de ayudar a llevar los de ellos de la mejor manera. Sé las cosas que hice que hoy no haría, pero hoy soy adulto, a ellos sólo le puedo plantear las consecuencias de hacer una cosa otra.
Cada edad es la más bella, cada edad me llena de ellos y me llena de mí. “Aprovecha esa edad, después no querrán hacer nada contigo”. Una de las cosas que más separa a nuestros hijos de nosotros es querer que ellos hagan lo que nosotros consideramos bueno para ellos, o lo que queremos hacer nosotros y hasta queremos que hagan lo que nos hubiese gustado hacer cuando éramos niños, o lo que pensamos que hubiese sido bueno empezar con anterioridad en nuestras vidas para de adulto hacerlo mejor, como jugar tenis, ajedrez, golf o leer a Shakespeare. Cuando éramos jóvenes odiábamos tener que ir a lugares aburridos con nuestros padres, hacer paseos que eran sólo buenos para los adultos, no iban con nuestros intereses de diversión. Pero al crecer, queremos hacer lo mismo que hacían nuestros padres y pretendemos que nuestros hijos sean diferente de lo que nosotros éramos.

No es sacrificarse y no hacer nada, o sólo hacer lo que ellos quieren. Es que cuando tenemos hijos somos un equipo y más que plantearnos la idea de dividir, mejor es multiplicar. No nos gustará todo lo que ellos hacen, pero sí podemos hacer que nos guste algunas cosas que ellos hacen. Podemos planificar cosas donde todos nos divirtamos, y no sólo pensar en compromisos. En ocasiones hacemos cosas que no queremos hacer, y además los obligamos a ellos a hacerlas... cada vez que decimos, tengo que... es porque no queremos hacerlo.

Muchos padres se llevan a sus hijos a realizar sus actividades favoritas, deporte, actividades culturales, paseos... pero ¿nos preguntamos si en realidad eso es lo que ellos quieren? O ¿Le hemos enseñado la importancia de algunas de esas salidas?

Les aseguro que uno de los grandes retos que tengo en mi vida es hacer que la etapa de ignorante ante mis hijos no llegue nunca, y si llega, que sea tan corta que no la sienta... hasta ahora estoy disfrutando mi reto al máximo.
 
© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

e-mail: Diego@DiegoSosa.info 
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jueves, 1 de octubre de 2009

¿SON LOS VARONES AGRESIVOS?


Al sobrino de una amiga lo han llevado ante una jueza en los Estados Unidos porque estaba pintando bombas en el aula. En la escuela hubo evacuación, batallón antibombas y demás espectacularidades de lugar. Luego al niño lo declararon un caso de la justicia. ¿Es paranoia?
Sé que en ese país han pasado momentos muy difíciles con relación al terrorismo y viven en alerta casi constante. Pero me pregunto si es tan difícil la vida para un niño que crece en el mundo que hemos creado, el que nos rodea, el que nos venden en cada esquina y hasta dentro de nuestras casas.
Voy un poco a la historia: Los hombres salíamos a cazar desde que podíamos y nos pasamos cuatro y medio millones de años haciéndolo. Nuestro cerebro quedó programado para la caza y la lucha... lamentablemente no hemos evolucionado lo suficiente para que los niños nazcan sin ese espíritu que antes era de conservación.
Hoy el hombre ha creado deportes que buscan imitar lo que era la caza, la lucha y hasta la guerra. Esos deportes son muy sanos y llevan a que uno mantenga ese estímulo en nuestro cerebro y hasta que evolucionemos en esta nueva realidad. Pero otras actividades no son tan sanas.
Si dejáramos a un grupo de bebés en una isla desierta, al crecer un poco, las niñas jugarían a ser las madres y atender la casa, mientras que los niños jugarían a cazar, la pelota y todo lo que le lleve a actividad física de cálculo de movimientos y destrezas mecánicas.
Los EE. UU. están en guerra, mandan a sus jóvenes a pelear, les enseñan el arte de defender su país y la paz mundial... lamentablemente es a base de balas y explosiones. Dice Arjona que en ese país nórdico “a los 18 eres un niño para un trago en un bar, pero todo un hombre pa´ la guerra y pa´ matar”. Y cuando un niño es dinámico lo declaran con síndrome de deficiencia de atención y lo llenan de fármacos convirtiéndolo en lo que no es, un niño pasivo, para que sus padres puedan vivir más tranquilos.
Los varones están programados para la lucha, lo único que la de hoy debería ser otra diferente a la que nos están pasando en la televisión, en los juegos de computadora y consolas, la que traen hasta los teléfonos móviles. Los varones somos más agresivos desde la formación, nuestro cóctel de hormonas nos prepara para la lucha... llegará el día que habremos evolucionado y terminaremos con esa necesidad que en nuestra sociedad ya no es necesaria. La lucha de hoy se da a otro nivel, el intelectual; preparemos nuestros jóvenes para esa batalla.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

RELACIONES EN EL TRABAJO




¿Dónde está la frontera? En los trabajos se dan dos tipos de relaciones; la personal y la profesional. Por lo regular tenemos problemas con la persona, pero esas dificultades nacen de la relación con el profesional. Aunque también hay problemas del tipo contrario, cuando la relación personal se pasa a la vida con el profesional.
Tratar de trabajar todo el día con una persona y sólo tratarla en el nivel profesional es un desperdicio de recursos, nunca se dará la química y estaremos todo el día sólo trabajando sin estar viviendo. Y es que las relaciones humanas nos hacen vivir, mientras que el trabajo como robot nos quita vida... nos hace odiar los lunes.
Es recomendable conocer personalmente a los compañeros de trabajo, saber qué les gusta, saber si tienen familia, si están bien, si tienen algún problema. Al conocernos podemos llevar un día mucho más ameno, lleno de la persona, ayudando cuando es necesario, dándole un espaldarazo cuando sea el momento indicado.
Lo complicado es encontrar la frontera, ya que podemos confundir los roles, y aquí quiero referirme al caso contrario, cuando no se diferencia entre lo que es la relación profesional y la personal. Incluyo a los familiares, amigos y relacionados sentimentales.
Casos que ameritan cuidado especial son los que derivan de jerarquías personales idénticas (por ejemplo amigos o parejas) pero que en el trabajo tienen diferente jerarquía. Lo que debemos tener en cuenta es que en la oficina la jerarquía es profesional, tenemos que respetar esa jerarquía a como de lugar, no mezclar la relación... de lo contrario la empresa no funcionará como es debido y terminará habiendo un problema personal.
Lo mismo vale para el que está por encima en la empresa, no puede confundir la relación personal con la profesional. Ser jefe no puede llevar un conflicto personal. Sé lo difícil que es separar los roles, pero, más difícil es mantener las dos relaciones en el peor de los estados... ¡no vale la pena!
Muchas empresas prefieren no tener familiares ni parejas trabajando en el mismo departamento, otras hasta prohíben las relaciones de pareja dentro de la misma empresa... y es que pocos pueden llevar una relación profesional armoniosa y separada de la relación de la casa. Uno no quisiera ser tan tajante, pero la realidad es que los problemas de la casa se terminan llevando a la oficina y viceversa.
En resumen; sugiero que conozcamos a nivel personal a nuestros compañeros de trabajo, esto no quiere decir que tenga una amistad, pero sí que sepa qué le molesta y qué le agrada... al final de cuentas pasamos más tiempo con ellos que con nuestra propia familia y mejores amigos. De la mima forma, sugiero que si trabaja con familiares, amigos o parientes, separe los roles y le dedique a cada uno su tiempo y sus emociones, respetando las jerarquías y no mezclándolas para evitar dañar ambas.

Nos vemos la próxima semana


© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

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FRASE DE LA SEMANA
“Relacionarse con los demás lleva tiempo; no relacionarse es perder el tiempo”.
Diego A. Sosa
Escritor y Conferencista

lunes, 10 de agosto de 2009

EL “ABUELEO”


Hay abuelos que toman el rol de padres; lo difícil es cuando ellos quieren “abuelear” y terminan confundiendo los roles.

Los abuelos son consentidores, tienen la función de válvula de escape y no necesitan ser la parte fuerte en la crianza de los nietos. Me refiero a los nietos que viven con sus padres y que son criados bajo las reglas de éstos.

Hacerle regalos a los nietos está permitido; ¿pero qué pasa cuándo los padres le prohíben cosas a los hijos y los abuelos se las permiten y los incentivan? Inicia el conflicto de la crianza y el dilema en la cría.

Los padres nos equivocamos, mucho para ser sinceros. La verdad es que nuestros padres también se equivocaron, y tampoco fue poco. Pero los abuelos no pueden corregir a sus hijos haciendo lo que ellos creen que es correcto... pueden conseguir lo mejor conversando con ellos para servirles de orientadores, de asesores podríamos decir. Pero la decisión de la crianza está en los padres de los niños; repito, si viven con ellos.

Con los matrimonios que se separan está ocurriendo algo muy interesante, en ocasiones el abuelo materno quiere tomar el rol de padre. Esto es genial, si lo hace como figura masculina paterna... lo malo es que muchos lo hacen como abuelo. Me refiero a que no abandona el “abueleo” y se ofrece como padre. Consciente a la criatura, le da pena que su padre no esté con él y le da muchas cosas materiales, cambia la doctrina que la madre tiene en la casa y todo esto trae un dilema en la crianza de la criatura. La mayoría de las veces el padre no ha desaparecido, sólo que no está en la casa, él tiene sus reglas y no ha dejado de ser el padre con todos sus derechos. El abuelo no ha pasado a ser padre, no sustituye al padre, tenemos que tener mucho cuidado con esta superposición de roles.

Los abuelos que quieren tomar el rol de padre, tienen que ver cómo lo hicieron con sus hijos y cómo lo harían si fueran hijos suyos. Pero no pueden estar imponiendo reglas de abuelos para la crianza de padres.

Existe el caso de los nietos que van a vivir con los abuelos, por muchas circunstancias, los abuelos tienen un dilema: Soy padre o puedo “abuelear”. Creo que la conclusión es lógica y no tengo que decir aquí cuál es la función de los abuelos–padres, cuál es el mejor legado que le pueden dejar a sus nietos.
Antiguamente esto era muy común, veíamos que las madres le dejaban la crianza de sus hijos a los abuelos, que se convertían en padres, con mucha madurez y con basta experiencia.

Aquellos que fueron padres tienen una experiencia que puede ayudar a los que hoy lo somos, no la desperdiciemos. Los tiempos son otros, no todo funciona, pero si se puede sacar mucho. Lo malo es que la comunicación entre padres e hijos no siempre es la más eficiente. Unos quieren imponer y los otros son rebeldes.
¿Entonces? Mi sugerencia es que tratemos de aprender de los que fueron padres y con sus experiencias y su ojo crítico consigamos ver errores que cometemos y que podemos corregir. Con sus consejos podemos ayudar a nuestros hijos.

Con comunicación asertiva podemos hacer que nuestros padres no tomen la crianza de nuestros hijos en sus manos, permitámosle “abuelear”, que se diviertan con sus nietos, pero que no sean encargados de la crianza. Ellos son una excelente ayuda, no la desperdiciemos.

La separación de roles es primordial, y ella se logrará sólo con comunicación, hablando de las cosas, cada uno en su puesto. Uso serán asesores y los otros los responsables de tomar las decisiones e imponer su sistema de crianza.

Los que son abuelos pueden ayudar a sus hijos a ser mejores padres, pero no con imposición, sino como asesores. Piense qué pensaba usted de sus padres o de sus suegros... cada uno es importante en el desarrollo de los niños, cada uno desde el asiento que le toca ocupar.

domingo, 2 de agosto de 2009

Blackberry - iPhone - Estrés y Falta de Tiempo

Los teléfonos inteligentes están llevando a muchas personas a ser muy útiles, y a otras a ser muy ineficientes. Hago esta aclaración para que los que utilizan de la mejor manera sus Blackberry, iPhone y demás teléfonos modernos, no se me pongan en contra desde el inicio de la lectura.

¿Usa usted estos instrumentos? De seguro ya se encontró con personas que en su presencia los utilizan. Bien utilizados son útiles, pero en general se están convirtiendo en una de las peores plagas que existen. No me diga que le gusta que mientras tiene una conversación de negocios la otra persona esté prestándole atención a su aparato y no a usted que le puede rendir jugosos beneficios. ¿Qué quizás el otro es importante también? O quizás es “twitteando” o respondiendo un minimensaje a algún amigo.

Muchos trabajan vendiendo su imagen y por eso “twittear” es parte de su estrategia de mercadotecnia. Actualizar de su estado a los amigos a través de su muro en Facebook, responder inmediatamente a un comentario de alguno de sus contactos... todo eso es parte de su trabajo.

Pero la realidad es que son muy pocos los que necesitan estar actualizándose y muchos los que no necesitan estar creándose estrés. Ups, ya escuché que algunos gritaron que el jueguito con el teléfono no causa estrés, que eso es entretención y que es lo mejor que le ha podido pasar en cuanto a tecnología. Y con algunos estoy de acuerdo, pero no con los que piensan así y al final del día se quejan de que el tiempo no le alcanzó, que están cansados, que no duermen bien o lo suficiente, que tienen demasiado trabajo, que no se pueden repartir entre tantas tareas diarias, que el jefe le pone mucho trabajo, que la metas son demasiado altas...

Si usted es usuario de esa tecnología, se entretiene y no tiene ningún problema de falta de tiempo ni abundancia de estrés, entonces le felicito. De lo contrario, tengo que decirle que debe hacer algo para modificar sus procedimientos, antes que se conviertan en vicios que lo lleven a la camilla de una fisioterapeuta y a ser adicto a las pastillas antiestrés.

Nos perdemos la mitad de lo que está pasando a nuestro alrededor por pensar que estamos ganando tiempo. El cliente se siente desatendido, la pareja poco importante, los amigos apartados... La sociedad considera una falta de respeto que no se le ponga atención en una conversación, no es que sean atrasados los modelos, es que no le estamos poniendo atención. Las reuniones son interrumpidas y la distracción es máxima. Las personas no ponen cuidado en lo que se discute y los resultados son desastrosos. El tiempo de las reuniones será cada vez mayor y éstas menos eficientes. Cada día tendremos menos tiempo para nosotros, aunque creamos que el bichito ese nos está ayudando; son pocos los que lo han podido dominar.

Cada vez haremos más errores por no escuchar, perderemos más tiempo por interrumpir, aprenderemos menos por sentarnos en un seminario a jugar con nuestro amo moderno... sí, muchas veces somos esclavos de ellos.

Lo más interesante es la paradoja que estamos viviendo, muchas empresas le están poniendo en las manos a sus ejecutivos estas herramientas y en poco tiempo tendrán que comenzar a despedir empleados por el uso de ellas. No podrán controlar el uso indebido, la pérdida de tiempo, el aumento de estrés, el intercambio de mensajes personales... Al final querrán imponer la ley por la fuerza y despedirán algún chivo expiatorio, pero el cáncer ya estará diseminado por todo el cuerpo.

Podemos tomar el control a tiempo:
· Utilicemos la pieza para el trabajo en horario de trabajo y personal en nuestro tiempo libre.
· No le pongamos caso cuando estamos en reuniones o con otras personas que merecen nuestra atención. Casi todo puede esperar algunos minutos.
· Cuide su vida, digitar mientras conduce es más peligroso que telefonear.
· No se deje esclavizar, sólo haga lo que es necesario y lo que quiera, el resto lo podrá hacer en el tiempo que disponga.
· No hay que leer todo lo que las personas escriben, mucho menos retransmitirlo a todos los contactos. No aporte al info–diluvio.
· Sea usted el amo del teléfono...

Nos vemos la próxima semana


© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

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FRASE DE LA SEMANA
“Antes éramos esclavos por fuerza; ahora lo somos por falta de iniciativa”.
Diego A. Sosa
Escritor Dominicano

lunes, 20 de julio de 2009

¿PROBLEMAS SIN SOLUCIONES?

Lo peor de un problema en no buscar la solución. Es que algunos problemas no tendrán solución, pero la gran mayoría sí. Lo malo es concentrarse en el problema y no en la solución.
Nos reunimos debido a la existencia de un problema y comenzamos dándole la oportunidad de hablar a cada miembro involucrado. Cada uno utiliza su turno para quitar el estiércol de su circunscripción, y si es posible colocarlo en la de otro involucrado. Si alguien no está en la reunión, ese llevará la mayor cantidad de desperdicio, y posiblemente perderá la batalla por no poder defenderse.
Reuniones de trabajo, de familias, de vecinos, de amigos, de parejas, etc. Todas son muy parecidas.
El momento de resolver el problema llega después que todos se han puesto de acuerdo en quién es el culpable de la situación... ya tenemos el responsable. ¿Todos felices? No lo creo, aún no hay soluciones; si un cliente espera, está incómodo; si la relación de pareja estaba mala, ahora está peor, si el ambiente de trabajo era malo, acaba de caer una bomba atómica...
Si existe un problema, existen perjudicados. Lo importante es concentrarse en ellos para sacarlos del momento de desventaja por el que pasan. Si es necesario, le podríamos preguntar qué solución se imaginan conveniente.
· Atacar el problema significa concentrarse en la solución.
· Sepa cuáles son los efectos de seguir en la condición que está.
· Cerciórese del tiempo que tiene para resolver el problema.
· Busque cuál es el objetivo y concéntrese en cubrirlo. Si dos bandos quieren algo, puede estar seguro que sus objetivos son diferentes... consiga la necesidad real. Sólo entonces podrá trabajar una solución a esas necesidades.
· Evalúe las alternativas de solución, valorando las consecuencias.
· Llame a la creatividad. La solución puede dejar a todas las partes con sus necesidades cubiertas.
· Cada vez que piense en el pasado, sepa que puede estar perdiendo tiempo. La solución se encuentra en el futuro.
· Si no tiene solución, hágalo saber y concéntrese en que no vuelva a suceder

En fin, el mayor problema no debe ser la solución.

Nos vemos la próxima semana


© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor, Coach y Facilitador de Empresas y Profesionales. Owner Mercurio Entrenamiento y Consultorías S. A.

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FRASE DE LA SEMANA
“Si no busco la solución a un problema, nunca la encontraré”.
Diego Sosa (1966 – ···)
Escritor Dominicano

domingo, 12 de julio de 2009

MUJER MODERNA Vs. HOMBRE ANTIGUO II

En uno de los comentarios sobre mi artículo anterior salieron varias preguntas interesantes. Las tomaré como base para desarrollar esta nueva entrada en el blog.

"¿Cómo se siente el hombre y sobre todo en qué ha cambiado su comportamiento con relación a las relaciones con las mujeres actuales (mucho más libres, sin perjuicios, haciendo lo que les da la gana)?
Para recordar un poco; en el hogar, el hombre fue el proveedor durante cuatro millones y medio de años. A tal punto que en las sociedades cuando un hombre moría, los otros se encargaban de mantener ese hogar compartiendo sus presas; en algunas sociedades esto aún se practica, como son diversos pueblos japoneses que se dedican a la pesca. Más recientemente se inventó hasta el seguro de vida, así el hombre seguía siendo el sostén económico de la familia, aún después de su desaparición física. Y el seguro de incapacidad, que tiene la misma función.
Ésta situación de tantos millones de años programó el cerebro del hombre como perdedor en caso de no poder darle sustento a la familia, o en el caso moderno, de no ser él quien dé el soporte. Igual programó a la mujer: un hombre mantenido por una mujer es visto en la sociedad como un vividor, y si hace los oficios de la casa, entonces a los ojos de los demás no es un verdadero hombre.
Vistas las bases, vuelvo a la pregunta: ¿Cómo se siente el hombre de hoy?
Podemos entender que por un lado se siente fracasado o frustrado al no poder cumplir con el papel que venía desempeñando durante tantos años. Posiblemente no lo vemos así, o no lo entendemos... pero la realidad es que en las sociedades que no han hecho la transición del macho al hombre, los masculinos tenemos esa piedra en el zapato. Hoy el hombre está muy interesado en tener una amiga moderna, pero prefiere una esposa antigua.
La mujer antigua no es la que no trabaja, recordemos que ya el macho tiene asumido que ella se encarga de la casa y del conuco. La recolección era un trabajo remunerado hace mucho tiempo, con el trueque. La mujer siempre llevó bienes a la casa, pero el macho era el que predominaba, sin él no se podía subsistir.
Los prejuicios que la sociedad le impone a la mujer, inclusive la misma mujer los tiene, han ido desapareciendo con la evolución de la misma sociedad. Y es que el trabajo fuerte ya no es sólo físico, y la labor mejor remunerada es totalmente mental. Terminaron las diferencias, el hombre y la mujer pueden desarrollar la mayoría de los trabajos en iguales condiciones.
Depender del hombre para el sustento de la casa ya no es necesario. La mujer no tiene que soportar las cosas del macho para poder subsistir, ella tiene la capacidad mental para mantener un ingreso en la casa, que hasta hace medio siglo fue el arma utilizada por los machos (no los hombres) para hacer lo que querían en la relación. La sociedad evolucionó y le quitó una ventaja al macho, eso hizo que la mujer saliera de la cueva y que evolucionara rápidamente con relación a su comportamiento social.
Ahora bien, ¿cómo se siente el hombre? Tengo que decir que el macho seguirá apareándose con la mujer que siga metida en la cueva. Mientras, el hombre ha comenzado a sufrir el revés de una sociedad que ha evolucionado a una velocidad diferente a la de él. El hombre ahora tiene que acostumbrarse a la mujer que busca lo que quiere y no le importa si tiene la función de conquistar. Tengo que decir que la mujer siempre tuvo la iniciativa y ella elegía a su pareja, contrario a lo que pensamos la mayoría de los hombres. La mujer de ahora, si quiere aparearse no espera el ejemplar más conveniente, está actuando casi como el instintivo macho, y eso le trae al hombre un trastorno con relación a su programación genética y le muda todo su esquema de elección de la pareja de largo plazo.
El hombre disfruta de su nueva condición casi pasiva, pero al momento de dar el paso para lograr algo formal, a la mujer le será cada vez más difícil hacerlo cruzar del otro lado de la calle.
No es que el hombre ha cambiado tanto en los últimos cincuenta años, es que ha aprendido a protegerse más de un embarazo no deseado. En el último medio siglo se formaron muchas parejas que han perdurado... muchas iniciaron con un hijo no planificado. Hoy eso es más difícil, y va en perjuicio de la formación de familias.
En definitiva, necesitamos seguir adaptándonos, lo malo es que la velocidad de adaptación es mucho menor que la velocidad de la evolución de la sociedad. El hombre se está acomodando a la situación; los mayores no entienden cuál es el gusto de llevarse una mujer a la cama sin disfrutar la delicia de la conquista, mientras que los jóvenes disfrutan del sexo sin necesidad de conquistar.
Las preguntas son:
· ¿Cómo podrán elegir los jóvenes a la mujer indicada si no la llegan a conocer bien en el todo?
· ¿Elegirán por el mejor sexo?
· ¿Serán más infieles que nuestros antepasados?
· ¿Podrán mantener una relación de largo plazo si el inicio fue tan prematuro?
· ¿Se adaptarán los humanos a la nueva sociedad para mantener la base de ella, que es la familia?
· ...

Más respuestas en la próxima entrega.